ORIGEN DEL CHALECO
De origen persa, su uso se hizo universal gracias a Carlos II de Inglaterra, quién, tras un viaje
por Persia, incorporó el chaleco a la vestimenta más formal de la corte.
Esta pieza ha variado tanto en sus formas, como en sus nombres. Su denominación procede del
turco Yelek, pero a Europa llegó como Yalíka. Posteriormente derivó al italiano Giulecco hasta
llegar a su nombre actual.
Del mismo modo ha ido variando en sus formas y materiales, ya que en sus inicios era una
prenda que disponía de mangas e incluso su largo era hasta las rodillas y los tejidos con los
que se realizaban eran mucho más bastos.
Poco a poco fue evolucionando con la intención de que no abultase mucho y ganar en
comodidad. Así perdió las mangas, se fue acortando y entallando hasta llegar a tener el
aspecto actual a finales del siglo XVIII.
Una vez hecho el recorrido histórico, y
antes de seguir profundizando, aclararé que
el buen resultado del chaleco depende en
gran parte del pantalón. Para lucir un
elegante chaleco es totalmente necesario
que el pantalón tenga una altura de caja
algo superior a lo habitual, para así poder
hacer un chaleco corto. De esta manera, se
consigue estilizar y alargar la figura de la
persona que lo viste.
En el fatídico caso en el que un chaleco sea
corto y a su vez la caja del pantalón
también lo sea, lo que sucederá es que la
camisa asomará en el hueco que queda
entre las dos piezas, dando a entender un
gran desconocimiento a la hora de vestir.
Este es un ejemplo que, desgraciadamente,
podemos ver en numerosas ocasiones por
televisió[Link] apunte que hay que tener en
cuenta a la hora de vestir esta pieza es que
el cinturón sobra en este conjunto. De usarlo ocurren las siguientes cosas:
· La hebilla del cinturón provocará un bulto nada estético justo debajo del chaleco.
· Un pantalón que se sostiene con un cinturón, tiende por lógica a ir descendiendo de la altura
original debido a los movimientos que se van realizando a lo largo del día, por lo que sucederá
lo que he comentado anteriormente, que se podrá ver la camisa por debajo del [Link] este
motivo, yo aconsejo siempre, pero sobre todo en caso de vestir un chaleco, el uso de los
tirantes.
VARIEDADES DE CHALECOS
Según el cierre de botones en su delantero, los chalecos son clasificados en dos grupos: los de
hilera doble o cruzada, y los de una fila sencilla. En el primer caso, las solapas sientan como
anillo al dedo, fenomenales, pudiendo éstas terminar, como en el caso de la chaqueta, en punta
o redondeadas.
En la opinión de la mayoría de nosotros, estos detalles confieren un aire más serio al
conjunto, propio de ocasiones más ceremoniales. Resultan más clásicos a pesar de que se
incorporaron posteriormente (durante el pasado siglo).
Dentro de los chalecos para el traje informal, y dependiendo del color, podemos optar por uno
idéntico al del resto del traje, o aventurarnos con otro tono, o tejido, entre diversas
posibilidades. Para esta segunda opción, lo más conveniente será disponer de algún modelo
extra para introducir en nuestros trajes un aire más casual.
Sirvan como ejemplos: uno liso en un verde claro, el “crema” o la opción de cualquier
estampado de cuadros, que podría convertirse en un must to have.
El chaleco de una fila.
Este es el chaleco más común, aunque también es, a su
vez, el más formal donde los haya. Se dice “de una fila”
porque posee una hilera de botones. Dependiendo de la
altura a la que lo hagamos tendrá más o menos, en
nuestro caso nosotros apostamos normalmente por cinco
botones, ya que la línea de la caída es desde el esternón.
En la versión del traje de tres piezas, este chaleco posee, normalmente, cuatro carteras que son
como el bolsillo de pecho de una americana. Las dos del bajo, un poco por encima del talle,
con una inclinación hacia delante, y las otras dos a la altura del pecho, son un poco más
estrechas y cortas que las anteriores.
En la versión del chaquet, el chaleco tiene unas pocas variantes. En primer lugar se eliminan
las carteras y pasan a llevar tan solo dos bolsillos de vivos, situados en el mismo lugar que las
carteras grandes de la versión anterior. Y la otra variante de este modelo es el vivo de piqué
blanco que lleva por toda la caída, hasta el pecho y que termina cruzándose con el vivo del otro
delantero.
Este modelo, en caso de ser testigo, siempre será negro según dicta el protocolo, ya que se está
dando fe del acto que concierne.
