pentagrama
El pentagrama (del griego: penta: cinco, grama: escribir) es el lugar donde se escriben las notas y todos los demás signos
musicales. Tiene cinco líneas y cuatro espacios, que se enumeran de abajo hacia arriba. Las lineas son equidistantes y
horizontales.
La música se escribe por medio de signos que se colocan en el pentagrama. Los signos principales son:
Las figuras como representación de la nota musical: cada una de ellas indica duración de sonido y, situada específicamente
en una de las líneas o de los espacios, corresponde a un tono musical determinado. La invención del pentagrama resolvió
los problemas de representación gráfica del mismo.Cada vez que la melodía supera el ámbito de nueve tonos que cubre el
pentagrama, se utilizan espacios y líneas adicionales, que se dibujan tanto encima como bajo el pentagrama, según sea
necesario.
Las claves
Los silencios
Las alteraciones
Aparte de las notas, en el pentagrama se ubica al principio la clave, los modificadores que indican la tonalidad usada
(armadura), el compás y el carácter (afectuoso, marcial, etc.).
Historia
Guido de Arezzo fue el que puso el nombre a las notas.
En el ejemplo anterior, la clave usada es la de sol, que indica que la nota centrada en la segunda línea (contando de abajo
hacia arriba) corresponde al sol3 (cuatro teclas a la derecha del do central del piano). No hay alteraciones, así que se trata de
la tonalidad de do mayor o la menor
El siguiente ejemplo es un gran pentagrama (usado, por ejemplo, en un piano). Cada pentagrama tiene siete notas y un
silencio.
Aquí hay una imagen de ejemplo con notación musical habitual.
Notación musical habitual. El 4/4 significa 4 pulsos/compás a una velocidad de 4 veces/PPP establecida; la "o" del 3er
espacio, redonda; el palo vertical,el cambio de compás ;lo de después son 2 blancas(2 pulsos/nota),si y do.Luego un cambio
de compás a 2 pulsos/compás a la misma velocidad; mi' ,la ,2 semicorcheas compuesta de fa sostenido y mi bemol.
Veamos que es una figura musical:
Para la acepción del término nota que se refiere a un sonido, véase Nota musical.
Valor relativo de las notas, de arriba abajo: redonda, blanca, negra, corchea y semicorchea
En el ámbito de la música, una figura o nota es un signo que, colocado en un pentagrama con clave establecida, determina la
altura y la duración de un sonido determinado.
Las figuras son siete y se denominan de la siguiente forma: redonda, blanca, negra, corchea, semicorchea, fusa y semifusa.
Unidad de duración
La figura que representa la unidad de duración es la redonda. Una redonda equivale a dos blancas, cuatro negras, ocho
corcheas o dieciséis semicorcheas.
Figuras simples y compuestas
Las figuras (o valores) recién enumeradas son figuras simples; las figuras compuestas aquellas que están acompañadas de
uno o más puntillos.
Los silencios también pueden llevar puntillo.
Relación entre las figuras por su valor
Cada valor simple equivale a dos de su figura inmediata:
Una redonda equivale a dos blancas.
Una blanca equivale a dos negras.
Una negra equivale a dos corcheas.
Una corchea equivale a dos semicorcheas.
Una semicorchea equivale a dos fusas.
Una fusa equivale a dos semifusas.
Asimismo, podemos establecer otras relaciones en base a las recién mencionadas, por ejemplo: una redonda equivale a
cuatro negras, una corchea equivale a ocho semifusas, etc.
En el caso de los valores compuestos, se utiliza el puntillo y cada uno equivale a tres de figura inmediata:
Una redonda con puntillo equivale a tres blancas.
Una blanca con puntillo equivale a tres negras.
Una negra con puntillo equivale a tres corcheas.
Una corchea con puntillo equivale a tres semicorcheas.
Una semicorchea con puntillo equivale a tres fusas.
Una fusa con puntillo equivale a tres semifusas.
Como antes se mencionó con los valores simples, también en los compuestos se pueden establecer otras relaciones
teniendo como patrón a las recién mencionadas, por ejemplo: una redonda con puntillo equivale a seis negras.
