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Xicalango: Mito y Realidad

Este documento discute la importancia del puerto de Xicalango en la época prehispánica. Contrario a las ideas previas, la evidencia sugiere que Xicalango no era un gran centro de comercio internacional como se imaginaba, sino que las actividades comerciales se limitaban a unos pocos días al año. Otros puertos como Itzamkanac y Potonchán parecen haber sido más importantes económicamente. El documento también analiza el paisaje, la lingüística y la arqueología de la región donde se encontraban estos
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Xicalango: Mito y Realidad

Este documento discute la importancia del puerto de Xicalango en la época prehispánica. Contrario a las ideas previas, la evidencia sugiere que Xicalango no era un gran centro de comercio internacional como se imaginaba, sino que las actividades comerciales se limitaban a unos pocos días al año. Otros puertos como Itzamkanac y Potonchán parecen haber sido más importantes económicamente. El documento también analiza el paisaje, la lingüística y la arqueología de la región donde se encontraban estos
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XICALANGO.

PUERTO CHONTAL DE INTERCAMBIO: MITO Y REALIDAD*


Lorenzo Ochoa Ernesto Vargas*r
Uno dc los mayocs cc[tros com'cialca dc a Am_ nca ati8ua fue XicalanSo' adonde acudan los mercantcs culhuas_aztcas. Probblcmcntc ca Pni, P.ro co un banio ocuPado por soldados comer_

ciantcs mcxican6... Yo supongo quc Xicalan8o 3' da u; gran factoa o dcptito y qe todo el tr' fico que paraba aJ nort y al este dc csc puto s' tba en manos dc los Ptltunes"'

! rcAgin rle ,os maYas (167'68).


H;storh

J' Eric

S' ThornPson

Introduccin

los puertos chontales, nunca han llegado a planteamientos tan audacs como el arriba sealado. En efecto, despus de leer ese pasaje de Thompson, basado en sus intrpretaciones de Sahagn, Lan-da, las Relaciones histrico-geognificas .', y muchas otras fuentes de los siglos XVI y XVII;pero tambin en las apreciaciones de Ruz (1944'l y Scholes y Roys (1968), uno podra imaginarse que Xicattgo .i" un puerto fuertemente custodiado por guereros mexlcas y una multitud de cargadores entrando y saliendo con pesados faros de mercancas de toda naturaleza, bien de las embarcaciones a los muelles, bien de los muelles a los almacenes, o de stos a las grandes canoas que surcaban las aguas interiores de Tabasco{am*Los Dlanteamintos de este trbajo, se P$entaron cn l II Encuetro d invc'ti' edorcs de la !-rontera Sut: Sar Crisbal dc Ilt Ca54, Chiapas. Noviembre dc 1986'

F.V. Scholes y R. Roys, A Ruz y A. Chapman' R. Pia Chan y R' Pavn Abreu, Th- Lee y C. Navaete, F' Berdan y P. Carrasco, entre oos investigadores, que con diferentes enfoques y distintos intereses, se han ocupado dtecta o indirectamente del estudio de

**lnstituto

d lnvestibacioncs Antropol8icee

UNAM'

ANALLS DI] ANTROPOI-OGIA

peche y las del golfo de Mxico y el Carjbc. En tin, para Thompson, Xicalango habra sido un lugar cuya fcbril actividad recordara la de los puertos <ie Europa o los de Asia descritos por Marco Folo. Nada ms lejos de ello. En vedad, el anlisis conjunto de las noticias referidas en las Relaciones his trico-geogrficas..., Landa, Sahagun, Lpez de Gmara y Alva Ixtlilxchitl, vendra a poncr en tela dc juicio tal consideracin: especialmente por los datos de los dos ltimos, en cuanto a las ferias que se efectuaban en los puertos chon-

tales. Por esas notjcias se puede deduci que en Xicalango, como en Potonchn e Itzamkanac. los das de intensa actividad mercantil con el exteior se habran reducido a unos cuantos en el ao. El resto-del tiempo aquellos lugares caian en receso y los intercambios, o transacciones comerciales, si acaso se llevaban a cabo, revestan un carcter local y, ocasionalmente, regional. Despus de todo, la organizacin y desarrollo de los mercados prehispnicos de las tierras bajas del rea maya era totalmente diferente a los clc las tierras altas.
E,ste trabajo tiene el propsito de dar a conocer ciertas ideas relativas al puerto de Xicalango y desmitificar algunosjuicios que se han vertido respecto a su cronologa, identificacin de su cnclave e importancia mercantil desarrollada en los ltimos aos anterrores al contacto europeo. En este sentido, intercsa scalar cmo saltan a la vista divergencias y contradicciones que, en los planos ternporales, se encuentran entre algunas luentes histricas, especialmente cuando se interpretan dos hechos diferentcs como si fuera uno mismo. Otro tanto sucede cuando parece suponee que no hubo cambios y, simplemente, se hace un continuo de los acontecimientosAs, los Informantes de Sahgn y ste en st Historia general.... consignan datos relativos al trfico mercantil entrc Xicalango y Tenochtitlan en tiempos de Ahutzotl; asunto bastante dudoso, pero que ha valido para que se interprete quc tambin ocura en aos posteriores. La reaiidad aparente, sin embargo, es que las actividades mercantiles e importancia de ese puerto haban disminuido considerablemente desde antes de haber ocurrido el contacto. Por el contrario, Itzamkanac y Potonchn estaban en pleno auge. Tanto era ste que, por su enclave, los conquistadores quisieron aprovecharlos en el proceso colonizador. Ms tartlc, por diferentes causas y en distintas fechas. tuvieron que abandonarlos. El primero fue tasladado a Tixchel cn 1557 y el segundo pcrmaneci en su lugar original hasta finales del siglo XVI. cuando, de acuerdo a ciertos datos, en 1597 se fund la Nueva Villa de la Victoria. Otros lugares del rca maya. considerados econmica-

