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Final de Psicopatología. Tercer Llamado: 17 de Diciembre. 09:00 am. IN. Aula 101. D-2
El tema que se decidió exponer es la Estructura de la Psicosis desde la perspectiva
lacaniana y apoyado en el Caso del Presidente Schreber. Se mencionará el
despliegue de la estructura psicótica desde el eje sincrónico y el diacrónico.
También las consecuencias clínicas de la forclusión del Nombre-del-padre.
Lacan, toma al caso Schreber como el modelo que da cuenta de la diferencia
estructural entre la psicosis y la neurosis, permitiendo establecer que en la
psicosis, tras la forclusión del Nombre-del-Padre, existe una relación con el Otro
que perturba al sujeto. Además, este caso brinda un marco teórico para estudiar
cómo el sujeto psicótico trata de reconstruir su mundo, delirio mediante,
cuando falta la mediación simbólica de este significante primordial.
Si se pretende rastrear la conceptualización del Nombre-del-padre, Lacan retoma de
Freud: Tótem y Tabú, el padre mítico como padre simbólico (que instauraba un
orden entre las generaciones) y la novela edípica. Sin embargo, deja un lado el
aspecto mítico y novelesco de ésta y propone al padre como significante, es decir
como soporte y fundador de la ley. El padre como función. La función paterna es
transmitir la ley de lo simbólico. Además, permite la inscripción del falo, por tanto, la
significación fálica (producto de la operación de la metáfora paterna), la castración, y
la barradura del sujeto.
Para comenzar, como se dijo, la psicosis es uno de los tipos de estructura que
Lacan plantea y se caracteriza por la forclusión del significante nombre del
padre. Forclusión significando que en el momento primero de inscripción/no
inscripción de los significantes este significante fundamental que tiene funciones
estructurantes para los sujetos no se inscribió en el registro simbólico, por lo que el
sujeto no cuenta con este significante primordial.
Lacan en el Sem.3 establece que puede ocurrir que algo en lo tocante al ser del
sujeto no entre en la simbolización y sea no reprimido sino rechazado. Esto es lo
que sucede con el significante NP.
El significante nombre del padre es aquel que presenta e impone la ley del lenguaje,
que lo ordena, ordena los significantes, polariza las significaciones. En el capítulo 23
del Seminario 3 Lacan describe este significante como una carretera principal, que
atraviesa la tierra estableciendo un camino liso a transitar, “es una vía de
comunicación”. Pero cuando no se tiene esta carretera, este significante ordenador,
hay caminos alternos menos fuertes, más endebles, para sostener la estructura y
las significaciones, cómo una compensación imaginaria, una identificación
imaginaria con un semejante en la línea a–a´ del esquema Lambda.
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Antecedentes del término Forclusión
En el texto “De la negación al Seminario 3” Schejtman plantea el término
“forclusión” en el sentido de un rechazo fundamental, como algo que no se inscribe,
que no es un significante que el sujeto cuente en ningún momento. Este cuenta con
3 antecedentes, uno en el texto “La negación”, otro en el historial de el hombre de
los lobos y por último en “La represión”.
En el primer texto Freud escribe una situación en la cual un analizante le cuenta que
ha soñado, Freud le pregunta por la persona del sueño, y el analizante contesta “Mi
madre no es”, o sea que claramente la persona era su madre. Lo reprimido logra
entrar en la conciencia haciéndose negar. Irrumpe en la conciencia lo reprimido, es
un retorno de lo reprimido, tercer tiempo de la represión. Pero para que algo sea
reprimido primero debe de ser inscripto en el aparato psíquico.
Jean Hyppolite es un filósofo que escribe “Comentario sobre la Verneinung de
Freud” y en la misma establece a la verneinung (negación) no como negar algo de
un juicio sino como negar el juicio como tal, denominando a la negación como
“desjuicio”. Establece dos tipos de juicios, de la enunciación y de contenidos, pero
ubica que debe haber un momento previo, es decir de Juicio primordial. Plantea la
cuestión de un juicio primario, ¿cuál es el primer tiempo lógico a partir del cual es
posible distinguir la génesis del juzgar?
El juicio sería un mito de la constitución del aparato psíquico, según Hyppolite sería
un primer mito del afuera y el adentro. Lo que queda afuera es efecto de una
Ausstossung primordial, una expulsión primordial, anterior a la negación freudiana.
Por lo que aquello que se reprime en el aparato psíquico tuvo que ser aceptado
dentro del aparato psíquico en una Bejahung, una inscripción/afirmación primordial.
En el capítulo 1 del Sem 3 Lacan establece que el término más adecuado para
referirse a ese rechazo primordial es el de Verwerfung, término que ubicó en el
historial del hombre de los lobos, y la determina como el par del término bejahung.
