HISTORIA DE BASILEA
La historia de Basilea se remonta al siglo VI a. C. cuando los celtas se asientan
a orillas del Rin. El año 44 a. C. los romanos fundan el asentamiento de
Augusta Raurica (hoy Kaiseraugst) a unos 10 km aguas arriba de Basilea y por
esa época construyen también una fortificación sobre la colina donde se alza
hoy la Catedral. El nombre de Basilia se menciona por primera vez en un
documento de 374. Con el derrumbamiento del Imperio romano llegan en el
450 los alamanes y en el siglo VI pasa a ser dominio de los francos. En 740 se
convierte en sede episcopal. El año 1000 es reconocida como ciudad libre
dentro del Sacro Imperio Romano Germánico y en 1501 se adhiere a la
Confederación Helvética. Basilea, en un momento indeterminado entre 1893
y 1923, fotografía de Eduard Spelterini. La posición de la ciudad en un recodo
del Rin enfatizó su importancia: desde 1225 Basilea poseyó por muchos siglos
el único puente (Mittlere Brücke) de madera sobre el río "entre el lago de
Constanza y el mar", que en 1903 se reconstruyó totalmente de piedra. En
1356, el más fuerte terremoto ocurrido desde entonces en la Europa Central,
causó extensos daños en la ciudad. A instancias del emperador alemán
Enrique II y su esposa Cunegunda, comienza en 1019 la construcción en estilo
gótico de la Catedral de Basilea (Münster). El mencionado terremoto derribó
las cuatro torres y el coro, pero solamente se reedificaron dos de ellas hasta
1500. Basilea llegó a ser el punto focal de la Cristiandad occidental durante el
Concilio de Basilea en el siglo XV.
En 1529 Basilea adoptó la Reforma protestante. Tras la aparición de la
imprenta, Basilea se convirtió en un centro editorial sin censura. Casiodoro
de Reina o Reyna, un monje español convertido al protestantismo, se refugió
en Basilea mientras terminaba la traducción al castellano de todos los libros
que conforman la Biblia. Fue justamente en Basilea donde se imprimieron en
1569 los ejemplares de esta Biblia, primera completamente traducida al
idioma castellano de las fuentes hebreas y griegas más antiguas disponibles,
conocida como "Biblia del Oso", en referencia al dibujo de la portada (un oso
comiendo miel de un panal de abejas), cuya interpretación es que la palabra
de Dios es un verdadero alimento para el cristiano. Esta Biblia fue la que,
luego de algunas adaptaciones menores, se conoce hoy como la versión de la
Biblia según Reina-Valera, muy apreciada por los cristianos evangélicos.
Todavía se conservan en la Biblioteca de la Universidad de Basilea cinco
ejemplares en muy buen estado, uno de ellos autografiado por Casiodoro de
Reina, quien lo obsequiara en su momento a la Universidad de Basilea. Desde
la segunda mitad del siglo XVII hasta principios del siglo XIX, muchos
matemáticos de la familia Bernoulli nacieron en Basilea, el propio Leonhard
Euler se educó con los Bernoulli, llegando a ser un matemático aún más
destacado que los Bernoulli. En 1833 se produce la división del cantón de
Basilea en los dos semicantones Basilea-Campiña y Basilea-Ciudad, que
perdura hasta la actualidad.
EL BENEFICIO DE BASILEA II PARA LAS MICROFINANZAS
Para la cartera de microcrédito de las entidades financieras, Basilea II permite
que el requisito de capital bancario sea menor, según la experta en
regulación Ximena Arteaga.
A partir de Basilea II, un acuerdo internacional sobre regulación y supervisión
bancaria, las entidades financieras en los países que se adscriban a sus
parámetros necesitarán aumentar el capital bancario.
Si bien existen muchas microfinancieras que no son reguladas y que no
tienen que adecuarse a ninguna regulación de forma obligatoria, los bancos y
otras entidades financieras que sirven a la industria micro financiera sí
tendrán que actuar bajo los parámetros de Basilea II.
