Tuesday, January 28, 2014

28 de enero: dos semanas.

El parche me dio mucho mareo ayer, cada vez me sentía peor (el mismo mareo de cuando uno está empezando a fumar). Me dio dolor de cabeza también. Me tocó quitármelo antes de dormir.
Hoy me puse el de 14mg. Se ve así:

 Y me he comido muchos de estos.



Monday, January 27, 2014

y vuelve el perro...

Hay muchos historias sobre los procesos de alguien para dejar de fumar. Este es el principio de la mía.
Yo empecé a fumar a los 13 (lo que quiere decir que llevo más de 20 años fumando). Desde que tengo memoria quiero fumar, solía coger los lápices de colores y pretender fumar y hablar en inglés cuando tenía 4 años, me parecía tan glamuroso. Le decía a mi mamá que cuando fuera grande iba a fumar, iba a ser geógrafa y fumar. Solo cumplí lo segundo.
Siempre he pensado que el cigarrillo en la mano (y oler a cigarrillo) es como mi signature. Como que sin cigarrillo no soy bien yo. Soy de esas personas de las que dicen “si ella deja de fumar, cualquier deja de fumar”.
Hace como 7 meses pensé en dejar de fumar. Compré unas pastillas para la ansiedad, otras pastillitas de nicotina y empecé. La primera semana no pude trabajar, estaba revisando una tesis y haciendo una traducción, todo era urgente, como siempre, y yo sin cigarrillo no pude sentarme al computador por más de 5 minutos. También tenía un cigarrillo electrónico, guardado de la última vez que lo había intentado. El maldito se dañó a las dos semanas. Duré tres meses.
En diciembre, mientras estaba en Medellín donde mi mamá decidí pedir todo lo que no he probado que se puede comprar: parches, un kit que se llama kick your nic out, unas pastillitas naturales y unos palillos (say what?). Las reseñas de esos productos me hacían pensar que era posible. De todos los métodos me falta la hipnosis. No quisiera recurrir a eso.
Hace dos semanas me dio una gripa como nunca en la vida me había dado. Yo no soy de gripas fuertes y me he enfermado muy pocas veces en la vida. Bueno, esta vez sentí lo que siempre le había oído a los demás: dolor en el cuerpo como para no pararse, dolor de cabeza (que pensé que se me había reventado algo allá adentro), mocos, ojos llorosos. Me cansaba de caminar dos pasos, me ahogaba. La muerte me está rondando, pensé. Ay, ahora sí: pipeta de oxígeno ¡y a los 36!
Luego de una semana, todo ese malestar le dio paso a una tos de perro. Me reía como pulgoso. Home, ¡yo con esta cara no puede tener esa risa!, me decía. Era tanto el malestar y esa tos que ni siquiera tuve ganas de fumar, por lo menos no permanentes. Ya estuve en una fiesta y no fumé. Bueno, tampoco tomé trago, así que no sé si sí es prueba superada.  
Hoy es importante porque lo que había pedido llegó. Tengo miedo de empezar todo. Pero le voy a dar, esta vez sí. Me puse el parche. Creo que está fuerte, ya llevo dos semanas sin fumar y supongo que por mi cuerpo ya no corre tanta nicotina. Tengo un poco de dolor de cabeza y un mareillo. Son tres cajas para tres fases, 21, 14 y 7 mg. Cada caja trae 14 parches.
Los palillos se llaman “chewing stick” y vienen en dos sabores: árbol del té y canela. De acuerdo con las reseñas, la sensación de morder algo, de tener algo en la boca ayuda con la ansiedad y con este sabor a mentol no dan ganas de ponerse a mecatiar, entonces, es gana-gana. Debe verse rara una mujer cosmopolita como yo con un palillo en la boca, pero si ven Hotel Chevalier, entenderán que no es tan terrible: son palillos chic, motherfuckers.


