En mi sueño se desplegaba un mapamundi. En él se divisaba la
casa de mi infancia. Después era un papel blanco escolar cuyos
bordes se parecían a los puños de un guardapolvos. Yo orinaba sobre
el papel. Yo era un desagüe y alrededor era otoño. Hay un
dejarse llevar que tiene una poesía secreta al orinarse uno en la cama.
Recuerdo cuando pesqué un bagre y al tomarlo se me clavó una aleta
lateral en el dedo medio. Las aletas de los bagres son aserradas.
Fui a que me la quitara mi padre. Pero ahora me doy cuenta de que
anduvimos, aquel pescado y yo, caminando unidos por la calle.
El problema del poema es que hay que escribirlo. Sospechar que de
algún modo ya está hecho entre las páginas del aire. Saber que él
no nos necesita.
“Que el verso sea una llave que abra mil puertas”, proponía
Huidobro. Yo hasta he procurado valerme de ganzúas.
Por el aire pasaba un bagre infinito.
Un pez que hablaba del aire cuya voz imitaba la balada de un grillo
muerto.
Pasaba un hombre muy encorvado, como si viniese de abrazar una
gran pelota.
La cama del muerto con su manto de luz lleno de partículas que
cantan una canción llena de ausencias. Parece una idea de Van Gogh
pero pintada por Rembrandt.
La pintura entendida como vía de modificar una sociedad aún está
por pintarse. La sociedad modifica las pinturas según pasan las
generaciones.
Una llave que abra mil puertas a unos le dará poder, a otros,
sensación de inseguridad.
Un mástil al que le crece una bandera que hay que podar hasta
dejarla en estado de esperanza.
La cama del muerto ilumina la habitación más allá de la luz que
desenrolla sobre ella la ventana apenas asomada. El colchón
hundido es un molde vacío.
Pasaba un hombre muy encorvado, como dispuesto a dar una
vuelta carnero.
domingo, septiembre 07, 2008
sábado, agosto 30, 2008
Notas para un poema II
Todo lo que pueda ser aire es libre.
En todo lo que pueda ser libre hay un caos. El aire es una especie de
caos.
Convenimos, mi sombra y yo, en disgregarnos en un minuto del
mediodía. Pero ¿quién miente?
Anoto Pagra, de Manuel Vázquez Montalbán. Acaso sea una
sinfonía esa ciudad.
“Damas de Praga
como las rosas de Alejandría
coloradas de noche blancas de día”
Paso toda la guerra inventariando metáforas de guerra.
Hay hambres que son metáforas del hambre pero ninguna tan cruda
como el hambre. El hambre es hombre. El hambre está lleno de
monstruos. Monstruos de un hambre maldito.
Leí en el diario que un barco de la armada argentina mató con sus
hélices a una ballena en Chubut en temporada de avisaje. Ella nos
atacó, dijeron.
Hay mujer en el aire.
Un aire de mujer en los músculos de los plátanos. Desboca.
Desnuda.
Levanto una piedra y hay un ciempiés. Vuelvo a levantarla y se cae
un mundo. El misterio.
Praga debió ser una lanza clavada en los testículos del sol.
La luna es un cementerio vacío de muertos. Las invocaciones,
los clamores pacen en el aire.
A veces uno cree que está mal hecho. Que es un boceto sombrío.
Que al estornudar puede vaciarse de órganos, dislocarse,
derrumbarse y dar con el boceto de otro.
El aire anotado en los cuadernos de Dios suspira como una mujer
embarazada, se ladea hacia los márgenes, es un caos revulsivo
capaz de asfixiar a cualquier dios.
Levanto una piedra con la esperanza de avistar una ballena.
En todo lo que pueda ser libre hay un caos. El aire es una especie de
caos.
Convenimos, mi sombra y yo, en disgregarnos en un minuto del
mediodía. Pero ¿quién miente?
Anoto Pagra, de Manuel Vázquez Montalbán. Acaso sea una
sinfonía esa ciudad.
“Damas de Praga
como las rosas de Alejandría
coloradas de noche blancas de día”
Paso toda la guerra inventariando metáforas de guerra.
Hay hambres que son metáforas del hambre pero ninguna tan cruda
como el hambre. El hambre es hombre. El hambre está lleno de
monstruos. Monstruos de un hambre maldito.
Leí en el diario que un barco de la armada argentina mató con sus
hélices a una ballena en Chubut en temporada de avisaje. Ella nos
atacó, dijeron.
Hay mujer en el aire.
Un aire de mujer en los músculos de los plátanos. Desboca.
Desnuda.
Levanto una piedra y hay un ciempiés. Vuelvo a levantarla y se cae
un mundo. El misterio.
Praga debió ser una lanza clavada en los testículos del sol.
La luna es un cementerio vacío de muertos. Las invocaciones,
los clamores pacen en el aire.
A veces uno cree que está mal hecho. Que es un boceto sombrío.
Que al estornudar puede vaciarse de órganos, dislocarse,
derrumbarse y dar con el boceto de otro.
El aire anotado en los cuadernos de Dios suspira como una mujer
embarazada, se ladea hacia los márgenes, es un caos revulsivo
capaz de asfixiar a cualquier dios.
Levanto una piedra con la esperanza de avistar una ballena.
domingo, agosto 24, 2008
Notas para un poema I
Hay una potencia en el aire, cierto fragor subterráneo,
un calor, formas que según Wallace Stevens son como de mujer.
Voy a llamar a mi madre esta tarde –esta tarde arde por lo que no
está-: qué será mañana de Jesús sin ella.
Es el aire en el aire. Ora nublado por el humo en olas de un
cigarrillo, ora sentencioso con su arco de violín recién amanecido
en los plátanos. Los plátanos se me antojan azules. Sí, pero es
un color que degrada en un plomo dulce para luego retozar en
nuez.
Su voz en cuclillas.
Voz en cuclillas a crecer de enredadera. Conserva lo sutil: cachorros
mojados, frutos de abuela, canasta, como el dibujo en un frasco
de mermelada.
El cordón de la calle tiene un temperamento especial.
Aguas por el desagüe: poner una palabra en la corriente. Remar con
los ojos. Atrás queda la fulminante soledad de un tapial.
La parada de colectivos es un silencio largo del que conversa la
baldosa quebrada y el grillo muerto desde anoche.
Arroz. Trocitos de pollo acaramelados con miel. Jengibre.
Por la tarde mi madre me dirá qué comió en el almuerzo.
A mi voz guardada en cuclillas no la segará ninguna sinfonía
de martes. Ni el violín del aire serruchando las ramas de los
plátanos.
El malabarista que vi en aquella esquina jugaba con mundos
de fuego. Una llama quemó los anteojos de un traje con señor.
El señor estaba ausente y hospedado en algún lugar.
A veces hay una fiebre en el aire.
Otras veces dan ganas de hacer el amor de espaldas al discurso
presidencial.
Anoto que hay escases de musas. Un sonido que pasa como
quien va para otro lado invoca otras bocas, bocas luego boas,
luego un santo, y un cansancio que habla del aire.
Un pez que habla del aire.
En mi sueño había cosas benditas, otros colores y otras sombras.
Glorias pasadas. Mi sueño no era el trineo de otro. A la nieve
la juntaban los vendedores de pochoclo. Una vez en sus manos,
las palomas llevaban mensajes que sólo podían ser leídos por
palomas.
Desconfío de los discursos. Que hable la calle, que hablen los
canteros, que hablen los pinos, que hable el grillo muerto,
que hable la lluvia.
En el sueño telefoneaba a mi madre y le preguntaba por mi padre.
Lo importante es la salud. La vida va y viene.
En el aire había un puñado de rosas que no te regalé.
un calor, formas que según Wallace Stevens son como de mujer.
Voy a llamar a mi madre esta tarde –esta tarde arde por lo que no
está-: qué será mañana de Jesús sin ella.
Es el aire en el aire. Ora nublado por el humo en olas de un
cigarrillo, ora sentencioso con su arco de violín recién amanecido
en los plátanos. Los plátanos se me antojan azules. Sí, pero es
un color que degrada en un plomo dulce para luego retozar en
nuez.
Su voz en cuclillas.
Voz en cuclillas a crecer de enredadera. Conserva lo sutil: cachorros
mojados, frutos de abuela, canasta, como el dibujo en un frasco
de mermelada.
El cordón de la calle tiene un temperamento especial.
Aguas por el desagüe: poner una palabra en la corriente. Remar con
los ojos. Atrás queda la fulminante soledad de un tapial.
La parada de colectivos es un silencio largo del que conversa la
baldosa quebrada y el grillo muerto desde anoche.
Arroz. Trocitos de pollo acaramelados con miel. Jengibre.
Por la tarde mi madre me dirá qué comió en el almuerzo.
A mi voz guardada en cuclillas no la segará ninguna sinfonía
de martes. Ni el violín del aire serruchando las ramas de los
plátanos.
El malabarista que vi en aquella esquina jugaba con mundos
de fuego. Una llama quemó los anteojos de un traje con señor.
El señor estaba ausente y hospedado en algún lugar.
A veces hay una fiebre en el aire.
Otras veces dan ganas de hacer el amor de espaldas al discurso
presidencial.
Anoto que hay escases de musas. Un sonido que pasa como
quien va para otro lado invoca otras bocas, bocas luego boas,
luego un santo, y un cansancio que habla del aire.
Un pez que habla del aire.
En mi sueño había cosas benditas, otros colores y otras sombras.
Glorias pasadas. Mi sueño no era el trineo de otro. A la nieve
la juntaban los vendedores de pochoclo. Una vez en sus manos,
las palomas llevaban mensajes que sólo podían ser leídos por
palomas.
Desconfío de los discursos. Que hable la calle, que hablen los
canteros, que hablen los pinos, que hable el grillo muerto,
que hable la lluvia.
En el sueño telefoneaba a mi madre y le preguntaba por mi padre.
Lo importante es la salud. La vida va y viene.
En el aire había un puñado de rosas que no te regalé.
domingo, abril 27, 2008
Adiós…
… o hasta luego, o hasta cuando sea.
Queridos amigos: abandono mis blogs. Necesito un descanso y hacer otras cosas. Discúlpenme
por favor que no los visite. Todos sus blogs y su compañía son muy valiosos para mí.
Les dejo un puñado de poemitas que pensaba ir posteando de a poco y que acabo de enumerar y darles un orden. Espero sean de su agrado y sepan perdonarme la ausencia.
Hasta la próxima. Un abrazo y gracias.
1
En la noche
un hombre
da su nada.
Se vacía
en el gesto
de pedir.
La luna
duerme
en sus palmas.
2
Caer
de la herida.
Caer dentro.
Dentro es lugar
de muertos
que saludan.
3
Gorrión
en el pentagrama
de los alambres
de púas.
Salta a otro
alambre:
ya es otra nota.
4
Todo es
espejo
para el de los
ojos cerrados.
Pero
no hay
ojos cerrados:
hay párpados
que dan a luz
en sombras
de la mirada.
5
(Panadero
en el aire.)
Alma mía:
¿dónde vamos?
Panadero
del aire:
¿de dónde
nos conocemos?
6
Dar
lo inalcanzado,
lo soñado y
trunco.
Dar lo perdido.
Darse
es dar lo perdido.
Solo así
es darlo todo.
7
Orilla.
Relámpagos.
Olas a mis
pies.
Decime,
Patricia
-vos que andás
en otra luz-:
¿de qué conversan
el relámpago
y las olas?
8
La niebla
cubre lo hecho.
Hemos de nombrar
para hacer camino.
9
Pájaro fugaz.
Ráfaga en el
aire.
Feliz aquel
que no siente
la obligación de
existir.
10
No es
oscuridad
la nada.
Es luz
que no brilla.
Claridad
no habitada
por lo claro.
11
Huella en la arena:
no está descalza.
En las hendiduras
donde los dedos,
en esas gotas de
sombra,
alguien pisa todavía.
12
Cuando
de lo hablado
sólo queda
una fragancia.
Cuando
ya no tiene
palabras
lo hablado.