Para las entidades financieras reguladas con una amplia cartera de
microcrédito, Basilea II implica requerimientos de capital menores. Según la
experta en regulación Ximena Arteaga, bajo el enfoque de Basilea II las
entidades financieras dedicadas a micro, pequeñas y medianas empresas
(MPyMEs) deberían beneficiarse con un capital mínimo menor ya que los
créditos otorgados a este tipo de entidades tienen una ponderación menor
que los créditos otorgados a grandes empresas en el cálculo del coeficiente
patrimonial. Esto es solamente a priori, explica la experta economista, sin
tener en cuenta otros aspectos.
El tratamiento que reciben los créditos a MPyMEs es favorable en relación a
los créditos a grandes empresas, indica Arteaga. Los créditos menores a un
millón de euros, explica Arteaga, serán ponderados a un porcentaje menor.
“Entonces los bancos o entidades financieras—que no son grandes
necesariamente y que en su mayoría prestan a Pymes—van a poder gozar de
requerimientos de capital menores”.
El propósito de Basilea II, explica Arteaga, es contar con una correlación más
lógica y real entre el capital de operación mínimo de un banco y el tipo de
negocio que éste realiza.
Las entidades financieras y las empresas que reciben microcréditos
manifestaron sus preocupaciones en la primera propuesta borrador de
Basilea II. Esta es una de las razones por las que el Comité de Basilea
decidió justamente dividir los créditos entre créditos a grandes empresas y
créditos a MPyMEs.
Por ejemplo, una entidad como la Sociedad Financiera para la Asistencia
Comunitaria FINCA, S.A., establecida en Ecuador es una institución financiera
cuyo préstamo promedio es de unos US$300 aproximadamente, con una
cartera exclusiva de microcrédito. Si la Superintendencia de Bancos de
Ecuador utiliza los parámetros de Basilea II para determinar el capital mínimo
requerido por esta financiera y por un banco sin cartera micro financiera,
Financiera FINCA necesitaría un capital menor.
El horizonte hacia Basilea II en América Latina y el Caribe
Según el Informe de 2005 del Progreso Económico y Social en América Latina
(IPES), titulado Desencadenar el crédito Cómo ampliar y estabilizar la banca ,
la implementación de Basilea II no se considerará como un requisito para los
países latinoamericanos. Tanto el Comité de Basilea como el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial han planteado que los países en
desarrollo probablemente necesitarán más tiempo para adoptar Basilea II
que el límite de 2006 establecido para los países desarrollados, indica el
informe.
La adopción de los convenios de Basilea II, explica Arteaga, se hace a través
de cada país. “El país es el que decide cuándo va a adoptar las medidas, pero
las instituciones financieras pueden empezar a adaptarse a los
requerimientos que su país adoptará en el futuro”, dice Arteaga.
Basilea II no se impone. Cada país se adscribirá al convenio y adoptará las
normas propuestas de acuerdo a sus requerimientos, indica Arteaga, además
las medidas pueden adoptarse gradualmente.
Pero hay un gran interés. Sucede que la mayoría de los países quieren
adoptar Basilea II porque si no pierden competitividad en cuanto al sector
financiero desde el punto de vista global, dice Arteaga. Por ejemplo, en el VII
Foro Interamericano de la Microempresa , realizado en septiembre en
Cartagena, en la discusión sobre temas regulaciones, la Superintendencia de
Bancos de Colombia indicó que ya está preparándose para hacer una
supervisión a partir del 2006 en base a los parámetros de Basilea II.
Sin embargo, la velocidad de cada país en adoptar Basilea II puede ser muy
variable. Hay que tener en cuenta que los países G10 recién se han
comprometido a implementar Basilea II en 2006 y 2007. Según Arteaga, en
muy probable que América Latina vaya adoptando estos principios hacia fines
del 2006 y el 2007.