Thursday, January 31, 2013


Pataki es un personaje de un libro de Tibor Fischer que se llama Bajo el culo del sapo (que significa estar jodido). Pataki es un gran personaje. Decidimos ponerle así al gatico que Pablo  me consiguió. Llegó a mi casa el 15 de noviembre a las 7 de la mañana.
Pablo me había dicho desde el día anterior que lo iban a traer. Salí corriendo a comprar concentrado y un juguete. Empecé a leer cómo iba a integrarlo a las dos gatas grandes que a pesar de ser de Pablo, viven en mi casa casi todo el tiempo. Lo que leí casi me traumó: podían matarlo. Decidí entonces que lo mejor sería instalarlo en el baño. Puse una poncherita con arena, un par de cobijas y dos recipientes.
Pataki llegó muy cumplido. Yo tenía todo listo, ya me había bañado y estaba trasnochada por la emoción de conocerlo. Era chiquitico, tenía dos semanas. Le tomé un par de fotos para mostrárselo a la secre que también tiene gatos. Esas cuatro horas en la oficina se me fueron eternas. Quería volver rápido a casa a ver cómo estaba, a ver cómo nos iba a ir juntos. Era la primera vez que tenía algo que era solo mío. Como un amiguito sólo para mí.
El amor fue instantáneo. Yo no podía creer que me sintiera tan feliz de tenerlo conmigo. Me lo llevé a Medellín conmigo, tomando todas las precauciones que vi en internet. Mi mamá también se enamoró. Pataki se acostaba en el teclado del piano y mientras ella tocaba le mordía los dedos.
Hice todo lo que pude, lo cuidé y lo quise muchísimo. Estuvo conmigo 2 meses y medio que parecieron mucho más. 

Friday, August 10, 2012

Conversación con Mamá



- Tenés que ponerte la vacuna contra el cáncer de cuello uterino, vos tenés vida sexual activa
- No, mamá, yo tengo vida sexual pasiva hace muchos meses
- Ah, uno nunca sabe, de pronto se te aparece la virgen

Wednesday, June 27, 2012

¡Qué extintor vos!

Hoy nos dieron una "capacitación" para aprender a usar los extintores. Yo nunca había pensado en qué tenían adentro, por qué vienen en diferentes colores, cómo debe usarse, ni a qué distancia. Bueno, hoy ya sé. Unos, los amarillos, tienen un polvo, para usarse debe darse vuelta a una llavecita, reventar una tirita de plástico, y presionar para que salga el polvo. También aprendí que de presionar constantemente el polvo se acabará entre 15 y 22 segundos después. Que al hacer un solo disparo de polvo, hay que recargarlo de nuevo. También aprendí que es un buen insulto.

Monday, April 9, 2012

El terror


Mi mamá compró una película que se llama No le temas a la oscuridad. La oí gritar mil veces mientras la veía. Decidí verla. La película, como casi todas las de terror, me decepcionó, no grité, no me asusté, no tuve problemas para dormir. Mi mamá es miedosísima, cierra las puertas del closet antes de dormir porque ve sombras raras, duerme con una lamparita prendida.
Me contaba que cuando era novia de mi papá y se iban a acampar a Bahía Solano, o a El Retiro, mi papá siempre la aterrorizaba hasta las lágrimas. Con nosotros mi papá hizo lo mismo. Mi mamá nunca se enteró.
Cuando mi hermanito y yo íbamos de vacaciones a Bogotá, todas las noches nos leía It de Stephen King, La cosa (así lo traducía mi papá, ahora que busco en Internet es “Eso”), para dormirnos. Dormíamos mi hermano, y yo (y mi primo cuando iba) en la misma cama (sencilla), abrazados. Después de estar acostados, nadie iba al baño o a la cocina solo. El apartamento de mi papá era viejo, de los 40 y mi papá se había dedicado a contarnos historias de los duendes que vivían más allá de una puertecita en el techo. De sólo imaginar que por ahí bajaría algo me daban ganas de morirme y seguro a mi hermano también.
Una vez hizo maratón de películas de Stephen King. Yo sólo recuerdo Cementerio de animales. Por la noche no fui capaz de ir al baño y me oriné. Ya tenía 13 años. Pude haber ido al baño, pero estaba paralizada. Lo único que pude hacer, fue levantarme, cruzar el corredor y meterme en la cama de mi papá. Su esposa me abrazó y sólo así me pude dormir. Ella no se quejó de que yo estuviera mojada, ni de nada. Tampoco le dijo a mi papá que no nos pusiera más películas de esas.
En la finca, siempre prometía cinco mil pesos, ¡cinco mil pesos!, a quien lo acompañara hasta el portón. El camino hasta el portón no era largo, por ahí 20 metros, pero era oscurísima, la luz de la casa se agotaba muy rápido. Sólo se veía la chispita del cigarrillo de mi papá y su voz terrorífica contando las historias más horripilantes y su risa de malvado de película. Nadie nunca llegó hasta el portón. Nadie nunca se ganó los cinco mil pesos (que creo, además, que no tenía).
Esta es la explicación de por qué las películas de terror no me producen terror. Estoy curada. Mi papá con su insaciable sed de lágrimas de sufrimiento me curó. Muajajajajajaja. 

