Harold D.
Lasswell
Estructura y función de la comunicación en la sociedad*
Publicado en Moragas Spá, Miquel, Sociología de la comunicación de masas, tomo II, Gustavo Gilli,
Barcelona, 1985.
El acto de la comunicación
Una manera conveniente de describir un acto de comunicación es la que surge de la
contestación a las siguientes preguntas:
¿Quién
dice qué
en qué canal
a quién
y con qué efecto?
El estudio científico del proceso de comunicación tiende a concentrarse en una u otra de tales
preguntas. Los eruditos que estudian el «quién», el comunicador, contemplan los factores que inician y
guían el acto de la comunicación. Llamamos a esta subdivisión del campo de investigación análisis de
control. Los especialistas que enfocan el «dice qué» hacen análisis de contenido. Aquellos que contem-
plan principalmente la radio, la prensa, las películas y otros canales de comunicación, están haciendo
análisis de medios. Cuando la preocupación primordial se encuentra en las personas a las que llegan los
medios, hablamos de análisis de audiencia. Y si lo que interesa es el impacto sobre las audiencias, el
1
problema es el del análisis de los efectos.
La utilidad de estas distinciones depende, por completo, del grado de refinamiento que se consi-
dere apropiado para un objetivo científico o administrativo dado. A menudo, es más sencillo combinar
el análisis de audiencia y el de efecto, por ejemplo, que mantenerlos separados. Por otra parte, puede
interesar concentrarse en el análisis de contenido, y con este fin subdividir el campo en dos zonas dis-
tintas: el estudio de los datos, centrado en el mensaje, y el estudio del estilo centrado sobre la organi-
zación de los elementos que componen el mensaje.
Estructura y función
A pesar del atractivo que pueda ofrecer tratar estas categorías con mayor detalle, el presente co-
mentario tiene un objetivo diferente. No nos interesa tanto dividir el acto de comunicación como con-
templar el acto en su totalidad, en relación con todo el proceso social. Todo proceso puede ser exami-
nado bajo dos marcos dc referencia, a saber, estructura y función, y nuestro análisis de comunicación
versará sobre las especializaciones que comportan ciertas funciones, entre las cuales cabe distinguir
claramente las siguientes: 1) la supervisión o vigilancia del entorno, 2) la correlación de las distintas
partes de la sociedad en su respuesta al entorno, y 3) la transmisión de la herencia social de una genera-
ción a la siguiente.
1 Para más detalle, véase la Introducció n en Harold D. Lasswell, Bruce L. Smith y Ralph O. Casey, Propaganda,
Comunica-tió n and Public Opinió n: A Comprehensive Reference Guide (1946)
1
Equivalencias bioló gicas
A riesgo de suscitar falsas analogías, podemos lograr una adecuada perspectiva de cualquier so-
ciedad humana cuando estudiamos la comunicació n como una característica de la vida en todos sus
niveles. Un ente vivo, ya esté relativamente aislado o bien en asociació n, tiene procedimientos especia-
lizados en cuanto a la recepció n de estímulos a partir del entorno. Tanto el organismo monocelular co-
mo el grupo de mú ltiples miembros tienden a conservar un equilibrio interno y a responder a los cam-
bios que se produzcan en el entorno a fin de mantener dicho equilibrio. El proceso de respuesta exige
maneras especializadas a las partes del todo para conseguir una acció n armoniosa. Los animales multi-
celulares especializan sus células para la funció n del contacto externo y para la correlació n interna.
Así, entre los primates, la especializació n viene ejemplificada por ó rganos tales como el oído y el ojo,
y el propio sistema nervioso. Cuando las pautas de recepció n y diseminació n de estímulos funcionan
de manera adecuada, las diversas partes del animal actú an concertadamente con respecto al medio
ambien-te («alimentarse», «huir», «atacar»).
En algunas sociedades animales, ciertos miembros desempeñ an misiones especializadas y vigi-
lan el entorno. Los individuos actú an como «centinelas», separados del rebañ o o manada y creando un
estado de alarma cada vez que ocurre un cambio alarmante en los alrededores. El trompeteo, cacareo o
chillido del centinela basta para poner a todo el grupo en movimiento. Entre las actividades emprendi-
das por «líderes» especializados se cuenta la estimulació n interna de «seguidores» para adaptarse orde-
nadamcnte a las circunstancias pregonadas por los centinelas.
