La Prepsicosis refiere a los primeros momentos de una psicosis ya desencadenada
pero sin los fenómenos necesarios para caracterizar el cuadro psicótico. Lacan dice que
este tiempo está definido entre el momento en el cual el sujeto intenta recurrir al
significante que le falta, y el momento en que ese significante emerge en lo real.
En Schreber este periodo abarca desde la segunda enfermedad, cuando lo
nombran presidente de la cámara (teniendo que cargar con muchas exigencias y
tomando un puesto que usualmente ocupan hombres mucho más grandes) hasta que
aparece el Delirio. En Alice lo ubicamos desde el intento de asesinato de su marido
hasta que es descubierta. Este tiempo de la psicosis se caracteriza por la presencia de
dos fenómenos. Por un lado, aparecen fenómenos de franja, que remiten a esbozos de
alucinaciones (murmullos, gritos, chillidos) mostrando el retorno de lo simbólico en lo real
sin la intervención del registro imaginario, un ejemplo de un fenómeno de franja cuando
Schreber tenía insomnio y empieza escuchar murmullos en las paredes, pero no puede
atribuir a esos ruidos que lo despiertan ningún tipo de significado. (considero que la película no
muestra este tipo de fenómeno.)
Por otro lado, los fenómenos de perplejidad, cuando el sujeto está al borde de
agujero, aparece la perplejidad al conocer que falta un significante. En el caso de Alice
aparece este fenómeno al no saber cómo actuar cuando su marido descubre que intentó
asesinarlo. Se genera una ruptura entre el Yo y el mundo exterior, donde el delirio
actuará de parche, defendiéndose de lo intolerable ahorrandose del reproche de haber
querido matar a su marido. (También cuando aparece el dr. Donadio al final. Schreber al ser
ascendido?). la perplejidad se produce ante un hecho que causa conmoción. Se trata de situaciones que generan sorpresa o impacto y
que, por lo tanto, impiden que el individuo reaccione de manera rápida o fluida.
Aca comienza la Psicosis propiamente dicha, con el surgimiento del delirio ya que el
Otro toma la iniciativa. Alice comienza con un delirio de grandeza (internación voluntaria,
detective resolviendo un crimen). Después aparecen contradicciones del mundo exterior
hacia este delirio causando un desequilibrio, por lo que el sistema delirante varía
adaptándose a esta perturbación.
El delirio de Alice cambia hacia uno de persecución donde el marido la encerró para
quedarse con su dinero y el director es cómplice. no solo cambia el delirio, si no la figura del
director, de ser un aliado a un enemigo. Aca marque la aparición de la metáfora delirante,
ya que un elemento del orden simbólico sustituye a otro construyendo una ficción
que vuelve a generar el equilibrio y se ve el trabajo subjetivo a partir de la irrupción de la
realidad. (md + consistente que el delirio)
La metáfora delirante viene a cubrir la ausencia de la significación que produce
la no inscripción del Nombre del Padre. Es un intento de reanudamiento, estabilización
entre significante y significado. Dicha metáfora consiste en construir una ficción y
conducirla hasta un punto de estabilización.
En Schreber aparece la metáfora delirante cuando el delirio suplanta la carencia
de la metáfora paterna ya que Lacan explica que el ser la mujer de dios es una
significación de suplencia a la falta de significación fálica. Entonces, Schreber inventa y
sustenta un “orden del universo” que le exige la transformación en mujer (la mujer de dios) y
salvar al mundo creando una nueva humanidad de espíritu schreberiano. Schreber se
amiga con la idea de ser mujer, acá está el trabajo subjetivo.
conceptos
Nombre del Padre: Lo que crea la función del padre es el significante del nombre
del padre. El padre en el psicoanálisis no es un personaje real, sino una metáfora. Dicha
metáfora tiene como objetivo hacer valer la prohibición del incesto en el lazo madre-hijo
articulando ley y deseo, por tanto introduce el deseo en el campo de la ley, entonces, este
significante es fundante de la ley, ordenador de los significantes del Otro, introduce la falta
en la madre. La metáfora paterna es la sustitución de un significante (DM) por otro
significante (NP).
