GÉNERO Y VIOLENCIA DE GÉNERO
Material de apoyo para el trabajo con jóvenes.
Programa ENVION
INTRODUCCIÓN:
La categoría de género resulta imprescindible para observar y analizar críticamente las
relaciones sociales, en las que frecuentemente las mujeres y otras identidades de
género no hegemónicas quedan en una posición de desventaja social, política,
económica y cultural frente a la masculinidad tradicional.
Por ello es imprescindible entonces cuestionar y analizar los condicionamientos
socioculturales que establecen y mantienen estas desigualdades de poder entre los
géneros (desigualdades que comienzan en la niñez, y continúan en la adolescencia,
juventud, adultez, vejez…), y a partir de allí, construir acciones tendientes a promover
sociedades más equitativas.
¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE GÉNERO?
Cuando hablamos de género no estamos hablando solo de mujeres. A través del
concepto de género es posible reflexionar acerca de las diferencias y principalmente,
de las desigualdades sociales, culturales y económicas entre los géneros. Nos permite
entender el modo en el que estas desigualdades se fueron construyendo a lo largo del
tiempo, los motivos que las generaron y cómo se reproducen día a día.
La categoría de género permitió visibilizar y denunciar el hecho que sobre la base de
una diferencia anatómica se establecía una desigualdad social, en la que las mujeres se
encontraban en relaciones de subordinación respecto de los varones. Lo que comienza
a cuestionarse es la idea que varones y mujeres ocupamos determinados espacios y
roles sociales, porque «naturalmente» estamos preparados/as para ellos.
Pero ¿cuál es la diferencia entre sexo y género? ¿Qué es lo masculino y qué lo
femenino? ¿Por qué lo que se considera femenino en una cultura se considera
masculino en otra? ¿Incluye el concepto de género a los niños, niñas, adolescentes?
1
¿Qué pasa entonces con las expresiones de género que no se corresponden con la
heterosexualidad? …. Y muchas preguntas más….
Para dar respuesta a estas preguntas iniciales, en términos generales se conceptualiza
al sexo como el conjunto de características biológicas que determinan lo que es un
macho y una hembra en la especie humana. Sin embargo, los cromosomas, las
hormonas, las gónadas, las estructuras sexuales internas y los genitales externos
presentan una diversidad mayor de la que se cree, lo que evidencia que no habría una
división estricta en dos sexos.
“Cuando se habla de dos sexos, masculino y femenino, se está abarcando en esta dicotomía un
disciplinamiento de aspectos muy complejos de la sexualidad humana. Por supuesto el sexo
anatómico, con el que a primera vista y al nacer se clasifica a casi todos los seres humanos. Tan
fuerte es el dogma sobre la dicotomía anatómica, que cuando no se la encuentra se la produce.
Cuando los genitales son ambiguos, no se revisa la idea de la naturaleza dual de los genitales,
sino que se disciplinan para que se ajusten al dogma” (Diana Maffía, Sexualidades migrantes)
Cuando hablamos del concepto Género la cuestión no cambia mucho. También existe
una mirada dicotómica. Sobre esta construcción cultural del cuerpo sexuado, se
elabora un conjunto de características, roles, oportunidades y expectativas que
socialmente se asigna a las personas, apoyándose en ese “naturalizado” binarismo de
las características biológicas (sexo).
El siguiente video elaborado por el proyecto “dibujando el género” 1 nos ayuda a
entender un poco más sobre el tema antes de seguir avanzando:
[Link]
Diferenciando estos conceptos, comenzamos a visibilizar el hecho de que ser varón o
mujer constituye un hecho sociocultural e histórico en el que las diferencias anatómicas
1 Dibujando el género" es un proyecto divulgativo basado en el libro Dibujando el género, que tiene como
objetivo acercar las aportaciones de los estudios de género a un público amplio. El proyecto está elaborado por
Gerard Coll-Planas y Maria Vidal.
2
y hormonales representan sólo un aspecto de esta construcción. A partir de la
diferencia sexual anatómica-fisiológica, las sociedades han construido un conjunto de
símbolos, prácticas, representaciones, normas y valores sociales que regulan las
relaciones entre las personas en tanto sexuadas.