En un organismo individual, altamente diferenciado, los impulsos que llegan y los que salen de
2
él son transmitidos a lo largo de fibras quc establecen una conexió n sináptica con otras fibras. Los
puntos críticos en el proceso se encuentran en las «estaciones de relevo», donde el impulso que llega
puede ser demasiado débil para alcanzar el umbral que hace entrar en acció n el vínculo siguiente. En
los centros superiores, corrientes separadas se modifican unas a otras, produciendo resultados que difie-
ren en numerosos aspectos del resultado final, cuando cada una puede continuar por un camino propio.
En toda estació n de relevo hay carencia de conductibilidad, conductibilidad total o conductibilidad in-
termedia. Las mismas categorías se aplican a lo que ocurre entre miembros de una sociedad animal. El
astuto zorro puede acercarse al gallinero de tal modo que procure unos estímulos demasiado leves para
inducir al centinela a dar la alarma, o bien cabe que el animal atacante elimine al centinela antes de que
éste pueda proferir más que un leve gemido. Evidentemente, existen todas las gradaciones posibles en-
tre conductibilidad total y ausencia de conductibilidad.
El caso de la sociedad humana
Cuando examinamos el proceso de comunicació n de cualquier lugar o estado de la comunidad
mundial, observamos tres categorías de especialistas. Un grupo vigila el entorno político del estado
como un todo, otro correlaciona la respuesta de todo el estado al entorno, y un tercero transmite ciertas
pautas de respuesta de los viejos a los jó venes. Diplomáticos, agregados y corresponsales extranjeros
representan a quienes se especializan en el entorno. Editores, periodistas y locutores son correlatores de
la respuesta interna. Los pedagogos, en familia y en la escuela, transmiten el legado social.
2 Sináptica se refiere al lugar de conexió n entre dos neuronas. (N. de E.).
2
Las comunicaciones que se originan fuera pasan a través de secuencias en las que diversos emi-
sores y receptores están vinculados entre sí. Supeditados a modificació n en cada punto de relevo en la
cadena, los mensajes originados a partir de un diplomático o de un corresponsal en el extranjero pueden
pasar a través de despachos editoriales y llegar finalmente a muy amplias audiencias.
Si nos imaginamos el proceso de informació n a nivel mundial como una serie de marcos de
atenció n, es posible describir la frecuencia con la que un contenido es puesto en conocimiento de indi-
viduos y grupos. Podemos investigar el punto en el que deja de haber «conductibilidad», y podemos
examinar la gama entre «conductibilidad total» y «conductibilida mínima». Los centros metropolitanos
y políticos del mundo tienen mucho en comú n con la interdependencia, diferenciació n y actividad de
los centros corticales y subcorticales de un organismo individual. Por tanto, los marcos de observació n
hallados en tales puntos son los más variables, refinados e interactivos entre todos los marcos de la co-
munidad mundial.
En el otro extremo se encuentran los marcos de observació n de los habitantes de regiones aisla-
das. En general no se da el caso de que las culturas primitivas estén totalmente vírgenes de la civiliza-
ció n industrial. Tanto si nos lanzamos en paracaídas sobre el interior de Nueva Guinea, como si aterri-
zamos en las vertientes del Himalaya, no encontraremos una tribu totalmente desconectada del mundo.
Los largos hilos del comercio, del cielo misionero, de la exploració n aventurera y del estudio
científico, así como los de la guerra a escala mundial, llegan a los puntos más distantes. Nadie se
encuentra total-mente al margen de este mundo.
Entre los primitivos, la forma final asumida por la comunicació n es la balada o el cuento. Suce-
sos lejanos al mundo moderno, sucesos que llegan en forma de noticia a las audiencias metropolitanas,
quedan reflejados, por débilmente que sea, en el material temático de cantantes y recitadores de bala-
das. En estas creaciones, remotos líderes políticos pueden aparecer repartiendo tierras entre los campe-
sinos o restableciendo la abundancia de la caza en las montañ as.