13
Lanzamos
la voz.
Abrimos
tajos
en lo oscuro.
14
Con todo
lo esperado
hago
poemas
como horas
que dan
luz
después de
muertas.
15
Desde afuera
hacia adentro
miro por la
ventana,
y en la silla
sin mí
espío mi muerte.
16
Sombra
sin cuerpo,
mi espera.
Se abraza
a cada cosa
que se mueve.
17
Aleteo
de pájaro
remontando
vuelo.
A mí
me fue dado
parpadear.
18
Pasamos
entre pulsos
sin saberlo.
También cada
sombra
es oscurecida
por su espejo.
19
De
pensar
ando
lleno.
De
pensar
hasta
vaciarme.
20
Hasta aquí
el poema.
A mí
me toca seguir
-vivir, morir-,
seguir siendo.
Queridos amigos: abandono mis blogs. Necesito un descanso y hacer otras cosas. Discúlpenme
por favor que no los visite. Todos sus blogs y su compañía son muy valiosos para mí.
Les dejo un puñado de poemitas que pensaba ir posteando de a poco y que acabo de enumerar y darles un orden. Espero sean de su agrado y sepan perdonarme la ausencia.
Hasta la próxima. Un abrazo y gracias.
1
En la noche
un hombre
da su nada.
Se vacía
en el gesto
de pedir.
La luna
duerme
en sus palmas.
2
Caer
de la herida.
Caer dentro.
Dentro es lugar
de muertos
que saludan.
3
Gorrión
en el pentagrama
de los alambres
de púas.
Salta a otro
alambre:
ya es otra nota.
4
Todo es
espejo
para el de los
ojos cerrados.
Pero
no hay
ojos cerrados:
hay párpados
que dan a luz
en sombras
de la mirada.
5
(Panadero
en el aire.)
Alma mía:
¿dónde vamos?
Panadero
del aire:
¿de dónde
nos conocemos?
6
Dar
lo inalcanzado,
lo soñado y
trunco.
Dar lo perdido.
Darse
es dar lo perdido.
Solo así
es darlo todo.
7
Orilla.
Relámpagos.
Olas a mis
pies.
Decime,
Patricia
-vos que andás
en otra luz-:
¿de qué conversan
el relámpago
y las olas?
8
La niebla
cubre lo hecho.
Hemos de nombrar
para hacer camino.
9
Pájaro fugaz.
Ráfaga en el
aire.
Feliz aquel
que no siente
la obligación de
existir.
10
No es
oscuridad
la nada.
Es luz
que no brilla.
Claridad
no habitada
por lo claro.
11
Huella en la arena:
no está descalza.
En las hendiduras
donde los dedos,
en esas gotas de
sombra,
alguien pisa todavía.
12
Cuando
de lo hablado
sólo queda
una fragancia.
Cuando
ya no tiene
palabras
lo hablado.
13
Lanzamos
la voz.
Abrimos
tajos
en lo oscuro.
14
Con todo
lo esperado
hago
poemas
como horas
que dan
luz
después de
muertas.
15
Desde afuera
hacia adentro
miro por la
ventana,
y en la silla
sin mí
espío mi muerte.
16
Sombra
sin cuerpo,
mi espera.
Se abraza
a cada cosa
que se mueve.
17
Aleteo
de pájaro
remontando
vuelo.
A mí
me fue dado
parpadear.
18
Pasamos
entre pulsos
sin saberlo.
También cada
sombra
es oscurecida
por su espejo.
19
De
pensar
ando
lleno.
De
pensar
hasta
vaciarme.
20
Hasta aquí
el poema.
A mí
me toca seguir
-vivir, morir-,
seguir siendo.
miércoles, abril 16, 2008
sábado, abril 12, 2008
martes, abril 08, 2008
jueves, abril 03, 2008
jueves, marzo 27, 2008
el poema no vino
faltó sin aviso
hay apenas unas avispas
que fluyen por detrás de las orejas
por donde suelen oir las paredes
hay la bocina del tren
llegando a la estación
se cuela por el ventanal
se hamaca en los marcos
(mi perra toma agua
el último trago le chorrea de costado
y moja la alfombra)
el poema no va a venir
ya es tarde
guardo mis papeles
cierro la puertas
las ventanas
y por las dudas dejo abierta
la canilla del fondo
esa de la que nunca sale agua
faltó sin aviso
hay apenas unas avispas
que fluyen por detrás de las orejas
por donde suelen oir las paredes
hay la bocina del tren
llegando a la estación
se cuela por el ventanal
se hamaca en los marcos
(mi perra toma agua
el último trago le chorrea de costado
y moja la alfombra)
el poema no va a venir
ya es tarde
guardo mis papeles
cierro la puertas
las ventanas
y por las dudas dejo abierta
la canilla del fondo
esa de la que nunca sale agua
miércoles, marzo 19, 2008
Cartel
Sobre el segundo portón lateral
del supermercado y sostenido por dos
tubos de hierro, se alza un cartel chocado
y hundido hacia atrás, que dice:
NO AVANCE
del supermercado y sostenido por dos
tubos de hierro, se alza un cartel chocado
y hundido hacia atrás, que dice:
NO AVANCE
jueves, marzo 13, 2008
Pesebre (escena submarina)
En el fondo de la pecera,
sobre un camastro ladeado y postrero,
un niño Jesús pez mira con ojos de asombro
al señor de la escafandra
tumbado en un rincón oscuro.
sobre un camastro ladeado y postrero,
un niño Jesús pez mira con ojos de asombro
al señor de la escafandra
tumbado en un rincón oscuro.
jueves, marzo 06, 2008
Los dientes del perro
Los dientes del perro atropellado
en la calle crecen en el aire se elevan
como hojas de luz de un árbol seco flotan
hasta dar manos de muñeca que a su vez
sueltan capullos de algodón con formas de
nubes que semejan perros pero
en realidad son árboles que chocarán
entre si para que lluevan dientes que acabarán
burbujeando en la calle como perros muertos.
en la calle crecen en el aire se elevan
como hojas de luz de un árbol seco flotan
hasta dar manos de muñeca que a su vez
sueltan capullos de algodón con formas de
nubes que semejan perros pero
en realidad son árboles que chocarán
entre si para que lluevan dientes que acabarán
burbujeando en la calle como perros muertos.
viernes, febrero 29, 2008
Naufragios
naufragio
oleajes tuyos
estelas de tu pelo
cavándome
bichitos de tu voz en pequeñas soledades
que das al besarme
naufragio en las aguas de tu cuerpo
gaviotas de mis manos te recorren
buscan muelles puertos
en tu piel
tu vientre amado
respirás y se abre el mundo
sonreís y se hacen los maderos las balsas
y es orilla segura tu cuerpo
que ya anda por mis manos
que acaban de nacer
respiran
náufragas y recién tocadas por la luz
hablás y es otro el mundo yo puedo dibujar
en el aliento de tu
boca
nombrarte al morder tu lengua
ser
en los vaivenes de tus urgencias que son tan mías
dulce violencia que me abre alas
pezuñas de algodón
para sumarme a todo lo que es agua en vos
cuerpo mío
náufraga de mí
maga de mis días
y voy a florecer en tus playas junto
al primer rocío de la mañana.
oleajes tuyos
estelas de tu pelo
cavándome
bichitos de tu voz en pequeñas soledades
que das al besarme
naufragio en las aguas de tu cuerpo
gaviotas de mis manos te recorren
buscan muelles puertos
en tu piel
tu vientre amado
respirás y se abre el mundo
sonreís y se hacen los maderos las balsas
y es orilla segura tu cuerpo
que ya anda por mis manos
que acaban de nacer
respiran
náufragas y recién tocadas por la luz
hablás y es otro el mundo yo puedo dibujar
en el aliento de tu
boca
nombrarte al morder tu lengua
ser
en los vaivenes de tus urgencias que son tan mías
dulce violencia que me abre alas
pezuñas de algodón
para sumarme a todo lo que es agua en vos
cuerpo mío
náufraga de mí
maga de mis días
y voy a florecer en tus playas junto
al primer rocío de la mañana.
sábado, febrero 23, 2008
La lluvia en San Bernardo
A la madrugada pareciera clausurarse el verano
para violar de un solo golpe visceral los cerrojos
de la locura.
Las gotas encienden los primeros charcos
donde se reflejan las cicatrices espontáneas de los rayos
que ya trazan las primeras várices en el cielo.
Es lluvia declarada. Abierta. Soltada a dentelladas.
Se oye a unos muchachos cantar bajando hacia la playa.
No tienen donde dormir. Son los que se ven por la mañana
dormir de cara al sol tapados con las sábanas arrugadas
del mar.
Llueve como si todo el mundo hiciera el amor al mismo
tiempo. Como si lo hiciera contra los vidrios de las ventanas,
contra las puertas, en los balcones, subidos a guardillas,
a los taparrollos, trepados de las cortinas.
La lluvia entra por las narices, por los ojos, las manos,
entra en la tierra como sangre, coloca perlas en los pinos,
lágrimas en las estatuas.
La lluvia copula con el mar, y la arena en la playa se llena
de huellas de llanto. El mar y la lluvia copulan
y es como si se escuchara llover en otro idioma.
Llueve a leños rotos, a chispas secas, a fuego recién encendido.
Llueve como si mataran a alguien.
Los muchachos en la playa deben tener frío, ese frío que si fuera luz
bastaría para encender las alcantarillas de toda la ciudad. Se oye
un aullido: quizá le hayan despellejado el alma a alguien.
Acaso las almas de muchos “alguien” conformen esta lluvia,
esta ráfaga de ahora que se desliza por desagües de saxofones
y brilla como dientes de oro en las rejillas.
Ahora llueve más lento. Llueve como si un anciano recordara
otra lluvia.
Llueve el relato de otra lluvia.
Una lluvia lejana, casi inmóvil, que huele a curtiembres,
a humedad de maderos mohosos y nuez moscada. Una lluvia
con vahos de grasa caliente, de humo de hornos de barro, y humo
extinguiéndose de hojas secas quemadas en la calle.
Llueve como si anunciaran una carroza de primaveras,
como si fueran a desfilar comparsas de redenciones, una marcha
de almas pintadas de futuro que brillan como escamas violáceas
y cargan en sus caras la amarga pesadez de una mueca idiota.
Ahora llueve como si los motores de las nubes hubiesen
ya gastado sus poleas. Caen gotas a medio pintar pero todavía
es lluvia en las bisagras, en las rejas, en las telarañas,
en la medianera chorreada de hongos, en los muchachos dormidos,
casi muertos en la playa.
Llueve como si se desangrara un muerto.
Ya hay luz del día colándose y levanta las persianas con patadas
de paloma. Realza los charcos, dibuja la corriente de agua turbia
en los cordones.
Todavía la ciudad a las seis de la mañana está mal dibujada.
Y se levantan sonidos. El primero es de un auto que choca
contra el clamor del mar. El mar ahora suena como si tragara
muchachos sin haberlos masticado.
Pero apenas llueve en este instante. Es una gotita. Otra.
Es una canilla que no se ve.
Una gotita, y otra, como las últimas palabras de un anciano
antes de morir con el relato de otra lluvia –su vida- en la boca.
Un pájaro caza una lombriz. Un perro se despereza.
Las llaves del portero del edificio tintinean. Los pasos crecen
en el pasillo todavía en penumbras.
Parece que todo el mundo se levanta para salir a ver
si apagaron bien la lluvia.
para violar de un solo golpe visceral los cerrojos
de la locura.
Las gotas encienden los primeros charcos
donde se reflejan las cicatrices espontáneas de los rayos
que ya trazan las primeras várices en el cielo.
Es lluvia declarada. Abierta. Soltada a dentelladas.
Se oye a unos muchachos cantar bajando hacia la playa.
No tienen donde dormir. Son los que se ven por la mañana
dormir de cara al sol tapados con las sábanas arrugadas
del mar.
Llueve como si todo el mundo hiciera el amor al mismo
tiempo. Como si lo hiciera contra los vidrios de las ventanas,
contra las puertas, en los balcones, subidos a guardillas,
a los taparrollos, trepados de las cortinas.