ESTEREOTIPOS, ROLES Y RELACIONES DE GÉNERO
Lo que conocemos como feminidad y/o masculinidad entonces, son construcciones
sociales e históricas realizadas sobre la base de estereotipos de género, que
establecen aquello que se espera del varón y la mujer. Están elaborados en base a
prejuicios, actitudes y creencias aplicadas a todos los varones y las mujeres en general,
e intervienen en la construcción de la identidad de las personas.
Los aspectos identificados con la masculinidad se encuentran valorados
diferencialmente de aquellos asociados a la feminidad: así, los varones han sido
identificados con lo racional, lo activo, el pensamiento, la razón, la cultura y el poder.
Mientras que las mujeres resultaron proyectadas hacia el otro lado e identificadas con
lo irracional, lo pasivo, el sentimiento, la emoción, la naturaleza, la sensibilidad.
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Los estereotipos y mandatos de género influyen de manera decisiva en la
determinación de los roles a desempeñar en la sociedad, es decir, en la forma en la
que deberán comportarse varones y mujeres según lo que se considera apropiado para
cada uno/a, en todos los aspectos de su vida, inclusive en los más íntimos, como
podría ser la sexualidad. Así, los varones, para construir la masculinidad socialmente
esperada, deben ser responsables, proveedores, activos y demostrar autoridad. De
parte de las mujeres se espera que manejen de manera apropiada el espacio privado,
siendo buenas madres, cariñosas y generosas, entre otras características que se le
atribuyen a lo femenino.
Esta serie de estereotipos de los que venimos hablando, se vinculan directamente con
el tipo de relaciones que se establecen entre las personas. Estas relaciones de género
son también construcciones sociales y lo más importante es que son relaciones
asimétricas y jerárquicas. Esto significa que las diferencias establecidas en los
procesos de socialización de mujeres y hombres tienen repercusiones en su condición
y posición.
Por esta razón, existe una brecha en la participación en todas las áreas y disciplinas del
conocimiento, en el acceso a las tecnologías, en los cargos de los gobiernos
estudiantiles, en los cargos de dirección, en el tiempo de ocio disponible, en la
distribución de las tareas de cuidado, la división sexual del trabajo, etc.
La condición genérica en la sociedad es un determinante en la formación personal, la
construcción de habilidades, el reconocimiento y visibilización de capacidades, y en la
posibilidad de participar de manera efectiva en los espacios de toma decisiones que
son, en última instancia, los que definirán las oportunidades de las personas.
Para comprender mejor el origen de las desigualdades de género, así como su
producción y reproducción en la dinámica y organización social, desde diferentes
vertientes teóricas se ha prestado especial atención al concepto de patriarcado, que,
en sentido amplio, podemos definir como la manifestación e institucionalización del
dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia; y la ampliación de ese
dominio en la sociedad en general.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que las desigualdades de género se
producen anudadas a otras desigualdades sociales basadas en la discriminación por la
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condición de clase social, raza-etnia, edad, cultura, entre las principales. Por lo tanto,
será fundamental poder considerar tales aspectos a la hora de analizar las situaciones
y producir líneas de trabajo, intervención.
Las sociedades actuales aún se encuentran organizadas sobre esquemas jerárquicos
que consideran lo masculino por sobre lo femenino; en consecuencia, las relaciones
entre varones y mujeres se caracterizan por el poder y el control que ejercen los
varones sobre las mujeres, niños/as y todas las personas que no se ubiquen en este
espacio social privilegiado. Si observamos a nivel de la sociedad en general, en la cima
de la pirámide se ubicará el varón blanco. En la actualidad y como fenómeno mundial,
asistimos a una actualización del racismo y persecución a las personas migrantes.
Todos y todas, en mayor o menor grado, somos reproductores/as de estos
estereotipos y promotores de estas relaciones. Se trata de valores sociales propios de
la cultura en la que hemos sido criados/as y educados/as. Resulta fundamental en
primer lugar entones, visibilizar en nuestras vidas cotidianas cómo y en qué situaciones
reproducimos estos estereotipos, pues sólo es posible transformarlos si somos capaces
de dar cuenta de ellos.
DIVERSIDADES SEXUALES Y DE GÉNERO
Se nombra Diversidad Sexual a la pluralidad de prácticas y manifestaciones
emocionales, afectivas y sexuales, como así también las distintas formas de expresar el
afecto, el cariño y el deseo sexual, ya sea a personas de distinto género, del mismo
género o de ambos. Al hablar de diversidad sexual, se reconoce que sexualidades,
géneros y cuerpos, no son realidades meramente biológicas y estáticas, sino que varían
en función de la historia y de la sociedad.