El significante primordial es el nombre del padre que parece nunca fue inscripto en la
psicosis.
El significante ser padre hace de carretera principal hacia las relaciones sexuales
con una mujer. Si la carretera principal no existe, nos encontramos ante cierto número de
caminitos elementales, copular y luego la preñez de la mujer. Schreber tuvo que imaginarse
a sí mismo como mujer y efectuar a través de un embarazo la segunda parte del camino
necesario para que, sumándose otra cosa, la función ser padre quede realizada. Supone
realizar imaginariamente, la segunda parte del camino. Las alucinaciones verbales son los
carteles al costado del camino que lo guían cuando no está la carretera principal.
Los efectos fundamentales de la falta de inscripción de este significante son:
● La metáfora paterna no obra (por ende, no se produce el Edipo, no hay ley, no hay
prohibición).
● Regresión al estadio del espejo, compensación imaginaria.
● El sujeto queda ubicado en relación al universo del lenguaje pero fuera del discurso,
es decir, sin lazo social. No puede responder.
El retorno de lo forcluido ocurre en forma alucinatoria. El desencadenamiento de la
psicosis se produciría cuando el sujeto recibe, desde el campo del Otro, un llamado a
responder desde un significante que no posee.
“el presidente Schreber carece de ese significante fundamental que se llama ser
padre. Por eso tuvo que cometer un error, de enredarse, hasta pensar llevar él mismo su
peso como mujer. Tuvo que imaginarse a sí mismo mujer, y efectuar a través de un
embarazo la segunda parte del camino necesario para que, sumándose una a otra, la
función de ser padre quede realizada”.
Desencadenamiento la psicosis de Schreber: En varias oportunidades estuvo cerca
de llegar a ser padre. De golpe se encuentra investido de una función social considerable, y
que tiene para él mucho valor: lo nombran presidente de la Corte de Apelaciones. Es
introducido, de esa manera, en la cumbre de la jerarquía legislativa, entre los hombres que
hacen las leyes y que además son todos veinte años mayores que él: perturbación del
orden de las generaciones. Esa promoción de su existencia nominal, producida por un
llamado expreso de los ministros, exige de él una integración renovadora.
Significación Fálica: aquello que se desea que da vueltas como enigma es el falo, la
madre busca el falo que tiene el padre (su falta, su deseo).
Neurosis: al operar la represión y luego el retorno de lo reprimido lo que retorna es
un sustituto, ahí vemos cierta pérdida de la realidad.
Psicosis: pérdida realidad más radical, más sustancial, ni siquiera retorna un
sustituto en la psicosis. Sino que el delirio viene a taponar esa desgarradura y viene a
actuar como parche.
¿Dónde ubicamos lo patológico en la Neurosis y en la Psicosis?
Divide en 2 tiempos tanto en la Neurosis como en la Psicosis, acontecen en dos
tiempos: En la neurosis el 1er momento lo ubicamos en la represión. 2 momento: el retorno
de lo reprimido, el síntoma. Aquí ubicamos lo patológico en la neurosis, en el síntoma.
En cambio, en la psicosis vamos a ubicar una desgarradura inicial, que ya desde un
1er momento se encuentra lo patológico en la psicosis y el delirio que viene a actuar como
parche de esa desgarradura es un intento de curación. Patológico en el momento inicial
PERVERSIONES
Para Freud, no existe una entidad perversa, lo perverso es una modalidad de la
sexualidad con caracteres fijos. El paradigma fetichista es un viraje entre la perversión y
la neurosis, no puede separarlos, son trastornos pero no se curan. Es un trastorno
constitutivo, se puede ser neurótico perverso. Para Lacan este trastorno es estructural, la
sexualidad perversa polimorfa, le podemos agregar una entidad, una posición subjetiva
particular. Neurosis es una posición y perversión es otra, lo separa en el Seminario XVI
(Freud no separa dichas entidades sino que toma a la perversión como una
modalidad de la sexualidad normal neurótica; Lacan sí las toma como entidades
aparte). El Edipo y la castración están en el corazón de la estructura neurótica, entendiendo
por castración la renuncia a la omnipotencia que implica el cumplimiento de los deseos
incestuosos. El niño podrá renunciar o no a tratar de satisfacer los deseos de la madre,
aceptará o no ser castrado por el padre, lo que dará lugar a diferentes tipos clínicos. Si
mantiene una imagen fálica de la madre, la estructura ya no será la neurosis sino la
perversión. Lo que caracteriza al perverso es la desmentida de la castración materna,
con el consiguiente clivaje del yo, que hace posible la coexistencia del reconocimiento de la
castración y de su rechazo.