Lo interesante es que en Ecuador (y en otros países) incluso una entidad
como la Financiera Finca S.A., señala Arteaga, ya se hace una revisión del
riesgo mucho más técnica y profunda: se miden los riesgos tanto de crédito
como riesgos operacionales bajo modelos matemáticos a exigencia de la
superintendencia. Y justamente lo que exige Basilea II es una evaluación del
riesgo mucho más técnica: contar con ciertos fundamentos técnicos más que
en la intuición del banquero para llegar a una conclusión.
Basilea II:
un gran incentivo a la gestión de riesgos
Introducción
En un seminario realizado en Washington entre el 1 y 3 de Junio de 2004 fue
manifestado que: «Basilea II no es un complemento a la gestión de riesgos,
es un marco regulatorio e incentiva la gestión de riesgos». Suena importante.
Más aún cuando quienes coincidieron en la afirmación fueron Alan
Greenspan (FED) y Jaime Caruana (BIS).
Otro dato que empieza a darnos una idea de la dimensión de Basilea II es que
los grandes bancos de Europa estiman presupuestos para implantarlo que
van de 100 a 200 millones de euros en cada uno de ellos.
Este artículo pretende, en principio, informar a la comunidad de auditores en
general (no solo bancarios) sobre el formidable impacto que tendrá Basilea II
sobre la gestión de riesgos en los sistemas financieros y en las economías de
los países y, por lo tanto, sobre nuestra profesión, cada vez más -
correctamente - enfocada a la gestión de riesgos.
Qué es Basilea II?:
Cuando mencionamos a Basilea II nos referimos - en una suerte de
simplificación - al Nuevo Acuerdo de Capital emitido por el Comité de Basilea
que debe comenzar aplicarse a fines de 2006 y 2007 oficialmente y en prueba
a partir de 2006 por los Bancos que indiquen los Bancos Centrales que
adhieran al mismo.
Este comité tiene sede en la ciudad Suiza del mismo nombre y funciona en el
edificio del Bank for International Settlements (BIS). El Comité de Basilea es
también conocido como el «Banco Central de los Bancos Centrales» porque
está integrado por representantes de los Bancos Centrales de más de 100
países miembros, entre ellos el Banco Central de la República Argentina.
Debe aclararse que Basilea emite recomendaciones que orientan pero que
no son mandatarias para los Supervisores Bancarios (léase bancos centrales)
de cada país.
Ya sabemos que es Basilea, ahora por qué II?
Su antecesor, el Acuerdo de Capitales de Basilea (Basilea I), fue pronunciado
en 1988 y entró en vigencia en 1992. En 15 años, el lector ya imaginará que
este Comité no ha emitido sólo dos recomendaciones sino cientos. En efecto,
es ésta una muestra más de la importancia que el mundo asigna al Nuevo
Acuerdo al denominarlo Basilea II.
Basilea I, en su momento surgió como una exigencia de los países más
industrializados para aumentar la solvencia de los sistemas financieros
«nivelando para arriba».
Su rotundo éxito se debió a la simplicidad de su aplicación y a que permitió
uniformar criterios en una industria que internacionalmente se manejaba con
criterios muy disímiles.
Entre los problemas más destacados que presenta es que su propia simpleza
no permite una adecuada identificación de los verdaderos riesgos. No
olvidemos que ha sido en la década de los ´90 en la cual se produjeron
avances notables en la medición y en la gestión de riesgos (modelos no
contemplados por Basilea I).
Como resultado de esto paulatinamente se ha venido incrementando el
desfasaje entre los negocios bancarios cada vez mayores y el capital regulado
que permite cumplir con los objetivos de solvencia y eficiencia que persiguen
justamente las regulaciones.
El reconocimiento de esta situación sumado a los nuevos modelos y
tendencias internacionales en materia de riesgo y corporate governance han
sido los disparadores materiales e intelectuales del Nuevo Acuerdo de
Basilea.
Entre los objetivos que persigue Basilea II se destacan:
- Perfeccionar el acuerdo anterior;
- Promover la seguridad y la salud de los sistemas financieros;
- Fomentar la competencia en igualdad de condiciones;
- Definición de capitales mínimos regulados en base a criterios más sensibles
al riesgo;
- Mejora en performance de los procesos bancarios: eficiencia;
- Mejorar la supervisión bancaria (a través de los Bancos Centrales);
- Transparencia en las informaciones.