La lluvia entra por las narices, por los ojos, las manos,
entra en la tierra como sangre, coloca perlas en los pinos,
lágrimas en las estatuas.
La lluvia copula con el mar, y la arena en la playa se llena
de huellas de llanto. El mar y la lluvia copulan
y es como si se escuchara llover en otro idioma.
Llueve a leños rotos, a chispas secas, a fuego recién encendido.
Llueve como si mataran a alguien.
Los muchachos en la playa deben tener frío, ese frío que si fuera luz
bastaría para encender las alcantarillas de toda la ciudad. Se oye
un aullido: quizá le hayan despellejado el alma a alguien.
Acaso las almas de muchos “alguien” conformen esta lluvia,
esta ráfaga de ahora que se desliza por desagües de saxofones
y brilla como dientes de oro en las rejillas.
Ahora llueve más lento. Llueve como si un anciano recordara
otra lluvia.
Llueve el relato de otra lluvia.
Una lluvia lejana, casi inmóvil, que huele a curtiembres,
a humedad de maderos mohosos y nuez moscada. Una lluvia
con vahos de grasa caliente, de humo de hornos de barro, y humo
extinguiéndose de hojas secas quemadas en la calle.
Llueve como si anunciaran una carroza de primaveras,
como si fueran a desfilar comparsas de redenciones, una marcha
de almas pintadas de futuro que brillan como escamas violáceas
y cargan en sus caras la amarga pesadez de una mueca idiota.
Ahora llueve como si los motores de las nubes hubiesen
ya gastado sus poleas. Caen gotas a medio pintar pero todavía
es lluvia en las bisagras, en las rejas, en las telarañas,
en la medianera chorreada de hongos, en los muchachos dormidos,
casi muertos en la playa.
Llueve como si se desangrara un muerto.
Ya hay luz del día colándose y levanta las persianas con patadas
de paloma. Realza los charcos, dibuja la corriente de agua turbia
en los cordones.
Todavía la ciudad a las seis de la mañana está mal dibujada.
Y se levantan sonidos. El primero es de un auto que choca
contra el clamor del mar. El mar ahora suena como si tragara
muchachos sin haberlos masticado.
Pero apenas llueve en este instante. Es una gotita. Otra.
Es una canilla que no se ve.
Una gotita, y otra, como las últimas palabras de un anciano
antes de morir con el relato de otra lluvia –su vida- en la boca.
Un pájaro caza una lombriz. Un perro se despereza.
Las llaves del portero del edificio tintinean. Los pasos crecen
en el pasillo todavía en penumbras.
Parece que todo el mundo se levanta para salir a ver
si apagaron bien la lluvia.
sábado, febrero 16, 2008
Mi block
Mi block de hojas lisas
tiene 28 agujeritos por donde pasa
un espiral plateado.
Dos agujeros más
en el margen izquierdo.
Una tapa.
Una contratapa.
Cuando tenga ganas de escribir
-mejor dicho: cuando se me ocurra algo-
sin duda lo haré en este block.
Me gusta.
80 hojas de 216x356 mm
de un blanco ominoso.
tiene 28 agujeritos por donde pasa
un espiral plateado.
Dos agujeros más
en el margen izquierdo.
Una tapa.
Una contratapa.
Cuando tenga ganas de escribir
-mejor dicho: cuando se me ocurra algo-
sin duda lo haré en este block.
Me gusta.
80 hojas de 216x356 mm
de un blanco ominoso.
domingo, enero 13, 2008
domingo, enero 06, 2008
Pescado
¡Fffiiiiissshhh!
El filete de pescado
se zambulle en la sartén
hasta dorarse.
Limón.
Acompaño el poema
con un buen vaso de vino.
El filete de pescado
se zambulle en la sartén
hasta dorarse.
Limón.
Acompaño el poema
con un buen vaso de vino.
domingo, diciembre 30, 2007
En la vidriera de la casa de ropa deportiva
El maniquí en la vidriera
no tiene cabeza
ni brazos
pero sus pies lucen
unas carísimas zapatillas blancas.
Gran metáfora.
Se dirá que las vidrieras
se inspiran en la vida real.
A los pies del maniquí,
en un rincón final -y sin precio-
yace una cucaracha patas para arriba.
no tiene cabeza
ni brazos
pero sus pies lucen
unas carísimas zapatillas blancas.
Gran metáfora.
Se dirá que las vidrieras
se inspiran en la vida real.
A los pies del maniquí,
en un rincón final -y sin precio-
yace una cucaracha patas para arriba.
domingo, diciembre 23, 2007
Situación
Por andar cansado
se me cayó el puntito
de la i de mi nombre.
Al juntarlo,
me dolió la espalda
más allá de la avenida,
hasta cerca de las vías
por donde ahora mismo
pasa un tren
lejano, lejano, lejano.
Estoy solo. Y lo peor:
me siento solo.
Salgo a la vereda,
arrojo un puñado de azúcar
y me siento a esperar
a que vengan las hormigas.
se me cayó el puntito
de la i de mi nombre.
Al juntarlo,
me dolió la espalda
más allá de la avenida,
hasta cerca de las vías
por donde ahora mismo
pasa un tren
lejano, lejano, lejano.
Estoy solo. Y lo peor:
me siento solo.
Salgo a la vereda,
arrojo un puñado de azúcar
y me siento a esperar
a que vengan las hormigas.
domingo, diciembre 16, 2007
El viajero
Hace tiempo que este poema andaba por el aire.
Recuerdo vagamente la vez que intenté atraparlo
y cómo se me escabulló de las manos
al trastabillar yo en un segundo verso enmarañado.
Después le perdí el rastro. Acaso un viento
se lo había llevado para andar otras regiones.
Pudo escribirlo otro. Incluso ser editado.
Sin embargo no tuve noticias de él hasta hoy:
me gusta pensar que otro viento me lo ha devuelto.
Lo he escrito, sí, pero el poema, en mi vaga memoria,
era otro.
Recuerdo vagamente la vez que intenté atraparlo
y cómo se me escabulló de las manos
al trastabillar yo en un segundo verso enmarañado.
Después le perdí el rastro. Acaso un viento
se lo había llevado para andar otras regiones.
Pudo escribirlo otro. Incluso ser editado.
Sin embargo no tuve noticias de él hasta hoy:
me gusta pensar que otro viento me lo ha devuelto.
Lo he escrito, sí, pero el poema, en mi vaga memoria,
era otro.
domingo, diciembre 02, 2007
La luna sin gatillo
Subiré al cielo
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
(Raúl González Tuñón. La luna con gatillo.)
Según la noticia
en un barrio de José C. Paz
detuvieron a dos policías ebrios
que le disparaban a la luna.
La luna, al parecer, resultó ilesa.
Ah, si hubiera estado González Tuñón
esa noche en la luna...
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.
(Raúl González Tuñón. La luna con gatillo.)
Según la noticia
en un barrio de José C. Paz
detuvieron a dos policías ebrios
que le disparaban a la luna.
La luna, al parecer, resultó ilesa.
Ah, si hubiera estado González Tuñón
esa noche en la luna...
domingo, noviembre 25, 2007
En el espejo del baño
Termino de ducharme
y me miro en el espejo
empañado.
Me veo fuera de foco.
Limpio toda humedad
alrededor de mi cara
hasta que el contorno
se vea claro.
Al rato, la representación
empañada de mi cara
llora sin motivos,
sin ojos, lentamente.
y me miro en el espejo
empañado.
Me veo fuera de foco.
Limpio toda humedad
alrededor de mi cara
hasta que el contorno
se vea claro.
Al rato, la representación
empañada de mi cara
llora sin motivos,
sin ojos, lentamente.
domingo, noviembre 18, 2007
En la borra de café
Miro el fondo de la taza de café.
Escruto la borra.
Aquí un círculo blanco.
Allí un conjunto de pequeñas burbujas
que forman un anillo.
Al girar la taza
se descubren varios puntos oscuros.
Una lágrima, una C.
¿El futuro? Cómo no:
la taza tiene una rajadura oblicua
que va desde la base hasta el asa.
Escruto la borra.
Aquí un círculo blanco.
Allí un conjunto de pequeñas burbujas
que forman un anillo.
Al girar la taza
se descubren varios puntos oscuros.
Una lágrima, una C.
¿El futuro? Cómo no:
la taza tiene una rajadura oblicua
que va desde la base hasta el asa.
domingo, noviembre 11, 2007
Vitrinas
El repartidor de diarios arroja
palomas muertas.
Un perro en la avenida
aúlla con angustia metafísica.
Su aullido pega contra los vidrios
del HSBC Bank.
El portero del alto edificio
manguerea el llanto de una mujer
dando de mamar a su hijo.
Huele a pis de gato.
En el niño tomando pecho
hay una sonrisa que enciende los vidrios
de la casa funeraria.
Cuando el niño deja de mamar,
el pecho de la madre apunta al cielo.
Es el único sol que ilumina la calle.
palomas muertas.
Un perro en la avenida
aúlla con angustia metafísica.
Su aullido pega contra los vidrios
del HSBC Bank.
El portero del alto edificio
manguerea el llanto de una mujer
dando de mamar a su hijo.
Huele a pis de gato.
En el niño tomando pecho
hay una sonrisa que enciende los vidrios
de la casa funeraria.
Cuando el niño deja de mamar,
el pecho de la madre apunta al cielo.
Es el único sol que ilumina la calle.
domingo, noviembre 04, 2007
Instalación
Dentro de un reloj
de dos metros y medio de diámetro
hay un hombre de pie
con los brazos extendidos.
El brazo izquierdo señala el 3.
El derecho, el 8.
¿La hora? Imposible saberlo:
el hombre tiene los brazos
del mismo largo.
de dos metros y medio de diámetro
hay un hombre de pie
con los brazos extendidos.
El brazo izquierdo señala el 3.
El derecho, el 8.
¿La hora? Imposible saberlo:
el hombre tiene los brazos
del mismo largo.
domingo, octubre 28, 2007
Tradiciones
Día 29.
Como indica la tradición,
comemos ñoquis y, para que vengan
tiempos de prosperidad, colocamos un billete
debajo del plato.
El mío es uno de $ 20
con la cara del brigadier general
don Juan Manuel de Rosas hacia arriba.
La salsa de tomates sobre los ñoquis
despide una danza blanca que empaña los ojos.
Esto no lo puede ver Juan Manuel de Rosas,
que apenas debe distinguir unas figuras aglutinadas
a través del vidrio transparente del plato.
A Juan Manuel de Rosas, pienso,
se le debe estar haciendo agua la boca.
Me apiado:
corro el plato unos centímetros (hacia la izquierda)
y dejo caer un ñoqui bañado en salsa
que pasa a cubrir casi toda la cara de nuestro prócer.
Como indica la tradición,
comemos ñoquis y, para que vengan
tiempos de prosperidad, colocamos un billete
debajo del plato.
El mío es uno de $ 20
con la cara del brigadier general
don Juan Manuel de Rosas hacia arriba.
La salsa de tomates sobre los ñoquis
despide una danza blanca que empaña los ojos.
Esto no lo puede ver Juan Manuel de Rosas,
que apenas debe distinguir unas figuras aglutinadas
a través del vidrio transparente del plato.
A Juan Manuel de Rosas, pienso,
se le debe estar haciendo agua la boca.
Me apiado:
corro el plato unos centímetros (hacia la izquierda)
y dejo caer un ñoqui bañado en salsa
que pasa a cubrir casi toda la cara de nuestro prócer.
lunes, octubre 22, 2007
Disimulaciones
El perfume de los tilos
disimula el mal aliento
de las alcantarillas.
La tarde es ancha en la calle
y hay una brisa de primavera.
Me abrocho otro botón de la camisa
pegada a la piel
bajo la que te disimulo.
disimula el mal aliento
de las alcantarillas.
La tarde es ancha en la calle
y hay una brisa de primavera.