Figuras obsoletas
Para evitar una cantidad exagerada de tipos de figuras, las de mayor y menor duración fueron cayendo en desuso, debido a
que su ejecución era demasiado complicada, casi no se usaban y pueden ser reemplazadas por otras figuras de menor valor
aumentando el tiempo de la pieza.
La siguiente lista muestra las figuras en desuso y sus relaciones con la unidad de duración:
Una máxima equivale a ocho redondas.
Una longa equivale a cuatro redondas.
Una cuadrada o breve equivale a dos redondas.
Una garrapatea o cuartifusa equivale a un ciento veintiochoavos (1/128) de redonda.
Una semigarrapatea equivale media garrapatea, es decir, a un doscientos cincuenta y seisavos (1/256) de redonda.
Melodía
Una melodía es una sucesión coherente de sonidos y silencios que se desenvuelve en una secuencia lineal y que tiene una
identidad y significado propio dentro de un entorno sonoro particular. La melodía parte de una base conceptualmente
horizontal, con eventos sucesivos en el tiempo y no vertical, como sería en un acorde donde los sonidos son simultáneos.
Sin embargo, dicha sucesión puede contener cierto tipo de cambios y aún ser percibida como una sola entidad.
Concretamente, incluye cambios de alturas y duraciones, y en general incluye patrones interactivos de cambio y calidad. La
palabra llego al castellano proveniente del bajo latín "melodia", que a su vez proviene del griego "moloidia" ([canto], canto
coral), formada por "melos" (canción, tonada, música, miembro de una tonada) y el griego "oidía" (canto), de aeídein
(canción).
Concepto
El concepto de melodía es uno de los más complejos de definir para la teoría musical, porque se hace necesario poner en
palabras lo que de manera descriptiva sería más simple y comprensible.
Bibliografía
La Melodía, Ernst Toch. Labor. Barcelona, 1931.
Clave (música)
Mano guidoniana, Mantua, siglo XV. Las claves están a la izquierda de las líneas
La clave es un símbolo usado en notación musical, cuya función es asociar las notas musicales con las líneas o espacios del
pentagrama. Una clave asocia una nota en concreto con una línea del pentagrama, de manera que a las notas siguientes les
corresponderán los espacios y líneas adyacentes.
Existen tres símbolos distintos para representar a las distintas claves, la clave de sol, la clave de fa y la clave de do, que
llevan el nombre de la nota que designan a una línea de los pentagramas. Es obligatoria su colocación al principio de cada
pauta, pero puede cambiarse durante el transcurso de la obra en cualquier momento, si se requiere.
Función de las claves
Estas tres claves designan sonidos distintos sobre el pentagrama: la clave de fa asocia a una línea del pentagrama el fa3, la
clave de sol asocia el sol4, y la clave de do asocia el do4 (siendo éste, por convención, el do central del piano). De esta
manera, se usa una u otra clave para determinar distintas tesituras. Si un instrumento tiene una tesitura fafafa cinco del
pentagrama, pero mucho más cortas, para seguir el esquema de líneas y espacios en la partitura y que el instrumentista
pueda reconocer la nota que se representa. Pero si se añaden muchas de estas líneas adicionales, se pierde la perspectiva y
resulta muy complicado leerlo, y en otros casos, simplemente no hay espacio físico entre un pentagrama y el inferior o
superior).
En teoría, al tener tres símbolos de tres claves distintas, y cinco líneas en el pentagrama, se podrían disponer de 15
posibilidades distintas de colocación de las claves, y por lo tanto, 15 posibilidades distintas de colocar cada sonido sobre el
pentagrama. Pero en el pasado solamente se utilizaron siete de estas posibilidades: una para la clave de sol, dos para la
clave de fa, y cuatro para la clave de do. Al conjunto de las tres claves y de estas siete posiciones se le denomina septiclavio.