Para lograr los objetivos mencionados Basilea II se basa en tres «pilares»:
Los Pilares del Nuevo Acuerdo:
- Pilar I. Requerimiento mínimo de capital: persigue un adecuado
gerenciamiento de riesgos por parte de las entidades bancarias fomentando
el desarrollo de modelos de gestión de riesgos propietarios
- Pilar II: Proceso de examen supervisor: busca un doble objetivo de
aumentar la fiscalización por parte de los Bancos Centrales a la vez de hacer
más profesional la administración bancaria.
- Pilar III: Disciplina de mercado: se pretende uniformar la gestión de
informaciones a brindar al mercado asegurando su corrección y
transparencia.
Pilar I Requerimientos mínimos de Capital:
Sin entrar en cuestiones demasiado técnicas, no pretendidas en el desarrollo
del presente artículo, mencionaremos que Basilea II no presenta
modificaciones en cuanto a regulaciones de capital para riesgo de mercado
entendiendo que está adecuadamente cubierto con el Acuerdo anterior. Sí
presenta importantes modificaciones para el riesgo de crédito e incorpora la
gestión de riesgos operativos.
Adelantemos que, tanto en los requerimientos de capital regulatorio para
riesgo crediticio como para riesgo operativo Basilea propone tres métodos
para su implementación. Dichos métodos contienen diferente nivel de
complejidad y requisitos. Los más simples son menos costosos en su
implementación inicial pero requieren una mayor integración de capital
porque los ponderadores de riesgos son más elevados. Los más
desarrollados, además de la disminución en el capital total regulado, al tener
mayores requisitos para su implementación se verán beneficiados en el
mediano y largo plazo al obtener mayor eficiencia operativa mediante una
mejor gestión de riesgos.
El siguiente cuadro demuestra lo antedicho:
Requerimiento de capital para Riesgo de Crédito:
En el método denominado estándar - el básico - se utilizan los ratings de las
agencias calificadoras de riesgos (Basilea enuncia una serie de condiciones o
requisitos que las calificadoras deben cumplir para que los Bancos Centrales
las admitan como tales). Luego a cada calificación dividida por tipo de crédito
(con Gobiernos soberanos, interbancario, con empresas, etc.) se le aplica un
ponderador de riesgo que Basilea define. Ejemplo: por un crédito
interbancario calificado desde AAA a AA- debe aplicarse un ponderador de
riesgo del 20%. Simple pero muy caro.
En el método basado en ratings internos (IRB) - el intermedio - debe
considerarse la probabilidad de default o incumplimiento dada básicamente
por el análisis de elementos indicativos de la probabilidad que el deudor no
pague totalmente su crédito y por el nivel morosidad.
Finalmente el método IRB avanzado, establece otro tipo de medición
utilizando como ponderador de riesgo la tasa de recupero de los créditos del
propio banco. Esto tiene un importante significado en términos de
performance de la gestión crediticia incluyendo su recupero mediante la
cobranza porque dicha tasa dependerá de cómo actuó el Banco a lo largo de
varios años y no dependerá de situaciones o mediciones puntuales.
En este método se considera pérdida económica aquélla relacionada con las
obligaciones principales e intereses no cobrados, las quitas y descuentos
realizados y todos los costos directos o indirectos incurridos para el recupero
del activo.
Para los distintos métodos Basilea prevé un amplio menú de mitigadores de
riesgos incluyendo garantías, colaterales financieros (la norma explicita que
activos pueden ser utilizados como colaterales) y, aún, se pueden compensar
créditos y deudas de una misma contraparte.
Requerimiento de capital para Riesgo Operativo:
En este caso en el método básico la previsión por riesgo operativo importa
simplemente calcular el 15% del Resultado bruto de la entidad. Muy caro,
verdad?