Sin embargo, más allá de las conceptualizaciones y la normativa, aún hoy diversidades
sexo-genéricas hace referencia a aquellas identidades no hegemónicas, invisibilizadas y
estigmatizadas. Esto es así porque históricamente cuando las diferentes expresiones
de la sexualidad y el género han desbordado los parámetros establecidos, se han ido
construyendo en un marco de silencios, prejuicios y rechazos.
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La mirada dicotómica que mencionamos al hablar de sexo-género, se vincula con la
noción de Binarismo de Género, la cual hace referencia al modo en que solemos
interpretar el mundo: blanco/negro, naturaleza/cultura, sujeto/objeto, varón/mujer…
La diferencia es conceptualizada por medio de una lógica binaria que implica la
exclusión de términos: “uno o el otro” como excluyentes, o se es mujer o se es varón,
no se podría ser ambos. Sin embargo las personas reinterpretan estas opciones de
maneras diversas y generan múltiples formas de vivir y expresarse. Y es necesario
remarcar que las categorías, nociones y valoraciones en torno a la sexualidad, son un
terreno de constante redefinición.
Este modelo binario tiene un elemento más que funciona como una matriz que
jerarquiza y produce las relaciones dentro del sistema sexo-género: La
Heteronormatividad, la cual se vincula con la presunción de heterosexualidad de todas
las personas es el modelo de percepción y de valoración por el cual suponemos que
todas las personas que nos rodean son heterosexuales. Hay que diferenciar la
heteronormatividad de la heterosexualidad, ya que la heteronormatividad no habla
simplemente de cuál es el objeto de deseo de una persona, sino que refiere a un
modelo que supone la heterosexualidad como única (o superior) forma de expresar la
sexualidad al tiempo que, genera maltrato, discriminación y violencia hacia todas las
personas que no entran en ese modelo hegemónico.
Desde la infancia muchas personas se ven obligadas a lidiar con situaciones de
violencia por el simple hecho de que sus gestos, sus gustos, sus deseos, su forma de
vestir, las aspiraciones que tienen o el género con el que se identifican, no se
corresponde con lo que socialmente se esperaba de ellas y ellos. Estas formas de
exclusión y persecución se repiten en diferentes espacios, inclusive en aquellos que
deberían ser lugares más amables y contenedores como son las instituciones
educativas o las familias.
De este modo el sistema de género que comenzó compuesto por dos elementos (Sexo-
género), se transforma en una triada, que nos permite dar cuenta de los diferentes
tipos de relaciones y exclusiones que allí pueden generarse.
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De este modo en esta tríada tenemos el sexo, que se asigna al nacer en relación a la
condición anatómica del/la bebé. La identidad de Género, es el sentimiento de
pertenencia a uno u otro sexo, que puede corresponder o no con el sexo asignado al
momento del nacimiento. La identidad de género puede ser femenina, masculina,
transgénero o neutra. Y por último la orientación sexual, que se refiere a la atracción
emocional hacia otra persona, sea amorosa, sexual o afectiva; puede ser de carácter
homosexual, heterosexual o bisexual, entre otras formas no tan difundidas.
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¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO?
La violencia de género es cualquier modalidad de violencia ejercida contra una persona
en función de su identidad o condición de género, en el ámbito público o privado. Es
aquella que se ejerce sobre una persona, y que se justifica u ocurre cuando no cumple
con los mandatos o expectativas impuestas por la socialización y los modelos de
masculinidad y femineidad hegemónicos en una sociedad dada, en un momento
histórico específico. Este tipo de violencia se ejerce fundamentalmente sobre sobre
mujeres, niñas y personas con identidades de género feminizadas y/o disidentes.
La violencia ejercida por parte de los varones heterosexuales contra mujeres y
miembros de la comunidad LGTBI es un mensaje a los otros varones heterosexuales
de reafirmación de la propia masculinidad. A veces, se busca “corregir” a través de la
violación.
Estas violencias pueden llegar a constituirse en “crímenes de odio”, en tanto son actos
criminales motivados por prejuicios basados en una o varias características protegidas
como la raza, la religión, la etnicidad, el origen nacional, orientación sexual, género,
identidad de género, discapacidad u otros estatus.