XICALANGO. PUERTO CHONTAL DL I,\..T['RCAMBtO

mente neurlgicos, a corto o largo plazo, tambin fueon cerrados o utilizados con diferentes propsitos. Algo semejante sucedi con ciertas rutas de comunicacin y de comercio que, cuando no cayeron en el olvido, sufrieron sustanciales modificaciones; tan slo por el inters de los recin llegados o por el radical cambio en el sistema de transporte. De esta manera, se considera que 1a identificacin y estudio de esas rutas y puertos podra ayudar a explicar el papel poltico y econmico que desempearon antes del contacto europeo y las consecuentes repercusiones en la conquista y coloni. zacin del rea maya en general, como en nuestro caso particular lo es el asunto aqu tratado.

Paisaje, lengua v arqueok:ga

La regin en donde se encontraban enclavados los puertos chontales aqu mencionados, est confomada por una intrincada red de ros, afioyos y lagunas. Lugares pantanosos e inhspitos que, por ser propensos a las inundaciones, son inadecuados para habitarse. A travs de las narraciones de Benal Daz o de Hernn Corts. se pueden imaginar, sin entender cabalmente por haber cambiado, aquellas planicies que ellos describen cubiertas por densa vegetacin que a veces no dejaba pasar los rayos del sol. Planicies cortadas por el laberinto de las numerosas corrientes, tan profundas en unos casos! o pantanosas en otros, que constituan una seria amenaza para los conquistadores y sus cabalgaduras. Peto la imaginacin queda atrs, si a ello agregamos el alto ndice de precipitacin, con promedios anuales de 1,500 mm3 o ms; temperaturas medias de 26" C, pero con meses tan trridos en que sobrepasa los 40"C a la sombra. Las alturas sobe el nivel del mar, aun cuando no parccen terler mayor signilicado fsico, coadyuvan en la aparente naturaleza inhspita del paisaje. Esa supuesta unidad del medio geogrfico, parecera tener su correspondencia en el aspecto cultural. Efectivamente. haia los siglos VII-VIII, o tal vez desde mucho antes en las Llanuras Intetmedias, el territorio en cuestin estuvo ocupado, casi en su totalidad, por el grupo chontal. Esto lo podemos afirmar por los estudios de arqueologa, lingstica y de fuentes histricas, como lo hemos argumentado en otros trabajos. Hacia las estribaciones de la sierra, en la zona irrigada por los ros Oxolotn y Amatn, y un poco ms al occidente, una ocupacin zoque, intilmente se reslste a desaparecer. Los choles, al contrario de como se ha sostenido

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ANALES DE ANTROPOLOGIA

desde hace varios decenios, y ha quedado como dogma de fe, llegaron al rea que actualmente acupan durante la poca colonial, de acuerdo con datos de fuentes histricas y ansis lingsticos. En cuanto al grupo de habla nahua, an presente en varios pueblos tabasqueos, pero arraigado de antiguo en la regin de "ros y lagunas", nunca fue dominante. La importancia de este idioma en el periodo Postclsico, sin embargo, conllev a que muchos topnimos fueran cambiados aesa lengua, aunque no siempre sucedi as (Cfr. Becerra 1980; Schumann 1985). El proceso de penetracin del nahua, asienta Schumann, continu, de manera significativa, arln despus de la conquista, pues
se us como ulla lengua franca, en sus distitas vaiantes, como vehiculo

de comunicacin ente pueblos de idiomas distintos especialnente a lrivel de lite. Posteiormente pas a ser la lengua en que se escriban los asuntos oficiales, amn de que en muchos casos se us paa pedicar la religin. De esta manea se oficialiaon en nhua los nombres d pueblos y lugaes pedindose frecuentemente el registo de los [ombres
correspondientes al idioma locl (op. cif. 123).

El asunto de la nahuatizacin de la zona chontal ha sido objeto atencin de mucho tiempo atrs. Schumann ha planteado su de a nivel lxico y gramatical (1978). Porel contrarepercusin nula rio, en la lite de los chontales prehispnicos, aparentemente, pudieron fundarse dinastas reinantes que, por prestigio, adoptaron nombres calendricos nahuas. Esto pudo ocurrir a raz dela pe' netracin de grupos toltecas, o toltequizados, despus de la cada de Tula. Tal acontecimiento coincide cou lo que dice Schumann, fue el ltimo arribo de pueblos nahuas del altiplano central de Mxico al rea chontal (1985:123). Ahora que, puede plantearse con cierta seguridad, varios de aquellos pueblos ni siquiera conocieron Tula, pero por razones de prestigio y acaso religiosas todos decan provenfu de aquella urbe. Por otra parte, los asentamientos prehispnicos, aunque no es el asunto principal de este trabajo, conviene apuntar que comienzan en el periodo Preclsico temprano y continan hasta el momento del contacto. En ese lapso, sin embargo, el mayor esplendor en cuanto a expresiones culturales, Io alcanzan en el Clsico tardio y.Postclsico temprano. Hasta ahora, para el Clsico, aparte de la excepcional ciudad de Palenque, se puede mencionar El Tortuguero, cerca del valle de Tulij, Reforma, Santa Elena y acaso El Tiradero, en la cuenca del Sar Pedro Mrtir, y El Arcnal y Pomon en el Me-