Origen e historia
En su origen, la grafía del símbolo de cada clave se deriva del nombre de la misma según el sistema de notación musical
anglosajón, que nombra a sus notas, y por extensión a sus claves, con letras en vez de con nombres (A en lugar de la, B en
lugar de si, etc.). De manera que según este sistema, la clave de sol sería la clave de G, la clave de fa sería la clave de F, y la
clave de do sería la clave de C. La G, la F y la C se usarían en su día para simbolizar las claves, y la actual grafía sería una
versión transformada de estas letras. Este hecho, se asocia a un monje benedictino italiano, Guido D'Arezzo, que fue el
creador de la notación musical, y el que puso las bases para el sistema musical que conocemos en la actualidad, aunque con
anterioridad ya hubo otro intento de notación, propuesto por Hucbaldo.
Posible evolución de la clave de sol
En un principio, la música se transmitía de manera oral, pero llegó un momento en el que vio la necesidad de crear un
sistema de notación para poder recordarla y transmitirla. Aunque al principio estos sistemas de notación eran bastante
primitivos y solo marcaban la dirección de la voz, si el sonido era o no ascendente, este sistema se fue complicando. Uno de
los principales problemas era nombrar a los sonidos que se cantaban, y poder representarlos por escrito, de manera que la
clave fue uno de los primeros signos musicales en aparecer.
En los siglos XI y XII, ya se usaban claves, que se ponían al inicio de los tetragramas, ya que solo tenían cuatro líneas, y
asignaban líneas a las notas. En el canto gregoriano había en un principio dos claves, la de do y la de fa, que se podían situar
en distintas líneas, en la segunda, tercera y cuarta del tetragrama. Se utilizaron también para marcar las tesituras en las que
cantaban las diferentes voces cuando se empezó a usar un sistema musical polifónico. La más antigua clave de do tenía
forma de pequeña C, mientras que la clave de fa tenía forma de F, pero formada con tres pequeños cuadrados negros.
Posteriormente se les unió la clave de sol.
La grafía de las claves fue modificándose, a lo largo de toda la Edad Media y Renacimiento, pero sobre todo es a partir del
año 1600, con el inicio del Barroco cuando cambia, y se comienza a usar la misma simbología que usamos para representar
las claves actuales, como se puede apreciar en las partituras de la época que han sobrevivido hasta ahora.
Clave de sol
Clave de sol
Nombre de los espacios en clave de sol
El símbolo usado para representar esta clave se basa en un espiral parecido a una G, unida a una especie de S. La clave de
sol en la notación musical moderna se coloca en la segunda línea del pentagrama empezando por la de abajo, y esa
colocación se guía por el inicio de la espiral que la forma. Durante el Barroco se la conocía como clave italiana. También se
la denominaba “clave de violín” (puesto que las partituras para este instrumento se escriben en esta clave) o “clave de G”
(utilizando la notación musical anglosajona). En inglés se denomina treble clef (‘clave para agudos’) y a veces “clave
francesa”.
Nombre de las líneas en clave de sol
Esta clave se encarga de situar al sol4 (sol3 en la notación franco-belga, y sol5 en la notación de Riemann) en la segunda
línea, lo que quiere decir que el resto de las notas que estén escritas sobre la partitura se nombran a partir de esa. Es la clave
que da la posibilidad de representar sonidos agudos, de manera que es la que usan los instrumentos con tesituras más altas.
Sobre todo la usan los instrumentos de viento de madera, el violín, algunos instrumentos de percusión, y la mano derecha
del piano (a diferencia de la mano izquierda, que lee en clave de fa, y también en clave de sol). En la música vocal, tanto la
voz soprano como la contralto, están escritas igualmente en esta clave si bien, en sus orígenes, esto no era así ya que cada
una tenía una clave propia. La clave de sol es la más usada en la actualidad.
Durante el siglo XVII y el siglo XVIII, era costumbre escribir la música para violín o flauta, sobre todo la publicada en Francia,
en una clave de sol en la primera línea, ya que daba la posibilidad de representar en el pentagrama sonidos un poco más
agudos.