Cuando remamos agua arriba en el flujo de la comunicació n, observamos que la funció n de re-
levo para los nó madas y los tribeñ os más alejados es realizada a veces por los habitantes de poblados
sedentarios con los que aquéllos entran en contacto. El agente del relevo puede ser el maestro de escue-
la, el médico, el juez, el recaudador de impuestos, el policía, el soldado, el vendedor ambulante, el va-
gabundo, el misionero o el estudiante, y en cualquier caso es un nudo en la red de noticias y comen-
tarios.
Equivalencias má s detalladas
Los procesos de comunicació n de la sociedad humana, una vez examinados detalladamente, re-
velan numerosas equivalencias con las funciones especializadas que se encuentran en el organismo físi-
co y en las sociedades animales inferiores. Así, por ejemplo, los diplomáticos de un estado se encuen-
tran esparcidos por todo el mundo y envían mensajes a unos pocos puntos focales. Evidentemente,
estos informes proceden de muchas fuentes y só lo llegan a unos pocos, donde se relacionan entre sí.
Más tarde, la secuencia se amplía en abanico bajo la pauta de unos pocos en direcció n a muchos, como
ocu-rre cuando un ministro de Asuntos Exteriores pronuncia un discurso en pú blico, cuando se publica
un artículo en la prensa, o cuando es distribuido un noticiario en los cines. Las líneas salientes del
entorno exterior del Estado son funcionalmente equivalentes a los canales aferentes que envían los
impulsos nerviosos entrantes al sistema nervioso central de un solo animal, y a los medios con los que
se disemi-na la alarma en un rebañ o. Los impulsos salientes, o eferentes, presentan unos paralelos
correspondien-tes.
3
El sistema nervioso central del cuerpo só lo en parte está implicado en el flujo total de impulsos
aferentes-eferentes. Hay sistemas automáticos que pueden actuar unos respecto a otros sin afectar en
absoluto a los centros «superiores». La capacidad del entorno interior es mantenida principalmente por
medio de las especializaciones vegetativas o autó nomas del sistema nervioso. Similarmente son mu-
chos los mensajes que, en el interior de cualquielr Estado, no pasan por los canales centrales de comu-
nicació n sino que surgen en el seno de familias, vecindarios tiendas, equipos de trabajo y otros contex-
tos locales. En su mayor parte, el proceso educacional es llevado a cabo del mismo modo.
Otra serie de equivalencias significativas están relacionadas con los circuitos de comunicació n,
que son predominantemente de un sentido o de dos sentidos, segú n el grado de reciprocidad entre co-
municadores y audiencia. O bien, para expresarlo de otra manera, hay comunicació n en dos sentidos
cuando las funciones de enviar y recibir son efectuadas con la misma frecuencia por dos o más perso-
nas. Suele suponerse que una conversació n es una pauta de comunicació n en dos sentidos (aunque los
monó logos son bien conocidos). Los modernos instrumentos de comunicació n de masas otorgan una
ventaja enorme a quienes controlan los talleres de impresió n, equipos de radiodifusió n y otras formas
de capital fijo y especializado. Pero debería tenerse en cuenta que las audiencias «replican» (lalk back),
tras una cierta demora, y muchos «controladores» (gate-keepers) de mass-media emplean métodos
cien-tíficos de sondeo de opinió n a fin de acelcrar este cierre del circuito.
Los circuitos de contacto en dos direcciones se hacen presentes particularmente en los grandes
centros metropolitanos, políticos y culturales del mundo. Nueva York, Moscú , Londres y París, por
ejemplo, se encuentran en intenso contacto de doble direcció n, incluso cuando el volú men del flujo es
drásticamente reducido (como ocurre en Moscú y Nueva York). Incluso hay puntos relativamente in-
significantes que se convierten en centros mundiales al ser convertidos en capitales (Canberra en Aus-
tralia, Ankara en Turquía, o el Distrito de Columbia en Estados Unidos). Un centro cultural como la
Ciudad del Vaticano mantiene una intensa relació n de dos direcciones con los centros dominantes de
todo el mundo. Incluso centros de producció n especializada como Hollywood, pese a su
preponderancia en cuanto a material saliente, reciben un enorme volumen de mensajes.