XICALANGO. PUERTO CHONTAL DE INTERCAMBfO

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dio Usumacinta. Todos ellos notables no slo por sus dimensiones y extensin, sino por tener monumentos con inscripciones.* Hacia el Usumacinta y el San Pedro y San Pablo, los sitios du-

rante el Clsico terminal, 800-1000 dC, se presentan con un patrn de distribucin neal sobre las mrgenes de los ros. Ah encontramos construcciones alrededor de plazas, conjuntos de varios edi. ficios y uso de estuco en los ms importantes. En apariencia hay una ausencia absoluta de inscripciones. El caso de Jonuta an es discutible en este aspecto, pues se ignora si los monumentos con inscripciones provenientes del lugar fueron fabricados ah mismo, o talvez llevados del rea de Palenque, y si esto ltimo, en qu po ca. La ausencia de piedra en la regin y la inseguridad acerca del origen de tales esculturas nos obligan a ser cautelosos en la emisin de un juicic absoluto, slo podemos decir, que por falta de materiales ptreos en esta zona, los chontales recunieron al uso de ladrillo como material de construccin. Tierra adentro, aunque con caractersticas arquitectnicas semejantes, el patrn de asentamiento vara y es ms parecido al del Medio Usumacinta y las Llanuras Intermedias, creciendo del centro a la periferia. En ciertos casos, fabricaron edificios de ladrillos con bveda maya, como se aprecia en Comalcalco, pero no sabemos si sucede lo mismo en Allende o en El Pjaro, tambin de gran monumentalidad. En la pennsula de Xicalango se recurri al uso de bloques hechos de concha de ostin y lodo para la construccin de los grandes edificios, aun cuando se ha hecho mencin del empleo de ladrillo. En esta zona, con excepcin de Santa Rita, con ocupaciones desde el Preclsico superior hasta el Postclsico, Atasta y tal vez El Aguacatal, que tienen grandes edificaciones, casi siemple encontramos montculos aislados, as como pequeas aldeas o villas. Por ltimo, hacia la cuenca del ro de la Candelaria tambin localizamos ciudades de gran monumentalidad y extensin. Una de ellas, El Tigre, tiene asentamientos que comienzan en el Preclsico superior por Io menos y terminan en el Postclsico tardo. Por el momento, aunque no se puede concluir cundo lleg a su mximo esplendor, todo parece indicar que debe de haber alcanzado su auge entre el Clsico tardo y el Postclsico. Otros sitios de grandes dimensiones en esa cuenca sean El ZarzaT, Santa Clara y Cerro de los Muertos, asentados sobre la margen izquierda del ro Caribe, a todas luces
cion5 s El Timdcro,

*Hasta ahoa, el nico sitio en que no se han encontrado monumcntos con inscriPlo que no itrPlica quc en exploraciones futuEs tal vz salgan a la

luz.

ANAL},S D[, ANTROPOLOGIA

continuacin del Candelaria ro ariba y no uno distinto de ste como se ha pensado (Cfr. Ochoa y Vargas 1986). De esta manera, de acuerdo con los datos obtenidos. se puede afirmar que el territorio chontal estuvo bastante poblado durante el Clsico tardo y Postclsico tempano. En los reconocimientos de superficie se pudo constatar que a partir de los siglos XIII-XIV se da una marcada disminucin en las ocupaciones. Esto, por lo menos, es lo que se aprecia en las cermicas, quizs reflejo de un desplazamiento poblacional hacia otrs zonas. De estos periodos tardos no se han apreciado consttucciones monumentales, aunque algunas de periodos tardos fueron modificadas y reocupadas, tal como se aprecia en El Tigre. Visto as el asunto, dara la impresin de que esta regin hubiera carecido de mayor importancia en el Postclsico tardo. Pero no, desde el punto de vista comercial y de manera importante como rea de trnsito, desempe papel relevante. AII florecieron Jonuta, Xicalango, Itzamkanac, Tixchel y Potonchn que, de acuerdo con las fuentes escritas. y a veces se ha intentado corroborar por medio de la arqueologa, llegaron a ser los puertos chontales ms destacados (mapa 1). Ll primero de ellos entre los siglos VIII-IX y XIII-XIV, el ltimo tal vez desde finales del siglo XIV, pero con toda seguridad durante el XV. Los restantes puertos deben de haber florecido durante el Clsico tardoterminal y el Postclsico temprano, aunque ltzamkanac consev su impotancia hasta el Postclsico tado. El caso de Tixchel merece consideracin aparte. En efecto, aunque a la llegada de los europeos apaentemente se encontraba abandonado. su enclavc llam la atencin de los conquistadores como para sustitui a Itzamkanac en 1557 (Cfr. Scholes y Roys 1968t. De su papel cn la poca prehispnica slo nos dan cuenta las inlerencias arqueolgicas y. como plantea Ruz. debe haber sido abandonado y vuelto a ocupar varias veces; pcro, "con toda seguridad fue cl punto terminal del trfico lagunero entre Tabasco y Yucatn" (1969:65). Ahora bien, aun cuando con los datos conocidos no resulta fcil identificar y ubicar esos puertos, contamos con ciertas evrdencias que nos permiten desarrollar una idca ms aproximada del
asunto.