Según Freud, el fetiche representa el rechazo de la castración materna (el
saberlo sin querer saberlo). El niño en que da cuenta de la castración de la madre no quiere
verlo, entonces, detiene la mirada en el último objeto que vio y queda fijado a él.
Sustituye el pene materno por el fetiche, el cual queda en el lugar de lo que no hay. El
fetiche es el sustituto del pene de la madre, el falo en la mujer, que tuvo gran significación
en la primera infancia, pero más tarde se perdió. Normalmente debería de ser resignado
pero justamente el fetiche está destinado a preservarlo de su sepultamiento. El fetiche es el
sustituto del falo en la mujer, en el que el varón ha creído y ya no quiere renunciar. El varón
rehusó a darse por enterado a un hecho de su percepción: que la mujer no posee pene. Si
la mujer está castrada, su propia posesión de pene corre peligro, y en contra de ello
se revuelve una porción de narcisismo. Lo que el fetichista hace no es reprimir el falo
femenino, sino desmentirlo.
El fetiche es un signo de triunfo sobre la amenaza de castración y protege
contra ella. Otras ventajas del fetiche es que los otros no distinguen su significado y casi
siempre esta accesible y resulta fácil obtener satisfacción a través de él. Se retiene como
fetiche la última impresión anterior a la traumática
PERVERSOS: han mudado de objeto sexual (o sea el sexo opuesto) y aquellos que
principalmente se alteró la meta sexual (el coito), entre estos están los masoquistas,
sádicos, voyeur etc. justamente llamamos perversa a la práctica sexual cuando ha
renunciado a dicha meta y persigue la ganancia de placer como meta autónoma.
Según Lacan, la fobia y el fetichismo es un par articulado. La fobia es la neurosis en
su estado más simple y más angular, mientras que el fetichismo es su cara más perversa.
Tienen en común que ambas neurosis ponen en juego un objeto pero funcionan como un
significante que viene a sustituir como respuesta a un encuentro con la castración en el
campo del Otro. El fetichismo intenta velar la castración, aquello que sabe y no quiere saber
(noción de velo). La fobia suple la carencia paterna, la perversión la carencia materna. La
fobia descompleta y castra, el fetichismo completa y colma su ausencia, la falta en el campo
de Otro materno. El objeto fóbico tiene un doble juego, se lo necesita para apoyar la
operación pero se lo mantiene alejado porque se lo padece, padece eso mismo que busca.
El sujeto fóbico mantiene lo que padece al servicio del deseo. El fetichista tiene el objeto
cerca porque no lo padece, se satisface con él, intenta localizar la satisfacción en el objeto.
FOBIAS
En las fobias mecanismo es el propio de las neurosis, la represión frente a las
mociones pulsionales. La libido libre se muda en angustia, y luego se liga a un peligro
exterior. Frente al miedo que produce ese nuevo objeto, se producen ciertas medidas de
precaución para evitar ese peligro, ahí es cuando surge la fobia propiamente dicha. Las
fobias reviven el conflicto de ambivalencia edípica hacia el padre. Represión de las
tendencias edípicas, fundamentalmente se reprime la moción hostil (frente a la caída del
caballo Juanito desea que le suceda un daño al padre). El mecanismo propio de la fobia
es el desplazamiento. Se sustituye el agente castrador por un objeto externo.