Clave de fa
Clave de fa en cuarta
Cada uno puede hacer la clave de Fa como quiera, ya que no tiene un sitio determinado. La clave de fa se ha representado
con dos símbolos distintos, aunque uno de ellos en la actualidad está en desuso. Ambos símbolos provenían de una versión
estilizada de la letra F, que en la notación musical anglosajona simboliza a la nota fa. Esta clave sitúa a la nota fa3 (fa2 según
la notación frannco-belga y fa4 según la notación de Riemann) sobre el pentagrama, y tiene dos posiciones distintas sobre el
mismo, o bien sobre la tercera línea, o bien sobre la cuarta línea. Su situación sobre una o sobre otra línea lo marcan dos
pequeños puntos, uno encima del otro, que se colocan a la derecha de la clave y delimitando la línea a la que se refiere.
Clave de fa en cuarta
La clave de fa que se sitúa en la cuarta línea del pentagrama, se denomina clave de fa en cuarta y hace más tiempo se
denominaba también clave de bajo, ya que para la música vocal la partitura de los bajos estaba escrita en esta clave. Es la
clave en uso que permite escribir sobre el pentagrama sonidos más graves. En la actualidad, la usan sobre todo los bajos de
la cuerda frotada, como el violonchelo y el contrabajo, y los instrumentos más graves de la familia del viento metal, como por
ejemplo la tuba o el trombón.También usada en percusión (redoblante, timbales, platillos, bombo, caja, etc). También se usa
para la mano izquierda del piano, que da sonidos más graves que la mano derecha, que se escribe en clave de sol.
Clave de fa en tercera
La clave de fa que se sitúa en la tercera línea del pentagrama se denomina clave de fa en tercera. Se utilizaba como clave de
transición para instrumentos de tesituras graves. Una denominación más antigua era clave de barítono, ya que en la música
vocal, las partituras escritas para estos cantantes se escribía en esta clave. Se usa muy poco, o casi nada.
Clave de fa en quinta
En alguna ocasión se ha usado la clave de fa situada en la quinta línea del pentagrama, como el caso del compositor
Heinrich Schütz, pero en la actualidad no se utiliza. Daría el mismo nombre a las notas que la clave de sol en segunda línea,
pero la tesitura sería dos octavas más grave. Es la clave que proporciona la tesitura más grave de todas las posibles
combinaciones de claves en el pentagrama.
Clave de do
Clave de do en tercera
El símbolo que representa a la clave de do, está formada por dos C al revés, una encima de la otra. Esto es porque en la
notación anglosajona, la C representa a la nota do, y además se encarga de asignar a las líneas del pentagrama la nota
do4(Do central). Esta clave tiene cuatro posiciones posibles, en la primera línea, en la segunda, en la tercera o en la cuarta,
aunque las más utilizadas son las que se sitúan sobre la tercera o cuarta línea. Como generalidad, se usa para representar
sonidos medios.
Clave de do en tercera
La clave de do que se sitúa sobre la tercera línea del pentagrama, se denomina clave de do en tercera o clave de contralto,
debido a que la música para contraltos se solía representar en esta clave. Se usa para la música para violas, a veces para
trombones y para música vocal antigua.
Clave de do en cuarta
Clave de do en cuarta
La clave de do situada sobre la cuarta línea del pentagrama, se denomina clave de do en cuarta o clave de tenor. Esto se
debe a que la música para tenor solía representarse en esta clave. Se usa para el fagot, como clave de transición para
algunas notas agudas del violonchelo y para representar notas agudas del trombón. En ocasiones se puede ver todavía en
partituras de música vocal antigua.
Clave de do en primera (no usada)
La clave de do que se representa en la primera línea del pentagrama, siempre empezando a contar por abajo, se llama clave
de do en primera o clave de soprano. En la actualidad no se utiliza, pero en otros tiempos se usaba sobre todo para
representar la parte de soprano en las partituras vocales. Ahora se puede encontrar en textos antiguos, para algún fragmento
cantado por sopranos.
Clave de do en segunda
La clave de do situada en la segunda línea del pentagrama, se denomina clave de do en segunda, o también clave de
mezzosoprano, debido a que se usaba esta clave para representar la música de las cantantes mezzosoprano. Apenas se usa,
excepto para algunos fragmentos para evitar añadir muchas líneas adicionales en la música para mezzosoprano.