La localizacin de Jonuta no ofrece mayorcs problemas, ya que ah se ha conservado sin cambiar de nombre desde mucho antes que le impusieran ste en nahua all por el Postclsico temprano, si bien su relevancia econmica como centro comercial y productor de cermicas en el Bajo Usumacinta terminar hacia los siglos XIII-XIV (Ochoa y Espinoza 1987). En cuanto a Tixchel ya

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XlC,{I.,AN(;O. PUl:]RTO CHONTAL DE INTERCA IBIO

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lar. Acerca de ltzamkanac, sin manejar pruebas muy distintas, varios investigadores han sealado que podra corresponder a El Tigre. En este senticlo, se ha llegado a la misma conciusin con
base en reconocimientos arqueolgicos en la cuenca del Candelaria,

se ha hecho reierencia a su papel

y Ruz

se ha ocupado del

particu-

la apreciacin preliminar de los matcriales cermicos, las ocupaciones de algunos de los edificios y el anlisis de las fuentes histricas (C)choa y Vargas 1986).
Por otra parte, aunque no ha sido posible llcvar a cabo trabajos especificos cn la zona donde se supone estuvo enclavado Potonchn, reconocimientos arqueolgioos preliminares en la cuenca baja del Grijalva y algunos de sus tributarios. pcrmiten sugerir algunas opiniones acerca de su posible emplazamiento. como se ha hecho en otros trabajos (Ochoa y Var'as 1 986 ; Vatgas y Ochoa Ms). Efectivamente, si como se deduce del estudio de las fuentes histricas, Santa Maa de la Victoria, o Villa de Tabasco, iue fundada en el lugar ocupado por el antiguo puerto prchispnico, situado a una legua de la desembocadura del Grijalva y sobre un brazo de ste, entonces, tal asentamiento poilra identilicarsc con San Romn, sitio arqueolgico con edificaciones del Postclsico localizado sobre la margen izquierda del ro Fl Coco o Los Cocos. Por lo menos, todo parece indicarlo as: fuentes escritas, mapas antiguos y arqueologa. Finahnentc. las minuciosas descripcioncs que encontramos en el Diaro da viujc.. tlc fray Tonrs tle la Torre, reconocimientos arqueolgicos ], excavaciones 1Tlcnores en sitios de ]a pennsula de Xicalango. con el consiguicnte conocimiento dcl mcdio geogrfico de la zona, as como por el anlisis del mapa de Melchor de Alfaro, pensamos haber llcgado con cierta seguriclad a la identificacin y ubicacin dcl pucrto de Xicalango sobrc las mrgenes del ro Sierra. en el lugar ocupado ror el sitio arqueolgico de Santa Rita (Ochoa y Vargas 1979)Dado que este lt;mo lugar suele econocersc como el ms relevantc de los puertos chontales de la poca prehispnica. interesa ocuparnos u n poco ms en detallc del mismo.

XiruhtrrgrtIutll.mlrr|

\tt (l (\ttrt iu

Las primeras noticias que tuvieron los espaoles acerca de Xicalango fueron proporcionadas por Juan de Grijalva y si bien son colaterales. no por t:llo carccen de inportancia. Francisco Lpez de Gmara, al transcribir stas y otras en su historia, se concreta

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ANALES DE ANTROPOLOGTA

a decir que, como Cozumel, era gan santuario y que "cada pueblo tena all su templo o su altar, donde iban adoar sus dioses". Asimismo, con base en otras informaiiones, agrega: "tambin habfa grandsima feria en Xicalango, donde venan muchos mercaderes de muchas y lejos tierras a tratar; y as era muy mentado lugar" (1979, cap. LIV: 78). Las referencias ms compltas y detalladas que hasta ahora es posible encontrar, provienen delDiario deviaje... de fray Toms de la Tore; de las Relaciones histricoaeogdfrcs...,' de los textos de los Informantes de Sahagn (Cdice Matritense...) y de la historia que con base en stos escribiera el mismo fray Bernardino. La primera de estas fuentes es importante por cuanto toca a las posibilidades que ofrece para poder ubicar, de manera bastante plausible, el enclave de Xicalango. Independientemente de ello, ofece datos relativos al ambiente geogrfico, la economa, rutas de comunicacin y de comercio y, aun rasgos de su organizacin interna. Por otra parte, en las Relaciones histricoAeogrdficas... encontramos informacin relativa a la economfa, sus recursos naturales, la supuesta sujecin o dependencia de los mexicas, de su poblacin y su cambio de ubicacin despus de muy entrada la conquist, entre otras noticias. Esta fuente, sin embargo, adolece de serias confusiones que es necesario sealar, con el popsito de aclarar algunos errores que se han venido repitiendo acerca de la historia de este puerto. Finalmente, los Informantes de Sahagun (Cdice Matritense...) y la Historia general de las cosas de Nueva Espaa, permiten efectuar una evaluacin de su elevancia econmica como puerto de intercarnbio y de redistribucin. Asimismo, en esas fuentes encontramos una relacin de los productos que all llegaban del Centro de Mxico y de los que salan hacia Tenochtitlan en la poca en que gobernaba Ahultzotl. Los Informantes de Sahagn dijeron:
los que entaban a Xicalango llevaban mecacas del ey Ahuzotl, pata comercir con ella, 10 que ya se dijo:
Mantas paa los nobles, bragueros pea los sores,