Cabe establecer otra distinció n entre control de mensajes y centros o grupos de manipulació n
de mensajes. El centro de mensajes en el vasto ediíicio del Pentágono, en el Departamento dc Guerra de
Washington, transmite —só lo con algunos cambios accidentales—los mensajes entrantes a otros desti-
natarios. Tal es la misió n de los talleres de impresió n y de las distribuidoras de libros, la de los expedi-
dores, operadores y mensajeros relacionados con la comunicació n telegráfica, y la de los técnicos rela-
cionados con las emisoras de radio y televisió n. Estos expedidores de mensajes contrastan con quienes
de alguna manera modifican el contenido de lo que se ha dicho, funció n que es propia de editores, cen-
sores y propagandistas. Al hablar de los especialistas del símbolo en general, los dividimos, por consi-
guiente, en manipuladores (o controladores) y expedidores; el primer grupo sucle modificar el conteni-
do, cosa que no hace el segundo.
Necesidades y valores
Que hayamos señ alado varias equivalencias funcionales y estructurales entre la comunicació n en
las sociedades humanas y la comunicació n en los organismos vivos no significa que podamos investigar
provechosamente el proceso de comunicació n en Eslados Unidos o en el mundo a través de métodos
especialmente apropiados para investigar animales interiores u organismos físicos individuales. En psi-
cología comparada, cuando describimos parte de los entornos de una sala, un gato o un mono (es decir, una
parte del medio ambiente que atrae la atenció n del animal), no podemos hacerle preguntas a la rata
4
y utilizamos otros medios de percepció n inferente. Cuando son seres humanos los objetos de nuestra
investigació n, podemos entrevistar al gran «animal parlante» (No se trata de que tengamos que aceptar
todo al pie de la letra A veces, concluimos lo opuesto de lo que una persona dice que intenta hacer En
este caso, dependemos de otras indicaciones, verbales y no verbales )
Tal como hemos dicho, es posible estudiar las formas vivas como agentes modificadores del en-
torno en proceso de satisfacció n de necesidades y, por tanto, de mantener un estado firme de equilibrio
interno alimentos, sexo y otras actividades que implican el medio ambiente pueden ser examinados
sobre una base comparativa puesto que los seres humanos muestran reacciones de habla, podemos in-
vestigar muchísimas más relaciones que en las especies no humanas gracias a los datos aportados por el
habla (y otros actos de comunicació n). Es posible investigar la sociedad humana en términos de valo-
res, es decir, con respecto a unas categorías de relaciones que son objetos reconocidos de gratificació n.
En Estados Unidos, por ejemplo, no se requiere una elaborada técnica de estudio para discernir qué
poder y respeto son valores; nos es posible demostrarlo escuchando testimonios y observando lo que se
hace cuando se presenla una oportunidad.
Es posible establecer una lista de los valores comunes a cada miemlbro del grupo elegido para
la investigació n, y además podemos descubrir el orden de importancia con que tales valores son
percibi-dos. Es posible clasificar a los miembros del grupo de acuerdo con su posició n en relació n con
los valo-res. En lo que a la civilizació n industrial se refiere, no vacilamos en afirmar que poder,
riqueza, respe-to, bienestar e inteligencia se cuentan entre los valores. Si nos paramos en esta lista, que
no es exhaus-tiva, nos cabe describir, en base a los conocimientos disponibles (por fragmentarios que
éstos puedan ser), la estructura social de la mayor parte del mundo puesto que los valores no están
equitativamenle distribuidos, la estructura social revela mayor o menor concentració n de poder, de
riqueza y de otros valores en unas pocas manos. En ciertos lugares, esta concentració n pasa de una
generació n a otra, for-mació n de castas en vez de constituir una sociedad mó vil.
En toda sociedad, los valores son modelados y distribuidos de acuerdo con unas normas más o
menos distintivas (instituciones). Las instituciones incluyen comunicaciones que son invocadas como
apoyo de la red de acció n como un todo Estas comunicaciones son la ideología. Por lo que se refiere al
3
poder, cabe distinguir entre la doctrina política, la fó rmula política y la miranda. . En EstadosUnidos,
el individualismo representa la doctrina, los párrafos de la Constitució n, la fó rmula, las ceremonias y
leyendas de la vida pú blica, las mirandas. La ideología es comunicada a la joven generació n a través
de agentes especializados como el hogar y la escuela.