Clave para percusión
Clave de percusión
La clave de percusión, a diferencia del resto de claves, no tiene el mismo significado que la de sol, la de fa ni la de do. Ésta,
no coloca los sonidos entre las líneas y espacios, como hacían las otras, sino que es una convención para mostrar que lo
que está escrito a continuación de ella en el pentagrama está dedicado a la percusión que no tiene ninguna afinación en
concreto. A cada instrumento se le asigna una línea o un espacio distinto.
Para partituras de instrumentos de percusión que sí emiten distintas notas, que tienen afinación, como por ejemplo los
timbales, o los xilófonos, tienen partituras propias separadas de la de percusión, con las claves ya explicadas, como el resto
de instrumentos.
Clave para guitarra (TAB)
Ejemplo de tablatura para guitarra
La música para guitarra o bajo, en muchas ocasiones no viene escrita en los pentagramas tradicionales, sino que viene
escrita en tablaturas. Son como los pentagramas, pero suele tener seis o cuatro líneas, representando cada línea una cuerda.
A diferencia de los pentagramas, no se representa la nota, sino la posición de los dedos sobre los trastes. Para indicar que
es una tablatura y no un pentagrama, se indica con las letras TAB en sentido vertical al comienzo de la obra. Este TAB
tendría el mismo significado que la clave de percusión.
Clave de transposiciones de octava
Rango de la guitarra, donde se ve la clave de sol con el 8
Ejemplo de la notación 8va
En ocasiones, las claves no representan el sonido real que interpreta un instrumento. Por ejemplo, el contrabajo, tiene sus
partituras en clave de fa en cuarta, pero en realidad, los sonidos que emite no son los que están representados, sino que son
una octava más grave. La guitarra, la flauta de pico alto, o en música vocal los tenores, están afinados una octava más grave
de lo que indica la clave en la que están escritas sus partituras, en este caso,la clave de sol. En otros casos, ocurre al
contrario, y el instrumento está afinado una octava más agudo de lo que indica su clave, como por ejemplo, la flauta píccolo,
que tiene sus partituras escritas en clave de sol. A esto se le llama transposición de octava.
Para señalar que el instrumento está emitiendo los sonidos con una octava de diferencia de lo escrito en la partitura, se
añade un 8 pequeño a la parte inferior de la clave, en el caso de que sea una octava más grave, y un 8 en la parte superior de
la misma en el caso de que sea una octava más agudo. También existe la posibilidad de añadir un 15, lo que significaría que
habría dos octavas de diferencia, pero esto apenas se usa.
En la mayoría de los casos, los editores no se suelen molestar en añadir el 8 a las claves de las partituras de estos
instrumentos, ya que consideran que la diferencia de octavas está sobreentendida.
Hay otros casos en los que se amplía la tesitura de una clave, añadiéndole en algún fragmento de la obra la notación de
octava, 8va en el caso de que sea más aguda, y 8vb en el caso de que sea más grave, para evitar tener que cambiar de clave
o añadir muchas líneas adicionales.
Usos de las claves
Edición de fragmento de partitura de Bach, donde se aprecian claves similares a las actuales
A pesar de existir tantas posibilidades distintas de claves y posiciones en el pentagrama, solamente se usan normalmente
siete de estas posibilidades. Los criterios para usar una clave u otra son principalmente dos, que la tesitura del instrumento
que lo va a interpretar se adecúe al rango de notas que impone la clave, y que sea lo más claro y simple posible, para facilitar
la lectura de la partitura al músico.
No se usa la clave de sol colocada en la tercera, cuarta o quinta línea, porque estaría dando las mismas notas que la clave de
do en primera, la clave de do en segunda y la clave de do en tercera respectivamente. Son totalmente equivalentes, en
cuanto al nombre de las notas y en cuanto a la tesitura. No tiene mucho sentido usar distintas claves para nombrar
exactamente lo mismo. Si además tenemos en cuenta que las claves de do en primera y segunda línea son muy poco
utilizadas, es muy innecesario usar más claves.
No se usa la clave de fa en la primera o en la segunda línea, porque tienen equivalencia de nombre y tesitura con la clave de
do en tercera y la clave de do en cuarta respectivamente, así que no es útil porque estas claves de do son bastante
utilizadas.