faldas finas, bordados con flecos. medias fldas y camisas bordadas..,


Cdce Matritenre..-

XICALANGO. PUERTO CHONTAL DE INTERCAMBIO

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Parte de esa mercanca era llevada como regalo a los seores principales. En reciprocidad, stos enviaban al seor Ahutzotl otros presentes. Sahagin, sin embargo, no habla de Xicalango como un pueblo, sino de Anhuac Xicalango como una provincia, con ls mismas caractersticas en cuanto a su papel econmico. En este sentido, cabe sealar que tambin para Landa, Xicalango y Tabasco conformaban una misma provincia. Con ello queremos llamar la atencin, de que este puede ser otro tpico a investigar pues, aun cuando se est de acuerdo con la definicin de Chapman (1959), aparentemente se puede considerar que si bien existi Xicalango como puerto, es imposible conocer la extensin que tuvo la provincia de ese nombre;menos an podemos suponer si en una poca anterior incluy en su territorio a Potonchn. En relacin con esto, como se discute ms adelante, Landa apunt que el gobernador Cocom "trat con las gentes que 1os reyes de Mxico tenan en Tabasco y Xicalango". De ello slo se llama la atencin y, por lo pronto, es capa a nuestras posibidades su anlisis, por la falta de informacin adicional. Por el momento, emitir cualquier juicio al respecto, sera aventurado. De dicha provincia anot Sahagn:
...en llegando los mercaderes a la proYincia de Anahuac Xcalango, \rcEo daban a los seores lo que el seo de Mxico le enviaba, y saludbanlo dp su parte, y luego el seor, o soes de la misma provincia...les daban gandes piedras labradas, vedes y otros chalchihuites labados... y otras muchas piedras de muchas manetas... (bro IX, cap. Iv).

Aos ms tarde, como parte de la expansin mexica, Xicalango, supuestamente, habra quedado como una avanzada militar, pero no existe informacin relativa a una sujecin como provincia tributaria de Tenochtitlan (Cfr. Balow 1949). Con estos antecedentes, resulta curioso pensar, y ms todava aceptar, que en medio tan inhspito se hubiera podido mantener un ejrcito sin recibir apoyo a travs de una tributacin, especialmente si pensamos en la distancia que lo separaba de su lugar de origen. En verdad, la existencia de tal avanzada militar no ha quedado ni bien ni claamente definida y sl, en cambio, se antoja bastante cuestionable. En efecto, salvo las R e lac io ne s h is tri co geo grfic as... de 1579 que registran ese dato, ninguna crnica del XVI lo hacet. Por tanto, debe tratarse de una confusin de quienes informaron sobre el particula. De no ser as nos parece incongruente que los conquistadores no hubieran registrado tal noticia en el rea, ni durante la expedicin de Juan de Grijalva ni cuando pas Corts'
*M! adcl.tc intcntamos puntualiza lo qu!, cn cstc scntido, con3ideramos imPre-

cilion.r dc l-and..

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ANALES DE ANTROPOLOCIA

Ms an, cuando aos ms tarde Fancisco de Montejo someti el lugar, tampoco se registr nada a1 respecto. Siendo as las cosas, resulta bastante sospechoso que tuvieran que pasar ms de cinco dcadas para que se consignlra informacin tan trascendente. Lo anteio lo planteamos, en razn de que una avanzada militar en aquellazona quedaba bastante aislada y a merced de serias amenazas, no slo del medio insalubre, sino de xicalangas y potonchanos que, al decfu de las fuentes, eran de lo ms aguerridos. Ms todava, Femndez de Oviedo menciona que como los mexicas estaban enemistados con los habitantes de la provincia de Coatzacoalcos, amigos de los potonchanos (vol. IV: 38), stos protegan a Ios mecaderes mexicanos para asegurar el comercio. Pero esto ocurra desde antes, pues Sahagn asienta que en la poca de Ahutzotl, los xicalangas brindaban proteccin a los pochtecas para que pudieran llegar a realizar sus transacciones (Libro IX: cap. IV). De haber contado los mexicas con una avanzada militar, en lugar tan cercano, cmo se expca lo asentado por Femndez de Oviedo? Los restos arqueolgicos de la pennsula de Xicalango reflejan que en el Postclsico tardo los asentamientos no eran ni numerosos ni extensos. La poblacin. relativamente baja, contrasta con la densidad observada para periodos anteriores. Los sitios ms importantes habran sido El Aguacatal, Atasta y Santa Rita; este ltimo identificado como el Xicalango de las fuentes histricas. Infortunadamente, todava nos es imposible hablar de la escala de ocupaciones de cada momento. Como quiera que sea, los datos arqueolgicos complementan el cuado que proporcionan las fuentes. Efectivamente, se han encontrado evidencias de que hacia los siglos XII-XIII, en la pennsula de Xicalango se habra asentado un gnpo ajeno al chontal, tal vez de toltecas o, por lo menos, toltequizado. Esta idea, expuesta de manera colateral por H. Berhn en 1956, se fundament en las anotaciones que hiciera Tozzer a la edicin de Landa de 1941, y en las de Barrera Vzquez y Morley a