Me abrocho otro botón de la camisa
pegada a la piel
bajo la que te disimulo.
domingo, octubre 14, 2007
Queridos poetas
Humedad.
Las perlas del paraíso
aplastadas en la vereda.
Perros con sueño.
Los cartoneros empujando
la luna.
La muerte en su mecedora
tejiendo sombras.
Caras de lunes.
Sirena policial.
Queridos poetas:
ni escaleras
ni ascensor,
trepemos por la pena.
Las perlas del paraíso
aplastadas en la vereda.
Perros con sueño.
Los cartoneros empujando
la luna.
La muerte en su mecedora
tejiendo sombras.
Caras de lunes.
Sirena policial.
Queridos poetas:
ni escaleras
ni ascensor,
trepemos por la pena.
domingo, octubre 07, 2007
En lo del sastre
Pugliese en la radio.
El maniquí con salpicaduras
del tiempo.
Un cuadro de Gardel donde el Zorzal
sonríe cada día mejor.
Le digo al sastre cómo quiero
mi traje.
El sastre toma el centímetro
y me rodea la cintura. En ese instante
irrumpe La Yumba desde la radio.
-Ya estamos en el baile -me dice,
y suelta el centímetro, que cae como una
serpentina.
El maniquí con salpicaduras
del tiempo.
Un cuadro de Gardel donde el Zorzal
sonríe cada día mejor.
Le digo al sastre cómo quiero
mi traje.
El sastre toma el centímetro
y me rodea la cintura. En ese instante
irrumpe La Yumba desde la radio.
-Ya estamos en el baile -me dice,
y suelta el centímetro, que cae como una
serpentina.
viernes, septiembre 28, 2007
Estación Carupá
Una mujer frente a la máquina
expendedora de boletos
del andén de la estación de tren.
Dos niñas pobres, a cada lado de
la mujer, le enseñan cómo obtener
su boleto.
-Hasta Belgrano, dice la mujer.
Una de las niñas indica la ranura
por donde se pasan las monedas.
La otra alcanza a cubrir con su mano
la inscripción que dice:
RETIRE SU CAMBIO.
expendedora de boletos
del andén de la estación de tren.
Dos niñas pobres, a cada lado de
la mujer, le enseñan cómo obtener
su boleto.
-Hasta Belgrano, dice la mujer.
Una de las niñas indica la ranura
por donde se pasan las monedas.
La otra alcanza a cubrir con su mano
la inscripción que dice:
RETIRE SU CAMBIO.
viernes, septiembre 21, 2007
En la plaza
La plaza como un pañuelo.
Los árboles esconden animales de papel
entre sus ramas. Mirá Agustina:
esas bicicletas parecen remontar vuelo.
Un anciano con letras de su libro
en los anteojos, alimenta con semillas
de girasol a unas palomas.
Yo, a mi vez, extraigo semillas imaginarias
del bolsillo de mi camisa y les doy de comer
al tobogán y al subibaja.
Los árboles esconden animales de papel
entre sus ramas. Mirá Agustina:
esas bicicletas parecen remontar vuelo.
Un anciano con letras de su libro
en los anteojos, alimenta con semillas
de girasol a unas palomas.
Yo, a mi vez, extraigo semillas imaginarias
del bolsillo de mi camisa y les doy de comer
al tobogán y al subibaja.
viernes, septiembre 14, 2007
Dos parejas
y seguiré en mi sombra
como el relámpago en el cielo
Hugo Mujica
La tomo del talle.
Nuestros pies se miran.
El viento por el ventanal
entra sacando pecho; invita
a bailar a las cortinas.
(Es fácil amarlas)
La pista es en mi casa
y somos dos parejas:
la lámpara de pie y yo
y el viento y las cortinas.
como el relámpago en el cielo
Hugo Mujica
La tomo del talle.
Nuestros pies se miran.
El viento por el ventanal
entra sacando pecho; invita
a bailar a las cortinas.
(Es fácil amarlas)
La pista es en mi casa
y somos dos parejas:
la lámpara de pie y yo
y el viento y las cortinas.
sábado, septiembre 08, 2007
Cielo
El cielo en tus ojos es un bello escándalo.
Vicente Huidobro lo hubiese dicho mejor.
Giannuzzi, Beckett, Pessoa, Lezama Lima,
Catulo, Octavio Paz, Whitman, Hermann Hesse,
Paul Éluard, Juan L. Ortiz lo hubiesen dicho mejor.
Pero yo soy el que te besa los ojos, el cielo.
Vicente Huidobro lo hubiese dicho mejor.
Giannuzzi, Beckett, Pessoa, Lezama Lima,
Catulo, Octavio Paz, Whitman, Hermann Hesse,
Paul Éluard, Juan L. Ortiz lo hubiesen dicho mejor.
Pero yo soy el que te besa los ojos, el cielo.
sábado, septiembre 01, 2007
Espectáculo
El cielo reflejado en el charco.
(El charco es el escenario)
El gorrión, volando,
ingresa por la derecha del charco
y se va por la izquierda.
La obra, de un solo acto, dura apenas
un segundo.
¡Magnífico!
Objeción: el gorrión no ha salido
a saludar al público. El público
consta de una sola persona y soy yo.
(El charco es el escenario)
El gorrión, volando,
ingresa por la derecha del charco
y se va por la izquierda.
La obra, de un solo acto, dura apenas
un segundo.
¡Magnífico!
Objeción: el gorrión no ha salido
a saludar al público. El público
consta de una sola persona y soy yo.
sábado, agosto 25, 2007
Pareja
Al doblar la esquina,
aún de noche, vi a un ciego
con su bastón blanco. De su cuello
colgaba un borracho que parecía
tener caracoles en la boca.
Caminaban a los tumbos y con un solo
bastón blanco para los dos.
aún de noche, vi a un ciego
con su bastón blanco. De su cuello
colgaba un borracho que parecía
tener caracoles en la boca.
Caminaban a los tumbos y con un solo
bastón blanco para los dos.
viernes, agosto 17, 2007
Nocturnos
La voz que lo nombra conjuga partes desiguales. El aire que serpentea lo completa, lo junta repartido.
Cuelgan las estrellas, la luna y no se les ven los hilos. Las nubes en cambio son corridas hacia un lado. El gallito de los cuatro vientos sólo sigue la corriente.
El desesperado atrapa en un puño la luz del farol que viene de la calle. La arroja hacia el cuarto oscuro de sus textos.
Pasos en la calle. Gente regresando. La hora en que las caras se parecen al calzado.
Despacio entra la luna por la ventana. Despacio se irá yendo en la madrugada.
Cree que hay otra vida detrás del espejo y que si lo atraviesa rompiéndolo en pedazos puede perderla.
La palabra Mañana. Como la tarjeta de los Árboles mueren de pie. Escribe en el dorso: Quien dice mañana dice nunca.
Un reloj que envejezca; al que se le caigan las horas como dientes.
Puerta. Luz debajo. Una línea fija. Intersticio por donde echar un sobre con instrucciones para pasar por la puerta sin abrirla.
Noche. Ventana. Afuera hacen el poema un perro y una estrella.
Se mira en el espejo del baño. Con espuma de jabón dibuja una sonrisa en el vidrio. Ahora sus ojos no combinan con su nueva cara.
Ser poeta como última oportunidad para el inútil. Tener en la mano un cuatro de copas y jugarlo como un as de espadas.
Noche cerrada. Ni un grillo al que putear.
Pasar un alambre por el centro de cada estrella y obtener una pandereta que rompa el silencio, la noche.
El alba ciega los ojos del insomne. La luz azul deja ver tumbas en la calle empedrada. No hay que cortarse las venas –dice-, hay que anudárselas.
Caminar sobre palabras, sí, pero hundirse de significados.
Vomitar palabras. Vomitar la infancia.
Cuelgan las estrellas, la luna y no se les ven los hilos. Las nubes en cambio son corridas hacia un lado. El gallito de los cuatro vientos sólo sigue la corriente.
El desesperado atrapa en un puño la luz del farol que viene de la calle. La arroja hacia el cuarto oscuro de sus textos.
Pasos en la calle. Gente regresando. La hora en que las caras se parecen al calzado.
Despacio entra la luna por la ventana. Despacio se irá yendo en la madrugada.
Cree que hay otra vida detrás del espejo y que si lo atraviesa rompiéndolo en pedazos puede perderla.
La palabra Mañana. Como la tarjeta de los Árboles mueren de pie. Escribe en el dorso: Quien dice mañana dice nunca.
Un reloj que envejezca; al que se le caigan las horas como dientes.
Puerta. Luz debajo. Una línea fija. Intersticio por donde echar un sobre con instrucciones para pasar por la puerta sin abrirla.
Noche. Ventana. Afuera hacen el poema un perro y una estrella.
Se mira en el espejo del baño. Con espuma de jabón dibuja una sonrisa en el vidrio. Ahora sus ojos no combinan con su nueva cara.
Ser poeta como última oportunidad para el inútil. Tener en la mano un cuatro de copas y jugarlo como un as de espadas.
Noche cerrada. Ni un grillo al que putear.
Pasar un alambre por el centro de cada estrella y obtener una pandereta que rompa el silencio, la noche.
El alba ciega los ojos del insomne. La luz azul deja ver tumbas en la calle empedrada. No hay que cortarse las venas –dice-, hay que anudárselas.
Caminar sobre palabras, sí, pero hundirse de significados.
Vomitar palabras. Vomitar la infancia.
domingo, agosto 12, 2007
Postal
Domingo muy temprano.
En la vereda de la Comisaría Primera
de San Isidro, un policía iza la bandera
cantando alegremente una canción.
No alcanzo a adivinar cuál
pero rima con you y con day.
En la vereda de la Comisaría Primera
de San Isidro, un policía iza la bandera
cantando alegremente una canción.
No alcanzo a adivinar cuál
pero rima con you y con day.
domingo, agosto 05, 2007
Pregunta
Me pongo de pie y estiro los brazos.
Con una mano formo un gancho hacia arriba.
Con la otra un gancho hacia abajo.
Te pregunto qué soy:
-Un espantapájaros.
-No.
Y antes de que digas un cristo me adelanto y te digo:
-Una pregunta.
Porque en efecto es lo que soy.
Con una mano formo un gancho hacia arriba.
Con la otra un gancho hacia abajo.
Te pregunto qué soy:
-Un espantapájaros.
-No.
Y antes de que digas un cristo me adelanto y te digo:
-Una pregunta.
Porque en efecto es lo que soy.
sábado, julio 28, 2007
En el sueño
En el sueño también estás muerta.
Estamos en casa de mamá
y todo el mundo se hace el distraído.
Tu cara adquiere manchas rojas.
Pero de pronto son grises. Después
tu cara es normal y andás alegre.
Nadie se atreve a preguntarte.
Yo tampoco. Dilato el momento,
doy rodeos. Entro en una zona vaga,
esas cosas de los sueños, cosas que se me van,
que no logro retener o descifrar.
Pero cuando me acerco a vos
y ya sos clara como la última vez que te vi
me muerdo los labios por preguntarte
si te das cuenta que estás muerta,
si viniste de visita por un rato nomás
o si estás de vacaciones.
Estamos en casa de mamá
y todo el mundo se hace el distraído.
Tu cara adquiere manchas rojas.
Pero de pronto son grises. Después
tu cara es normal y andás alegre.
Nadie se atreve a preguntarte.
Yo tampoco. Dilato el momento,
doy rodeos. Entro en una zona vaga,
esas cosas de los sueños, cosas que se me van,
que no logro retener o descifrar.
Pero cuando me acerco a vos
y ya sos clara como la última vez que te vi
me muerdo los labios por preguntarte
si te das cuenta que estás muerta,
si viniste de visita por un rato nomás
o si estás de vacaciones.
sábado, julio 21, 2007
Después de la soledad
...otra vez estás vos
aunque preguntándome a solas
qué vendrá después de la soledad.
Mario Benedetti.
Después de la soledad
Viene una comparsa macilenta de conclusiones
que caen como lágrimas no lloradas. Una encrucijada
que tiene su espejo en la Cruz del Sur apenas entrevista.
