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Edad Media

Este documento describe la evolución de la indumentaria en Europa durante la Edad Media, desde la caída del Imperio Romano hasta el siglo XV. Se detalla la influencia del Imperio Bizantino en el vestuario, con prendas de seda y colores vivos reservados a las clases altas. Los pueblos germánicos introdujeron prendas de lana como túnicas y pantalones. En la Alta Edad Media, hombres y mujeres usaban túnicas, capas y velos. A partir del siglo XII aumentó el uso de se

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Edad Media

Este documento describe la evolución de la indumentaria en Europa durante la Edad Media, desde la caída del Imperio Romano hasta el siglo XV. Se detalla la influencia del Imperio Bizantino en el vestuario, con prendas de seda y colores vivos reservados a las clases altas. Los pueblos germánicos introdujeron prendas de lana como túnicas y pantalones. En la Alta Edad Media, hombres y mujeres usaban túnicas, capas y velos. A partir del siglo XII aumentó el uso de se

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Edad Media[editar]

Artículo principal: Indumentaria en la Edad Media

Indumentaria bizantina (c. 300-700)

Indumentaria francesa medieval (c. 1200)

Indumentaria italiana medieval (c. 1400)


Ilustraciones de Costumes of All Nations (1882)

La Edad Media abarca desde la caída del Imperio romano de Occidente (476) hasta el


siglo XV, en el que se produjeron varios hechos significativos, como la caída de
Constantinopla (1453) o el descubrimiento de América (1492). En general, fue una mala
época para la economía y la cultura, con graves carestías para la población,
especialmente las clases bajas. La sociedad medieval se basaba en el feudalismo, un
sistema por el que una clase privilegiada —compuesta de aristocracia, ejército y clero—
tenía la supremacía sobre el resto de la población, sometida a vasallaje.42
El Imperio bizantino heredó en buena medida los usos y costumbres romanos, aunque
también se recibió, por su posición geográfica, una fuerte influencia de Oriente:
a Constantinopla llegaban las sedas y los brocados de Persia, India y China. Unos monjes
lograron traer de China gusanos de seda, con lo que se desarrolló una notable industria
sedera, cuyos productos estaban reservados a las clases altas. Se crearon así unos
vestidos y túnicas de lujo y gran vistosidad, con intensos coloridos que denotaban la
posición social: los colores púrpura, violeta y jacinto estaban reservados para la familia
imperial, hecho recogido en el Código de Justiniano. Los tejidos bizantinos llegaron a
Europa a través del comercio con Venecia, donde gozaron de gran éxito. La tipología de
las prendas fue evolucionando con el tiempo: de las túnicas de herencia romana se pasó al
uso del pantalón por influencia persa y, en el siglo XII, al uso del caftán, una túnica de
origen persa. Los tejidos más usados eran la seda, el damasco y el brocado, adornados
con dibujos de animales, flores y plantas. También solían llevar múltiples joyas. 43
Los pueblos germánicos que acabaron con el Imperio romano de Occidente introdujeron la
práctica de coser la ropa y usaban prendas de lana, generalmente una túnica corta de
mangas largas, unos calzones largos o pantalones —que adoptaron los soldados romanos
tras la conquista de la Galia— y un sayo sobre los hombros.44 Uno de los rasgos más
característicos de este período en indumentaria masculina fue la utilización de prendas
bifurcadas para las piernas (pantalones), de las que había dos variantes: las calzas y
los calzones. Las primeras —también llamadas hoses o chausses— llegaban hasta las
rodillas, mientras que los calzones o braies eran hasta los tobillos.45

La Filosofía presentando las siete Artes Liberales a Boecio (c. 1460-1470), del Maestro de
Coëtivy, Getty Center, Los Ángeles