La violencia contra la mujer es un tipo de violencia de género. En el año 2009 se
sancionó en nuestro país la “Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus
relaciones interpersonales” (Nº 26.485)2. Esta ley define este tipo de violencia como
“toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el
ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su
vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial,
como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde
el Estado o por sus agentes”. Reconoce cinco tipos de violencia (física, psicológica,
sexual, patrimonial, simbólica), añade y define distintas modalidades que van desde el
plano intrafamiliar al institucional. Incluye la violencia en distintos ámbitos, como
violencia laboral, obstétrica, mediática.
2
Ley 26485. Texto completo en: [Link]
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Entre sus objetivos se mencionan: eliminar la discriminación; garantizar el derecho de
las mujeres a vivir una vida sin violencia; la remoción de los patrones socioculturales
patriarcales y la erradicación de la violencia. A su vez, especifica y detalla medidas
preventivas y establece sanciones para el agresor.
Algo que queremos destacar es que esta norma introduce el tema del poder, de la
desigualdad de poder, y pone en primer plano cómo interviene el poder en las
relaciones entre varones y mujeres. Cuando menciona la asimetría de poder, lo califica
como el factor esencial de la violencia contra las mujeres.
En relación a los tipos de violencia antes mencionados, los mismos implican:
Física: Cachetadas, empujones, tirones de pelo, pellizcones, patadas, golpes con
objetos, con el puño, ataque con armas.
Sexual: Forzar el contacto sexual.
Psicológica: Degradación y subestimación. Prohibición de trabajar fuera de la casa,
de estudiar, de arreglarse, de tener contacto con otras personas. Insultos al
aspecto físico, a la inteligencia, a la capacidad laboral, a la calidad como madre,
esposa o ama de casa. Amenazas. Silencio o indiferencia.
Económica o patrimonial: Toda aquella que afecte el patrimonio de la mujer o
limite el uso del dinero y disposición de los bienes propios o comunes de la pareja:
control exagerado de los gastos de la casa, negación del dinero o entrega a
cuentagotas, manejo de los recursos de la pareja como si fueran propios.
Simbólica: Se trata de mensajes, valores, representaciones, signos que transmiten
y reproducen relaciones de dominación, desigualdad y discriminación de las
mujeres en las relaciones sociales y naturalizan la subordinación: por ejemplo
juegos, chistes, canciones sexistas.
En la provincia de Buenos Aires rige la Ley 12.569 de Violencia Familiar, publicada el 2
de enero de 2001, modificada en noviembre del 2012 (Ley 14.509) 3. Esta ley protege a
cualquier miembro de la familia de la violencia en el ámbito familiar. Protege a las
3
Ley 14509. Texto completo en: [Link]
9
mujeres en el ámbito de la familia. Es una herramienta para hacer cesar la situación de
violencia en forma inmediata.
VIOLENCIA EN LAS RELACIONES SEXO AFECTIVAS ENTRE LXS JÓVENES
La violencia y los malos tratos no son elementos innatos en las personas: se aprenden,
se toleran y se justifican en sociedad. En la familia, en la escuela, en los medios de
comunicación, en los grupos de pares, en casi todos los ámbitos donde los y las
jóvenes transitan se ejerce y se recibe violencia.
La violencia por motivos de género, en especial contra las mujeres, parece
desdibujarse y quedar en un segundo plano detrás de otras violencias. Todos y todas
hemos sido educados/as en estos modelos patriarcales, sin embargo, no
necesariamente nos vinculamos de forma violenta. En este sentido es importante
tener en cuenta que a la desigualdad social entre varones y mujeres se suman otros
factores psicológicos, vinculares y de contexto que favorecen la aparición de la
violencia en relaciones sexuales y/o afectivas.
Generalmente cuando se habla de la violencia contra las mujeres, se piensa en
relaciones de largo plazo y ya en edades adultas. Sin embargo, muchas adolescentes y
jóvenes pueden vivir situaciones de maltrato en sus primeras relaciones sexuales ya
afectivas. Por ello es necesario conocer y reflexionar sobre cómo se desarrollan los
malos tratos en el seno de los noviazgos, o como preferimos llamarlo, relaciones sexo
afectivas entre lxs jóvenes. La gran mayoría de los estudios con los que contamos
describen a la violencia contra las mujeres desde las experiencias de las adultas que, si
bien pueden haber comenzado a sufrirla desde edades tempranas, tienen una visión
del problema desde otro momento del ciclo vital 4.
