Desigualdad de género y concursos de belleza
Desigualdad de género y concursos de belleza
capítulo
11 Sexo y
género
C
Pregunta de enfoque del capítulo
doce años observó el desfile con ojos muy abiertos toda la noche. No
llevaba ninguna corona o banda, pero se veía inteligente en un
vestido de terciopelo negro.
Después de la parte dedicada al talento, la niña se volvió hacia mí
y preguntó: "Cuando yo esté en el concurso Miss America quiero
tocar el piano y el saxofón como mi prueba de talento. Puedo
cambiar de uno a otro. ¿Crees que eso funcionaría?"
"Bien, ciertamente eso sería distinto", contesté.
"Bueno, puedes lograrlo, pero tú sabes, hay tantas otras cosas que
hacer además de ser una reina de belleza..."
señorita Oklahoma era coronada Miss America 2006. Todas las demás
jóvenes de la audiencia, las que tenían corona y las que no, se juntaron
coreando las palabras de la famosa canción, que a la nueva Miss America
se le brindaba como serenata en la voz del gran maestro de ceremonias
(Continúa)
Ajusta tu enfoque
¿Qué es cosificación? La cosificación es el proceso mediante el cual algunas personas tratan a otras como si
Tal
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1. La mayoría de la gente tiene una percepción precisa de su apariencia física.
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3. Muchas jóvenes y mujeres creen que estar ligeramente "pasadas de peso" las hace menos
"femeninas" 4. El atractivo físico constituye en mayor medida una parte central de la
autopercepción para las
mujeres que para los hombres.
5. Las participantes en concursos de belleza como Miss America se han mantenido más o menos igual
respecto a la talla corporal a lo largo de la historia de estos certámenes.
6. La delgadez se ha considerado siempre sinónimo del cuerpo "ideal" para las mujeres.
7. Las mujeres fisicoculturistas se han ganado la aceptación total en la sociedad.
8. Los medios desempeñan un papel importante en la formación de las percepciones de la sociedad
acerca del cuerpo ideal de la mujer.
Respuestas en la página 348
1. Falso.
la vida cotidiana
3. Verdadero. Más de la mitad de las mujeres adultas en Estado Unidos están actualmente a dieta , y más de tres
cuartos de las mujeres con un peso normal piensan que están "demasiado gordas". Recientemente, jovencitas de
menor edad han adquirido preocupaciones similares. Por ejemplo, en un estudio se halló que 80% de las niñas de
cuarto grado de primaria vigilaban su peso.
4. Verdadero. Las mujeres han sido socializadas para creer que ser físicamente atractivas es muy
importante. En investiga- ciones se ha establecido que el peso y la forma del cuerpo eran determinantes
centrales en la percepción del atractivo físico de las mujeres.
5. Falso.
6. Falso.
7. Falso.
Durante las décadas de 1980 y 1990, las concursantes del certamen Miss America y otros concursos de belleza a nivel
nacional han reducido la talla corporal, volviéndola más delgada y menos curvilínea. En la
actualidad, se pone más énfasis en estar físicamente en forma, pero las concursantes ganadoras
generalmente tienen mucho menos peso corporal que una mujer promedio de la misma estatura y edad.
La imagen "ideal" del cuerpo para las mujeres ha cambiado varias veces. Una perspectiva positiva del cuerpo obeso ha
prevalecido a lo largo de la mayor parte de la historia; sin embargo, en el siglo xx en Estados
Unidos, esta perspectiva dio paso a la "aversión a la grasa".
Pese a que el fisicoculturismo entre las mujeres ha ganado cierta aceptación, se espera de las mujeres fisi-
coculturistas que sean "femeninas" y no se sobredesarrollen.
8. Verdadero. En Estados Unidos, las mujeres son bombardeadas con publicidad, programas de televisión y
películas que contienen imágenes de mujeres que generalmente representan un ideal al que la mayoría no puede
llegar.
Fuentes: basado en Fallon, Katzman y Wooley, 1994; Kilbourne, 1999; Seid, 1994; y Turner,
1997.
Hermafroditas/transexuales
El sexo no siempre está bien definido. En
ocasiones, un desequilibrio hormonal antes del nacimiento
produce una persona hermafrodita en la que la
diferenciación sexual es ambigua o incompleta. Los
hermafroditas tien- den a tener alguna combinación de
genitales de hombre y mujer. En un caso, por ejemplo, un
hombre con cro- mosomas normales (XY) nació con un
pene de sólo un centímetro de largo y una abertura urinaria
similar a la de una mujer. Algunas personas pueden ser
genéticamente de un sexo pero tener la identidad de
género del otro. Esto es verdad para un transexual, una
persona en quien las estructuras del cerebro relacionadas con
el sexo que definen la identidad de género son opuestas a
las de los órganos sexuales físicos del cuerpo de la
persona. En consecuencia, los transexuales sienten a menudo
que son del sexo opuesto al de sus genitales. Los transexuales
pueden percatarse de este conflicto entre la identidad de género y el sexo físico desde los años
preescolares. Algu- nos toman tratamientos hormonales o se someten a
unaoperación de cambio de sexo para alterar sus genitales,
con objeto de lograr un cuerpo congruente con su sentido de
identidad sexual. Muchos transexuales que reciben
tratamientos hormonales o procedimientos quirúrgicos
continúan llevando vidas que consideran compatibles con
su identidad sexual.
Las sociedades de Occidente reconocen la existencia de dos sexos únicamente; algunas otras sociedades
recono- cen tres: hombres, mujeres y berdaches (o
hijras o xaniths), hombres biológicos que se
comportan, visten, trabajan y son tratados, en la
mayoría de los casos, como mujeres. La aproximación
más cercana a un tercer sexo en las socieda- des
occidentales es un travesti, un hombre que mujer o una mujer
que vive como hombre, pero no altera sus genitales.
Aunque a los travestis no se les trata como un tercer
sexo, a menudo "pasan" como miembros de ese sexo
porque su apariencia y sus modales caen dentro del rango
de lo que se espera de los miembros del otro sexo.
vive como
La transexualidad puede ocurrir junto con la homose- xualidad, pero con frecuencia esto no
es el caso. Algunos
349
CAPÍTULO 11
SEXO Y GÉNERO
investigadores creen que tanto la transexualidad como la
homosexualidad tienen una causa prenatal común como la
liberación hormonal críticamente programada, debido al estrés
en la madre o la presencia de ciertos químicos hor- monales
durante los pasos críticos del desarrollo fetal. Los investigadores
continúan examinando este tema y debaten los orígenes de la
transexualidad y la homosexualidad.