La ideología só lo es una parte de los mitos de una sociedad determinada. Pueden existircontrai-
deologías dirigidas contra la doctrina, las fó rmulas y las mirandas dominantes Hoy en día, la estructura
del poder en las políticas mundiales se halla profundamente afectada por el conflicto ideoló gico, así
como por el papel desempeñ ado por dos potencias gigantes, Estados Unidos y la Unió n Soviética Las
élites dirigentes se consideran unas a otras como enemigos potenciales no só lo porque las diferencias
entre Estados pueden cristalizar en una guerra, sino también, en un sentido más apremiante, porque la
ideología del otro puede atraer a elementos disidentes en un país y debilitar la posició n de poder
interno de cada clase dirigente.
3 Miranda es palabra latina que significa “cosa para ver” (N. de T.)
5
Conflicto social y comunicació n
En estas circunstancias, un elemento dirigente se muestra receloso del otro y confía en la comu-
nicació n como medio para conservar el poder. Por tanto, una de las funciones de la comunicació n es la
de facilitar informació n acerca de lo que está haciendo la otra élite, así como sobre su poderío dado el
temor de que los canales de informació n estén controlados por los otros, con el fin de retener y defor-
mar, existe la tendencia a recurrir a una vigilancia secreta. Por consiguiente, el espionaje internacional
se intensifica por encima del nivel usual en tiempo de paz, y además se hacen esfuerzos para
“enmasca-rar” la propia identidad a fin de contrarrestar la vigilancia del enemigo potencial. Por otra
parte se em-plea la comunicació n con el propó sito de establecer contacto con audicncias situadas
dentro de las fron-teras de la otra potencia.
Estas diversas actividades se manifiestan en el empleo de agentes abiertos o secretos para inves-
tigar al otro bando, en tareas de contraespionaje, en censura y restricció n dc viajes, y en emisiones de
radio y otras actividades informativas a través de las fronteras.
Las élites dirigentes están también sensibilizadas respecto de potenciales amenazas en el entor-
no interior, aparte de emplear fuentes de informació n abiertas, también se adoptan medidas secretas, se
toman precauciones para imponer «seguridad» a tantas cuestiones políticas como sea posible. Al propio
tiempo, la ideología de la élite es reafirmada y las ideologías contrarias son suprimidas
Los procesos aqui esbozados son paralelos a fenó menos que cabe observar en el reino animal,
se emplean agencias especializadas para mantenerse alerta frente a las amenazas y las posibilidades de
acció n que suministra el entorno exterior. Paralelamente la vigilancia se ejerce también sobre el
entorno interior, puesto que entre los animales inferiores es posible encontrar ciertos pastores de rebañ
o que dan muestras de temer tanto a los ataques del interior como del exterior, manteniendo una mirada
intranqui-la sobre ambos entornos. Existen medios de vigilancia preventiva, ciertas especies disponen
de medios bien conocidos, por ejemplo la pantalla de humo líquido emitida por el calamar o la
coloració n del ca-maleó n. Sin embargo, no parece posible la equiparació n con la distinció n entre los
canales «secreto» y «abierto» de la sociedad humana
Dentro de un organismo, el paralelo más pró ximo a la revolució n social sería el crecimiento de
nuevas conexiones nerviosas con aquellas partes del cuerpo que rivalizan con las estructuras existentes
de la integració n central, y que pueden ocupar el lugar de éstas. ¿Puede decirse que esto ocurre al des-
arrollar el embrió n en el vientre de la madre? 0 para tomar un proceso destructor, ¿podemos decir, con
razó n, que se da una vigilancia interna con respecto al cáncer, si los cánceres compiten por los
suminis-tros alimenticios del cuerpo?
Comunicació n eficiente
El presente análisis implica la existencia de ciertos criterios de eficiencia o de ineficacia en la
comunicació n. En la sociedad humana, la eficacia del proceso depende de las posibilidades de juicio
racional que ofrece. Un juicio racional implica objetivos de valor. En las sociedades animales, la comu-
nicació n es eficiente cuando ayuda a sobrevivir o en cualquier otra necesidad específica del grupo y
cabe aplicar el mismo criterio a un organismo individual.