El siguiente esquema, Pirámide del Maltrato, nos permite ver cómo en general se da
el proceso de inicio y escalada de violencia en las relaciones sexo afectivas entre
4
Amor: ¿qué da? ¿qué no da? : malos tratos en las parejas jóvenes / Lucila Tufró ... [[Link].]. - 1a ed. -
Buenos Aires : Trama - Lazos para el Desarrollo, 2012.
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jóvenes. Se observan en él los diferentes niveles de maltrato las conductas de uno u
otro nivel se pueden dar en forma simultánea y no necesariamente todas las parejas
pasan por todos los momentos.
Las consecuencias del maltrato sobre el estado psíquico de las personas que lo
padecen son:
Ansiedad, depresión, baja autoestima, vergüenza, culpa, sentimientos de
indefensión, sensación de baja capacidad de control, bajas expectativas de
autoeficacia y miedo. Miedo a la soledad, al abandono, a la respuesta social y
familiar, a hacer uso del sistema policial y judicial, al daño que puedan sufrir ellas o
su familia y amigos/as por parte del maltratador (que en ocasiones cumple sus
amenazas), incluso miedo a las consecuencias para él de la posibilidad de que sea
detenido.
En muchas de las jóvenes que consultan a equipos especializados se ha producido
un deterioro importante de las relaciones sociales, sobre todo si la pareja ha
durado mucho tiempo. El control excesivo que caracterizó la relación va
provocando el progresivo aislamiento de las chicas, que sienten que se han
quedado sin amigos y muchas veces enfrentadas a sus familias.
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El rendimiento académico y laboral (en el caso de las chicas que trabajan) se ven
perjudicados. Es frecuente el acoso, la vigilancia y los incidentes violentos con la
irrupción del maltratador en el centro de trabajo de las jóvenes, lo que temen que
tenga consecuencias sobre la continuidad de los contratos y veces provoca que
ellas dejen el trabajo para evitar esas situaciones.
Para quienes no están involucrados/as en la temática resulta difícil entender cómo,
frente a tanto sufrimiento, las chicas no buscan ayuda, resuelven alejarse y cortan la
relación. Nos parece importante señalar algunas de las razones o motivos
fundamentales que describen los estudios para tratar de evitar que nuestros propios
prejuicios sean un motivo más para profundizar los malos tratos:
El miedo a la reacción del agresor. A veces, éste la amenaza con una agresión
mayor (hacia ella y/o hacia su familia) si lo denuncia o le promete que si no lo
denuncia la dejará tranquila para siempre. Una de las tantas formas de
manipulación que las chicas sufren por parte de su pareja.
El miedo a que las personas adultas subestimen lo que les ocurre. Temen a que no
les den importancia.
Creer que controlan (y/o controlarán) la situación. Creen conocerlo y saber cómo
“llevarlo”.
Miedo a que la persona que agrede cumpla con sus amenazas y le provoque daño a
ella o a su familia.
El miedo a tener que iniciar una acción judicial o un tratamiento.
Creen que la justicia es un lugar reservado sólo para “cosas más graves”.
El miedo a perder su libertad (una vez que los padres se enteren de la violencia).
Creen que serán controladas en todo momento.
El miedo a la falta de confidencialidad. Creen que “todo el mundo” se enterará de
lo que les pasó.
El temor a la presión de la familia y amistades para que se aleje del agresor cuando
ella aún piensa que lo ama. Ella aún puede tener sentimientos contradictorios y no
está decidida a poner fin a esa relación.
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La vergüenza frente a la familia y amistades que muchas veces alertaron del
comportamiento violento del agresor. Admitir que tenían razón, que ella se ha
equivocado puede ser muy duro.
Las personas que están inmersas en una relación de violencia, generalmente, no
pueden salir sin la ayuda y el acompañamiento de sus familias y equipos
especializados. Es importante crear un vínculo de confianza con ellas, creer en lo que
nos cuentan, escucharlas y tratar de convencerlas de que es muy importante que
acceda a hacer una consulta con profesionales que la puedan ayudar a superar la
situación. Este proceso puede ser largo porque sinceramente pueden seguir creyendo
en ese amor, en que tendrán la capacidad de manejar la situación y de “cambiarlo”. Es
fundamental no juzgarla sino ayudarla a reflexionar.