Orientación sexual
La orientación sexual se refiere a la preferencia de un
individuo por relaciones emocionales y sexuales con
miembros del sexo opuesto (heterosexualidad), con el
mismo sexo (homosexualidad), o con ambos (bisexua-
lidad). Algunos académicos creen que la orientación
sexual tiene sus raíces en factores biológicos presentes en el
nacimiento; otros consideran que la sexualidad tiene tanto
componentes biológicos como sociales que no están
predeterminados en el nacimiento.
Los términos homosexual y gay se utilizan más a me- nudo
asociados con hombres que prefieren relaciones con el mismo
sexo; el término lesbiana se usa asociado a las mujeres que
prefieren relaciones con el mismo sexo. Los individuos
heterosexuales, que prefieren relaciones con el sexo opuesto,
son llamados algunas veces normales. Sin embargo, es
importante notar que es mucho menos pro- bable que las
personas heterosexuales sean etiquetadas por su
orientación sexual que las personas que son gays,
lesbianas o bisexuales.
¿Qué criterio utilizan los científicos sociales para clasifi- car
a los individuos como gays, lesbianas u homosexuales? En un
contundente estudio sobre sexualidad de mediados de la década de 1990,
investigadores de la Universidad de Chicago establecieron tres
criterios para identificar a las personas como homosexuales o
bisexuales: (1) atracción sexual hacia las personas de su
propio sexo, (2) involucra- miento sexual con una o más
personas del propio sexo, y (3) autoidentificación como gay,
lesbiana o bisexual (Mi- chael et al., 1994). De acuerdo con
este criterio, entonces, el haberse involucrado en un acto homosexual no
mente clasifica a una persona como homosexual.
necesaria-
De hecho, muchos de los que contestaron en este estudio de la
Uni- versidad de Chicago indicaron que aunque
tuvieron por lo menos un encuentro homosexual cuando fueron
jóvenes, ya no estaban involucrados en conductas homosexuales
y nunca se identificaban como gays, lesbianas o bisexuales.
para
Los estudios han examinado cómo se relaciona la orientación
sexual con la identidad. La socióloga Kristin G. Esterberg
(1997) entrevistó a mujeres lesbianas o bi- sexuales
determinar cómo "llevan a cabo❞ la identi- dad lesbiana o
la elección de la
bisexual durante actividades diarias como
ropa y el estilo del peinado, y cómo utili- zan el
lenguaje del cuerpo y la conversación. Según Ester-
berg (1997), algunas de las mujeres se veían a
sí mismas como "lesbianas de nacimiento", mientras
que otras ha- bían experimentado cambios en su
identidad, de acuerdo
con los entornos sociales, edad y condiciones políticas,
como periodos específicos en sus vidas. Otro estudio ob-
servó a hombres gays y bisexuales. El especialista en
de- sarrollo humano Ritch C. Savin-Wiliams (2004),
encontró que los jóvenes gays/bisexuales a menudo
creen, desde temprana edad, que son diferentes a otros
niños:
El patrón que más caracterizó la conciencia de los jó- venes, la interpretación y las respuestas afectivas de las
atracciones de la juventud, consistió en un deseo abru-
mador de estar en compañía de hombres. Querían to- car,
oler, ver y escuchar masculinidad. Esta conciencia se
originaba desde recuerdos anteriores de la niñez; en este
sentido, "siempre se sintieron gays".
Sin embargo, la mayoría de los niños y los jóvenes se
da- ban cuenta de que estos sentimientos no eran típicos de
los otros hombres y se sentían incómodos cuando otros
trataban de hacer que se adaptaran a las definiciones cul-
turales establecidas de la masculinidad, como mostrar un mayor
interés en los deportes de equipo, competencias y
persecuciones agresivas.
El término transgénero se creó para describir a las per- sonas cuya apariencia, conducta o autoidentificación no
corresponden a las reglas sociales comunes de la expresión
de género. El transgenerismo se utiliza en ocasiones
para referirse a aquéllos que se cambian de ropa,
transexuales y a otras categorías principales. Aunque
algunos grupos de- fensores de gays y lesbianas se
oponen al concepto de trans- género por ser algo sin
sentido, otros lo aplauden porque consideran que puede
ayudar a unificar diversas categorías de personas con
base en la identidad sexual. Diversas or- ganizaciones de
gays, lesbianas y personas transexuales se
odio han unificado en su deseo de reducir crímenes por otras formas de
homofobia, es decir, el prejuicio extremo dirigido a
los gays, lesbianas, bisexuales y otros que se perciban como
no heterosexuales.
travesti hombre que vive como mujer o mujer que vive como hombre, pero no se alteran los genitales.
orientación sexual preferencia sexual de una
persona por relaciones emocionales y sexuales con
miembros del sexo opuesto (heterosexualidad), del
mismo sexo (homosexualidad), o ambos
(bisexualidad).
No todos los anoréxicos son mujeres y no todos los físicoculturistas son hombres. Sin
embargo, Susan Bordo afirma que estas dos actividades son manifestaciones del
mismo deseo: evitar tener carne suave y flácida.
Sexismo
El sexismo es la subordinación de un sexo, usualmente el femenino, basada en la superioridad
supuesta del otro sexo. El sexismo dirigido a la mujer
tiene tres componen- tes: (1) actitudes negativas hacia la
mujer; (2) creencias estereotipadas que refuerzan,
complementan o justifican el prejuicio; y (3) actos
discriminatorios que excluyen, dis- tancian o mantienen a
las mujeres separadas (Lott, 1994).
¿Pueden los hombres ser víctimas de sexismo? Aunque las mujeres suelen ser el blanco de
comentarios y prácticas sexistas, los hombres pueden ser
víctimas de suposicio- nes sexistas. De acuerdo con la
psicóloga social Hilary M. Lips (2001), un ejemplo de
sexismo dirigido contra los hombres es la idea equivocada
de que es más perjudicial que mueran las mujeres
soldados que los hombres soldados.