The Maya Chronicles (1949). Arqueolgicamente, una prueba de ello, bastante alentadora por cierto, junto con otras, es la que aporta el mismo Berlin en relacin con la presencia de esculturas encontradas en Atasta, que le recuerdan la forma en que representaron los jaguares en Tula y Chichen ltz:

it

In these sculptues the jaguar plays a prominent ole, and in one of theme was even in the powlig attitudes so typical at Tula and Chichen Itza ( 1956:149; figs.7 dy E.).

Los planteamientos de Berlin podran reforzarse con las noticias que sobre el particular consignara fray Diego de Landa para

XICALANGO. PUERTO CHONTAL DE INTERCAMBIO

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Yucatn. De acuerdo con 1, despus de la fundacin de Mayapn, el gobernador Cocom "trat con la gente que los reyes de Mxico tenan en Tabasco y Xicalango... y oprimieron a los pobres e hizo muchos esclavos". En esa misma parte de st Rehcin... asienta que un sucesor de Cocom "hizo otra liga con los de Tabasco y meti ms mexicanos dentro de la ciudad y comenz a tiranizar y a hacer esclavos a la gente menuda" (cap. VIII: l6J 7). Este asunto es bastante contradictorio y ambiguo. En efecto, Land4 por extensin, utiliza errneamente el trmino "mexicanos". Equivocacin que cobra fueza con la primera parte de la cita: "trat con la gente que los reyes de Mxico tenan en Tabasco y Xicalango". Obviamente, Landa no se refera a un grupo mexica, pero si a uno no chontal que, como apuntamos, pudo haber sido tolteca o, por lo menos, toltequizado, en cuanto a su raigambre cultural, y de habla nahua por lo sugerente que se antoja el planteamiento de Schumann (1985:123-125). La inexactitud cronolgica implcita enla Relacit... de Landa huelga comentarse.* Para abreviar las notas en torno a este asunto, y no porque estemos totalmente de acuerdo con su explicacin, vale la pena apuntar y destacar lo que, entre otros investigadores, pero con sus propios argumentos ha dicho Carmack respecto a los posibles antecedentes toltecas de los quichs: "Zuiwa, lugar al oeste de Yucatn rodeado de agua. que puede ser un antiguo nombre de Xicalaneo" (1979 :74). Por su parte, Pia Chan (1972), dlce que Tollan Zuiv podra identificarse con Xochicalco, o bien con El Tajn (p.67), mientras que Zuya o Zuiv sera para l una regin que correspondera a Trminos (p.87). En obras posteriores, este autor contina planteando que Zuiv corresponde a la regin de Laguna de 'Irminos. Por otra parte, llama la atencin, pero no es extrao, que de los grandes puertos chontales conocidos del Postclsico, slo Xicalango y Jonuta, considerados como los ms importantes de la parte temprana y con posible ocupacin tolteca, sean los nicos que.cambiaron su toponimia original al nahua. De Acalan, regin en donde se encontraba Itzamkanac, es prcticamente imposible saber de cundo data su nombre. A pesar de ello, no desconocemos su topnimo original: Tamac Tun. Tal,denominacin, de manera bastante extraa por cierto, y sin mayores discusiones, apunta Carmack que se utiliz para designar uno de los primeros asentamientos quichs de los Altos de Guatemala: Amak'Tan (Ibidem).
*Para otrar aprcciaciones acrca de la prcsencia de mecedaios nexicanos en Ma. yapo, cfr,'tozzet, op..t p.32, otas l7l y r72.