Sunday, October 2, 2011

Ay, Manizales del alma (ojo al cliché)


La primera vez que fui a Manizales tenía 18 años. Fui a un festival punk sin permiso de mi mamá. Nos fuimos en el carro de una amiga. Íbamos 2 hombres y tres niñas. Llegamos de noche y casi no encontramos un lugar que pudiéramos pagar. Al fin nos quedamos en un hotel (?) cerquita de la Plaza de Bolívar. Sólo tenían tres camas entonces me tocó dormir con una amiga. Yo le puse una camiseta a la almohada porque daba mucha desconfianza poner la cara ahí. Nos picaron muchísimo las pulgas.
El festival era en un barrio que se llama El Solferino. Supongo que era un barrio popular, las calles no estaban pavimentadas, era un pantanero horrible y yo sólo veía punkeros acostados en el piso. Como si no hubiera locales, todos habíamos ido de otras ciudades. Creo que nos quedamos media hora: no éramos tan punkeros como creíamos. No volvimos. Nos quedamos una noche más pero fuimos a otros lugares donde no había tantos punkeros y era más limpio.
La impresión que me dio la ciudad era de estar desmembrada. Todo quedaba lejos de todo. Mejor: separado por potreros. En Medellín cualquier terrenito es susceptible de convertirse en edificio y eso han hecho, construir todo.  Allá, en Manizales, menos mal no se puede.
Dos o tres años después volví en un viaje de la universidad, sólo recuerdo Chipre y mi profesor (el mejor profesor del mundo: Roberto Luis Jaramillo) diciendo “mira, Margarita, al fondo se ven las tormentas del Chocó” y justo ese día Manizales no tenía muchas nubes y vimos las tormentas del Chocó tomando cerveza en lata.
Después, muchos años después, volví. En el 2008. Me enamoré de un local y con él de la ciudad. Desde entonces, cada vez que vuelvo (me disculparán lo cursi de aquí en adelante), siento como si volviera a mi casa. Esa sensación que tiene uno de descanso, de alivio, cuando llega a la casa, abre la puerta y la casa le devuelve ese olor característico que sólo la casa de uno tiene, el olor de la comodidad. Así me siento cuando llego allá y decidí que me quiero ir a vivir allá.
La gente hace caras raras cuando digo que me voy a ir. ¿Manizales? Preguntan haciendo cara de asco. Sí, Manizales. ¿Eso no es un pueblo? preguntan ¿Y Medellín no lo es? Contrapregunto y respondo: Medellín es un pueblo gigante, que se las da de mucho y no tiene nada de lo que tienen las grandes ciudades, o bueno, sí: unos tacos eternos.
Manizales podrá no ser la gran metrópolis, pero ¿por qué siempre tenemos que irnos para las grandes ciudades a que nos traguen? Yo la prefiero mil veces. ¿Allá no son muy godos? Siguen preguntando y yo increpo ¿Medellín no es una ciudad muy goda? Puede haber muchas cosas en contra de las dos ciudades, no importa qué más cosas me puedan decir, yo quiero vivir allá y punto.