Como el racismo, el sexismo se utiliza para justificar el trato discriminatorio. Cuando las mujeres participan en
lo que se considera esfuerzos inapropiados del género en
el lu- gar de trabajo, en la casa o en actividades de
esparcimiento, éstas a menudo encuentran que son el blanco de
prejuicios y discriminación. Manifestaciones obvias de
sexismo se hallan en la devaluación del trabajo de la
mujer y en las prácticas de contratación y promoción que
efectivamente excluyen a las mujeres de una organización y las
confinan al fondo de la jerarquía organizacional. Aun en la
actualidad, algunas mujeres que entran en ocupaciones no
tradiciona- les, como bombero y soldador, o profesiones
como dentista y arquitecto, encuentran obstáculos que los
hombres no enfrentan (véase "¡La sociología
funciona!").
El sexismo está entrelazado con el patriarcado, un sistema jerárquico de organización social en el
que las estructuras culturales, políticas y
económicas están controladas por hombres. En
cambio, el matriarcado es un sistema jerárquico de
organización social en el que las estructuras culturales,
políticas y económicas están controladas por
mujeres; sin embargo, pocas sociedades (si es que
hay) han sido organizadas de esta forma. El pa- triarcado
se refleja en la manera en que los varones pueden
pensar acerca de su posición como hombres como algo
so- brentendido, mientras que las mujeres pueden deliberar
acerca de lo que deberían ser sus posiciones en la
socie- dad (véase en el cuadro 11.2 un ejemplo).
Como explica la socióloga Virginia Cyrus (1993:6):
"Bajo el patriarcado, los hombres son vistos como
jefes 'naturales' del hogar, candidatos presidenciales,
ejecutivos de corporaciones, presidentes de escuelas,
las subordinadas de
etc. Las mujeres, en cambio, son
los hombres, desempeñan papeles de apoyo como
ama de casa, madre, enfermera y secretaria". La
desigualdad de género y una división del trabajo
basada en la dominación masculina son casi universales, como
veremos en la siguiente explicación sobre el
origen de la estratificación basada en el género.
353
CAPÍTULO 11
SEXO Y GÉNERO
¡La sociología
funciona!
Reflexión y análisis
Estratificación de género en la
perspectiva histórica y
contemporánea
patriarcado sistema jerárquico de organización social en el que las estructuras culturales, políticas y económicas
están controladas por hombres.
matriarcado sistema jerárquico de organización social en el que las estructuras culturales, políticas y económicas están
controladas por mujeres.
Next
354
INEQUIDAD SOCIAL
PARTE 3 *
Sociedades preindustriales
La primera división de trabajo conocida entre mujeres y
hombres es la de las sociedades de caza y recolección. Mien-
tras el hombre caza animales salvajes, las mujeres
recolectan raíces y bayas. Existe una relación relativamente
equita- tiva porque ninguno de los dos sexos tiene la habilidad
de proveer todo el alimento necesario para la supervivencia.
Cuando los animales salvajes están cerca, tanto los hom- bres
como las mujeres pueden cazar. Cuando se encuentran
lejos, la caza se vuelve incompatible con el cuidado de los
niños (lo que tienden a hacer las mujeres porque amaman-
tan a los más pequeños) v las mujeres están en desventaja
Rima Khorebi
Cortesía
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Reflexión y análisis
Sociedades industriales
Una sociedad industrial es aquella en la que la manufactura o
producción mecanizada ha remplazado la agricultura como la
forma más importante de actividad económica. A medida
que las sociedades se industrializan, el estatus de las mujeres tiende a declinar más. La industrialización en Estados Unidos
creó una brecha entre el trabajo no remu- nerado realizado por la
mujer en el hogar y el trabajo re- munerado que se realizaba
cada vez más por los hombres y por las jóvenes solteras
(Amott y Matthaei, 1996). Cuando las familias necesitaban
dinero extra, sus hijas trabajaban en las fábricas de hilados hasta
que se casaban. En 1990, por ejemplo, 22% de las mujeres
blancas solteras que ha- bían nacido en Estados Unidos estaban
en la fuerza laboral remunerada. Debido a que el trabajo de
manufactura no era compatible con las responsabilidades del cuidado
de los
PARTE 3 *
INEQUIDAD SOCIAL
356
Sociedades posindustriales
En el capítulo 5 se define las sociedades posindustriales como aquellas cuya tecnología soporta una
economía ba- sada en el servicio y la información. En tales
sociedades la división del trabajo en empleo pagado se basa
cada vez más en si la gente proporciona o utiliza información o
está empleada en trabajos de servicio como ayuda en los
mostradores de restaurantes de comida rápida o bien, tra- baja
en el cuidado de la salud. Tanto para mujeres como para
hombres en la fuerza de trabajo, la educación formal es
cada vez más crucial para el éxito económico y social. Sin
embargo, mientras algunas mujeres se han trasladado a
ocupaciones empresariales, administrativas y profesiona- les,
muchas otras han permanecido en el sector de servicios de
baja remuneración, el cual brinda pocas oportunidades
para progresar.
¿Cambiará la tecnología la división del trabajo por gé- neros en las sociedades posindustriales? Los expertos no están
de acuerdo en los efectos que tienen las computado- ras,
internet, la web, los teléfonos celulares y muchas nue- vas
formas de tecnología en comunicaciones en el rol de las
mujeres en la sociedad. Por ejemplo, algunas escritoras
feministas tenían un punto de vista pesimista del impacto
de las computadoras y los monitores sobre la salud y se-
guridad de las mujeres, prediciendo que las que cumplían
funciones secretariales y administrativas experimentarían
un aumento de vista cansada, dolores de cabeza y proble- mas
como el síndrome del túnel carpiano. Sin embargo, algunos
médicos expertos ahora creen que tales problemas se extienden
tanto a hombres como a mujeres, ya que las computadoras
se han vuelto omnipresentes en la vida de más personas. El
término "24/7" ha llegado a significar que una persona
está disponible "veinticuatro horas al día, siete días a la
semana" por teléfono celular, localizador de bolsi- llo,
fax, correo electrónico y otras formas de
comunicación, sin importar que esté en la oficina o "de
vacaciones" a cua- tro mil millas.
¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en las relaciones de género en el lugar de trabajo?
Aunque algunos analistas suponían que el desarrollo
tecnológico reduciría las fronte- ras en el trabajo entre
mujeres y hombres, los investigado- res han
encontrado que el estereotipo del género asociado
con los empleos específicos ha permanecido
notablemente estable, aun cuando la naturaleza del
trabajo y las habili- dades para realizarlo se hayan
transformado de manera radical. Hoy en día,
hombres y mujeres continúan siendo
segregados en diferentes ocupaciones, y esta
segregación
357
CAPÍTULO 11 SEXO Y GÉNERO
es particularmente visible dentro de los lugares de
trabajo (como se explica más adelante en el
capítulo).
¿Cómo cambia la división del trabajo en las
familias de las sociedades posindustriales? Por diversas
razones, más hogares son dirigidos por mujeres sin
ningún hombre adulto presente. Como se muestra en el
perfil de censo, el porcentaje de los hogares de Estados
Unidos dirigidos por una madre soltera con niños de menos
de dieciocho años ha aumentado.
El capítulo 15 analiza una serie de razones por las que
la actual división del trabajo en las áreas domésticas se da
entre las mujeres y sus hijos, más que entre mujeres y
hom- bres. Considérese, por ejemplo, que casi un cuarto
(23%) de todos los niños de Estados Unidos solamente viven
con su madre en comparación con casi 5% que nada más
reside con su padre; entre los niños afroamericanos, 48% vive
úni- camente con su madre (Oficina del Censo de Estados Uni- dos,
2007). Esto significa que las mujeres en estos hogares
verdaderamente cargan con un peso doble, tanto el de las
responsabilidades familiares como el de la necesidad de
mantener un empleo redituable en la fuerza laboral.
Incluso tanto en los hogares de una sola persona como en
los de dos padres la programación de dispositivos para el
"ahorro de trabajo" (si es que se tienen los medios)
significa, a menudo, que una persona debe tener algún
tiempo libre para aprender cómo realizar la programación.
De acuerdo con los analistas, el tiempo libre está
profundamente divi- dido entre los géneros, y las mujeres tienen
menos tiempo para "jugar en la casa" que los hombres y
los niños. Algunos sitios web buscan atraer a las mujeres que
tienen recursos económicos pero poco tiempo haciendo posible
que com- pren, reúnan información, usen la "banca electrónica"
y se comuniquen con otras personas a cualquier hora del día y
de la noche.
Género y socialización
Númer
o de
hogar
es
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es)
9
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4
2
1
O
0
1990
2006
con
ingre-
En el pasado, la mayoría de los estudios de socializa- ción de género se
centraban en las familias blancas de clase
media y se prestaba poca atención a las
diferencias étnicas (Raffaelli y Ontai, 2004). De
acuerdo con estudios previos, es menos probable
que se asignen tareas relacionadas el género a los niños
medios y altos que a los
provenientes de familias con sos
niños con antecedentes de ingresos más bajos.
Además, las tareas relacionadas con el género
ocurren menos frecuentemente en las familias
afroamericanas, donde tanto hijos como hijas tienden a
socializarse hacia la independencia, trabajo y el cuidado
de los niños (Bardwell, Cochran y Walker, 1986; Hale-
Benson, 1986). La socióloga Patricia Hill Collins
(1991) considera que es menos probable que las madres
afroame- ricanas socialicen a sus hijas hacia roles
subordinados; en cambio, es probable que les enseñen una
postura crítica que les permita lidiar con las
contradicciones.
En contraste, estudios más recientes sobre la socializa- ción en las familias latinas de Estados Unidos
sugieren que las adolescentes que descienden de
mexicanos, puertorri- queños, cubanos o de otros de países
de Centro y Suda- mérica reciben diferente socialización de
género de sus padres que la de sus hermanos (Raffaelli y
Ontai, 2004). A las latinas se les asigna horarios más
estrictos para perma- necer en casa y se les permite menos
interacción con los miembros del sexo opuesto que a los
adolescentes varones en sus familias. Las reglas para las
citas, actividades esco- lares y trabajos de medio tiempo son
más restrictivas para las jóvenes debido a que muchos
padres quieren proteger a sus hijas y mantenerlas más
cerca del hogar.
A través de las categorías de clases y raciales/étnicas, las madres juegan generalmente un rol más fuerte en
la socialización de las hijas, en tanto que los padres hacen
más para socializar a los hijos (McHale, Crouter y
Tucker, 1999). Sin embargo, muchos padres están
conscientes del efecto que la socialización de género
tiene sobre sus hijos y realizan un esfuerzo deliberado
para proporcionarles experiencias no sexistas. Por
ejemplo, un estudio encon- tró que las madres con puntos de
vista no tradicionales alientan a sus hijas a ser
independientes (Brooks-Gunn, 1986). Muchos padres
también toman un rol activo al so- cializar a sus hijos
para que sean individuos considerados y cuidadosos
que no viven según los estereotipos tradi- cionales. Sin
embargo, los compañeros a menudo hacen que la
socialización no tradicional de género sea mucho
más difícil para los padres y los hijos (véase Rabinowitz
y Cochran, 1994).
Los compañeros
y la socialización de género
Los compañeros ayudan a los niños a conocer los estereo- tipos del rol de género prevalecientes, así
como la conducta de género apropiada e
inapropiada (Hibbard y Buhrmester,
1998). Durante los años prescolares, los compañeros
del mismo sexo tienen un poderoso efecto sobre la
manera enque los niños ven sus roles de
género (Maccoby y Jacklin, 1987); los niños son
mejor aceptados socialmente cuando se adhieren a las
normas sociales implícitas que rigen las formas
"adecuadas" de cómo deben actuar las niñas y los
niños en situaciones sociales y qué prohibiciones existen
en tales casos (Martin, 1989).
Los grupos de compañeros varones ejercen más
presión en los niños para que hagan cosas “masculinas”
de la que los grupos de mujeres ejercen en las niñas
para que realicen cosas "femeninas". Por ejemplo, las
niñas visten jeans y otra ropa de "niño", juegan soccer
y softball y se involucran en otras actividades
tradicionalmente asociadas con hombres. En cambio, si un
niño lleva un vestido, juega a la rayuela con niñas y se
involucra en otras actividades asociadas con ser femenino
será ridiculizado por sus compañeros. Esta distinción entre el
y niñas refuerza el
valor relativo de las conductas de niños
mensaje cultural de que las actividades y conducta
masculinas son más importantes y más acepta- bles (Wood, 1999).