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Po otro lado, la relevancia comercial de Xcalango queda implcita en la narracin de los Informantes de Sahagn, aunque aparentemente se refiere a unos cuantos aos anteriores a la conquista. Pof tanto, no debe parecer raro que si bien en menor escala, pudo continuar manteniendo relaciones comerciales con la provincia de Acalan y lugares cercanos como Champotn (Fernndez de Oviedo, vol III:414), a pesar de que Potonchn haba adquirido la supremaca comecial. La decadencia del antiguo puerto costero se aprecia no slo en el aspecto econmico, sino tambin en la densidad de poblacin, que pocos aos antes del contacto y unos cuantos despus de ocurrido ste, parece haber sido bastante escasa, si nos atenemos a los datos que nos refieren las fuentes y se les compara con los existentes para Potonchn e ltzamkanac, Al menos, los restos arqueolgicos as lo reflejan. En las ftentes histricas se registro, que para la segunda mitad del siglo XVI, Atasta (Hueyatastla), sujeto de Xicalango, slo contaba con 17 tributarios y Xicalango mismo con 30. Esos 47 tributarios, junto con 20 que tena Jonuta, al deci de Melchor de Alfaro Santa Cruz, slo pagaban "cuarenta y cuatro pesos de minas reales sin otra cosa alguna", lo que da una clara idea de la precaria situacin de la zona. De las apreciaciones que se han hecho acerca de las condiciones de estos lugares, llama la atencin la de Gerhard (1979), en cuanto a la densidad de poblacin. Este autor transcride be una cifra acotada en el mapa de Melchor de Alfaro, abajo *18,000 donde aparece registrado el pueblo de Atasta y que dice personas", incluyendo las que debe haber tenido Xicalango. Tal ,cifra aparece con una interrogacin en la reproduccin que de este mapa publicaron Scholes y Roys (op. cit.) -de donde parece haber' la copiado Gerhard-. Lo $ealamos asl, porque en una fotografa del mapa original, que se encuentra en los archivos delCentro de Estudios Mayas de la UNAM, reproducida en la edicin de las Relaciones hstrico-geogrdficas... (1983), se lee "dieziocho mill Yndios...". Pero para cundo. Gerhard, pensamos que atinadamente, apunta que correspondera al momento del contacto, ya que, aunque confuso, debajo de la leyenda citada dice "no tiene 20 ombres" Prrafo que en la edicin de 1983 de las Relaciones-., al agregar entre corchetes la palabra "ahora", aclara un tanto el asunto,'?ueblo de Atasta que tena de poblacin dieciocho mil Indios;no tiene lahot 2O hombres" (vol. II:381). Las causas de la baja poblacional fueron mltiples, pero difciles de explicar de manera clara y documentada. Lo nico que es dado aseverar es que, para la segun-

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da mitad del XVI, la poblacin de Xicalango haba sido trasladada a Jonuta. Este era otro poblado chontal localizado en el Bajo Usumacinta que, desde por lo menos un par de siglos atrs haba visto pasar sus aos de esplendor como punto estratgico en l.alrelaciones mecantiles entre la costa y tierradentro (Ochoa y Espinoza 1987). De acuerdo con Chambelain ( 1974), se puede suponer que Xi. calango para 1525 era tributario de Santa Mara de la Victoria, aun cuando, asienta Gerhard, tal sujecin no tuvo mucho xito (op. cit.:49). El mismo Gerhad, basado en ChamberLain, anota cmo los habitantes fueron sometidos por Montejo en 1529, quien permaneci en Xicalango desde finales de 1530 hasta principios de t S3 t. por 153 Xicalango sera reconquistado por Montejo El Joven, para abandonatlo al poco tiempo, por no conveni del todo a los planes de Montejo El Viejo, pues, como en el caso de ltzamkanac, tena como propsito utilizado como cabeza de playa en la conquista de Yucatn (Cfr. Chamberlain, op. cit.). Algunos vestigios de la presencia espafiola en aquel lugar fueron anotados por De la Torre, sin abundar sobre el particular. Acaso por las apreciaciones anteriores 1' por la ubicacin de Xicalango, los conquistadores no le prestaron mayor atencin' Despus de todo, para los fines de la$ campaas cortesianas no ofreca mayores posibilidades polticas o econmicas; mucho menos, un enclave estratgico. Efectivamente, de acuerdo con lo escrito por fray Toms de la Torre en st Diario de viaie. '. y nuestms propias experiencias en el campo, podemos sugerir que la escasa profundidad del ro y el abandono en que con toda seguridad se encontraba, por haber caldo en desuso, imposibilitaba la entrada de naves de gran calado. En relacin con lo anterior se puede agregrr una observacin ms; por qu De la Torre al pasar por Xicalango en 1545, no apunt nada de su relevancia comercial o poltica? Es ms, ni siquiera deja entrever que la hubiera tenido un poco antes Esto, indirectamente, vendra a confirmar un tanto la hiptesis de que la decadencia de Xicalango haba ocurrido con anterioridad a la llegada de los espaoles. Ms an, la ruta de comunicacin interior acia Potonchn se encontraba abandonada para cuando el citado fraile la recorre; detalle en el que no hablamos reparado (Cfr' Vargas y Ochoa 1982). Desde luego, si para el momento del contacto Xicalango ya haba decaldo en el aspecto econmico, entonces por qu es importante llegar a determina su ubicacin. Tal asunto lo abordamos n otro trabajo. Es ms, con todas ls reservas del caso' pensmos