Wednesday, February 23, 2011

de cómo llegamos a los Estados

- Es que son tres reinos: el reino animal, el vegetal y el humano.

- ¿y el mineral?
- Ese no es un reino
- ¿ah no? ¿es una república?
- jajajajaja. Tenés razón.
- Es que el reino humano no existe, se incluye en el animal, ¿no?
- Sí, sí
- ¿y el coloidal?
- ¿cómo así?
- Sí, esos que son sólido, líquido, gaseoso y ¡¡coloidal!!
- ah, esos son los estados de la materia
- AHHHHHHH, ¿viste? ¡¡ESTADO!!

*conversación con Juan, creo que tenemos problemas con lo que aprendimos en el colegio.


Tuesday, January 25, 2011

Se han caído varios árboles, yo sé

Cuando yo tenía doce años, un tío dejó a la mujer y se fue con una casi de la edad de la hija mayor. Eso fue un escándalo terrible en mi familia. Su mujer, con quien llevaba como 25 años, se volvió una loca de telenovela, le rompió las vitrinas del almacén con un tacón, intentó suicidarse con veneno para ratas; la hija mayor se metió y causó más problemas, en fin. A mí me pareció horrible y claro me puse del lado de su mujer, hasta que un día oí hablando a los grandes: Pero es que S no se dejaba tocar, ni siquiera dar picos en la boca, es comprensible que hubiera buscado otra mujer. La otra en cambio era voluptuosa, joven, con ganas y le metió dos goles (léase bebés) de una.

El novio de mi prima la invitó a Argentina mientras él estaba allá trabajando, él se había ido dos semanas antes, ella sabía que él había estado saliendo con su asistente y eso la tenía loca, pero ¡¡la invitó a ella, no a la otra!! Eso tenía que tranquilizarla un poco. No sé por qué él se devolvió un día antes y antes de irse le entregó un mapa para que fuera a pasear sola, cuando mi prima volteó el maldito mapa vio su teléfono y el de la asistente, este gran cretino había estado llamando a la asistente también. Terminaron por eso y la razón que el dio es que su papá era perro, y creía que eso era genético.

Siempre me he preguntado qué hace que uno empiece a mirar para otro lado cuando se supone que es feliz con quien está. ¿Es genético, como adujo el novio de mi prima? Lo dudo. ¿Social? Puede ser, como en sociedades en las que está bien visto que los hombres tengan varias mujeres, en algunos casos una principal y sucursales. ¿O social en el sentido en el que se le puchan a uno después de una fiesta y uno no puede decir que no? ¿Hay algunos que piensan más con sus partes pudendas? También puede ser, ¿tanta gente bonita y divertida por ahí y uno con una sola persona? Olga, en su inmensa sabiduría, me explicó que hay una cosa que se llama vacío del deseo, las personas creen que al encontrar una persona (u objeto) van a encontrar satisfacción (no me refiero exclusivamente a la satisfacción sexual), es decir, ese alguien o algo los satisface plenamente y no buscan nada (o nadie) más.

Así pues llegamos a un asunto que no había pensado nunca: el deseo, el deseo como motor de la vida, también la trampa (por parafrasear a Olguet en su, de verdad, inmensa sabiduría). Si no encuentra uno qué le satisface, se pasa la vida en su búsqueda. Por eso vemos gente yendo y viniendo como locos, sin encontrar su lugar en el mundo y sin con quien compartir ese lugar en el mundo o compartiéndolo por momentos con un montón de personas.