Prevención en el uso de redes sociales virtuales:
La irrupción de las Redes Sociales ha producido un gran cambio en el modo de
vinculación de lxs actores sociales. Las redes sociales constituyen una gran fuente de
interacción social. Habría que considerar que se ha modificado profundamente la
manera de ponerse en contacto y conocerse. Hay que tener en cuenta los riesgos que
supone el uso de las mismas y educar a los jóvenes en el “Uso Responsable” y el
Autocuidado.
En las relaciones en que hay situación de violencia es habitual el uso de estos medios
por la persona maltratadora para controlar, manipular y acosar a la otra persona.
Entre los riesgos podemos citar:
Acoso a través de las redes sociales virtuales
Sexting: intercambio de fotos y videos íntimos sin mutuo acuerdo previo
Control de contactos y llamadas
Localización geográfica
Exposición pública de la intimidad
Intimidación
Pérdida de la noción entre lo público y lo privado.
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La sextorsión, la venganza porno y el ciberacoso son muchas veces realizados por las
actuales o antiguas parejas románticas o sexuales.
MITOS Y REALIDADES DE LA VIOLENCIA EN ADOLESCENTES Y JÓVENES
Mito: En las parejas jóvenes el maltrato no existe o es escaso. En realidad, el maltrato
en parejas jóvenes existe y es más frecuente de lo que se cree, pudiendo llegar a ser
muy grave.
Mito: Es normal que en una pareja joven exista alguna forma de maltrato. En realidad,
lo normal es tener conflictos y discutir sin que haya violencia.
Mito: El amor “todo lo puede” y “todo lo arregla” y por amor “todo se justifica”.
Realidad: el respeto y la valoración mutua deben ser condiciones previas para el amor.
Nadie cambia por amor. La violencia no se justifica por el amor.
Mito: Los maltratadores son personas con una patología psíquica. La realidad es que
maltratar no es ninguna enfermedad. Los violentos saben a quién, dónde y cuándo
maltratar.
Mito: Soportar la violencia de la pareja es un acto de amor. Realidad: no tiene ningún
mérito soportar la violencia que ejerce alguien que no sabe amar.
Mito: Los celos son expresión de amor. Realidad: los celos son una forma de control y
posesión.
Mito: Los insultos y descalificaciones son una forma de relacionarse de las parejas.
Realidad: los insultos y descalificaciones son malos tratos.
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Mito: En todas las parejas hay golpes y maltrato en ocasiones; es lo normal. Realidad:
Naturalizar el maltrato es ocultar su gravedad y favorecer la impunidad del que
maltrata.
Señales de alarma en situaciones de violencia*
Para miembros de la institución: Para la familia: Para compañeros/as y amigos/as:
Cambios de conducta: Cambios en la conducta: -Deja de ir a los lugares que frecuentaba, o va
siempre con su compañero/a, quien habla por
-Cambios de humor pronunciados -Aislamiento él/ella
-Pérdida de iniciativa -Agresividad -Se aleja de sus amigos y amigas, no va a su casa
-Retracción, aislamiento -Manifiesta baja autoestima ni invita a la suya
-Agresividad -Miente, oculta -Deja de compartir situaciones de su vida
-Actitud defensiva -No hay comunicación eficaz con sus -En el colegio se aísla
familiares -Recibe en su celular todo el tiempo
-Manifiesta baja autoestima
-Maneja dinero de procedencia mensajes a los que tiene que contestar
-Miente, oculta desconocida, o no le alcanza el dinero
-Cambia su rendimiento escolar que le dan o que gana -Cambia el tono de sus intervenciones en las redes
sociales o deja de intervenir
-Asistencia irregular -Descuida su cuerpo y su salud
-Reacciona con miedo ante su pareja
-Deja de participar en actividades -Intenta irse de la casa
grupales -Sacó muchas amistades de sus contactos
-Enfermedades nuevas o frecuentes
-Enfermedades nuevas o -Sólo se vincula con su pareja
-Aparece con marcas en cara o cuerpo
frecuentes - Manifiesta baja autoestima
-Aparece con marcas en cara o -Miente, oculta
cuerpo
-Aparece con marcas en cara o cuerpo
*Cuadro diseñado en base a Graciela Ferreira y Jesús Herranz Bellido
El papel de las instituciones en la Protección de Derechos de niños, niñas
y adolescentes (Ley Provincial 13298)
La Ley provincial N° 13298 , reconoce el derecho de niñas, niños y adolescentes a la
dignidad, a no ser sometidos a trato violento, discriminatorio, vejatorio, humillante,
intimidatorio, a no ser sometidos a ninguna forma de explotación económica, torturas,
abusos o negligencias, explotación sexual, secuestros o tráfico para cualquier fin o en
cualquier forma o condición cruel o degradante. A su vez, menciona la responsabilidad
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legal y la obligación de los miembros de establecimientos educativos y de salud que
tomen conocimiento de malos tratos o de situaciones que atenten contra la integridad
psíquica, física, sexual o moral de un niño, niña o adolescente o cualquier otra
violación a sus derechos, de comunicarlo a la autoridad local de aplicación de la
presente Ley. En dicha Ley también se incluye al sector educativo y sus organismos
como parte integrante del sistema de protección de derechos de la población infantil y
adolescentes ya que participan y son ejecutores de políticas públicas que responden a
sus necesidades. Recordemos las Leyes 26.485 y 12.569 mencionadas al inicio del
texto.