PRIMERA FASE
En la primera fase, la angustia surge sin objeto, sin que se sepa ante qué. Aquí
Freud ubica la diferencia con el miedo, este surge ante un objeto presente y la angustia que
considera sin objeto. A diferencia de Lacan, que afirma en su Seminario sobre la angustia
que la angustia no es sin objeto. Hemos de suponer, pues, que en el sistema icc existía un
impulso erótico que aspiraba pasar al sistema cc (precc), pero la carga lanzada en contra de
este impulso lo rechaza entonces, la carga icc de libido de la representación rechazada
deriva en angustia. En las fobias, la representación queda en el icc pero el monto de
afecto es trasmudado en angustia. En la histeria el monto de afecto es trasmudado al
cuerpo (conversión) y en la neurosis obsesiva el afecto se une a otra representación pero
ésta es tolerable para el yo (falso enlace). Juanito sale de paseo a la plaza y no sabe por
qué se angustia. Y que esa angustia es el resultado de una moción libidinal (impulso
erótico) que quiere pasar a la cc (precc) pero que es imposible, esta moción es querer amar
a la madre y odiar al padre, esto no es posible, es una representación inconciliable con el
yo. Entonces, se le saca esa investidura a modo que quede icc y que no haga estragos en
la cc, a su vez esta moción libidinal inconciliable insiste todo el tiempo en querer pasar a la
cc pero no pasa, es ahí donde se le da la contrainvestidura que es una energía que envía el
precc para que esa representación inconciliable no vuelva a molestar.
SEGUNDA FASE
A partir de la repetición se da un primer paso para dominar la angustia: la
investidura precc en fuga se enlaza/adhiere a una representación sustitutiva con lo
que se constituye el objeto fóbico y se relaciona la angustia convirtiendo en miedo a
ese objeto externo. La contrainvestidura emanada del sistema cc lleva, pues, a la
formación de un sustituto. A la vez que reprime, lleva a la formación sustitutiva. Entonces,
se enlaza el monto de afecto a un objeto por via del desplazamiento, formando el objeto
fóbico. En Juanito ya no es más temor al padre sino al objeto fóbico. El monto de afecto se
asocia al caballo por via asociativa (desplazamiento).
TERCERA FASE
En la tercera fase, con el fin de inhibir el desarrollo de angustia que proviene de la
representación sustitutiva se constituye una barrera a la que Freud denomina “muralla
defensiva” a base de evitaciones, renuncias y prohibiciones (parapetos fóbicos). El
sistema cc se protege ahora contra la actividad de la formación sustitutiva por medio de la
contrainvestidura de los elementos que la rodean. Juanito no quiere salir a la calle, se
inhibe, lo evita.
LACAN:
postula que la fobia es una tentativa de solución a la confrontación con la
castración materna y que el objeto fobígeno tiene una función significante y supliría
cierta falla a nivel del padre real. La fobia según Lacan, nos muestra bien, cómo se
defiende el niño del deseo de la madre (DM: el falo), y cómo la madre se lo come,
haciéndolo su objeto del deseo. Entonces el niño pierde su subjetividad para ser el objeto
de goce de la madre, quedar a merced del goce la madre, reducido a un objeto. Es evidente
que ahí debía estar involucrada la función del padre, que en el caso de las fobias, falla.
En la fobia se potencia al padre, se lo suple, en su función castradora. Hay una carencia
paterna en relación a la castración, con lo cual la fobia vendría a suplir la misma. Donde la
función castradora paterna falla, la fobia viene a suplir la carencia paterna. Donde el padre
debería castrar y no castra es ahí donde actúa la fobia. No opera el padre real como agente
de la castración y como sostén del significante Nombre del Padre en su accionar metafórico
respecto al significante Deseo de la Madre. La fobia en Lacan es una defensa frente a la
madre que se lo quiere comer como objeto. Como la madre de Juanito, el niño queda
enredado en las sabanas, y ya no es Juanito, sino el objeto del deseo de la madre.
La angustia aparece frente al deseo del Otro, un Otro que remite al significante, a
lo simbólico. No se trata de un Otro vivo, gozante. Es una función lógica, estructural. La
función "deseo de Otro", implica que es en el campo del Otro que el sujeto se funda. El
sujeto a advenir se funda en un deseo del otro primordial, que es en realidad una falta. El
momento de angustia es en el encuentro con lo real. Con aquello que no se puede nombrar,
para lo cual no existen significantes para definirlo.