Olga también me habló de un término: contención, yo lo olvidé y cuando volví a preguntarle cuál era ese término dije anclaje. En mi cabeza, anclaje suena mejor para lo que Olga me dijo que significa, algo o alguien que le permite a uno anclarse a un lugar en el mundo (aunque sea de manera temporal y no acalle del todo la sensación de salir corriendo).

Sólo una vez me ha pasado que alguien me sea infiel, mejor: sólo una vez me he dado cuenta. Me convertí en algo que odio ser: una mujer de telenovela, una loca que esculca, que quiere mirar el celular a ver si hay mensajes, que busca papelitos en busca de no sabe bien qué. Momentos horribles viví siendo esa otra que no quiero ser. Sigo creyendo en el adagio popular: ojos que no ven, corazón que no siente. Finalmente, si un árbol se cae y nadie lo oye, ¿sí se cayó? Que se caiga el hijueputa bosque completo, que si no me doy cuenta, entonces no importa.

Aunque no es la primera vez que una telenovela se mete a patadas a mi vida, esta vez fui la protagonista principal, la mala con cara de víctima porque está siendo engañada. No voy a negarlo, por momentos pensé en ser posmoderna, listo, que tenga otras, a mi no me importa, a mi me quiere y a las otras no. ¿Cómo? Pura mierda. No soy capaz.

Soledad, una amiga, me decía que la infidelidad no es tan difícil porque uno puede enamorarse de dos personas al tiempo, lo que no puede, eso sí, es cuidar esas dos personas al mismo tiempo, una de las dos personas siempre sale aporriada o, por lo menos, relegada. Me cuesta mucho pensar en estar enamorada de dos personas a la vez. A mí, creo, no me da. ¿Será que tengo un corazón proporcional a mi tamaño y los demás tienen corazones grandes donde caben dos cariños verdaderos?

Soledad también decía, un argumento que he oído antes, que una cosa es ser infiel y otra desleal, pues a mí el límite me parece como difuso. ¿Quiere decir eso que me puedo comer al que me dé la gana y está bien si no digo mentiras, si mi corazón le sigue perteneciendo al primero, si no me enamoro?

Esto se me fue como muy largo. Voy a parar aquí y seguro sigo en los comentarios.

Friday, January 14, 2011

ignorancia

Estaba con un amigo y su recién adquirida novia, muy linda, muy bien puestecita, y con un muy buen trabajo. Mi amigo decía, esta es, con esta me caso. Yo le dije que las cosas tan maravillosas tienden a extinguirse rápidamente.

Hablábamos de bobadas, cuando dije que un señor que se había ganado un concurso era un estadístico. A lo que esta chica replicó, no, no un estadista querrás decir. No, dije, este señor se dedica a la estadística, no al Estado. Entrecerró los ojos y dijo, no, yo estudié derecho y ciencias políticas, así no es: La ignorancia es atrevida. Acto seguido se volteó, miró a su novio y el dijo, si, tienes toda la razón, luego se volteó hacia el otro lado y le preguntó a los de la mesa del lado (entre ellos un locutor de radio, creo que de radioactiva) y el, claro, estuvo de acuerdo con ella. Yo me sentí como un culo, pero sabía que estaba en lo cierto. Se me aguó el resto de la noche, ya me quería ir, afortunadamente ella dijo que estaba cansada, miró a su novio y el le dijo: yo me quedo con Márgara, mañana hablamos, y salimos caminando abrazados.
Al día siguiente les mandé el siguiente mensaje:

a ver quién es el ignorante, carajo:

estadístico, ca.

1. adj. Perteneciente o relativo a la estadística.

2. m. y f. Persona que profesa la estadística.

estadista.

(De estado).

1. com. Persona que describe la población, riqueza y civilización de un pueblo, provincia o nación.

2. com. Persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado.

¿Fuente? la hijueputa real academia.



Como le dije a mi amigo esa relación se terminó una semana después.