Una de las tareas de una sociedad racionalmente organizada es la de descubrir y controlar todo
factor que se interfiera con una comunicació n eficiente. Ciertos factores limitativos son psicotécnicos.
Las radiaciones destructivas, por ejemplo, pueden estar presentes en el medio ambiente y sin embargo
6
pasar desapercibidas debido a las limitadas posibilidades del organismo carente de medios para detec-
tarlas.
Pero incluso las insuficiencias técnicas pueden ser superadas por el conocimiento. En los ú lti-
mos añ os, las emisiones de radio en onda corta han sido interferidas por alteraciones que, de no ser su-
peradas, obligarán a prescindir de esta modalidad de emisió n. Durante los ú llimos añ os, sin embargo,
se han conseguido progresos en cuanto a facilitar sustitutos satisfactorios para una audició n o una visió
n defectuosas. Un avance menos espectacular, pero no menos importante, ha sido el descubrimiento de
có mo corregir unos hábitos inadecuados de lectura.
Hay, desde luego, obstáculos deliberados en el camino de la comunicació n, como son la
censura y la drástica supresió n de los viajes. Hasta cierto punto, los obstáculos pueden ser soslayados
mediante una hábil evasió n pero es indudable que a la larga será más eficiente librarse de ellos por
medio del consentimiento o de la coacció n.
La ignorancia es un factor persistente cuyas consecuencias nunca han sido adecuadamente in-
vestigadas. Aquí, ignorancia significa ausencia, en un punto determinado del proceso de la comunica-ció n,
del conocimienlo disponible en otro punto cualquiera de la sociedad. El personal destinado a reu-nir y
diseminar la informació n, carente de una formació n apropiada, tergiversa o descuida continuamen-te
ciertos hechos, si definimos los hechos como lo que el observador objetivo y adiestrado podría hallar.
La falta de cualificació n puede, también, contribuir a la ineficacia de la comunicació n. Con ex-
cesiva frecuencia el comunicador consigue su prestigio gracias a la utilizació n de hechos deliberada-
mente falsos o deformados. En pos de la «primicia», el reportero da un cariz sensacionalisla a una ano-
dina conferencia internacional y contribuye a la imagen popular de la política internacional como con-
flicto intenso y cró nico, o poco menos. Los especialistas en comunicació n con frecuencia no logran
mantenerse al día con las nuevas técnicas; piénsese, por ejemplo, en la reticencia con la que han acep-
tado los nuevos procesos audiovisuales. Y a pesar de las investigaciones que se han hecho sobre el len-
guaje, son muchos los comunicadores de masas que utilizan equivocadamente las palabras. Esto es lo
que ocurre, por ejemplo, cuando un corresponsal se deja absorber por el ambiente extranjero y olvida
que la audiencia de su país no posee una equivalente experiencia directa en lo tocante a «izquierda»,
«centro» y otros términos semejantes.
Aparte de los factores de habilidad o capacidad, el nivel de la eficiencia se ve a veces afectado
por la estructura de la personalidad. Una persona optimista y decidida puede seleccionar los hechos que
presentan una visió n de los aconlecimientos no matizada y, por tanto, exageradamente optimista. En
cambio, personas pesimistas y excesivamente cautelosas seleccionan elementos muy distintos y que
vienen a confirmar sus malos «presagios». Hay también discrepancias importantes entre personas de di-
versa lucidez y energía.
Algunas de las más serias amenazas contra una comunicació n eficiente para la comunidad con-
siderada como un todo se relacionan con los valores del poder, la riqueza y el respeto. Es muy posible
que los ejemplos más notables de distorsió n de poder se ofrezcan cuando el contenido de la comunica-
ció n es deliberadamcnte ajustado para que se amolde a una ideología o a una contraideología. Las dis-
torsiones relacionadas con la riqueza no só lo proceden de intentos para influenciar el mercado, por
ejemplo, sino también de unas concepciones rígidas del interés econó mico. Un ejemplo típico de inefi-
ciencias relacionadas con el respeto (clase social) se presenta cuando una persona de clase superior só
lo se relaciona con otras personas de su mismo estrato y olvida corregir su perspectiva al entrar en
contac-to con miembros de las demás clases.