Viene otra soledad con su viejo vestido nuevo
a bailarnos un vals melancólico y plomizo. En esa incertidumbre
descolgamos el alma del ropero, le arreglamos las solapas levantadas
en una tarde de frío, nos ponemos un recuerdo en los bolsillos
y hablamos soledades frente a espejos que no están o que están
en otra casa, otros pasillos, los parques en otoño.
Después de la soledad viene un después de hora. Un arrojar los dados
para que den barriletes o trapecios. Viene ese instante
de preguntar por nosotros a los perros, a los árboles,
a las rejas negras de una casa cualquiera.
Viene el si somos o no somos frente
a la calavera de los días: sopesamos una moneda
que perdimos en la infancia, el sonido de un
arroyo –pudiera ser- con sus dedos de luz
entre los juncos.
Después de la soledad viene el amor por las cosas simples,
un nombre,un estribillo, una campana, un tenedor,
un zapato, el sonido de unos pasos en un museo,
el aleteo de una gaviota fuera de su grupo,
las sombras de un sauce recostado en el crepúsculo.
Vienen voces queridas,gestos copiosos, unos ojos, otros,
retahílas de cariño.
Después de la soledad viene el amor porque el puente de la soledad
conduce hacia él saltando las aguas de la muerte. Si la soledad
no es tierra del amor no será fosa para nadie. No será canto
de cisne o de sirenas, ni siquiera un silbido para no sentirse solo.
Después de la soledad viene la vida. La vida con soledades y sin ellas.
aunque preguntándome a solas
qué vendrá después de la soledad.
Mario Benedetti.
Después de la soledad
Viene una comparsa macilenta de conclusiones
que caen como lágrimas no lloradas. Una encrucijada
que tiene su espejo en la Cruz del Sur apenas entrevista.
Viene otra soledad con su viejo vestido nuevo
a bailarnos un vals melancólico y plomizo. En esa incertidumbre
descolgamos el alma del ropero, le arreglamos las solapas levantadas
en una tarde de frío, nos ponemos un recuerdo en los bolsillos
y hablamos soledades frente a espejos que no están o que están
en otra casa, otros pasillos, los parques en otoño.
Después de la soledad viene un después de hora. Un arrojar los dados
para que den barriletes o trapecios. Viene ese instante
de preguntar por nosotros a los perros, a los árboles,
a las rejas negras de una casa cualquiera.
Viene el si somos o no somos frente
a la calavera de los días: sopesamos una moneda
que perdimos en la infancia, el sonido de un
arroyo –pudiera ser- con sus dedos de luz
entre los juncos.
Después de la soledad viene el amor por las cosas simples,
un nombre,un estribillo, una campana, un tenedor,
un zapato, el sonido de unos pasos en un museo,
el aleteo de una gaviota fuera de su grupo,
las sombras de un sauce recostado en el crepúsculo.
Vienen voces queridas,gestos copiosos, unos ojos, otros,
retahílas de cariño.
Después de la soledad viene el amor porque el puente de la soledad
conduce hacia él saltando las aguas de la muerte. Si la soledad
no es tierra del amor no será fosa para nadie. No será canto
de cisne o de sirenas, ni siquiera un silbido para no sentirse solo.
Después de la soledad viene la vida. La vida con soledades y sin ellas.
sábado, julio 14, 2007
Excusa
El poeta llega tarde a la cita. Una venda
improvisada cubre su cabeza. Pretexta
que ha llovido con sol y que un pedazo de arco iris
se desprendió del cielo y le cayó en la cabeza.
improvisada cubre su cabeza. Pretexta
que ha llovido con sol y que un pedazo de arco iris
se desprendió del cielo y le cayó en la cabeza.
viernes, julio 06, 2007
Día espléndido
Acaso un dios enamorado
ha escrito con el crayón del sol
el poema de este día.
Se puede dar una vuelta carnero,
bailar como un trompo,
ser eterno bajo la sombra de un árbol.
Sin embargo fijo la mirada en ese niño:
desde su mundo parece pedir que le dibujen
un corderito.
Otro niño, mas allá, en la esquina con jacarandá,
muerde el aroma de las garrapiñadas.
ha escrito con el crayón del sol
el poema de este día.
Se puede dar una vuelta carnero,
bailar como un trompo,
ser eterno bajo la sombra de un árbol.
Sin embargo fijo la mirada en ese niño:
desde su mundo parece pedir que le dibujen
un corderito.
Otro niño, mas allá, en la esquina con jacarandá,
muerde el aroma de las garrapiñadas.
sábado, junio 30, 2007
Señales
Salgo a la calle
en medio de la lluvia.
Luces multiplicadas en los adoquines.
Gotas que arañan el vapor
de los motores.
Me pregunto si te veré:
los autos pasan,
los limpiaparabrisas dicen que no.
en medio de la lluvia.
Luces multiplicadas en los adoquines.
Gotas que arañan el vapor
de los motores.
Me pregunto si te veré:
los autos pasan,
los limpiaparabrisas dicen que no.
sábado, junio 23, 2007
Cuentos
Aquí se han mezclado los cuentos.
A vos te ha tocado ser
Blancanieves.
Sin caja de cristal.
Sin enanos.
Yo, en cambio,
soy el jorobado de Notre Dame.
Entre campana y campana
gasto mi joroba contra las paredes.
Por lo demás, no soy tan feo.
A vos te ha tocado ser
Blancanieves.
Sin caja de cristal.
Sin enanos.
Yo, en cambio,
soy el jorobado de Notre Dame.
Entre campana y campana
gasto mi joroba contra las paredes.
Por lo demás, no soy tan feo.
domingo, junio 17, 2007
La garza
En medio del canal contaminado,
entre el barro pestilente, el aceite
de mil motores, la basura, surge
esa garza blanca, perfecta, luminosa.
Ni una mancha tiene; ni la mínima
salpicadura en su traje de garza.
No entiendo cómo no se han fijado
en ella los publicistas, los fabricantes
de jabón para la ropa.
entre el barro pestilente, el aceite
de mil motores, la basura, surge
esa garza blanca, perfecta, luminosa.
Ni una mancha tiene; ni la mínima
salpicadura en su traje de garza.
No entiendo cómo no se han fijado
en ella los publicistas, los fabricantes
de jabón para la ropa.
domingo, junio 10, 2007
El pájaro de Prévert
Hay vacas
que tienen
países
que nunca visité.
(Qué decir
del diseño
de las jirafas).
Pero he estado
en una
mujer
durante largas puertas,
trepado sus
elevadas ventanas,
sus goznes
en blues
con el pájaro de
Prévert
-socavándome-
en mi cabeza.
Sin jactarme
puedo decir
que no hay pared
o transatlántico
que no atraviese
mi alma.
que tienen
países
que nunca visité.
(Qué decir
del diseño
de las jirafas).
Pero he estado
en una
mujer
durante largas puertas,
trepado sus
elevadas ventanas,
sus goznes
en blues
con el pájaro de
Prévert
-socavándome-
en mi cabeza.
Sin jactarme
puedo decir
que no hay pared
o transatlántico
que no atraviese
mi alma.
domingo, junio 03, 2007
Buen consejo
En épocas de sequía literaria,
el poeta debe esperar una noche
de tormenta eléctrica, subir a una terraza,
tomar un pararrayos, apoyarlo
en un papel a fin de experimentar si le es dado
el poema como por mandato divino.
el poeta debe esperar una noche
de tormenta eléctrica, subir a una terraza,
tomar un pararrayos, apoyarlo
en un papel a fin de experimentar si le es dado
el poema como por mandato divino.
lunes, mayo 28, 2007
miércoles, mayo 23, 2007
La gente
La gente cuerda como una soga.
La gente sola como un cadalso.
La gente de nudos apretados.
La gente sola de una soledad anónima y oculta.
La gente sola como la luna.
La gente que empuja en el subte, en el pasamanos.
La gente que pasa manos y hace garabatos en los vidrios.
La gente que en su cordura es un país que cruza
la vereda y se estrella contra el sol que revolean
los charcos.
La gente que aterriza en un papel donde hay un cielo,
un sol, una casita y un árbol dibujados.
La gente sola como un cadalso.
La gente de nudos apretados.
La gente sola de una soledad anónima y oculta.
La gente sola como la luna.
La gente que empuja en el subte, en el pasamanos.
La gente que pasa manos y hace garabatos en los vidrios.
La gente que en su cordura es un país que cruza
la vereda y se estrella contra el sol que revolean
los charcos.
La gente que aterriza en un papel donde hay un cielo,
un sol, una casita y un árbol dibujados.
jueves, mayo 17, 2007
Árbol
Han podado el árbol
de mi calle.
Está desnudo, el pobre,
y hace frío.
¿No habrá una buena vecina
que le teja una mañanita?
de mi calle.
Está desnudo, el pobre,
y hace frío.
¿No habrá una buena vecina
que le teja una mañanita?
martes, mayo 08, 2007
Clepsidra
Estoy sentado
en la cima de un médano
y me cae arena en la cabeza.
Cada tanto me incorporo,
me sacudo y vuelvo a sentarme
en el mismo sitio.
No sé qué hora es y, lo peor,
cuánto tiempo llevo aquí, sentado,
dentro de estas paredes de vidrio.
en la cima de un médano
y me cae arena en la cabeza.
Cada tanto me incorporo,
me sacudo y vuelvo a sentarme
en el mismo sitio.
No sé qué hora es y, lo peor,
cuánto tiempo llevo aquí, sentado,
dentro de estas paredes de vidrio.
domingo, abril 22, 2007
domingo, abril 15, 2007
Símbolos
Un sol asomado por arriba y por detrás
del óvalo. Dos ramas de laurel lo enmarcan:
sus puntas están sujetas por una cinta
celeste y blanca que forma un moño en la base.
En el centro del óvalo, dos manos se estrechan
delante de un palo coronado por un gorro
color rojo.
El óvalo se divide horizontalmente en dos secciones:
es celeste en la parte superior y blanco en la inferior.
He aquí al escudo nacional argentino.
La sangre es un tejido conectivo
en que la sustancia intercelular es líquida.
Está compuesta de plasma sanguíneo, glóbulos rojos,
glóbulos blancos y plaquetas.
del óvalo. Dos ramas de laurel lo enmarcan:
sus puntas están sujetas por una cinta
celeste y blanca que forma un moño en la base.
En el centro del óvalo, dos manos se estrechan
delante de un palo coronado por un gorro
color rojo.
El óvalo se divide horizontalmente en dos secciones:
es celeste en la parte superior y blanco en la inferior.
He aquí al escudo nacional argentino.
La sangre es un tejido conectivo
en que la sustancia intercelular es líquida.
Está compuesta de plasma sanguíneo, glóbulos rojos,
glóbulos blancos y plaquetas.
lunes, abril 09, 2007
Ideas para una novela policial
Una novela policial donde el asesino
mude de página según su voluntad.
O bien un asesino por fuera del libro
con el que podamos resolver a nuestro
antojo. Es decir un señalador. Pero sólo
en apariencia.
mude de página según su voluntad.
O bien un asesino por fuera del libro
con el que podamos resolver a nuestro
antojo. Es decir un señalador. Pero sólo
en apariencia.
sábado, marzo 31, 2007
Pulsera
Un hombre fuma su cigarro
sentado en un bar. Pone la boca en O
y exhala círculos de humo
que flotan en el aire.
La mujer que vende flores
por las mesas, se acerca al hombre
y se coloca una pulsera de humo gris
en la muñeca izquierda.
sentado en un bar. Pone la boca en O
y exhala círculos de humo
que flotan en el aire.
La mujer que vende flores
por las mesas, se acerca al hombre
y se coloca una pulsera de humo gris
en la muñeca izquierda.
sábado, marzo 24, 2007
Patricia
A mi hermana Patricia: 24-02-53 / 24-03-07
Donde sea que estés
-si hay un lugar- esperame un ratito más,
no me tardaré demasiado.