De entre las claves de do posibles, la que no se usa es la que está colocada en la quinta línea del pentagrama. Esto es
porque tiene equivalencia de nombre y tesitura con la clave de fa en tercera. Si esta clave ya se usa poco, es innecesario
crear más elementos para la notación.
El que se usen unas claves y no otras, cuando comparten tesitura y designan los mismos nombres a las notas del
pentagrama, es una cuestión de tradición, y de evolución de las primitivas claves que se usaban en los tetragramas durante
la Edad Media.
Claves en la partitura
Partitura del Cuarteto de cuerda n.º 2, op. 33, de Haydn
Las claves se sitúan obligatoriamente al principio de la obra, al principio del pentagrama, y se tiene que colocar antes que la
armadura y que el tempo del compás. También es necesario ponerlas en el primer compás de cada pentagrama, siempre
delante de la armadura que también se debe colocar en el primer compás de todos los pentagramas, a lo largo de toda la
obra, aunque algunos editores no lo hacen. Si es necesario cambiar la clave en medio de una partitura porque cambia la
tesitura, es decir, se va a interpretar un fragmento más agudo o más grave que es complicado de representar debido a que se
tendrían que añadir muchas líneas adicionales, se puede hacer sin problema, en cualquier compás, aunque no sea el primero
del pentagrama, y en cualquier parte del mismo, no sólo al principio.
Sonata n.º 23 para piano, Appassionata, de Beethoven
En los instrumentos de gran registro, por ejemplo, las piezas para piano se escriben con dos pentagramas simultáneos, el de
arriba en clave de sol, que se toca con la mano derecha y el de abajo, en clave de fa en cuarta, con la izquierda. Las claves en
estos sistemas de pentagramas (un sistema es un grupo de pentagramas que se leen simultáneamente, y que vienen
agrupados mediante unas llaves o corchetes) funcionan exactamente igual que si solo hubiera uno, cumpliéndose las
normas generales ya descritas también para estas partituras. Aunque en el caso del piano, es muy raro que cambie la clave a
lo largo de una obra.
Cuando se escribe música para más de un instrumento (dúos, tríos, cuartetos, quintetos, orquestas de cámara, orquestas
sinfónicas...), se suelen compilar todos los pentagramas de todos los instrumentos en una sola partitura, de manera vertical,
y de las tesituras más agudas a las más graves. En las partituras orquestales se conservan los principios generales de
colocación de las claves, no cambia absolutamente en nada, cada pentagrama de cada instrumento es independiente y está
en su clave correspondiente. Estas partituras se usan como guías sobre todo para el director de orquesta. Las partituras
específicas para cada instrumento se denominan particellas (italiano: partícula )?.
Claves en la música vocal
Música vocal representada en dos pentagramas
Para las partituras de música vocal, normalmente se suelen representar en una misma partitura todas las voces, cada una en
su pentagrama correspondiente, al igual que se hace en las particellas.Las voces que normalmente se representan en la
música vocal polifónica son cuatro: soprano, contralto, tenor y bajo. Hasta hace un siglo, las claves que se usaban para cada
voz eran distintas a las que se usan de manera general en la actualidad. La voz de soprano era representada en clave de do
en primera, de ahí que se le denomine también clave de soprano. La voz de contralto, era representada en clave de do en
tercera, de ahí que también se le llame clave de contralto. La voz de tenor, era representada en clave de do en cuarta, y por
eso se le llama también clave de tenor. Y por último, la voz del bajo estaba escrita en clave de fa en cuarta. Por eso se le
llama también clave de bajo.
En la actualidad, estas claves se han dejado de usar generalmente para la mayoría de estas voces, excepto para algunos
fragmentos. Para las voces de soprano y contralto se usa la clave de sol, para tenor se suele usar la clave de sol, aunque
como su tesitura es una octava más grave, se suele añadir un pequeño 8 en la parte inferior de la clave. El bajo mantiene su
antigua representación en la clave de fa en cuarta.
En algunos casos, se puede representar estas partituras de música vocal en dos pentagramas en vez de en cuatro. En el
pentagrama superior, en clave de sol, se representan las voces de soprano y contralto, y en el pentagrama inferior, en clave
de fa en cuarta se representan las voces de tenor y de bajo.