Una variante tampoco demasiado felíz es la del método estándar (el
intermedio del gráfico) que fija porcentajes a aplicar al resultado bruto por
línea de negocio según el siguiente detalle:
Líneas de Negocio Valor
Finanzas corporativas 18%
Negociación y ventas 18%
Banca minorista 12%
Banca comercial 15%
Liquidaciones y pagos 18%
Servicios de agencias 15%
Administración de activos 12%
Intermediación minorista 12%
Por último, aparece el método avanzado (AMA) con las principales
innovaciones y mejoras. En este caso el capital regulatorio surge como
resultado de aplicar sistemas de gestión de riesgos propietarios
suficientemente desarrollados cuyas estimaciones de pérdidas deberán
considerar fallas internas y externas, madurez del ambiente de control
interno, análisis de escenarios, entorno de negocios y, con un intervalo de
confianza del 99.9%, calcular las estimaciones como sumatoria de las
pérdidas esperadas y no esperadas por la organización. Más barato pero
mucho más complejo.
Los Supervisores bancarios exigirán a las entidades para poder adoptar este
método, además de la solidez del modelo a aplicar, el cumplimiento de
requisitos cualitativos de admisión, tales como:
- Consejo Directivo y los principales ejecutivos involucrados en la gestión
de riesgos;
- La existencia de función de gestión de riesgo operacional independiente,
responsable por la implementación de la estructura de riesgo operacional de
la institución;
- Integración del sistema de medición de riesgo en la rutina diaria de
gerenciamiento de riesgo;
- Proceso de reporte regular a la gerencia de la unidad de negocios,
ejecutivos y Consejo Directivo;
- Existencia de sistemas para documentar, monitorear y gerenciar los
riesgos;
- Validación del sistema de medición de riesgo por los organismos
reguladores y por la auditoría externa
Pilar II: Proceso de examen supervisor:
Mediante 4 principios se exige a los Bancos contar con un proceso
permanente que permita evaluar la suficiencia de capital total y se pretende
de los Supervisores Bancarios la facultad de fiscalización, de exigencia de
medidas correctivas cuando fuere necesario y en su caso intervenir las
entidades que no cumplan con los requerimientos de capital.
Pilar III: Disciplina de mercado:
Establece la necesidad de contar con una política formal de divulgación de las
informaciones que permitirá a los usuarios evaluar aspectos básicos referidos
a:
- El ámbito de aplicación;
- Las exposiciones al riesgo;
- Los procesos de evaluación del riesgo;
- La suficiencia de capital de la institución
La entidad debe contar con un proceso de evaluación permanente de dicha
política.
Quién debe aplicar Basilea II:
La letra fría del acuerdo obliga a los Bancos que son internacionalmente
activos. Previendo distintos niveles de consolidación de riesgos para todas las
inversiones del conglomerado financiero, ya sea en Bancos locales,
Sociedades de valores, otras entidades financieras controladas, compañías de
seguros, y hasta participaciones en sociedades comerciales.
Entonces surge la siguiente pregunta: una organización que no pertenece al
grupo anterior no debería preocuparse por Basilea II?
Europa ya ha decidido implantar el Nuevo Acuerdo en todos los Bancos
independientemente que sean internacionales o no, en principio para
uniformar el sistema financiero y permitir a nivel macro contar con un
sistema solvente y que contribuya al desarrollo económico de los países y, a
nivel micro, evitar que aquéllos Bancos que no lo implanten y permanezcan
en Basilea I pierdan competitividad respecto de aquéllos que implanten
Basilea II.
Este razonamiento es totalmente trasladable a América Latina que sufrirá
posibles consecuencias de fragmentación de su sistema financiero. Es decir,
si el Banco Central de un país no obliga a implantar Basilea II puede ocurrir
que los Bancos de capitales nacionales continúen con Basilea I y que los de
capitales extranjeros lo implanten o no en función de las exigencias de sus
casas matrices.