La vida es un soplo, un aleteo,
este latido vulnerado. Yo sigo siendo
el que sopla cenizas para que den espejos.
Patricia: la paloma blanca de tu ausencia
ha hecho un nido enorme en la ventana
más alta de mi alma. Inútil espantarla.
Al pie de tu muerte lloro y te recuerdo
y siento el horror de seguir vivo.
Mi corazón es un puño cerrado donde guardo
tu nombre, y ya no tengo la llave de tu risa
para abrirlo.
Hasta pronto, Patri, y hasta siempre
y no olvides, por favor, que yo te amo.
Donde sea que estés
-si hay un lugar- esperame un ratito más,
no me tardaré demasiado.
La vida es un soplo, un aleteo,
este latido vulnerado. Yo sigo siendo
el que sopla cenizas para que den espejos.
Patricia: la paloma blanca de tu ausencia
ha hecho un nido enorme en la ventana
más alta de mi alma. Inútil espantarla.
Al pie de tu muerte lloro y te recuerdo
y siento el horror de seguir vivo.
Mi corazón es un puño cerrado donde guardo
tu nombre, y ya no tengo la llave de tu risa
para abrirlo.
Hasta pronto, Patri, y hasta siempre
y no olvides, por favor, que yo te amo.
viernes, marzo 23, 2007
Guitarra negra, de Alfredo Zitarrosa
(Poema por milonga)
I. Introducción
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...
II. Allanamiento
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madrugada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
Alfredo Zitarrosa
I. Introducción
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía... Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...
II. Allanamiento
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches del Café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Arístides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Arístides, ni a Lenin, ni al Príncipe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie... ni a los muertos Fernández más recientes... A mí tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... la noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... y se echará en el piso como un perro... y aguardará hasta la madrugada... Hoy... dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
Alfredo Zitarrosa
sábado, marzo 17, 2007
15 de Agustina
Para mi hija Agustina en este día.
Estoy que te amo y que te amo
y dale con la sonrisa
y los besos acaramelados.
Ando con rosas en los pies,
mi alma de monopatín
y un barrilete en la mano.
Estoy que te amo y que te amo
y dale con la sonrisa
y los besos acaramelados.
Ando con rosas en los pies,
mi alma de monopatín
y un barrilete en la mano.
sábado, marzo 10, 2007
Risa por mi muerte
Me reiré de vos, Muerte.
Me pondré un corte de mangas, una última
burla de tierna hacha en la sonrisa.
Cuando me encuentre ya en pleno estado de
des
com
po
si
ción:
me reiré con el alma llena, con los huesos,
me reiré las flores y las tumbas,
me reiré a los pies de tu desconcierto,
me reiré de tu vacío, de tu miedo ya sin sustos,
de tus rudimentos tan tristes, de tus adornos tan fríos.
me reiré en las mismas narices de tu desilusión.
Y así, con toda mi muerte a cuestas y de estreno,
me reiré de vos, Muerte tonta, bien reído,
porque yo soy nada.
Me pondré un corte de mangas, una última
burla de tierna hacha en la sonrisa.
Cuando me encuentre ya en pleno estado de
des
com
po
si
ción:
me reiré con el alma llena, con los huesos,
me reiré las flores y las tumbas,
me reiré a los pies de tu desconcierto,
me reiré de tu vacío, de tu miedo ya sin sustos,
de tus rudimentos tan tristes, de tus adornos tan fríos.
me reiré en las mismas narices de tu desilusión.
Y así, con toda mi muerte a cuestas y de estreno,
me reiré de vos, Muerte tonta, bien reído,
porque yo soy nada.
sábado, marzo 03, 2007
Prado
Me despierto en madrugada.
La brisa por la ventana
viene como por un vestido.
Siento las manos vacías de tus pechos.
En el instante en que me debato
si levantarme o no para escribir tu nombre,
resguardarlo hasta de mí, plasmar la última imagen
en un verso, me quedo dormido y sueño
con un prado.
Un prado cuya calma se parece a tus pechos
sin mis manos.
La brisa por la ventana
viene como por un vestido.
Siento las manos vacías de tus pechos.
En el instante en que me debato
si levantarme o no para escribir tu nombre,
resguardarlo hasta de mí, plasmar la última imagen
en un verso, me quedo dormido y sueño
con un prado.
Un prado cuya calma se parece a tus pechos
sin mis manos.
sábado, febrero 24, 2007
En la cocina, que da al lavadero
La pava sobre el fuego.
Mi taza de café.
Desde el lavadero viene la voz del niño
de al lado. Lo oigo repasar las tablas.
La madre le promete el infierno si no aprueba
matemática.
La maza contra los ladrillos en el piso de arriba
amenaza con demoler todo el edificio. Pienso
en cómo quedaría un pedazo de revoque
sobre mi taza de café.
El locutor de la radio informa violento choque
en la autopista: un muerto, dos heridos.
Apago la radio.
El niño de al lado sigue con su rezo: cada vez
más firme, como la maza contra la pared de ladrillos.
Un golpe, un número, un golpe, un número…
Ahora el albañil ha cesado y deja caer la maza:
ruido de maza cayendo y deslizándose en el piso.
Se escucha un barrido de escombros.
(Silencio…) Sorbo mi café, prendo un cigarrillo:
dos pitadas.
-Dos por cuatro doce-dice el niño.
Mi taza de café.
Desde el lavadero viene la voz del niño
de al lado. Lo oigo repasar las tablas.
La madre le promete el infierno si no aprueba
matemática.
La maza contra los ladrillos en el piso de arriba
amenaza con demoler todo el edificio. Pienso
en cómo quedaría un pedazo de revoque
sobre mi taza de café.
El locutor de la radio informa violento choque
en la autopista: un muerto, dos heridos.
Apago la radio.
El niño de al lado sigue con su rezo: cada vez
más firme, como la maza contra la pared de ladrillos.
Un golpe, un número, un golpe, un número…
Ahora el albañil ha cesado y deja caer la maza:
ruido de maza cayendo y deslizándose en el piso.
Se escucha un barrido de escombros.
(Silencio…) Sorbo mi café, prendo un cigarrillo:
dos pitadas.
-Dos por cuatro doce-dice el niño.
domingo, febrero 18, 2007
En el río
Los peces aletean
en la superficie del río.
Un cartel dice:
AGUA NO APTA PARA EL CONSUMO HUMANO.
La contaminación no impide
que una mujer se bañe abrazada
a la escalerilla de la popa de un velero.
El río se oye suave.
Una calma de miel se apodera
de los juncos en bouquet.
A lo lejos se divisan tres barquitos.
Muy juntos, como tomados
de-la-mano.
en la superficie del río.
Un cartel dice:
AGUA NO APTA PARA EL CONSUMO HUMANO.
La contaminación no impide
que una mujer se bañe abrazada
a la escalerilla de la popa de un velero.
El río se oye suave.
Una calma de miel se apodera
de los juncos en bouquet.
A lo lejos se divisan tres barquitos.
Muy juntos, como tomados
de-la-mano.
domingo, febrero 11, 2007
Acuarela diurna
Respiración, ambigua soledad de los pinceles.
La fisura en la nariz del santo de yeso tiene más luz
que la espalda del artesano, que duerme
bajo la depresión del sauce. Llora el árbol no ser perro
o estrella al pie de la tarde. El sol se cuela a hurtadillas
entre las ramas y despabila a los pinceles.
El alma de las cosas busca palabras impalpables.
Tal vez por eso es extraño que los faroles no estén hechos
de papel. En la vereda, que cosen las palomas, las sombras
esperan abordar el primer crepúsculo que pase.
La fisura en la nariz del santo de yeso tiene más luz
que la espalda del artesano, que duerme
bajo la depresión del sauce. Llora el árbol no ser perro
o estrella al pie de la tarde. El sol se cuela a hurtadillas
entre las ramas y despabila a los pinceles.
El alma de las cosas busca palabras impalpables.
Tal vez por eso es extraño que los faroles no estén hechos
de papel. En la vereda, que cosen las palomas, las sombras
esperan abordar el primer crepúsculo que pase.
domingo, enero 28, 2007
Contrablanco
El papel en blanco
la mesa blanca
el aire blanco
yo, en blanco, sentado blancamente
sobre el piso blanco.
¿El poema? Cuatro paredes blancas
bajo un techo blanco.
-¡Basta!
Doy un portazo dejando la llave adentro.
Cuando vuelva seré un mago y abriré la puerta
con un pájaro previamente conversado.
Demostraré que todas las puertas se abren con un pájaro
y que una hoja en blanco puede ser una paloma.
la mesa blanca
el aire blanco
yo, en blanco, sentado blancamente
sobre el piso blanco.
¿El poema? Cuatro paredes blancas
bajo un techo blanco.
-¡Basta!
Doy un portazo dejando la llave adentro.
Cuando vuelva seré un mago y abriré la puerta
con un pájaro previamente conversado.
Demostraré que todas las puertas se abren con un pájaro
y que una hoja en blanco puede ser una paloma.
martes, enero 23, 2007
Poemas de Disfraz al agua, tercera entrega
EL POBRECITO
pobrecito de este poema enteramente roto
tendido sobre una mujer completamente vivo
LA AZUL
la mujer de los brazos azules mira con las
manos respira con la vagina sacude como orgasmo
habla con el corazón es decir su lengua está
ocupada me trabaja una ventana por donde nace
el día
VERANO
de este verano no persistirá ni
la grande ola desnuda ni
la lluvia que me trajo de a ratos
a tu ventanal desierto
POEMA
ahora baja un pájaro
y es mío
yo soy estos barcos
este río
yo no sé qué pájaros
tienen tus ojos
yo no sé qué nido
buscan en los míos
Disfraz al agua, 1998.
Primera entrega: archivos 07/12/06
Segunda entrega: archivos 10/22/06
pobrecito de este poema enteramente roto
tendido sobre una mujer completamente vivo
LA AZUL
la mujer de los brazos azules mira con las
manos respira con la vagina sacude como orgasmo
habla con el corazón es decir su lengua está
ocupada me trabaja una ventana por donde nace
el día
VERANO
de este verano no persistirá ni
la grande ola desnuda ni
la lluvia que me trajo de a ratos
a tu ventanal desierto
POEMA
ahora baja un pájaro
y es mío
yo soy estos barcos
este río
yo no sé qué pájaros
tienen tus ojos
yo no sé qué nido
buscan en los míos
Disfraz al agua, 1998.
Primera entrega: archivos 07/12/06
Segunda entrega: archivos 10/22/06
viernes, enero 19, 2007
lunes, enero 15, 2007
Pedido
Vamos, quitame esta tristeza.
Poné tus labios en mi boca.
Que yo no sienta mi cuerpo
en esta calle, que pueda ser
otra cosa. Jugarme, por ejemplo,
a tierra o cielo en las nervaduras
de los árboles.
Poné tus labios en mi boca.
Que yo no sienta mi cuerpo
en esta calle, que pueda ser
otra cosa. Jugarme, por ejemplo,
a tierra o cielo en las nervaduras
de los árboles.
jueves, enero 11, 2007
Click
Te miro.
Te guiño un ojo pensando
que te hago un click
con un mouse imaginario.
No sé si estás muy cargada
-culpa del estrés- o pesás mucho,
lo cierto es que en vos
no se abre ninguna ventana.
Te guiño un ojo pensando
que te hago un click
con un mouse imaginario.
No sé si estás muy cargada
-culpa del estrés- o pesás mucho,
lo cierto es que en vos
no se abre ninguna ventana.
sábado, enero 06, 2007
Tendedero
La soga se extiende
entre dos paredes del patio
a un metro sesenta de altura.
Dos ganchos la sostienen.
A falta de ropa,
los broches muerden la soga.
entre dos paredes del patio
a un metro sesenta de altura.
Dos ganchos la sostienen.
A falta de ropa,
los broches muerden la soga.
martes, enero 02, 2007
Reparación inmediata
Al costado de la ruta
hay un caballo
con una notable erección
de su pene.
Unos metros más allá
un muchacho, al que le falta
media pierna, espera en muletas
el colectivo.