Thursday, December 9, 2010

por favor, no

Alguna vez escuché que alguien dijo que en otros países existía la campana espacial. Un espacio, que diría yo, corresponde a darse la vuelta con los brazos abiertos. Ese espacio es mi espacio, un espacio al que sólo dejo entrar a las personas que quiero y que no quiero sólo cuando monto en bus o metro en horas pico.
No me malentiendan, no es que sea repelente, pero tocarse es un asunto que requiere, como yo lo veo, algo de familiaridad.
Hace años vengo pensando en esto hasta que hace poco conocí a una amiga de unos amigos, desde el momento que la vi pensé, ay, me cayó gorda. Ella pensó lo mismo, yo lo vi en sus ojitos negros. Al despedirse le dio pico a todos mis amigos y se me fue viniendo. Mi personita interior entró en pánico, se paró y me empezó a gritar ¡¡¡¡NOOOOOOOOOO!!!! La chica en cuestión no lo notó, así de buena actriz soy. Pero yo quería limpiarme el cachete inmediatamente, como los niños: no, no, no, me borro sus besos, guácala. Como de tía abuela con pintalabios.
Sé que en algunas personas suelen hacer esto, besar cuando acaban de conocer. Yo no, no puedo. Tocar la gente, en el brazo, en el hombro, tampoco me es muy fácil.
Por favor, si me acaban de conocer, no me den pico, mucho menos abrazo (HORROR). No quiero ser repelente de verdad y moverme hacia atrás mientras la gente viene con la boca estiradita.
Gracias

Thursday, December 2, 2010

Esto es lo que quiero hacer.

Yo estudié Historia, como muchos saben, pero no quise dedicarme a eso. Luego fui profesora de inglés y me aburrí, no por las clases, sino por el lugar en el que trabajaba y decidí hacer una especialización en Gestión y promoción cultural que fue un fracaso y con eso fui la jefe de mercadeo de un canal de televisión, tampoco duró mucho y volví a las clases de inglés, que es francamente lo que más me gusta. Ahora estoy haciendo una maestría en eso, en enseñanza de lenguas extranjeras (que es sólo inglés en mi caso, pero en el de mis compañeros es inglés, francés y en algunos casos italiano). Cuando empecé esta maestría me di cuenta que esto es lo que verdaderamente me gusta. Ahora estoy dando clases, como parte de un convenio de la Universidad de Antioquia y el municipio de Itagüí, en colegios públicos a estudiantes de 9° y 10° y a profesores de primaria. Hoy terminamos un curso y al terminar los niños que dieron una carta y una chocolatina. La carta me enterneció casi hasta las lágrimas.



Monday, November 8, 2010

Relatoría namber tu

Y bueno, esta vez la cita fue en el Parque del Poblado. Yo llegué a la Saldarriaga y desde arriba, Saldarriaga V.I.P. (que así se llama, no es jodiendo) me gritaron Mónica y La Caballero (que en esta ocasión no tuvo que acomodar a nadie). Subí y nos tomamos una cerveza y los muchachitos del lado se fueron y nos dejaron una mesa grande en la que cupimos todos, menos Lalu, que no pudo ir.

Al rato llegaron Olguet, Alejandro y Juan V con Alexander y luego apareció el rey: Juandaví (aclaro, el rey para mí, para que después no diga nada). La conversación después de un rato tomó un tinte escatológico cuando alguien recordó el comentario de Lalu en la entrada anterior en el que menciona que le enseñé a hacer pipí en la calle (una de mis tantas cualidades: hacer pipí en cualquier lugar), ya luego otros participantes se fueron por historias con el no. 2, que afortunadamente, no me ha pasado. Voy a contar el milagro pero no el santo (eso va a pasar mucho en esta entrada). X iba caminando muy bien vestido, de corbata y todo, cuando sintió un retortijón, y pensó, no voy a alcanzar a llegar a ningún lado y así le tocó dar del cuerpo en la calle, pero esa no sería su única historia, una vez salió con una chica que le gustaba muchísimo, fueron a comer y él sabía que no debía comer lo que comió y claro, sintió en retortijón, del que ya sabía el resultado, en la puerta de la casa de la chica y cómo no, le pidió el baño y así se cagó no sólo en el baño de la muchacha sino en la relación que, tal vez, pudieron tener. La chica lo borró del celular, de facebook y de su vida para siempre. Las conversaciones, como siempre que hay un grupo grande, se dividieron, me puse a hablar con Juandaví de gente que conocemos, de libros y eso y no le pare bolas a lo que contaban al otro lado de la mesa.