Durante la adolescencia, a menudo los compañeros son
agentes más fuertes y eficaces de la socialización de género
que los adultos (Hibbard y Buhrmester, 1998). Se piensa
que los compañeros son especialmente importantes en el
desarrollo de la identidad de género (Maccoby y Jacklin, 1987).
Se cree que el vínculo masculino que ocurre durante la
adolescencia refuerza la identidad masculina (Gaylin, 1992) y
que alienta las actitudes de género y la conducta estereotipada
(Huston, 1985; Martin, 1989). Por ejemplo, los compañeros
varones tienen la tendencia a ridiculizar e intimidar a otros
acerca de su apariencia, estatura y peso. Aleta Walker recuerda
dolorosamente que caminaba por los pasillos de la escuela
cuando los niños se hacían hacia
Profesores, escuelas
y socialización de género
Desde prescolar hasta la universidad, las escuelas operan como una institución por género. Los maestros proporcio-
nan importantes mensajes acerca del género, tanto a tra- vés del
contenido formal de sus tareas asignadas como de las
interacciones informales con los estudiantes. Algunas veces,
los mensajes relacionados con el género por parte de los
maestros y otros estudiantes refuerzan los roles de género que
han sido enseñados en casa; sin embargo, los maestros
también pueden contradecir la socialización de los
padres. Durante los primeros años escolares de un
niño, la influencia de los profesores es muy poderosa; mu-
chos niños pasan más horas al día con sus maestros que
con sus propios padres.
De acuerdo con algunos investigadores, la cantidad y la varía entre la educación
calidad de las interacciones maestro-estudiante a menudo
de las niñas y la de los niños (Well- housen y Yin, 1997). Uno
de los mensajes que los profeso- res pueden comunicar a sus
estudiantes es que los niños son más importantes que las
niñas. La investigación a través de los últimos treinta años
muestra que el sesgo
de género
no intencional ocurre prácticamente en todos los ambien- tes
educacionales. El sesgo de género consiste en
mostrar
sesgo de género conducta que muestra favoritismo
hacia un género por encima del otro.
359
CAPÍTULO 11 SEXO Y GÉNERO
360
PARTE 3
INEQUIDAD SOCIAL
favoritismo hacia un género por encima del otro. Los
investigadores consideran firmemente que los maestros dedican
más tiempo, esfuerzo y atención a los niños que a las
niñas (Sadker y Sadker, 1994). A los hombres se les pide que
contribuyan más y se les llama con mayor frecuencia en clase,
aunque ellos no lo hagan voluntariamente.
Las interacciones entre maestro y alumno influyen no
sólo en el aprendizaje del alumno, sino también en su au-
toestima (Sadker y Sadker, 1985, 1986, 1994). Un estudio
completo sobre el sesgo de género en las escuelas sugirió
que
la autoestima de las niñas en la escuela se mina me- diante
experiencias tales como (1) una falta relativa de atención de
los maestros; (2) acoso sexual por parte de los compañeros
hombres; (3) los estereotipos e invisibilidad de las mujeres
en los libros de texto, en especial en los textos de ciencias y
matemáticas; y (4) el sesgo en los exámenes basado en
suposiciones sobre la importancia relativa de la habilidad
cuantitativa y visual-espacial, en comparación con la habilidad
verbal, en la que las niñas comúnmente sobresalen. Los hombres
blancos pueden tener una mayor autoestima porque reciben
más atención del profesor que todos los demás estudiantes
(Sadker y Sadker, 1994).
Los maestros también influyen en cómo los
estudiantes se tratan entre sí durante las horas de clase.
Muchos profe- sores utilizan la segregación sexual como una
forma de or- ganizar a los estudiantes, de lo que resulta una
competencia innecesaria entre mujeres y hombres. En un
estudio, por ejemplo, un maestro dividió su clase en "niños
abomina- bles" y "niñas chismosas" para un juego de
matemáticas y permitió a los estudiantes hacer el ritual de
palmadas "dame cinco" cuando un grupo obtenía una
punto (Thorne, 1995). A menudo, la competencia basada
en los géneros refuerza los conceptos erróneos acerca de las
habilidades y atribu- tos de niños y niñas y puede contribuir a la
discriminación abierta y velada dentro y fuera del salón de clases.
by
4.5
13 14 15 16 17 18 19 2020
Deportes y socialización de
género
Los niños pasan más de la mitad de su tiempo fuera de la escuela jugando, pero el tipo de juegos
practicados algunas veces difieren según el sexo del
niño. Los estudios indican que los niños están
socializados para participar en juegos altamente
competitivos, con reglas y con un número mayor de
participantes de los que juegan las niñas. Las niñas
gene- ralmente están socializadas para jugar con otras niñas, en
grupos de dos o tres, en actividades como la rayuela y
sal- tar la cuerda, que suponen un mínimo de
competitividad. Otra investigación indica que los niños
demuestran actitu- des más favorables hacia los juegos y
deportes que implican ejercicio físico y competencia de lo
que lo hacen las niñas. Algunos analistas creen que esta
diferencia de actitud está ligada con ideas respecto a cuál es
la conducta de género apropiada para niños y niñas
(Brustad, 1996).
Para los hombres, el deporte competitivo se convierte en un medio para “construir una identidad masculina, una
salida legítima de la violencia y agresión y una vía para
una movilidad ascedente" (Lorber, 1994:43). Para las mujeres,
ser una atleta y una mujer puede significar estados
contra- dictorios. Un estudio realizado en la década de 1980 en-
contró que las jugadoras de basquetbol de la universidad
partes. En la
lidiaron con esta contradicción dividiendo sus vidas en
cancha de basquetbol, las mujeres "se hacían las atletas";
empujaban, aventaban, cometían faltas, corrían rápido,
sudaban y maldecían. Fuera del campo, "se hacían las
mujeres"; después del partido se bañaban, se vestían, se
aplicaban maquillaje y se arreglaban el cabello, aun
cuando
de aprendizaje más
Los maestros a menudo utilizan la competencia entre niños y niñas porque esperan hacer la actividad
interesante. Aquí, una niña de
secundaria dirige a otras niñas contra los
niños en un concurso de traducción de
español. ¿Cuáles son las ventajas y
desventajas de las competencias
en clase basadas en el género?