En la Edad Media el material más utilizado fue la lana, siendo muy apreciados los paños
de Frisia; el lino fino —llamado cainsil— se usaba para camisas y calzas. Por lo general, el
hombre llevaba dos túnicas: una fina de hilo a modo de camisa, llamada brial, y otra de
lana más larga, de mangas estrechas y ceñida con un cinturón de cuero; además, llevaba
calzones y una capa. La mujer también llevaba dos túnicas, la camisia, interior de mangas
estrechas, y la estola, larga hasta los pies y de mangas anchas; encima podían llevar una
capa, un manto o una clámide y era común el uso de un velo que cubría la cabeza. En el
Medievo también fue corriente el uso de guantes, de hilo para el verano y de piel para el
invierno. Desde el siglo XII aumentó el uso de la seda, así como del algodón, que tenía su
principal centro de producción en Italia. También empezaron a usarse las pieles preciosas
(oso, marta, cibelina), procedentes de Armenia o Siberia. En el siglo XIII apareció
el vellux (terciopelo) y aumentó la elaboración de peletería.44
Eginardo describió en su Vita Karoli Magni la forma de vestir de Carlomagno: «se cubría el
cuerpo con una camisa y unos calzoncillos de lino; encima llevaba un jubón, guarnecido
con una franja de seda, y unos pantalones; también cubría sus piernas con cintas o
vendas y calzaba zapatos. En invierno se cubría el torso y los hombros con una chaqueta
de piel de nutria o marta; finalmente llevaba un manto de color azul y una espada». 46
Las muy ricas horas del Duque de Berry: Abril (siglo XV), de los hermanos Limbourg, Museo
Condé, Chantilly

Entre los siglos X y XI se fusionaron las tradiciones bizantina y germánica: los hombres
llevaban camisa o bata corta, otra más larga y ceñida y chaqueta con faldón plisado,
abrochada con cinturón; encima se colocaba una piel o un jubón de cuero y llevaban
pantalones, cintas o vendas para las piernas, así como sandalias o zapatos. Las mujeres
llevaban una larga túnica con mangas y escote, generalmente con una segunda pieza
similar por encima y un manto abrochado sobre el pecho. 47 En el siglo XI, mientras que los
campesinos seguían usando pantalones, los hombres de clases altas empezaron a usar
calzas, ceñidas a las piernas con ligas, elaboradas en escarlata o grana, un tipo de lana
fina de color rojo.48
Las cruzadas reactivaron el comercio con Oriente, de donde se introdujeron numerosos
elementos de moda, que también se introdujeron a través de la Hispania andalusí; ello se
denotó en complementos como los velos usados por las mujeres, que se desarrollaron en
forma de toca o griñón.49 También se introdujo el uso de botones para ajustar el talle, así
como el gusto por las mangas muy largas y ensanchadas en las muñecas. 50
En la Plena Edad Media (siglos XII-XIII) hubo un refinamiento de las costumbres y el
vestuario buscaba aportar una mayor elegancia al portador. La mujer fue objeto de
veneración por su gracia y belleza, y se convirtió en modelo de emulación social. Por otro
lado, el vestuario tuvo una tendencia cada vez mayor a la individualización y surgieron los
primeros sastres profesionales. Las clases bajas continuaron con las vestiduras
tradicionales: pantalón, blusa o túnica y manto sin mangas. Fue en las clases altas donde
se dieron las principales innovaciones: la nueva moda eran los trajes ceñidos al cuerpo y,
cuando la figura no correspondía al ideal, se añadían lazos y trencillas. Ambos sexos
usaban una larga túnica de hilo, abrochada lateralmente; las mujeres llevaban encima un
vestido de mangas con cintas y, por encima, un manto semicircular anudado al pecho con
un cordón o un broche; los hombres llevaban medias y unos pantalones cortos bajo la
túnica, y un manto similar al de la mujer. Era habitual en ambos sexos adornar sus
cabellos con cintas o diademas. También estuvieron de moda los sombreros altos con
plumas de pavo real. Los principales materiales eran el algodón, la seda y la lana, pero
también pieles de marta, armiño, ardilla o foca. Usaban adornos como broches, fíbulas,
anillos, brazaletes, agujas, cinturones y plaquitas de oro troqueladas como prendedores. 51
Retrato de Felipe el Hermoso, por Simon Bening. El monarca lleva una capucha con liripipe