Después hubo una historia que me encantó y que voy a contar en primera persona. Se llama “de cuando pensé que era gay”. Cuando tenía 18 o 19 años, las de mi edad no me paraban bolas, eran siempre menores o mucho mayores (aquí tengo un bache que alguien sabrá rellenar) … entonces empecé a ir al gimnasio y un man siempre me hablaba, y como dicen que ojo de marica nunca se equivoca (eso lo dijo el narrador, no yo), yo dije, ay, ¿será que soy gay? Y me invitó a salir y le dije que sí, nos fuimos para una discoteca y bailamos merengue y nos tomamos algo y luego nos fuimos para su casa y él me quiso besar pero yo le dije que dentro de un rato, luego el man se desnudó y cuando lo vi pensé, no, eso tan peludo no es para mí y huí. (aquí hay licencias pero la idea es esa, ¿cierto?)

Como tenía clase al otro día, nunca miré el reloj, pero creo que Mónica se fue muy temprano, comprensible, viaje eterno al día siguiente y con chiqui abordo no era para menos. Después cayó Olguet, que se tomó unos aguardientes y le dio sueño, Alejandro se fue con ella. Nos echaron, supongo, a las 2:00 y nos quedamos hablando un rato. El tema de las relaciones de pareja fue recurrente en la noche. Que cómo les va a los casados, que qué susto casarse, qué si esa es la vieja que me voy a comer por el resto de la vida y cosas así. Entre los participantes que quedamos juandaví era el único casado y yo la única separada. Todos contamos historias al respecto. Yo conté que después de mi divorcio mi ex me dijo, es que después de vos, y de la que estuvo antes que yo (que es una nota de vieja), yo no quiero una vieja inteligente, y en efecto se consiguió alguien muy diferente a mí. Unos estuvieron de acuerdo aduciendo que yo debo joder mucho, Juan, gracias por defenderme y decir que no yo jodo (tanto). Después empezó la discusión sobre si son mejores las mujeres inteligentes o las brutas. Hubo varias intervenciones que voy a reproducir. 1. Para casarse las inteligentes, 2. Para pichar mejor las brutas, 3. Que las mujeres inteligentes son como un caballo brioso que, digamos, es como un reto y que las brutas son como un caballo manso, aburrido, que no da ningún trabajo y que como dios los hizo tan machos, necesitan ese reto.

Terminé montándome al taxi a las 3:45 para levantarme a las 7, no me levanté. Llegué a la clase a las 9:00. Muchas gracias por hacerme llegar tarde a clase.

Bueno, como la vez pasada, fill in the blanks, kids. Olguet tomó un par de foticos. Olguet comparte la fotico, porfa.

Tuesday, October 26, 2010

Relatoría

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que conocer gente por internet era de losers y nerds. Parece que ya no, y si sí, tampoco importa, por tener este blog he conocido gente maravillosa y que quiero que siga en mi vida por mucho mucho tiempo. El sábado nos juntamos algunos de los losers, nerds y críticos sociales que se pasan por acá. Todo empezó con la coincidencia que conté hace unos meses y siguió con la coincidencia número dos, que precede esta entrada. Todos decidimos, y la vida ayudó (que Mónica viniera de Suiza, Sebas de México y Alexander de Bogotá; que nadie tuviera un plan mejor), encontrarnos para conocernos. Yo conocía a casi todos desde antes, pero entre ellos muchos no se conocían.