Cortar y pegar.
hay un caballo
con una notable erección
de su pene.
Unos metros más allá
un muchacho, al que le falta
media pierna, espera en muletas
el colectivo.
Cortar y pegar.
miércoles, diciembre 27, 2006
Tareas
Escribir un poema
que logre retirar las tropas
estadounidenses de Irak.
Y escribir otro –agrega mi esposa-
que haga las tareas de la casa
mientras vos estás escribiendo.
que logre retirar las tropas
estadounidenses de Irak.
Y escribir otro –agrega mi esposa-
que haga las tareas de la casa
mientras vos estás escribiendo.
jueves, diciembre 21, 2006
Gourmet
Me seduce con semillas de
cardamomo
vainilla en rama
hongos Portobello
pétalos de rosa.
Me nombra la ciboulette
los repollitos de Bruselas
jengibre
lemon grass.
Me hace probar
un salmón casi crudo
y risotto con echalottes
y morrón amarillo.
Me pone una manzana verde
en la boca y me dice:
-Voy a comerte como a un cerdo.
cardamomo
vainilla en rama
hongos Portobello
pétalos de rosa.
Me nombra la ciboulette
los repollitos de Bruselas
jengibre
lemon grass.
Me hace probar
un salmón casi crudo
y risotto con echalottes
y morrón amarillo.
Me pone una manzana verde
en la boca y me dice:
-Voy a comerte como a un cerdo.
domingo, diciembre 17, 2006
A la sombra
Usted se acerca
a la jaula del canario
y le pregunta al condenado
cuántos años le dieron.
Esta es la actitud del poeta
que a algunas personas
les resulta reprobable.
Todo el mundo sabe
que al canario
le han dado cadena perpetua.
a la jaula del canario
y le pregunta al condenado
cuántos años le dieron.
Esta es la actitud del poeta
que a algunas personas
les resulta reprobable.
Todo el mundo sabe
que al canario
le han dado cadena perpetua.
lunes, diciembre 11, 2006
Llamada
Desenchufo el teléfono.
Marco un número al azar
y hablo durante largos minutos
con mi padre.
Mi padre, que murió en 1995
en una camilla de la que yo le prometí
que saldría con vida.
Marco un número al azar
y hablo durante largos minutos
con mi padre.
Mi padre, que murió en 1995
en una camilla de la que yo le prometí
que saldría con vida.
miércoles, diciembre 06, 2006
viernes, diciembre 01, 2006
Para viajar bien, viajero, de Martínez Estrada
Busca la compañera que te ofrende su ofrenda
y a quien dedicar puedas la esencia de tu vida,
porque en días futuros no hallarás quien te entienda,
ni quien calme tu fiebre ni quien cure tu herida.
Deja que el corazón te demarque el camino;
sé confiado y ten calma, que en la hora oportuna
él te dará, perfecta, la ley de tu destino
y la clave alfabética de la buena fortuna.
Busca el alma gemela, porque una noche fría
e interminable, duerme tras el fulgor del día.
Y entre el tiempo que espera y el tiempo que ejecuta
es humano tener la eternidad, hermano,
que persuasivamente interponga su mano
y nos quiebre en la nuestra la copa de cicuta.
Ezequiel Martínez Estrada
y a quien dedicar puedas la esencia de tu vida,
porque en días futuros no hallarás quien te entienda,
ni quien calme tu fiebre ni quien cure tu herida.
Deja que el corazón te demarque el camino;
sé confiado y ten calma, que en la hora oportuna
él te dará, perfecta, la ley de tu destino
y la clave alfabética de la buena fortuna.
Busca el alma gemela, porque una noche fría
e interminable, duerme tras el fulgor del día.
Y entre el tiempo que espera y el tiempo que ejecuta
es humano tener la eternidad, hermano,
que persuasivamente interponga su mano
y nos quiebre en la nuestra la copa de cicuta.
Ezequiel Martínez Estrada
domingo, noviembre 26, 2006
El día que me quieras
“Ojalá Dios me dé la suficiente humildad para reconocer que soy lo único importante en tu vida”.
M.B.
El día que me quieras
iré a verte con Gardel y Le Pera
y te cantaremos a capella
la Marcha de San Lorenzo.
El día que me quieras
será jueves, lloverá en París
y César Vallejo se nos morirá de nuevo.
El día que me quieras
las chicas de Fashion TV vestirán Hare Krishna
y mirarán las cámaras con el candor
de una muchacha cama adentro.
El día que me quieras
el ministro de economía leerá en público
un poema de seis dígitos que irrumpirá
como un virus informático en el cerebro
de los gerentes de las compañías multinacionales.
El día que me quieras
la rosa que engalana se pondrá
sus mejores espinas y la luciérnaga curiosa
sufrirá un apagón sin aviso.
El día que me quieras
Dios estará distraído mirando a cuánto cotiza
el alma del Che Guevara en las pizarras
de Wall Street.
El día que me quieras
un astronauta que soñaba caminar la luna
pisará mierda en una calle de Brooklyn
y puteará mirando al cielo.
El día que me quieras
los cementerios cerrarán por duelo
y las flores no crecerán para la muerte de nadie.
El día que me quieras
el presidente de EE. UU. será nombrado
premio Nobel de la Paz y todas las naciones
del mundo se levantarán en armas contra él.
El día que me quieras
un obrero leerá a Strindberg en un andamio
mientras otro le robará su almuerzo.
El día que me quieras
los bares, los puentes, las plazas, los muelles,
las estaciones de trenes donde te he nombrado
se enojarán conmigo para siempre.
El día que me quieras
yo estaré escribiendo epitafios. Para entonces quizá
ya no te quiera y prefiera quedarme con tu imagen
de cuando no me querías. Así que, por favor,
mejor no me quieras.
M.B.
El día que me quieras
iré a verte con Gardel y Le Pera
y te cantaremos a capella
la Marcha de San Lorenzo.
El día que me quieras
será jueves, lloverá en París
y César Vallejo se nos morirá de nuevo.
El día que me quieras
las chicas de Fashion TV vestirán Hare Krishna
y mirarán las cámaras con el candor
de una muchacha cama adentro.
El día que me quieras
el ministro de economía leerá en público
un poema de seis dígitos que irrumpirá
como un virus informático en el cerebro
de los gerentes de las compañías multinacionales.
El día que me quieras
la rosa que engalana se pondrá
sus mejores espinas y la luciérnaga curiosa
sufrirá un apagón sin aviso.
El día que me quieras
Dios estará distraído mirando a cuánto cotiza
el alma del Che Guevara en las pizarras
de Wall Street.
El día que me quieras
un astronauta que soñaba caminar la luna
pisará mierda en una calle de Brooklyn
y puteará mirando al cielo.
El día que me quieras
los cementerios cerrarán por duelo
y las flores no crecerán para la muerte de nadie.
El día que me quieras
el presidente de EE. UU. será nombrado
premio Nobel de la Paz y todas las naciones
del mundo se levantarán en armas contra él.
El día que me quieras
un obrero leerá a Strindberg en un andamio
mientras otro le robará su almuerzo.
El día que me quieras
los bares, los puentes, las plazas, los muelles,
las estaciones de trenes donde te he nombrado
se enojarán conmigo para siempre.
El día que me quieras
yo estaré escribiendo epitafios. Para entonces quizá
ya no te quiera y prefiera quedarme con tu imagen
de cuando no me querías. Así que, por favor,
mejor no me quieras.
lunes, noviembre 20, 2006
Azul metafísico
Ausente entre las cosas
demás entre los seres
abstraído en umbrales de la nada,
enciendo un cigarrillo
que fuma una boca en otro
lado
demás entre los seres
abstraído en umbrales de la nada,
enciendo un cigarrillo
que fuma una boca en otro
lado
miércoles, noviembre 15, 2006
Argumento para una jubilación
Un poeta menor, llegado a mayor,
cuelga las lapiceras, archiva los papelitos
amarillos y se dedica únicamente
a dar de comer pedacitos de musas
a las metáforas que revolotean en la plaza.
cuelga las lapiceras, archiva los papelitos
amarillos y se dedica únicamente
a dar de comer pedacitos de musas
a las metáforas que revolotean en la plaza.
viernes, noviembre 10, 2006
Estrella
La noche se abre paso
entre las últimas nubes.
La lluvia dejó un charco oval
en la vereda. En él se ve
una estrella. Perfecta.
El poeta la recoge
y se la cuelga de la solapa.
El sheriff.
entre las últimas nubes.
La lluvia dejó un charco oval
en la vereda. En él se ve
una estrella. Perfecta.
El poeta la recoge
y se la cuelga de la solapa.
El sheriff.
domingo, noviembre 05, 2006
Baile
Dispongo la luz de una lámpara
directa a la mesa.
En el centro del círculo
clavo un compás con las piernas
abiertas.
Invierno porteño, de Piazzolla.
Giro la lámpara
y la sombra del compás muda de lugar.
directa a la mesa.
En el centro del círculo
clavo un compás con las piernas
abiertas.
Invierno porteño, de Piazzolla.
Giro la lámpara
y la sombra del compás muda de lugar.
miércoles, noviembre 01, 2006
Músicos
Bach me atraviesa el alma
con una bella espada.
Tchaikovsky me deposita
en un barranco. Con Miles Davis
nos sentamos en los tejados.
con una bella espada.
Tchaikovsky me deposita
en un barranco. Con Miles Davis
nos sentamos en los tejados.
viernes, octubre 27, 2006
La eterna
La mala poesía
la buena la excelsa
es algo que no puedo
distinguir ahora que estoy
ebrio recitando lugares
para no nombrarte vos que estás
escrita en el aire a fuego
indeleble y ojalá el viento te borre
se ponga las ropas del olvido
la buena la excelsa
es algo que no puedo
distinguir ahora que estoy
ebrio recitando lugares
para no nombrarte vos que estás
escrita en el aire a fuego
indeleble y ojalá el viento te borre
se ponga las ropas del olvido
domingo, octubre 22, 2006
Poemas de Disfraz al agua, segunda entrega
ARTE POETICA
resistir
PAISAJE 2
las hojas que soportan
las ramas de los
plátanos pudieron ser
manos pero eligieron
elevarse livianas
maleables ajenas
PAISAJE 3
el mar recostado
mira a un hombre
sentado que la luna
mira de pie la luna
recostada en el mar
que el hombre mira
PAISAJE 4
lluvia por terraplén
furia a baldes los cordones
viajan estáticos desde la
última vereda abordo un
barco de –te aviso- papel
de tu cuaderno
ACUERDO
existe un acuerdo tácito entre mi
hija y yo
no decir la palabra
plastilina
ni tan siquiera aludirla mientras
moldeamos la colorida masa
de otro modo resultaría sencillo
explicar cómo dos elefantes ingresan
en un horno de plástico para la cena
Disfraz al agua, 1998.
resistir
PAISAJE 2
las hojas que soportan
las ramas de los
plátanos pudieron ser
manos pero eligieron
elevarse livianas
maleables ajenas
PAISAJE 3
el mar recostado
mira a un hombre
sentado que la luna
mira de pie la luna
recostada en el mar
que el hombre mira
PAISAJE 4
lluvia por terraplén
furia a baldes los cordones
viajan estáticos desde la
última vereda abordo un
barco de –te aviso- papel
de tu cuaderno
ACUERDO
existe un acuerdo tácito entre mi
hija y yo
no decir la palabra
plastilina
ni tan siquiera aludirla mientras
moldeamos la colorida masa
de otro modo resultaría sencillo
explicar cómo dos elefantes ingresan
en un horno de plástico para la cena
Disfraz al agua, 1998.
lunes, octubre 16, 2006
Si este poema cae, de Claudia Pasquetti
A este poema de Claudia Pasquetti, de quien no tengo más datos, le puso música César Isella
para un disco que se llamo Frágil Amanecer (1984). Y es el mejor modo que encontré para
decir:
APARICION CON VIDA DE JORGE JULIO LOPEZ
SI ESTE POEMA CAE
Si este poema cae,
si es herido de muerte subcutánea…
Si este poema cae,
se me ocurre que es tiempo de seguir
escribiendo
precipitadamente; al viento; a toda costa.