En esta época surgieron los principales gremios del sector de la moda: sastres,


pañeros, merceros, zapateros, calceteros y sombrereros. Más tarde, cuando la confección
empezó a industrializarse, surgieron nuevas profesiones, como los tintoreros, bataneros
y esquiladores. En el siglo XI se inventó el telar horizontal, que permitía confeccionar
piezas de hasta 30 m de longitud y 2 de anchura. Ello permitía cortar las telas para darles
forma, con lo que se empezó a entallar las prendas y se abandonó el sencillo vestido en
forma de T (cota) usado hasta entonces mayoritariamente. El entalle de las prendas
también favoreció una mayor diferenciación por sexos. El material más usado era la lana,
cuyo mayor productor era Inglaterra; el mayor centro productor de tejidos era Flandes.52
En el siglo XIV se vivió una época de mayor hedonismo, en que se buscaba disfrutar de la
vida, lo que se reflejó en la moda, siempre de acuerdo con las diferenciaciones sociales:
según Johan Huizinga (El otoño de la Edad Media), «las clases sociales estaban
perfectamente definidas y ordenadas de acuerdo con las diferencias de sus vestidos, sus
pieles y los colores predominantes, sus gorras y sombreros. El vestir expresaba también la
dignidad de las autoridades, la alegría y el dolor, las relaciones entre amigos y amantes».
La mayor transformación se dio hacia 1350 en el traje masculino, que se volvió más
llamativo y fue objeto de mayores cambios de moda que el femenino. Se abandonó la
túnica por un traje de dos piezas: un jubón o chaqueta estrecha, abotonada o ceñida a la
cintura, con cuello cerrado o escote abierto, y unas medias con suela como pantalones,
sujetas al jubón con prendedores. Estuvieron de moda los cinturones ricamente
decorados, de los que pendían dagas y bolsillos. Las mujeres llevaban la cota, una túnica
larga interior escotada y ceñida al cuerpo, y un vestido exterior sin mangas y de larga cola
(surcot), con aberturas para los brazos muy largas (fenêtres d'enfer, «ventanas del
infierno»); encima llevaban un corpiño corto, de rico paño y bordado en oro. Solían
cubrirse la cabeza con un manto, capucha o cofia. 53 En esta época surgió
el décolletage (escote), una abertura en la parte superior del vestido que mostraba el
nacimiento del pecho, lo que comportaba ciertas connotaciones eróticas y denotaba un
mayor relajamiento de las costumbres sociales respecto a la moral cristiana que imperaba
hasta entonces. De igual manera, se abandonó el velo, que solo continuaron utilizando
monjas y viudas.54
La ofrenda del corazón, tapiz de Arras (c. 1400-1410). En el hombre, el color rojo simbolizaba el
poder y, en la mujer, el azul representaba la fidelidad.55

En la segunda mitad del siglo XIV estuvo de moda la hopalanda (houppelande), una capa


larga de uso tanto masculino como femenino, que podía ser sin mangas o con ellas,
siendo entonces de forma acampanada o de saco; solía confeccionarse con telas de
distinto color en cada lado del cuerpo (mi-parti).53 Surgida hacia 1360, la hopalanda era
una sobrevesta de estructura ancha y abierta por delante, de materiales ricos y muy
decorada. Los hombres la llevaban sobre el jubón y las calzas, hasta el muslo o las
pantorrillas, con anchas mangas que se recogían en los hombros. La mujer la llevaba
cerrada por delante, con largo hasta el suelo y, en ocasiones, con cola; tenía igualmente
las mangas anchas y los pliegues se sujetaban bajo el pecho en un talle alto. Por lo
general, las mangas y los dobladillos tenían flecos o festones en colores distintos a los de
la prenda, para contrastar.56 Desde la segunda mitad del siglo XV la hopalanda, conocida
más entonces como gown, pasó a ser usada principalmente por ancianos o bien por
doctores y magistrados.57
En esta época tuvieron gran importancia los sombreros y tocados: hasta 1380 estuvo de
moda una capucha con un largo liripipe, que en ocasiones se enrollaba en la cabeza en
forma de turbante; más tarde se llevó el chaperón, un rollo de tela circular unido a
una gorguera sobre los hombros. Las mujeres llevaban crespina, un tocado en forma de
cofia de redecilla de seda, sustituido en el siglo XIV por el «tocado nébula», una diadema
de lino que enmarcaba la cabeza, o bien por el «tocado cojín», un rollo acolchado sobre
una redecilla con el pelo en moños sobre las orejas (templars), que fue sustituido por el
«tocado de cuernos», una estructura de alambre cubierta por un velo drapeado. Hacia
1450 el tocado ganó altura, en forma de cono puntiagudo o truncado (hennin).58
Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa (1434), de Jan van Eyck, The National Gallery, Londres.
Ambos visten una hopalanda, una prenda multiusos tanto masculina como femenina.

Para el calzado, entre los siglos XIV y XV (entre 1360 y 1410 aproximadamente) estuvieron


de moda los zapatos con puntas alargadas, a veces de hasta 45 cm, conocidos como
zapatos «a la cracoviana» (crackowes) o «a la polonesa» (poulaines).59

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