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Sociología y Sociedad

Sociedad y sociología
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Hacia la Sociologia CUARTA EDICION Cristina Puga Jacqueline Peschard Teresa Castro Capitulo 1: Sociologia y sociedad LOS SERES HUMANOS EXISTEN COLECTIVAMENTE. Viven en aldeas, pueblos y ciudades donde habitan muchos otros seres humanos; forman familias y establecen parentescos; tienen amigos, vecines, compadres y compaiieros de trabajo; se relacionan unos con otros dentro de agrupaciones culturales o religiosas, escuelas 0 equipos deportivos, y compar- ten creencias, habitos y costumbres. No sdlo por la necesidad de compaiiia sino también para asegurar la subsistencia propia, las personas requieren de otras personas. Tanto la produccién de bienes como su intercambio o distribucién son tareas que involucran a mas de un individuo y conducen a una serie cada vez mas amplia de relaciones humanas a medida que se vuelven mas complejas. La elaboracién de un objeto cualquiera —por ejemplo, una prenda de vestir— implica una larga serie de procesos en los que intervienen muchos individuos: desde la produc- cin de la materia prima —el cultivo del algodén, el cuidado del gusano de seda o el pastoreo de las ovejas productoras de lana— hasta su transformacién en ropa. Hombres Y mujeres transportan y venden la materia prima: otros hombres y mujeres tejen, tifen y disefian Ia tela; otros mis la cortan y cosen. Finalmente, otros Ia Mevan hasta el lugar donde, sujeto a ciertas caracteristicas fijadas por la moda o el gusto vigentes, el vestido se ofrece en venta a sus posibles compradores. Tal vez en alguna época pasada este proceso fue mas simple: las familias elaboraban su propia ropa en casa utilizando los materiales a su alcance, y si habia algin excedente lo llevaban al mercado local para su trueque por algiin satisfactor basico. Sin embargo, la diversificacion de las tareas en la época actual ha conducido a una interrelacién humana cada vez mayor y mas. complicada. En una época u otra, la organizaci6n de la vida colectiva —con sus diversos grados de complejidad, formas de vinculacién, sistemas de dominacién, expresiones culturales, lengua y particularidades nacionales o regionales— conforma una sociedad. No hay una sola sociedad; hay muchas, y resultan del momento histérico y las caracte- risticas geogrificas, politicas, econémicas y culturales de la regién 0 el pais en que cada una se desenvuelve. Por ello podemos hablar de una sociedad china bajo el imperio de la dinastia Tang y de otra sociedad china bajo el regimen de Mao Tse-Tung: de Ia sociedad europea del siglo Xvull, de la sociedad mexicana en tiempos de la colonia, de la socie- dad tarahumara o de la sociedad occidental del siglo Xx. Cada uno de los ejemplos anteriores se refiere a una forma de organizacién colectiva de los individuos en determinadas circunstancias histéricas, econémicas y politicas. Se trata, mis que de grupos de pequefia o mediana organizacién con fines muy precisos, de-un conjunto humano mucho mas extenso, ligade por razones de supervivencia fisica, identidad cultural y dominaci6n politica. La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Ingenieria, el Partido Accién Nacional, el Club de Leones 0 las Damas Vicentinas constituyen solamente grupos organizados dentro del conjunto amplio de la sociedad. Para existir, és0s y otros grupos con diversos grados y modalidades de organizacién requieren de una asociacién colectiva mas extensa y compleya. Las sociedades varian en distintas épocas y latitudes. Ya en la primera mitad del si- glo Xvi el barén de Montesquieu, influido por los avances de la fisica y la biologia, se propuso realizar un estudio cientifico de la organizacion social ¢ intent6 encontrar en las diferencias climaticas una explicacion a las variaciones entre sociedades. Hecia la sacialagia Montesquieu y El espiritu de Jas leyes Montesquieu ha sido considerada coma el verdadero fundador de la saciniogia, juicio que se basa en su empeno por encontrar las causas profundas que explican la diversidad de las costumbres y de las leyes que rigen a las hambres. ‘Considerado como precursor del iluminismo francés, Montesquieu (1689-1755), cuyo nombre completo era Charles-Louis de Secondat, y tenia ei tituie nobiliario: de barén de la Bréde y de Montesquieu, fue un intelectual fecundo y versado en muy distintas ramas del saber de su tiempo. Fue presidente vitalicie del paris mento de Burdeos y realizé numerosos viajes a inglaterra y al resto de Europa. ‘Su titulo de conde —que le permitia disfrutar de una renta reguiar— le abrid as: puertas de ins salones de Paris y de los circulos cortesanos europens, en donde fue muy estimado, particularmente después de su ingreso ala Academia France- sa en 1726 Montesquieu escribié EI espirity de las leyes, su libro mas renombrado, en 1748. Era una obra de madurez. Muchos afies antes habia iniciado sus trabajos de reflexién politica y critica social con las Cartas persas (1721), a las que sequi- rian las Consideraciones sobre las causas de la grandeza y ja decadencia de los romanos (1734). En & espiritu de jas leyes. Montesquieu resumié su experiencia como obser- vador de las costumbres y las organizaciones de los pueblos. Su mérito no sdio reside en la bisqueda de un orden inteligible que explicara ta diversidad social, ‘sino principaimente en haber creado conceptos y tipalogias que le permitiermn ela- borar una interpretacién global de las sociedades. Por otro lado, sus capitulos acerca de [a relacién entre el tamafio de las socie- dades, las formas de gobiem y las razones 0 principies que sostienen al poder, asi como su andlisis de la divisién de poderes —a partir de la experiencia ingle- $2 constituyeron puntos de partida del pensamiento de la llustracién y de la Revolucién Francesa de 1789. ‘Documentindose en sus propies viajes y las historias de los exploradores de la época, afirmaba que el temperamento humano en los paises frios diferia en gran medida del de los paises calidos. Tales diferencias —decia el pensador francés— obli- gaban a los gobernantes respectivos a dictar leyes scordes con la naturaleza flemitica y esforzada de los habitantes del norte y con la mis apasionada y perezusa de los meridio- nales. Aunque sus apreciaciones son bastante discutibles y en muchas ocasiones derivan de prejuicios hacia otres pueblas, Montesquieu es uno de los primerus autores que se Preocuparon por la diversidad social, preacupacioa que, justamente, constituye uno de Jos puntos de partida de la madera socialogia. Capitulo 1: Sociologia y sociedad El escenario social: objeto de las ciencias sociales La sociedad como escenario de las relaciones humanas, con sus regularidades, contradic- ciones y conflictos, constituye el gran objeto de estudio de las Ilamadas ciencias sociales y —en particular— de la sociologia. Todo aquello que sucede en el interior del conglomerado social y rebasa el mbito de la vida personal del individuo se conviene en un fenomeno susceptible de ser estudiado por el cientifico social. Quiz se trate de un hecho recurrente, de un problema comparti- -do o de un acontecimiento sumamente intenso: el matrimonio entre adolescentes podria ser un ejemplo del primer caso; el desempleo, del segundo; y un movimiente estudian- til, del tercero. En los tres casos las relaciones y estructuras sociales son el material de trabajo. Es decir, la sociologia se ocupa de la forma en que los seres humanos tienden a relacionarse entre si, y como esas relaciones configuran patrones de comportamiento colectivo que explican no sélo las particularidades de una sociedad determinada sino las razones por las que ésta se transforma. Para dilucidar estos comportamientos colectives la sociologia busca las causas profundas de la organizacién social, las ideas y creencias que la sostienen, los problemas especificos que la alteran. De igual manera se preocupa por los sistemas de reglas que mantienen unidas a las sociedades y por la distribucion diferenciada de recursos entre sus integrantes. ‘Asi, el socidlogo estudia la diversidad social pero también las similitudes entre unas sociedades y otras. A partir de estas diferencias y semejanzas, asi como de datos estadisticos, de la observacién desapasionada y de la elaboracién de conceptos explicati- ‘vos, intenta encontrar e! hilo conductor que le permita comprender el complejo proceso social. Ya sea que se ocupe de cuestiones muy especificas o circunscritas a uma zona determinada —el divorcio durante las altimas dos décadas, la participacién politica en el estado de Chihuahua, la migracién rural a la ciudad de Guadalajara— o que intente grandes explicaciones —como una teoria de las revoluciones o del proceso de urbaniza- ciGn—., su preocupacién tiltima es explicar la sociedad en que vive. Efectivamente, la sociedad como vida cotidiana e historia en la que todo individuo — inclusive el sociélogo— es un protagonista, constituye el punto de partida, el laborato- rio y la evidencia que permite probar o rechazar las grandes y pequeiias teorias. La his- toria de cada persona, afirma el socidlogo estadounidense C. Wright Mills, es la historia de todas las personas. Por ello, corresponde a la sociologia la dificil tarea de relacionar la biografia con la historia; es decir, de hacer que la existencia individual de cada uno de nosotros cobre un sentido dentro de la trama de fa historia contemporanea, analizando y explicando las estructuras sociales que dan vida a esta dltima. En esto radica la inagina- cidn sociolégica. En la medida en que todos formamos parie de la sociedad y tenemos derecho a opinar acerca de ella, la imaginacidn sociolégica que proclama Mills no puede ser patrimonio exclusive del socidlogo. De la misma manera en que el campesino reconoce Ia proximi- dad de la Iluvia sin necesidad de estudiar meteorologia, el viejo sindicalista o el politica experimentado pueden hacer valiosas observaciones acerca de la vida social. Tales ob- servaciones provienen seguramente de la experiencia, pero en la mayoria de los casos estan fundadas, quiza sin saberlo, en la teoria de algiin pensador social convertida hay en conacimiento cotidiano.

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