ANEXO:
Instituciones a las cuales recurrir y sus funciones para actuar en casos
manifiestos de Violencia de Género:*
Línea 144 (Línea telefónica de atención a mujeres en Asesoramiento, contención y derivación.
situación de violencia)**
Servicios de violencia Asesoramiento, atención, contención y derivación.
Dirección de políticas de género Asesoramiento, atención, contención y derivación.
Centros de salud (“Salitas”)
ONGs del lugar
Servicio de Protección de Derechos Abordan situaciones de vulneración de derechos en menores de 18 años.
del Niño Intervenir en representación de los derechos del/a niño/a o adolecente
En algunos lugares hay varios servicios, derivar por cercanía
Comisaría de la Mujer Denuncia
Pedido de medidas de protección
Consulta a Equipo Técnico: abogada, psicólogo/a, trabajador/a social
Juzgados de Paz Denunciar violencia (cuando no hay otros juzgados)
Dictar medidas de protección provisorias.
Tenencia y manutención (provisorio).
Designar abogado/a.
Juzgados de Familia (especializados Causas por violencia.
en Violencia Familiar, sólo en La Plata) Ampliar la denuncia.
El juez dicta las medidas de protección.
Defensoría Pedido de abogado/a, designa abogado/a
Para tenencia, alimentos, régimen de visitas y en casos penales si tienen
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propiedades o salarios mayores a una cifra determinada no le designan
abogado, pero si es por violencia familiar sí.
Asesoría de Menores e Incapaces Vela por los derechos de niños/as ya adolescentes, y los representa, actúa
también en casos de incapacidad.
Fiscalía Denuncias penales, medidas de protección.
CAV (Centro de atención a la Hacen asesoramiento y acompañamiento en causas penales
víctima)
CPV (Centro de Protección a la víctima) Sólo en 8 Representan y patrocinan en lo Penal
Municipios.
Asesoramiento y Contención.
Hospitales públicos Denunciar los casos de violencia que llegan.
Registrar en la guardia.
Dar certificados (que digan lo que la mujer dice).
Atención psicológica.
Conocimiento y aplicación de los Protocolos.
Mesas de Violencia Coordinar a las Instituciones y organizaciones que trabajan en violencia
en el lugar.
Recepción de casos, seguimientos, contención.
Administración del fondo rotatorio cuando existe y hay mesa.
Colegio de Abogados Asesorar. Cuando no hay Defensoría, a veces patrocinan y algunos
colegios sólo asesoran en lo civil.
Colegio de Psicólogos SAC Servicio de Atención a la Comunidad.
NO es gratuito pero la tarifa es más económica.
Escuela (Equipo de Orientación) Consultar a Trabajador/a social, abogado/a,
psicólogo/a.
Responsabilidad radicar denuncia.
Equipo distrital de infancia y Articula con Salud, Niñez, Justicia.
Adolescencia (EDIA), (cuando no hay EOE en la Fortalece los equipos técnicos de Orientación escolar.
escuela)
Interviene en situaciones de alta complejidad
(niños/as y adolescentes en riesgo).
Consejo Escolar, Equipo técnico de la En los casos que tengan hijos indagar el nombre para informar a la
maestra y los directivos de la situación.
escuela EOE y (si tiene) gabinete
Gestionar el pase de niños/as y adolescentes.
**Se atiende a quien diga ser mujer
*Cuadro confeccionado por el servicio de atención a mujeres víctimas de violencia
BIBLIOGRAFÍA
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18