7
La investigació n en la comunicació n
La anterior lista de ciertos factores que interfieren la eficiencia de la comunicació n indica los ti-
pos de investigació n que cabe realizar fructíferamente en eslabones representativos de la cadena de co-
municació n. Cada agente es un vértice de factores ambientales quc se entrecruzan de forma aleatoria.
Todo el que efectú e una funció n de relevo puede ser examinado en términos de input y ouput. ¿Qué
datos son sometidos a la atenció n del eslabó n de relevo? ¿Qué es lo que éste transmite al pie de la
lelra? ¿Qué es lo que descarta? ¿Qué es lo que reelabora? ¿Que es lo que añ ade? ¿Có mo se relacionan
las diferencias en input y output con la cultura y la personalidad? Al contestar a estas preguntas, es
posible sopesar los diversos factores en conductibilidad, ausencia de conductibilidad y conductibilidad
modifi-cada.
Además del eslabó n de relevo, debemos considerar el primer eslabó n de la secuencia de comu-
nicació n. Al esludiar los centros de interés del observador principal, se ponen en evidencia dos series
de influencias: los datos a los que está expuesto, y los hechos de su entorno. Un agregado diplomático o
un corresponsal extranjero está expuesto a los mass-media y a la charla privada; asimismo, pueden
contar soldados, medir emplazamientos de cañ ones, anotar horas de trabajo en una fábrica, y ver la
mantequi-lla y el jamó n que hay en cada mesa.
En realidad, es ú til considerar el marco de atenció n del escaló n de relevo, así como del eslabó
n primario, en términos de exposició n a los medios y a los no-medios. E1 papel de los factores
exteriores a los medios es muy débil en el caso de muchos operadores de relevos, mientras que
adquiere indudable importancia en lo que se refiere al observador principal.
Masas y pú blicos
Hay que señ alar que no toda persona es miembro del pú blico mundial, aunque pertenezca,
hasta cierto punto, al grupo de «observadores» del mundo. Para pertenecer a esta masa basta con poseer
unos símbolos de referencia comunes. Todo el que tenga un símbolo de referencia para Nueva York,
Nor-teamérica, el hemisferio occidental o el globo, es miembro, respectivamente, del grupo de
observació n de Nueva York, Norteamérica, el hemisferio occidental y el globo. En cambio, para ser
miembro del pú blico de Nueva York, es esencial participar de la actividad pú blica en Nueva York, o
que afecte ex-presamente a Nueva York.
El pú blico de Estados Unidos, por ejemplo, no se limita a residentes y ciudadanos, ya que los
no ciudadanos que viven más allá de la frontera pueden tratar de influenciar las políticas
norteamericanas. En cambio, no todo el que vive en Estados Unidos es miembro del pú blico
norteamericano, puesto que se necesita algo más que una atenció n pasiva. Un individuo deja de ser
miembro de la masa y se con-vierte en publico cuando aspira a influenciar en la vida pú blica.
Grupos de sentimiento y pú blicos
Es preciso tener en cuenta otra limitació n antes de poder clasificar correctamente a un grupo o a
una persona dada como miembro de un pú blico. Las demandas respecto a la política pú blica pueden ser
objeto de debate. El pú blico mundial es relativamente débil y subdesairollado, en parte porque suele estar
subordinado a unas zonas de sentimiento en las que no se permite debate alguno sobre las cuestio-nes
políticas. Durante una guerra o una crisis bélica, por ejemplo, los habitantes de una regió n se ven
8
abrumadoramente obligados a aceptar ciertas imposiciones políticas. Puesto que el desenlace de un
contlicto depende de la violencia, y no del debate, en tales condiciones no hay pú blico. Hay una red de
grupos unidos por el sentimiento que actú an como multitudes y, por consiguiente, no toleran disensio-
4
nes.
A partir del citado análisis, está claro que hay observació n, pú blico y áreas de sentimiento con
diversos grados de influencia en la política mundial. Estas zonas están relacionadas con las característi-
cas estructurales y funcionales de la sociedad mundial, y especialmcnte del poder mundial. Es evidente,
por ejemplo, que las pofecías má s fuertes tienden a estar agrupadas en la misma á rea de atenció n,
puesto que sus élites dirigentes se miran entre sí como una grave amenaza potencial. Las potencias más
fuertes prestan, proporcionalmente, menor atenció n a las potencias más débiles que éstas a las
primeras, ya que las potencias más fuertes suelen ser fuentes más importantes de amenaza, o de
5
protecció n, para las más débiles, que éstas para las más fuertes.