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sólo se subían a una camioneta para un largo camino a
casa (Watson, 1987). Sin embargo, los investigadores de
un es- tudio más reciente concluyeron que las percepciones
acerca de las mujeres atletas pueden estar cambiando.
Específica- mente, las ideas acerca de lo que constituye la
imagen del cuerpo ideal para las niñas y las mujeres está
transformán- dose a medida que más mujeres se
involucran en activida- des de acondicionamiento físico y
competencias atléticas. En una encuesta, mujeres y hombres
jóvenes calificaron con mayor puntuación el cuerpo
atlético femenino que el de la modelo anoréxica (Heywood y
Dworkin, 2003).
Desde la promulgación en 1972 del Título IX, que
exige igualdad de oportunidades en los
programas aca- démicos y atléticos para las mujeres,
la participación de las niñas y las jóvenes en los
deportes ha aumentado sustancialmente. Más niñas
juegan fútbol soccer y soft- bol y participan en otros
deportes que antes eran vistos como actividades
"masculinas". Sin embargo, aun con es- tos cambios en las tres
últimas décadas, sólo 42% de los atletas de las preparatorias y
universidades son mujeres. Según el sociólogo Michael A.
Messner (2002), las niñas y las mujeres se han
emancipado por su entrada en los de- portes; sin
embargo, la segregación sexual de las mujeres y
hombres atletas, así como los entrenadores, aún persiste.
La mayoría de los deportes están rigurosamente divi-
didos en partidos femeninos y masculinos y, a menudo, la
financiación de los programas atléticos se divide de ma-
nera desequilibrada entre los de hombres y los de muje- res.
La suposición acerca de la fisiología de los hombres y las
mujeres y de las capacidades atléticas influyen en los tipos
de deportes en los que los miembros de cada sexo son
alentados a participar. Por ejemplo, las mujeres que se
involucran en actividades que se supone son "mascu-
linas" (como fisicoculturismo) pueden ignorar sus críti-
QUeLock
23
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30
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Reflexión y análisis
Desigualdad de
género contemporánea
De acuerdo con expertos feministas, las mujeres experi-
mentan desigualdad de género como resultado de la discri-
minación económica, política y educativa. La posición de las
mujeres en el sector laboral de Estados Unidos refleja su
completa subordinación en la sociedad.
Especialidad profesional
53.7
8.6
4.7
Empleos en ventas
49.4
9.1
8.7
23.3
15.6
17.7
Equiparación salarial
(valor comparable)
La segregación laboral contribuye a una brecha salarial, la disparidad entre los salarios de mujeres y hombres. Se calcula
al dividir el salario de las mujeres entre el de los hombres
para obtener una razón, también conocido como índice
salarial (Reskin y Padavic, 2002). Por lo ge- neral, las
mujeres ganan aproximadamente 80 centavos por cada
dólar que ganan los hombres; sin embargo, esta cifra
representa hombres y mujeres que trabajan 35 horas
por semana y no compara hombres y mujeres que
desem- peñan el mismo trabajo. Como se muestra en la
figura 11.1, las mujeres en todos los niveles educativos
reciben menos salario que los hombres con el mismo nivel de
educación. A través de diferentes categorías de empleo, los datos
siguen demostrando esta disparidad. Además, la brecha
salarial es aún mayor para las mujeres de color. Aunque
las mujeres blancas en 2006 ganaban 80% de lo que los
hombres blancos, las mujeres afroamericanas ga-
naban solamente 68% y las latinas 58% de lo que ganaban
brecha salarial término utilizado para describir la disparidad entre los salarios de las mujeres y de los hombres.
366
PARTE 3
INEQUIDAD SOCIAL
Por edad
100%
75%
50%
25%
Hombres
Mujeres
Mujeres
Mujeres edades 15-24 edades 25-34 edades 35-44
100%
75%
50%
25%
Mujeres edades 45-54
Mujeres edades 55-64
Hombres blancos
Mujeres
blancas
Hombres
Mujeres afroamericanos afroamericanas
Hombres hispanos
Mujeres
hispanas
Por ocupación
100%
75%
50%
25%
Por edad: pese a que el sueldo promedio de los hombres varía en función de la edad, el de las mujeres
siempre es más bajo que el de los hombres en el mismo grupo de edad, y a medida que las mujeres
envejecen, la brecha se ensancha cada vez más. Las mujeres de 16-24 años ganan 93
centavos de dólar por cada dólar ganado por los hombres de la misma edad, pero las
mujeres de 55-64 años sólo ganan 72 centavos por cada dólar ganado por los hombres con
edades de 55-64 años.
Por grupo racial/étnico: en todos los grupos étnico-raciales, los ingresos de los
hombres siguen siendo más altos que los de las mujeres en la misma categoría.
Por ocupación: sin importar su ocupación, las mujeres reciben, en términos generales,
sueldos más bajos.
Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, 2007a.
valor comparable (o equiparación salarial) creencia de que los salarios deberían reflejar el valor del trabajo,
no el género o raza del trabajador.
367
CAPÍTULO 11
SEXO Y GÉNERO
PARTE 3
INEQUIDAD SOCIAL
368
Perspectivas en la
estratificación de género
Las perspectivas sociológicas de la estratificación de género
varían en su enfoque para examinar los roles de género y las
relaciones de poder en la sociedad. Algunas se centran en
los papeles de las mujeres y los hombres en las esferas
domésticas; otras resaltan desigualdades que surgen de una
división de género de las labores en el lugar de trabajo. Otras
más logran integrar tanto las esferas públicas como las privadas
en su análisis. El Repaso de conceptos subraya los
aspectos clave de cada perspectiva sociológica de la so-
cialización de género.