Por otra parte, se entiende que las entidades que utilicen modelos de gestión
de riesgos antiguo no tendrán la misma calificación crediticia que las de
Basilea II con lo cual su acceso al crédito se verá dificultado y con la
necesidad de pagar sobretasas compensatorias por trasladar al prestador un
mayor nivel de riesgo.
Basilea II afectará sólo a los Bancos
Es indudable la influencia que tiene el sistema financiero en la actividad
económica y en las posibilidades de desarrollo de un país. En general los
países importadores de capital pueden verse perjudicados en la medida que
los tomadores no puedan demostrar que tienen una adecuada gestión de
riesgos.
Ahora bien, si analizamos la cuestión desde un punto de vista de cada
organización en particular y -de paso- respecto de la profesión de Auditor en
particular, es fácil percibir que para los nuevos modelos de gestión de riesgos
(COSO-ERM por ejemplo), Basilea II presenta un incentivo muy importante y
la vez una base conceptual para comenzar a gerenciar riesgos de una forma
más adecuada.
Es claro que los riesgos de mercado y de crédito no hacen al negocio principal
de una explotación industrial o comercial sin embargo estas podrían
aprovechar muchas lecciones sobre riesgo operacional. Todas ellas sufren (o
pueden sufrir) fraudes internos o externos, fallas tecnológicas, productos mal
diseñados, errores en la gestión de clientes, siniestros, errores de
procesamiento, etc.
Por otra parte, presentar un mejor perfil de riesgo por parte de una Empresa
puede ser importante a la hora de negociar condiciones con los Bancos.
Explicamos que Basilea II propone calificar los riesgos de crédito en base a su
tasa de recupero por lo cual los Bancos que lo apliquen van a preferir los
clientes sanos en cuanto a riesgo ya que un cliente que presente problemas
de pago va a afectar su tasa de recupero por años. Sin duda la mayor
demanda de clientes con buen perfil de riesgos va a generar una
competencia a nivel de pricing.
Cuál es la contribución que puede hacer la Auditoría
Los auditores siempre hemos dicho que los halagos por las excelentes
campañas comerciales que terminaron hoy habría que corroborarla con los
resultados que producirán en los próximos meses cuando se pretenda
recuperar el activo. De alguna manera Basilea II vino a darnos la razón.
El Auditor tanto Interno como Externo debe informarse y formarse para
poder cumplir los requerimientos de auditar el proceso de gestión de riesgos
en general y los requisitos del pilar 3 que está muy alineado a la Ley Sarbanes
Oxley.
Por otra parte Basilea representa una excelente oportunidad para incentivar
en cada organización un enfoque gerencial administrando riesgos. En este
sentido, el Auditor Interno puede convertirse en el campeón de riesgos en las
organizaciones que no cuentan con un Risk Officer y en aquéllas que ya
cuentan con esa estructura será un usuario e interlocutor calificado de todo
lo que esa gerencia produzca.
Objetivos de Basilea II
Enfrentar el riesgo de una forma más global y adecuar el capital
regulatorio.
Fomentar la igualdad para competir.
Fortalecer la estabilidad del sistema financiero.
Diferencia entre Basilea I y Basilea II
Basilea II refleja mejor los riesgos subyacentes de la banca y ofrece mayores
incentivos para mejorar la gestión de riesgos.
Basilea II parte de la estructura básica del Acuerdo de 1988 o Basilea I para
establecer exigencias de capital y mejora la sensibilidad del marco de capital
a los riesgos que los bancos realmente enfrentan.
Esto se logrará, en parte, al adaptar mejor los requisitos de capital al riesgo
de pérdidas por crédito e introducir una nueva exigencia de capital para
exposiciones al riesgo de pérdida causada por fallas de operación.
El Comité de Basilea pretende mantener el nivel total de los requisitos
mínimos de capital, proporcionando al mismo tiempo incentivos para
adoptar los métodos sensibles al riesgo más avanzados del marco revisado.
Basilea II combina estos requisitos mínimos de capital con el examen
supervisor y la disciplina de mercado para estimular mejoras de la gestión de
riesgos.