La estructura de observació n dentro de un Estado es un índice valioso del grado de integració n
del Estado. Cuando las clases dirigentes temen a las masas, los dirigentes no comparten la visió n de la
realidad del ciudadano medio. Cuando la imagen de la realidad que tienen los reyes, presidentes y gabi-
netes no puede circular a través de todo el Estado considerado en su conjunto, el grado de discrepancia
muestra hasta qué punto los grupos dirigentes basan su poder sobre la distorsió n de la realidad.
O bien, para expresar la cuestió n de otro modo: si la «verdad» no es compartida, los elementos
dirigentes esperan un conflicto interno, antes que una acomodació n armoniosa al entorno exterior del
Estado. Por consiguiente, los canales de comunicació n son controlados con la esperanza de organizar
la atenció n de la comunidad en general, de tal modo que só lo lleguen respuestas consideradas como
favo-rables para la posició n de poder de las clases dirigentes.
El principio del conocimiento equivalente
Se dice a menudo, en teoría democrática, que la racionalidad de la opinió n pú blica depende de
sus conocimientos. No obstante, hay una gran ambiguedad en cuanto a la naturaleza del conocimiento,
y a menudo se da a este término una equivalencia con el conocimiento perfecto. Una concepció n más
modesta e inmediata no sería hablar de ilustració n perfecta sino de ilustració n equivalente. La es-
tructura de observació n de una política dada por un especialista totalmente entregado será más elabora-
da y refinada que la del lego, y podemos tener la seguridad de que esta diferencia siempre existirá. Sin
embargo es muy posible que el especialista y el lego se muestren de acuerdo en los términos amplios de
la realidad. Uno de los objetivos que podría fijarse la sociedad democrática sería el de conseguir un
conocimiento equivalente entre el del experto, el del dirigente y el del ciudadano.
Experto, dirigente y ciudadano pueden tener la misma apreciació n aproximada del crecimiento de la
població n en el mundo. Pueden compartir las mismas ideas generales sobre la probabilidad de una guerra.
Nada tiene de fantástico imaginar que los controladores de los massmedia de comunicació n se
4 La distinció n entre la «multitud» y el «pú blico~ [ue trazada en los textos de crítica ilalianos, franceses y alemanes que
surgieron alrededor del uso generalizado, por parte de Le Bon, del concepto de multitud. Para un sumario de esta literatu-
ra, debido a un erudito que más tarde se convirtió en uno de los más productivos cientificos sociales en este campo, véase
Robert F. Park (1904).
5Las proposiciones expuestas en ese parrafo son hipó tesis propias para ser abarcadas por la teoría general del poder, a la
que nos referimos en otros párrafos de este artículo. Véase también Harol(l D. Lasswell y Joseph M. Goldsen, «Public At-
tention, Opinion and Action», en The /ntenlationalJournalofOpinion andAttitudeResearch (1947),pp. 3 a 11.
9
situarán en cabeza para aportar un elevado grado de equivalencia en la sociedad entre la imagen del
profano sobre las relaciones importantes, y la imagen del experto y del dirigente.
Resumen
El proceso de la comunicació n en la sociedad realiza tres funciones: a) vigilancia del entorno,
revelando amenazas y oportunidades que afecten a la posició n de valor de la comunidad y de las partes
que la componen; b) correlació n de los componentes de la sociedad en cuanto a dar una respuesta al
entorno; c) transmisió n del legado social. En general, cabe encontrar equivalentes bioló gicos en las
asociaciones humanas y animales, y en la economía de un organismo individual.
En la sociedad, el proceso de comunicació n revela características especiales cuando el
elemento dirigente teme al ambiente interior, así como al exterior. Al calibrar la eficacia de la
comunicació n en cualquier contexto dado, es necesario tener en cuenta los valores en juego, así como
la identidad del grupo cuya posició n se está examinando. En las sociedades democráticas, las opciones
racionales de-penden del conocimiento, el cual, a su vez, depende de la comunicació n y, muy en
especial, de la equi-valencia de observació n entre dirigentes, expertos y profanos.
10