Los únicos que tienen la libertad de elegir entre una infinidad de colores son los novios o los
padrinos. Personalmente, suelo apostar por un tono beige, puesto que permite numerosas
opciones de combinación con la corbata a la vez que le proporciona mucha viveza al conjunto.
En este caso, también llevará dos vivos en los bolsillos al ser una prenda de etiqueta pero no
llevará el vivo de piqué en el pecho.
El chaleco cruzado.
A mi parecer, el chaleco cruzado es el más elegante,
aunque a su vez, le da al conjunto un aire
desenfadado.
En el caso de esta fotografía, en la cual se puede ver
un traje beige, la opción de un chaleco cruzado le da
un aire más sport. Hemos elegido la opción de hacer
los bolsillos de vivos, aunque en la mayoría de los
casos, cuando es un traje, se suelen hacer como un
bolsillo de pecho.
En el caso de un chaquet, a diferencia del chaleco de
una fila y dependiendo de la fisionomía del cliente, el
hecho de usar un chaleco cruzado elevaría un escalón
la elegancia del conjunto.
El chaleco cruzado es una pieza que favorece, sobre todo, a las personas con una fisionomía
delgada, ya que para una persona gruesa, el cuadrado de esta pieza, haría que aparentase ser
más gruesa.
Chaleco de fantasía.
Este chaleco siempre acompaña al frac o al
smoking. En el caso del smoking se tiene la opción
de llevarlo o no. De optar por no llevarlo, su lugar
lo ocuparía el fajín, según si se quiere dar un aire
más o menos formal al conjunto.
En el caso de elegir llevar chaleco con smoking,
tendría que ser del mismo color, por el contrario,
en el caso de ser un chaleco para un frac, éste sería
realizado de piqué blanco, exceptuando algunos
casos como puede ser por ejemplo, el frac oficial de
la Real Academia de la Lengua, donde éste pasa a
ser como en el smoking del mismo género que el
frac.
Tiene la particularidad de carecer de espalda y
puede llevar tres o cuatro botones.
Chaleco de caza.
Este chaleco es una prenda que no se observa
normalmente por la calle, y aunque no es una pieza que
se parezca mucho a las anteriores, no quisiera pasar
sin comentarla ya que, precisamente hace unos meses,
un cliente se acercó por la sastrería interesado en
hacerse uno y me dio la oportunidad de presentarlo en
este post.
Esta prenda es más larga de lo habitual, casi como una
americana, y este cliente en particular lo quería
entallado y con unas sisas muy amplias. Los botones
escogidos son de asta y para los bolsillos de pecho,
dudaba entre bolsillos de parche con fuelle o carteras.
Finalmente eligió carteras y el resultado del trabajo
fue el que podéis apreciar en la imagen. Una pieza elegante que el cliente luce con un pañuelo
en el pecho.
Como he comentado al principio del artículo, puede que el chaleco sea una pieza que se utiliza
de manera puntual, pero de hacerlo es una prenda que denota estilo y usarlo es siempre una
decisión acertada.
Protocolo
La manera preceptiva de lucirlo es presentándolo con el último botón desabotonado, a “la
eduardiana”. Algunos, además, lo hacen con el superior también desabotonado, como si fuera
un cárdigan, aunque la mayoría nunca lo haríamos.
Lo que me parece muy recomendable es que, así como en los trajes con la hilera sencilla no
debiéramos mostrarlo nunca dejando la chaqueta totalmente abierta, salvo al sentarnos. En
este caso, y para que el chaleco sea mostrado en su totalidad en todo momento, no tendríamos
que cerrar la chaqueta en ningún momento.
Como error de bulto, y muy a pesar de las modas que intentan confundir a los más iniciados,
está que la camisa -o incluso el cinto- asome entre el chaleco y el pantalón. No es en absoluto
correcto, pero puede obedecer a cómo se estrecha esta chaquetilla sin mangas desde su origen,
sin posible interrupción.
Partes
El chaleco es una sencilla pieza que no representa mayor complicación a la hora de su
confección. Sin embargo, como en todas las creaciones humanas, el grado de complejidad
puede alcanzar umbrales muy elevados.
El número de los bolsillos del chaleco varía. Si bien es cierto que en el caso más sencillo
contará con los dos inferiores y en el más exagerado dispondrá de cinco, como resultado de
contar dos superiores y dos abajo, además de sumarle el ticket pocket.
La indispensable cinta tensora -con una trabilla de ajuste-, en la parte trasera, tiene que ser
ajustada a nuestro talle para que se nos adapte correctamente. De lo contrario, arruinará el
conjunto del traje.
Corte
Precisamente por la necesidad de cubrir toda la cintura del pantalón, el corte inferior tiene
gran relevancia. Éste puede ser: redondeado, recto o en pico.