En silencio; de golpe; seriamente.
En voz muy alta; aquí; después de hora.
Se me antoja que es casi necesario,
si este poema cae,
caer con él.
Y amanecer mañana, desde luego,
para hacer más poemas como éste.
Más poemas que caigan como éste.
Más heridos de muerte subterránea.
Si este poeta muere,
si su dolor es ancho como el cielo,
si su palabra vale…
Si este poeta muere
nos va a faltar el aire. Respiremos
muy hondo porque es tiempo
de seguir escribiendo.
Y empecemos la historia seriamente.
Que a la historia la hicieron de mentira.
De mentira cubierta con mentira.
De ambición y de engaño y de mentira.
Pero igual sé que, enfrente, murió alguien.
Y un poema cayó
por decir algo.
Claudia Pasquetti
para un disco que se llamo Frágil Amanecer (1984). Y es el mejor modo que encontré para
decir:
APARICION CON VIDA DE JORGE JULIO LOPEZ
SI ESTE POEMA CAE
Si este poema cae,
si es herido de muerte subcutánea…
Si este poema cae,
se me ocurre que es tiempo de seguir
escribiendo
precipitadamente; al viento; a toda costa.
En silencio; de golpe; seriamente.
En voz muy alta; aquí; después de hora.
Se me antoja que es casi necesario,
si este poema cae,
caer con él.
Y amanecer mañana, desde luego,
para hacer más poemas como éste.
Más poemas que caigan como éste.
Más heridos de muerte subterránea.
Si este poeta muere,
si su dolor es ancho como el cielo,
si su palabra vale…
Si este poeta muere
nos va a faltar el aire. Respiremos
muy hondo porque es tiempo
de seguir escribiendo.
Y empecemos la historia seriamente.
Que a la historia la hicieron de mentira.
De mentira cubierta con mentira.
De ambición y de engaño y de mentira.
Pero igual sé que, enfrente, murió alguien.
Y un poema cayó
por decir algo.
Claudia Pasquetti
lunes, octubre 09, 2006
Siete perros
Si no hubiera perros, no
querría vivir.
Schopenhauer
Dibujo perritos
sobre una mesa verde.
¿Será posible que en un país
de 30.000 desaparecidos
dibuje yo perritos
sobre una mesa verde?
¿Quién me manda a dibujar
siete dulcísimos perros con sus flechas,
sus trompas de yunque apuntando
hacia la luna amarilla del velador?
Qué me cuesta escribir
vivan los que lucharon,
los torturados,
los desaparecidos
los caídos en combate
y poner Máximo Ballester
al pie de un poema de fuego.
Pero los perritos tienen sus urgencias:
ladran contra el silencio,
contra ruidos de pasos tras la puerta,
ladran subidos a libros y a retratos,
ladran todos a la vez y no se entiende nada.
Yo los hago callar
pero ellos me doblegan con perra ternura.
Les arrojo un verbo, un adjetivo fácil
para que mastiquen y los vuelven serpentinas
y papel picado.
¿Será cierto siete perros de carnaval
sobre una mesa verde?
¿Y la palabra país?
¿Será posible que griten
Vivan los compañeros?
querría vivir.
Schopenhauer
Dibujo perritos
sobre una mesa verde.
¿Será posible que en un país
de 30.000 desaparecidos
dibuje yo perritos
sobre una mesa verde?
¿Quién me manda a dibujar
siete dulcísimos perros con sus flechas,
sus trompas de yunque apuntando
hacia la luna amarilla del velador?
Qué me cuesta escribir
vivan los que lucharon,
los torturados,
los desaparecidos
los caídos en combate
y poner Máximo Ballester
al pie de un poema de fuego.
Pero los perritos tienen sus urgencias:
ladran contra el silencio,
contra ruidos de pasos tras la puerta,
ladran subidos a libros y a retratos,
ladran todos a la vez y no se entiende nada.
Yo los hago callar
pero ellos me doblegan con perra ternura.
Les arrojo un verbo, un adjetivo fácil
para que mastiquen y los vuelven serpentinas
y papel picado.
¿Será cierto siete perros de carnaval
sobre una mesa verde?
¿Y la palabra país?
¿Será posible que griten
Vivan los compañeros?
miércoles, octubre 04, 2006
Fugas
Esta noche
las palabras me rehuyen.
En esta fuga de nada sirven
los manotazos de ahogado.
Si las palabras
pendieran de un árbol,
yo lo sacudiría, hasta talarlo.
las palabras me rehuyen.
En esta fuga de nada sirven
los manotazos de ahogado.
Si las palabras
pendieran de un árbol,
yo lo sacudiría, hasta talarlo.
viernes, septiembre 29, 2006
Duermevelas
Mi corazón en barco.
Mi corazón como una bolsa de clavos
contra el piso.
Allí un gorjeo.
Aquí un latido de asma.
Te amo Princesa silenciosa.
Tus pechos son más altos que la aurora.
En tus ojos duermen noches en vela.
Mi corazón en grillos, Princesa: es urgente el canto
de las hojas, el otoño florecido en los pinceles.
Vení con tu ombligo de pregunta.
Vení pronto:
mi corazón es una enorme ciudad a oscuras.
Mi corazón como una bolsa de clavos
contra el piso.
Allí un gorjeo.
Aquí un latido de asma.
Te amo Princesa silenciosa.
Tus pechos son más altos que la aurora.
En tus ojos duermen noches en vela.
Mi corazón en grillos, Princesa: es urgente el canto
de las hojas, el otoño florecido en los pinceles.
Vení con tu ombligo de pregunta.
Vení pronto:
mi corazón es una enorme ciudad a oscuras.
domingo, septiembre 24, 2006
Buenas noches
La verdad no necesita
de la verdad. Los que tuvieron
un sueño, los que dijeron
su canto están a salvo
en corazones templados.
El monstruo de la realidad
no duerme nunca: mata ilusiones
como quien pasa canales de tv.
Si quieren ver sangre vayan a un parto.
de la verdad. Los que tuvieron
un sueño, los que dijeron
su canto están a salvo
en corazones templados.
El monstruo de la realidad
no duerme nunca: mata ilusiones
como quien pasa canales de tv.
Si quieren ver sangre vayan a un parto.
lunes, septiembre 18, 2006
jueves, septiembre 14, 2006
Al amanecer (de regreso a las actividades)
Los pájaros de septiembre
han vuelto.
Se los escucha tímidos
inseguros
como quien no sabe la letra.
han vuelto.
Se los escucha tímidos
inseguros
como quien no sabe la letra.
lunes, septiembre 11, 2006
Plan fallido
Hoy no iremos
Agustina
a saltar los charcos.
La lluvia
pronosticada para esta tarde
ha sido suspendida
por buen tiempo.
Agustina
a saltar los charcos.
La lluvia
pronosticada para esta tarde
ha sido suspendida
por buen tiempo.
jueves, agosto 31, 2006
21
Ninguna pena me desplaza hoy, lunes. Parece que ando concurrido de voces. En el ondular de las frases, fumo la distancia que hay entre un rostro y otro rostro. Soy como un gato crecido en el marco de una ventana. Veo subir la tarde, el vacío.
52
Un hombre solo, vastísima región de voces y cencerros, suma fresca de pasiones, acopiadas cifras del dolor, compendio de cosas o memoria, completamente solo. Solo de una soledad que cierra las cortinas, los párpados, que pone los ojos para adentro, que junta las manos sobre los leños encendidos, que deja la cama sin tender. Solo, con la foto de una mujer querida. La voz de esa mujer en el callar de la noche, su callar en la voz abismal de la penumbra.
87
Dice palabras la lluvia. Se oyen sílabas caer por la gran boca del cielo. Quisiera juntarlas una a una, ponerle un paraguas al silencio.
96
Ser en la noche el que ovilla el viento. Ser en la noche el que deshoja las palabras.
Máximo Ballester.
Estos textos pertenecen al libro EN LA ORILLA. Si querés leer el libro completo hace click en el link de tu derecha y si no tenés tiempo o te da pereza hace click en AFORISMOS.
Ninguna pena me desplaza hoy, lunes. Parece que ando concurrido de voces. En el ondular de las frases, fumo la distancia que hay entre un rostro y otro rostro. Soy como un gato crecido en el marco de una ventana. Veo subir la tarde, el vacío.
52
Un hombre solo, vastísima región de voces y cencerros, suma fresca de pasiones, acopiadas cifras del dolor, compendio de cosas o memoria, completamente solo. Solo de una soledad que cierra las cortinas, los párpados, que pone los ojos para adentro, que junta las manos sobre los leños encendidos, que deja la cama sin tender. Solo, con la foto de una mujer querida. La voz de esa mujer en el callar de la noche, su callar en la voz abismal de la penumbra.
87
Dice palabras la lluvia. Se oyen sílabas caer por la gran boca del cielo. Quisiera juntarlas una a una, ponerle un paraguas al silencio.
96
Ser en la noche el que ovilla el viento. Ser en la noche el que deshoja las palabras.
Máximo Ballester.
Estos textos pertenecen al libro EN LA ORILLA. Si querés leer el libro completo hace click en el link de tu derecha y si no tenés tiempo o te da pereza hace click en AFORISMOS.
miércoles, agosto 30, 2006
Opción, de Humberto Costantini
Vino una voz,
seguramente sería el Diablo,
o Dios,
porque me dijo,
hay que elegir, me dijo,
eso me dijo.
Pero a la voz le contesté,
no elijo,
yo no elijo, señor, dije
no elijo,
tengo un hambre multívora, caníbal,
un hambre atroz, total, incontenible
y quiero todo, dije,
el verso, el hijo,
así le dije, y dije
no transijo,
y aunque me parta en cuatro
bien claro se lo dije,
al Diablo, a Dios le dije,
eso le dije.
seguramente sería el Diablo,
o Dios,
porque me dijo,
hay que elegir, me dijo,
eso me dijo.
Pero a la voz le contesté,
no elijo,
yo no elijo, señor, dije
no elijo,
tengo un hambre multívora, caníbal,
un hambre atroz, total, incontenible
y quiero todo, dije,
el verso, el hijo,
así le dije, y dije
no transijo,
y aunque me parta en cuatro
bien claro se lo dije,
al Diablo, a Dios le dije,
eso le dije.
sábado, agosto 26, 2006
Hacer patito (o sapito)
Se elige una piedra
más bien chata
y se la arroja a gran velocidad
a las aguas del río. Pero
de modo tal que sobrevuele
la superficie. Al tomar contacto
con el agua, la piedra saltará
tres, cuatro o más veces
antes de sumergirse.
Esta actividad no constituye
peligro alguno para los peces
quienes se cuidarán de no asomar
la cabeza.
más bien chata
y se la arroja a gran velocidad
a las aguas del río. Pero
de modo tal que sobrevuele
la superficie. Al tomar contacto
con el agua, la piedra saltará
tres, cuatro o más veces
antes de sumergirse.
Esta actividad no constituye
peligro alguno para los peces
quienes se cuidarán de no asomar
la cabeza.
miércoles, agosto 23, 2006
Puntería
La flecha de Cupido
atraviesa el corazón de una vaca
colgado sobre el mostrador
de la carnicería.
Hago de cuenta que no vi
y pido un kilo de milanesas.
Cuando yo estaba enamorado
no pasaban estas cosas.
atraviesa el corazón de una vaca
colgado sobre el mostrador
de la carnicería.
Hago de cuenta que no vi
y pido un kilo de milanesas.
Cuando yo estaba enamorado
no pasaban estas cosas.
domingo, agosto 20, 2006
miércoles, agosto 16, 2006
Mensaje de las autoridades
Para mayor seguridad
-contando con un equipo altamente
capacitado- hemos colocado
---x-----x-----x-----x-----x-----x---
en todo el distrito.
-contando con un equipo altamente
capacitado- hemos colocado
---x-----x-----x-----x-----x-----x---
en todo el distrito.
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