Perspectivas
económicas funcionalistas y
neoclásicas
Como hemos visto, la teoría funcionalista ve al
hombre y a la mujer realizando distintos roles,
importantes para la
REPASO DE CONCEPTOS
supervivencia de la familia y la sociedad. La división labo- ral más básica es biológica:
Los hombres son físicamente más fuertes y las
mujeres son las únicas capacitadas para tener y
amamantar hijos. Los sistemas de creencias de
gé- nero fomentan suposiciones acerca de la
conducta apro- piada para hombres y mujeres y
pueden tener un efecto en el tipo de trabajo que realiza
cada uno de ellos.
La importancia de los roles de género tradicionales De acuerdo con los analistas funcionalistas
como Talcott Parsons (1955), los roles de las
mujeres como nodrizas y cuidadoras son aún más
pronunciados en las sociedades industrializadas
contemporáneas. Mientras que el esposo realiza las
tareas prácticas de proporcionar apoyo econó-
mico y tomar decisiones, la esposa asume las tareas ex-
presivas de brindar afecto y apoyo emocional a la
familia. Esta división de labores familiares asegura que
las tareas sociales importantes se realicen; también
proporciona es- tabilidad para los miembros de la familia.
Esta visión ha sido adoptada por diversos analistas po- líticamente conservadores, quienes aseveran que las
rela- ciones entre hombres y mujeres se dañan cuando
ocurren cambios en los roles de género y, como
consecuencia, la vida familiar sufre. Desde esta
perspectiva, la división tra- dicional del trabajo entre
hombres y mujeres es el orden natural del universo.
El modelo de capital humano Las explicaciones funcionalistas de la segregación de género ocupacional son
similares a las perspectivas económicas neoclásicas, como
las del modelo de capital humano (Horan, 1978; Kemp,
1994). De acuerdo con este modelo, las personas varían
ampliamente en la cantidad de capital humano que traen al
mercado laboral. El capital humano se adquiere con la
educación y la capacitación laboral; es la fuente de la
productividad de una persona y puede ser medido en
términos de rendimiento de la inversión (salarios) y el costo
(escolaridad o capacitacion) (Stevenson, 1988; Kemp,
1994).
Desde esta perspectiva, lo que las personas ganan es resultado de sus propias elecciones (por
ejemplo, la clase
Perspectivas sociológicas sobre la estratificación de género
Perspectiva
Funcionalista
Del conflicto
Enfoqu
es feministas
Enfoque
Los roles de género tradicionales garantizan la realización de las tareas expresivas e instrumentales
El poder económico y político disparejo realza las desigualdades sociales basadas en el género.
1. Feminismo liberal
2. Feminismo radical
3. Feminismo socialista
4. Feminismo multicultural
369
CAPÍTULO 11
SEXO Y GÉNERO
y
de capacitación, educación y experiencia que
acumulan) de la necesidad del mercado laboral (demanda)
de una disponibilidad (oferta) de cierta clase de
trabajadores en puntos específicos en el tiempo. Por
ejemplo, los analistas del capital humano afirman que las
mujeres disminuyen su capital humano cuando abandonan la
fuerza laboral para comprometerse en tener hijos y cuidarlos.
Mientras las mujeres están fuera de la fuerza laboral, su capital
hu- mano se deteriora por falta de uso. Cuando regresan al
trabajo, ganan salarios más bajos que los hombres porque
tienen menos años de experiencia laboral tienen "atro-
y fiado el
capital humano", pues su educación y capacitación
pueden haberse vuelto obsoletos (Kemp, 1994: 70).
Otros modelos económicos neoclásicos atribuyen la
brecha salarial a factores tales como (1) las diferentes can-
tidades de energía que gastan los hombres y las mujeres en su
trabajo (las mujeres que gastan energía sustancial en su
familia y en llevar la casa tienen menos energía para dedicarla
a su trabajo), (2) las elecciones laborales que realizan las
mujeres (buscar oficios dominados por mu- jeres para
poder emplear más tiempo con sus familias), y (3) la
aglomeración de mujeres en algunos oficios (re- ducción
salarial porque la oferta de trabajadores excede la demanda)
(Kemp, 1994).
la
Por añadidura, el enfoque funcionalista no adoptó una
visión crítica de la estructura de la sociedad (especialmente de
las desigualdades económicas), misma que hace que las
oportunidades educativas y laborales estén más disponibles
para unos que para otros. Además, omite examinar las rela-
ciones de poder implícitas entre hombres y mujeres o
con- siderar el hecho de que las tareas asignadas a las
mujeres y a los hombres son valoradas de manera desigual
por sociedad (Kemp, 1994). Similarmente, el modelo de
capital humano se origina en la premisa de que las
personas son valoradas en función de su capital
humano en un mercado abierto y competitivo donde
la educación, capacitación y otras características que
resaltan el trabajo se toman en cuenta. Desde esta
perspectiva, quienes ganan menos di- nero (a menudo
hombres de color y todas las mujeres) no tienen a quien
culpar, sino a sí mismos.
David Adamson / Shutterstock
Fotorreportaje
70
¿
Qué formas distintivas de actuar y sentir son características de
las mujeres? ¿De los hombres? Por siglos, la gente ha utilizado
una dicotomía masculino/femenino para contestar estas pre-
guntas y, en el proceso, ha identificado las con- ductas de
mujeres y hombres como opuestas en muchos aspectos:
se supone que los hombres son "hombres de verdad❞ y
encuentran la concepción normativa de la mas- culinidad
siendo agresivos, independientes y poderosos, mientras
que las mujeres se suponen que deben demostrar
su feminidad al ser pasivas, dependientes y débiles.
Sin embargo muchos teóricos, utilizando una
perspec- tiva de interaccionismo simbólico, sugieren que el
género es algo que hacemos, en lugar de que sea un
conjunto de atributos masculinos y femeninos que residen dentro
del individuo. Los sociólogos Candace West y Don H. Zim-
merman (1987) acuñaron el término "hacer género" para
referirse al proceso por el cual creamos socialmente dife-
rencias entre hombres y mujeres que no están basadas en factores
naturales, esenciales o biológicos, sino en las co- sas que
hacemos en nuestras interacciones sociales. De acuerdo con
West y Zimmerman (1987), la responsabilidad está
implícita en el proceso de hacer género: sabemos que nuestras
acciones serán evaluadas por los demás basándose en lo bien
que piensen que cumplimos con las concepcio- nes normativas
de actitudes apropiadas y actividades
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refle
Crete
han
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CAPÍTULO 11
SEXO Y GÉNERO
Obikeriderlondon/Shutterstock
Género y éxito
Cuando oyes que se refieren a alguien como "persona de negocios acaudalada", ¿tiendes a pensar que
es hombre o mujer? ¿Están los típicos accesorios de éxito, como los autos de lujo y los aviones
privados costosos, más asociados con la forma de hacer género de los hombres o con la de las
mujeres? ¿Crees que esta situación cambiará en el futuro?
