Acabo de ver en La Dos el documental de Eugene Jarecki WHY WE FIGHT (2005), gracias al aviso de Escolar. El artefacto, bastante clásico en su factura -nada que ver con los documentales de Michael Moore-, insiste por una parte, con imágenes de archivo a las que recurren hasta tres veces, en el famoso discurso que pronunció Eisenhower cuando dejó la presidencia de USA, advirtiendo de que el país se cuidara del "complejo militar-industrial" (la invención del término se la atribuyen a él, de hecho) que amenazaba con establecerse como un poder estatal oculto, por encima de los poderes constituídos y al margen de todo control democrático.
Además de recordar las advertencias de Ike, que a juzgar por las últimas décadas más bien parece que han caído en saco roto, el documental ofrece los pertinentes testimonios de activistas por la paz y de analistas bien informados, algunos de ellos incluso formaron parte del engranaje (un ex de la CIA, una ex del Pentágono). Analistas que cuentan lo que cualquier persona que quiere saber ya sabe: los intereses geoestratégicos y, secundariamente, capitalistas que hay tras las guerras de USA de las últimas décadas y, desde luego, de la de Irak, con el Vice Dick Cheney bajo sospecha y la compañía que dirigió, Halliburton y su filial de abastecimientos militares, como una de las principales beneficiarias de las contratas en Irak. Aunque, según varios testimonios del documental a los que personamente doy crédito, las razones de la industria militar y armamentística son importantes pero secundarias: el interés geoestratégico en Oriente Medio es la principal motivación, "la libertad hay que vigilarla", el precio de la hegemonía es el mantenimiento del imperio, y un imperio cuesta caro: el precio de un ejército enorme y permanente. Incluso se llega a hacer un paralelismo explícito con el imperio romano.
(BLOWBACK: término que explica el documental, usado por el Pentágono y la CIA para designar las "consecuencias" inesperadas y normalmente tardías de una intervención estadounidense en el mundo. Las externalidades de la agenda imperialista, podemos decir. Así, la revolución islamista de Irán de 1979 fue considerada un blowback de la intervención de USA para poner en su momento al Sha de Persia. Asimismo, la "rebelión" de Sadam Hussein cuando invadió Kuwait también fue considerada un blowback del apoyo en inteligencia y armamento prestado por USA al dictador durante los ochenta en la guerra contra Irán, con Donald Rumsfeld entonces, por cierto, haciendo los honores en Bagdad --"sabemos que Irak tiene las armas de destrucción masiva porque nosotros tenemos los recibos", ya conocen la copla--. El 11-S, por supuesto, es el máximo blowback que ha soportado EEUU hasta el momento. Y así ad infinitum, porque la cadena de acción/reacción parece una cinta sin fin).
Más en POR QUÉ LUCHAMOS: algunos testimonios de gente corriente, incluyendo a iraquíes, con protagonismo para un policía neoyorquino jubilado que perdió a su hijo en las Torres Gemelas, y apoyó en un principio la guerra porque quería vengar su muerte: pensaba, gracias a lo que le decía su gobierno, que se atacaba Irak "para coger a los culpables del 11-S". El hombre incluso pidió que pusieran el nombre de su hijo muerto en una de las bombas que lanzaron en Irak, ya ven, y ahora se arrepiente de haberlo hecho. "¿Que si estuvo mal? Sí, claro". Hoy ya no piensa lo mismo que al inicio de la invasión, porque ha descubierto que Irak no tuvo nada que ver en el 11-S, y se siente engañado por su gobierno. "Si no puedo confiar en mi Presidente, ¿en quién voy a confiar?". Buena pregunta. Un drama parecido ya salía en lo de FAHRENHEIT 9-11, pero en ese caso con la madre de un marine que murió en Irak, si mal no recuerdo.
Además de eso, que como digo no nos cuenta nada que no sepamos, esto es, la verdad de la gente que no está detrás del verdadero poder ni entiende la guerra, sobre todo porque son los primeros que la sufren, el documental tiene la virtud de ofrecer el panorama completo, al contraponer opiniones a favor de esta guerra y en defensa de la agenda neocon: la virtud de poder verle los dientes al lobo. Los de quienes están en la cima del sistema y sí tienen verdadero poder, y por tanto sí entienden para qué se hacen las guerras, las dirigen y, además, no suelen sufrirlas. Entre esos lobos, hemos podido ver los dientes, y más concretamente las cejas a lo Paul Naschy en LA NOCHE DE WALPURGIS, que se gasta Richard Perle, asesor del Departamento de Defensa de USA y uno de los más conocidos teóricos al servicio de los halcones del actual gobierno estadounidense.
Perle ha mostrado varias veces ante las cámaras una sorprendente sinceridad, y de este modo, el espectador que quiera entender sus razones puede hacerlo, porque la retórica de este tipo no parece necesitar mentiras tipo armas de destrucción masiva. Es curioso, porque sin decirlo a las claras, Perle lo dice todo, se le entiende todo, vaya, y él lo sabe. Es un convencido, cree que tras el 11-S su gobierno está haciendo lo que tiene que hacer para imponer una agenda planificada desde mucho antes -aunque no puesta en marcha hasta ahora- de cara a evitar que la montaña se desmorone bajo los pies del gigante. Y por eso sus palabras me han parecido más significativas que todo el documental junto para entender realmente Por Qué Luchan: "Hay gente que piensa que todo esto es cosa de unos cuantos que están ahora en el gobierno, y que cuando se marchen, las aguas volverán a su cauce en este país. Se equivocan, porque lo que esta gente no entiende es que todo ha cambiado, y que ya nada podrá volver a ser como antes."