La noche empezó lenta, Olga y yo llegamos a las 8:20 (habíamos quedado entre 8:00 y 9:00) y la mesera, Margarita, que es todo un personaje, nos avisó que había ido un muchacho grande, cuajo y bonito a preguntar por nosotros. Al principio pensé que era Juandaví, pero Juandaví no es cuajo. De pronto un muchacho, de camisa de rayas, no gordo y peinado (contrario a su descripción) me preguntó si yo era Margarita: Alexander. La Caballero, cuyo segundo hogar es El Guanábano ya estaba allá y procedió a darnos una mesa, porque su segundo trabajo es ser hostess, estaba con una amiga de ella de la que había oído hablar y que está en twitter: Catalina Palmer (yo pensé que era su apellido, pero no, es que es alta alta como una palmera). Al rato apareció Sebastián, lindo como siempre y con esa carita de niño que tiene, está tal cual lo recordaba, siempre sonriendo y con un acento más paisa que el mío a pesar de llevar ya algunos años viviendo por fuera. De ahí todo se siguió más rápido, llegaron Juandaví (the popstar), Lalu, Mónica, Juan Vásquez estuvo por los laditos.

Casi todos fumamos (la única que no, es Lalu) y nos quedamos parados en ruedita fuera del bar, con ganas de sentarnos, lo que en mi caso nunca pasó, siempre estuve parada en la puerta. Me fui a acompañar a Lalu a comer y cuando volví ya se habían tragado una media de guaro y todos se veían radiantes y contentos.

Todos, como esperaba, me cayeron muy bien. Mónica es muy bonita, querida y muy charra, de risa fácil y muy buena conversadora, justo como me la imaginaba e intuía por como escribe sus comentarios. Lalu, como dije antes, es, también muy bonita, inteligente y muy buena conversadora. Como para no perder la oportunidad de hablar con todos, nos turnábamos en corrillitos de tres o cuatro.

Juandaví, contrario a lo que él pueda pensar o decir, se portó como un caballero y nos hizo reír mucho porque siempre habla en serio, es serísimo. Lástima que lo cogieron los traguitos un poco más rápido que a los demás y se fue temprano. Nos hizo mucha falta.

Yo, otra vez, les quiero pedir disculpas por el volumen de mi voz, y por hablar tanto tanto.

Ay, chicos, no recuerdo todo todo, yo quisiera contar todos los chistes que hubiéramos querido tuitiar. El único que recuerdo es de Sebas: "Las güevas, el que no tenga barriga después de los cuarenta es una loca". Como todos somos pobres no tenemos Blackberry, ni qué decir de Iphone.

¡¡Me divertí montones, ojalá nos volvamos a ver!!

Anímense con los comentarios, para que rellenen esta relatoría llena de huecos.

Ángela, creo que hablo por todos, nos hubiera encantado que estuvieras.

Friday, October 1, 2010

coincidencia parte 2

El viernes iba hablando por teléfono con Juan y me monté a un bus, cuando me monté, vi una niña pelirroja, de gafas, bonita, que me miró y me preguntó con curiosidad ¿Margarita? y yo dije ¿Lalu?

Es muy extraño como alguien que sólo ha visto foticos (creo que una sola, de perfil) me reconozca inmediatamente. Bueno, que a mí me pase lo mismo, es también muy extraño.
Lo más extraño de todo fue la conversación. Como si antes hubiéramos hablado, vengo de una reunión en el centro, yo vengo de la dentistería de la eps, a la que voy por primera vez, ¿te atendieron bien y rápido? si, llegué un poquito tarde porque había un taco en la avenida de El Poblado, y me atendieron de una.
Lalu se bajó pocas cuadras después, no pudimos conversar mucho. Quedé con la sensación de que me gustaría hablar con ella, parece una persona con la que me gustaría parcharme. Así que, Lalu, es una invitación a que nos parchemos por ahí y nos tomemos una cervecita, invitación que, por supuesto, se extiende a los participantes de la coincidencia anterior y a quienes no conozco también.