Reflexión y análisis
[Link]
אום
En las sociedades industrializadas, las personas que
ocupan las posiciones privilegiadas en corporaciones, uni-
versidades, medios de comunicación y gobierno, o quienes
tienen una gran riqueza son las que tienen el máximo
poder (Richardson, 993). Sin embargo, la mayoría son hombres.
Los teóricos del conflicto en la tradición marxista afir- man que
piedad
la estratificación de género se deriva de la pro-
privada de los medios de producción; algunos
hombres no solamente ganan control sobre la propiedad
y la distribución de mercancías, sino también obtienen
poder sobre las mujeres. De acuerdo con Federico Engels y
Carlos Marx, el matrimonio sirve para reforzar el dominio
mascu- lino. Los hombres de clase capitalista instituyeron el
matri- monio monogámico (una institución por género) para que
pudieran estar seguros de la paternidad de sus descendien-
tes, especialmente hijos varones, para que heredaran su ri-
queza. Los analistas feministas han examinado esta
teoría, entre otras, al tratar de explicar el dominio masculino y
la estratificación de género.
Perspectivas feministas
El feminismo, la creencia de que las mujeres y los
hom- bres son iguales y deberían ser valorados de igual
ma- nera y tener los mismos derechos, es aceptado tanto por
hombres como por mujeres. Comparte con los estudios
acerca de los hombres el punto de vista de que el género es un
concepto construido socialmente que tiene importan- tes
consecuencias en la vida de todas las personas (Craig,
1992). Según el sociólogo Ben Agger (1993), los hombres
pueden ser feministas y proponer teorías feministas; tanto
los hombres como las mujeres tienen mucho en común
cuando tratan de obtener un mejor entendimiento de las causas
y consecuencias de la desigualdad de género. En las
últimas tres décadas se han formado muchas organizacio- nes
para
defender causas que únicamente afectan a mujeres o a
hombres y ayudar a las personas a comprender mejor la
desigualdad de sexos (véase cuadro 11.4).
La teoría feminista busca identificar formas en que las
normas, roles, instituciones y expectativas internas limi-
tan la conducta de las mujeres. También trata de demos- trar
cómo el control personal de las mujeres opera aun dentro de la
restricción de una relativa falta de poder (Stewart, 1994).
Feminismo socialista Los feministas socialistas sugie- ren que la opresión de la mujer es resultado de sus roles duales como
trabajadoras remuneradas y no remunera- das en la
economía capitalista. En el lugar de trabajo, las mujeres
son explotadas por el capitalismo; en el hogar por el
patriarcado (Kemp, 1994). Las mujeres son fácilmente
explotadas en ambos sectores; se les paga salarios bajos y
tienen pocos recursos económicos. La segregación laboral
por género es "el mecanismo primario en la sociedad capi-
talista que mantiene la superioridad de los hombres sobre las
mujeres porque impone los salarios bajos para la mujer en
el mercado laboral" (Hartmann, 1976:139). En conse- cuencia, las
mujeres deben realizar las tareas domésticas, ya sea para
obtener apoyo económico de un hombre me- jor
remunerado o para estirar sus propios salarios (Lorber, 1994). De
forma de lograr la
acuerdo con las feministas socialistas, la única
igualdad de géneros es eliminando el capitalismo y
desarrollando una economía socialista que brinde
remuneraciones y derechos iguales para las mujeres.
The National Organization for Women (NOW por sus si- glas
en inglés, Organización Nacional para las Mujeres), 1100 H
St. NW, 3er piso, Washington, DC 20005. (202) 628-8669.
NOW trabaja para terminar con el sesgo de género y busca
una mayor representación de la mujer en todas las áreas de
la vida pública. En internet, NOW proporciona enlaces para
otros recursos feministas: [Link]
En internet:
Cuestiones de
género en el futuro
Durante el siglo pasado, las mujeres realizaron progresos
significativos en la fuerza laboral (Reskin y Padavic, 2002). Las
leyes prohibieron la discriminación sexual en el lugar de
trabajo y en la escuela. Los programas de acción afirma- tiva
ayudaron a que las mujeres fueran más visibles en la
educación, el gobierno y el mundo profesional. Más muje- res
entraron en el terreno político como candidatas en lu- gar de
como voluntarias en las oficinas de campaña de los candidatos
varones (Lott, 1994).
En medio de estos cambios, sin embargo, muchos te- mas sobre género permanecen sin resolverse. En la fuerza laboral, la
segregación de género y la brecha salarial todavía son un
problema. Aunque las mujeres siguen estrechando la
brecha salarial, ganan cerca de 80 centavos por cada dó- lar
comparado con los hombres y los analistas creen que la
disminución puede atribuirse, en parte, al auge económico
(para algunos) del decenio de 1990. Los empleadores han
tenido que buscar empleados basándose en el mérito (más que
la raza, clase y género) con objeto de tener el número y tipo
de trabajadores que necesitan para satisfacer las de-
mandas de la competencia mundial (Barakat, 2000).
• ¿Cómo difieren los funcionalistas y los teóricos del conflicto en su opinión sobre la división de
labores por género?
Según los analistas funcionalistas, el rol de las mujeres
en las sociedades industrializadas contemporáneas como
proveedoras de cuidados es crucial para asegurar
que las tareas clave de la sociedad se cumplan. El
esposo realiza las tareas prácticas de sustento
económico y de toma de decisiones; la esposa asume las
tareas expresivas de proporcionar afecto y apoyo emocional a
su familia. De acuerdo con los analistas del conflicto, la
división de gé- nero del trabajo dentro de las familias y el
lugar de trabajo, particularmente en las sociedades
agrarias e industriales, se origina debido al control y
dominio del hombre sobre las mujeres y los recursos.
CENGAGENOW"
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