Silencio (música)
Silencio es el signo que se utiliza en música parapenetrar medir la duración de una pausa. Cada figura musical tiene su
silencio, y el valor de éste está en correspondencia con la que representa. Se puede considerar que el silencio es una nota
que no se ejecuta. El silencio tiene dos funciones: La primera es separar las frases musicales, y la segunda es dar tiempo de
descanso (y de respiración, en el caso de cantantes e instrumentos de viento) al intérprete.
Relación entre las notas y sus silencios
La relación entre las notas y sus silencios respectivos es la misma que corresponde a sus duraciones temporales. Los tipos
de silencios empleados, en similitud con la figuras musicales, son los siguientes:
Silencio de Redonda
Silencio de Blanca
Silencio de Negra
Silencio de Corchea
Silencio de Semicorchea
Silencio de Fusa
Silencio de Semifusa
La ilustración que sigue, representa las figuras de silencios musicales empleadas en la actualidad.
Becuadro. Bemol. Sostenido.
Doble sostenido.
Doble bemol.
Alteración (música)
En el ámbito de la música, las alteraciones son los signos que modifican la entonación (o altura) de los sonidos naturales y
alterados. Las alteraciones más utilizadas son el sostenido, el doble sostenido, el bemol, el doble bemol y el becuadro.
Las alteraciones y sus efectos
El bemol: baja el sonido un semitono cromático y se presenta con el signo ♭.
El sostenido: sube el sonido un semitono cromático y se representa con el signo ♯.
El doble bemol: baja el sonido dos semitonos cromáticos y se representa con el signo .
El doble sostenido: sube el sonido dos semitonos cromáticos y suele representarse con
el símbolo .
El becuadro: cancela el efecto a las demás alteraciones. Se representa con el signo ♮.
Otras alteraciones
Medio bemol. Medio sostenido.
En algunos sistemas musicales poco utilizados, también se usan el medio sostenido, el
medio bemol, el sostenido y medio y el bemol y medio.
También, antiguamente era utilizado el doble becuadro, pero ha caído en desuso.
Clasificación de las alteraciones
Alteraciones simples y dobles
Bemol y medio. Sostenido y medio.
Las alteraciones pueden clasificarse en simples y dobles.
Las alteraciones simples son aquellas que suben o bajan un sonido un semitono cromático. Son el sostenido y el bemol.
Las alteraciones dobles son aquellas que suben o bajan un sonido dos semitonos cromáticos. Son el doble sostenido y el
doble bemol.
Cabe advertir que, al igual que el doble becuadro, los sostenidos y bemoles dobles, por ilógicos, resultan irrelevantes en su
uso moderno.
Alteraciones propias, accidentales y de precaución
En otro tipo de clasificación, las alteraciones pueden ser propias, accidentales y de precaución.
Las alteraciones propias son aquellas que se colocan al principio de cada pentagrama, después de la clave y antes del
indicador del compás, y alteran todos los sonidos del mismo nombre que se hallan en una pieza de música definiendo asi la
tonalidad. A este grupo de alteraciones también se les llama armadura.
Las alteraciones accidentales son aquellas que se colocan a la izquierda de una figura y alteran a todos los sonidos de igual
nombre y entonación del compás en el cual se encuentra.
Las alteraciones de precaución son aquellas que, si bien son innecesarias, se colocan para evitar errores de lectura.
Alteraciones ascendentes y descendentes
Las alteraciones ascendentes son aquellas que suben un sonido uno o más semitonos cromáticos. Son el sostenido y el
doble sostenido.
Las alteraciones descendentes son aquellas que bajan un sonido uno o más semitonos cromáticos. Son el bemol y el doble
bemol.
La única alteración que puede ser tanto ascendente como descendente es el becuadro.
Notación, lectura y solfeo de las alteraciones
En la escritura, las alteraciones accidentales se colocan a la izquierda del óvalo de la figura que representa el sonido que se
altera. En cambio, en la lectura, la alteración debe decirse después del nombre del sonido, por ejemplo: do sostenido. En el
solfeo, las alteraciones no deben ser pronunciadas.