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haberlo identificado coffectamente (Cf. Ochoa y Vargas 1979). En aqella ocasin, al igual que otros autores lo haban hecho, y posteriormente repetimos el error, pensamos que, al arribo de los es paioles, Xicalango continuaba siendo de primer orden. Asimismo con cierta razn argumentamos que la determinacin de su enclave era necesaria para entender el desarrollo de una rea que bas su economa en la expansin comercial, la caza,la pesca yla recoleccin de moluscos. La agricultura, por el contrario, era prcticamente nula. El rea de Atasta, qued consignado en las Relaciones hstico-geogrdficas..., y an se puede constatat y hacer extensiva la apeciacin para casi toda la pensula de Xicalango: "es de tierra estril porque no se da bien el maz, sustntanse de pescados, cazas, iguanas, y tortugas y aves que tienen en abundancia, y llegan a vender a dicha villa y muchas frutas de que participan" (vol.lll.422). Por tanto, juzgamos que esta situacin sugiere una alternativa muy clara para llegar a explicaciones distintas en cuanto a la dinmica econmica y cultural de ciertas partes de Mesoamrica, que no parccen haber tenido las bases de su desarrollo en la agricultura. Fenmeno que se repite y se aprecia en otros puntos del rea maya, como es el caso de Tulum en la Costa Oriental de Quintana Roo (Vargas 1978: 108-1 10). Como se dijo, en 1979 planteamos una discusin ms extensa y detallada acerca de la posible localizacin de Xicalango; por lo tan- to no consideramos pertinente repetirla aqu. Vale la pena, sin embargo, anotar que con base en excavaciones menoresJ reconoci mientos arqueolgicos y el estudio de los materiales recuperados (Jimnez 1984), as como por la descripcin de fray Toms de la Torre y la forrna en que Alfaro Santa Cruz lo ubic en su mapa de 1579, en relacin con lo que vendra a corresponder con elro Sierra, las lagunas y el pueblo de Atasta, Xicalango se identificara con Santa Rita. A pesar de esta conclusin, se debe ser cauto y repet que "ser necesario efectuar una exploracin ms detallada en Santa Rita para corroborar o desechar nuestra hiptesis" (Ochoa y Vargas 1979:85). Desde el punto de vista arqueolgico, poco podemos agregar de otras particularidades de Xicalango. Desde la perspectiva de las fuentes histricas, salta a la vista alguna alusin a su tipo de organizacin poltica encabezada por una mujer; por cierto, asunto nada raro para el rea maya. As puesJ no hay que dejar pasar la oportunidad para subrayar alguna referencia relativa al funcionamiento de e$ta organizacin interna. La mujer en cuestin, dice De la Torre, no mandaba directamente, sino un pariente suyo, mismo

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que slo era ejecutor de las disposiciones acordadas por un consefo de ancianos: "no hace nada el que rige sin parecer de los viejos". Finalmente, De la Torre alude a las casas para solteros en las que, veladamente deja entrever, haba ciertas prcticas sodomticas. Con tales suposiciones pdran encontrar apoyo en las anotaciones de Lpez de Gmara relativas a la supuesta existencia de dichas costumbres en el rea (1979: cap. IXL:73 y cap. LIV: 78).
Y la realidad del mito?
Despus de sta, ya de por s extensa exposicin, no se puede terminar sin apuntar que en Xicalango -Ly para qu sitio arqueolgico no hace falta? es necesario llevar a cabo excayaciones ms detalladas, con el propsito de afina la cronologa de sus ocupaciones. Sin embargo, tambin es necesario subrayat que se debe poner mayor atencin en el anlisis y confrontacin de los datos obtenidos en las fuentes histricas conocidas, sin dejar de reconoce que se tiene que seguir hurgando en los achivos en busca de otras noticias, con el fin de complementar un cuadro ms preciso del desarollo histrico-cultural de puerto tan importante. A pesar de lo anterior, resulta exagerado que an se repita que para esta parte del rea maya existen fuertes diferencias entre la informacin arqueolgica y la obtenida en las fuentes histicas. Tales discrepancias, por lo visto, y en e1 peor de los casos, seran de interpretacin. Por 10 tanto, nuestras investigaciones nos llevan a plantear que si bien: a) es una realidad que la poblacin de Xicalango fue trasladada a Jonuta por inters de los espaoles, resulta un rnito pensar que sta hubiera tenido gran importancia, no slo por cuanto a su densidad toca, sino por lo precario de su economa- Asimismo,

an cuando:

b) es una realidad que hacia el Postclsico temprano, en Xicalango parece haber coexistido junto con el grupo maya chontal una poblacin de habla diferente, que bien pudo ser nahua, consideramos un mito concluir que sta hubiera estado formada por soldados mexicanos de Moctezuma; mucho menos se trat de una avanzada militar de ste. Finalmente: c) se puede afirmar que si bien es cierto que Potonchn, Itzamkanac y Xicalango coexistan l momento del contacto, se ha mitificado la realidad histrica del tltimo al aseverar, sin ms averiguaciones, que para entonces era el puerto chontal ms sobresaliente.

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En verdad, ahora se antoja inexpcable que no se haya cuestionado antes, el porqu prcticamente pas inadvertido para los conquistadores a pesar del supuesto auge econmico con que apaece en algunas fuentes. Desde sta perspectiva, tambin llama la atencin que tampoco se hubiera cuestionado por qu prefirieron sentar sus reales en Potonchn y fundar ah Santa Mara de la Victoria, desde donde, no con la mejor de las suertes, planearon llevar a cabo la conquista de Yucatn.

ABSTRACT

In this work,
aJrd

the authon give a general description of the coast the coastal plain of Tabasco{ampeche of the possible linguistics developed in the area during prchispaic times, as well as of the history of the occupations therein. Based on the Sixteenth Century historical sources, which provide direct references about Xicalango, and the result of archaeological and linguistics surveys, they intend clarify some obscure points, contradictions and misunderstandings with regard to that arcient Chontal port of trade- With this, they attempt to liminate the myth of the relevant political-economical role played by Xicalando in the maya area few centuries before the Conquest. since. in thet opinion, Xicalango was, perhaps, a second or third-rate port.

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