El término Verwerfung aparece mencionado cuando Freud relata una escena en la
que el sujeto ve su dedo cortado casi por completo, y Freud teoriza que el niño
rechazó (verwerfung) la castración, “el niño no quiere saber nada de la castración, ni
en el sentido de lo reprimido”. No es reprimir, es rechazar.
Por último en La Represión, Lacan lee nuevamente que la represión tiene una fase
fundamental, primaria, que es fundamental para la constitución del aparato psíquico,
ubica también que la negación se encontraría en la fase tercera de la represión: es
decir del retorno de lo reprimido, es decir de lo inscripto en el aparato psíquico que
luego es reprimido y como la represión fracasa, retorna.
Para Lacan aquello que ha sido expulsado de lo simbólico va a retornar en lo Real,
no va a ser un retorno en lo simbólico.
Se puede dar cuenta de la estructura psicótica a través de los fenómenos
elementales que son fenómenos observables de carácter anideico, neutro,
atemático y no sensorial (las mismas que las del automatismo mental de
Clérambault).
Lacan propone el carácter anideico como una de las características fundamentales
del fenómeno elemental. Ésta implica que el fenomeno elemental es "no conforme a
una sucesión de ideas". El fenómeno elemental no es deducido, ni generado por
ningún tipo de razonamiento ni consciente ni inconsciente.
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El fenómeno elemental se impone disruptivamente como un elemento parásito que
no se desprende de ninguna ideación, ni cadena de sentido previa. Se caracteriza
entonces justamente por esta interrupción de la dialéctica que le da al relato una
inercia especial. El sujeto vivencia la irrupción del fenómeno elemental como algo
que lo habita, le resulta enigmático y lo deja perplejo.
Los fenómenos elementales son trastornos del lenguaje porque aparecen
significantes desencadenados, elementos desconectados. Es el efecto de la cadena
rota, se presentan como S1 aislados de la cadena significante, son los significantes
en lo Real. Ejemplos de fenómeno elemental como trastornos del lenguaje son las
alucinaciones, los delirios y los neologismos.
Entonces, la particularidad de las psicosis se define no por una perturbación de
las facultades mentales o de problemas orgánicos, sino que lo que está
perturbado es el funcionamiento total del lenguaje, del orden simbólico y del
discurso. También es posible dar cuenta de una estructura psicótica según las
consecuencias clínicas de la forclusión del significante nombre del padre.
Fenómeno elemental y Automatismo Mental
Éste fenómeno observable de la estructura psicótica que propone Lacan tiene su
origen en el fenómeno de automatismo mental (elemento mínimo, indivisible de
una estructura) de Clerambault.
Clerambault plantea el pequeño automatismo que se caracteriza por ser anideico
(fenómenos no conformes a una sucesión de ideas), no sensorial (no pertenece a
los sentidos sino a la sensación corporal de los órganos), neutro (no tiene un afecto,
una emoción) y el gran automatismo. Éste refiere a que cuando se le agrega la
ideación al pequeño automatismo anideico se trata de delirios, cuando se le agrega
lo sensorial a lo no sensorial (se percibe por los sentidos) se habla de alucinación y
cuando se le agrega lo afectivo a lo neutro, como por ejemplo el afecto de
persecución tenemos una paranoia, y si se le agrega el afecto de fragmentación
corporal tenemos una esquizofrenia.
Para Clerambault los delirios eran síntomas secundarios, mientras que para Lacan,
los delirios son primarios. Tienen la misma fuerza que los fenómenos elementales.
La gran diferencia entre Clerambault y Lacan, es que el primero a lo largo de toda
su obra plantea dos estructuras, dos tipos de producciones delirantes, siempre
dentro de una teoría organicista: automática-orgánica, referido al fenómeno
automático, intrusivo, relacionado al nivel de pensamiento extrapersonal, calificado
de inferior, y por otro lado la producción delirante explicativa-psicológica,
relacionada con la ideación personal, que refleja las cualidades intelectuales
normales del sujeto. Mientras que Lacan critica esta postura de las dos estructuras.
Para él la estructura psicótica es una sola, producto de la forclusión del Nombre del
Padre y es en los fenómenos, síntomas, que se puede ver la estructura, como en las
hojas de un árbol. Según el SEM 3 “El modo en el que se imbrican e insertan las
nervaduras de una hoja reproduce una estructura análoga a la de las formas que
componen la totalidad de la planta. Del mismo modo la composición del delirio y el
fenómeno elemental mostrarían estructuras análogas”.
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Eje Sincrónico y Eje Diacrónico
Respecto del eje sincrónico, se trata de lo que sucede en la constitución de la
enfermedad. Se hace foco en la forclusión del significante Nombre del Padre como
fenómeno propio de la psicosis en la constitución del sujeto. Esto hace al
diagnóstico diferencial.
A la altura del Lacan del Seminario 3 y de su escrito “Una cuestión preliminar…” se
puede decir en cuanto al eje diacrónico que hace alusión a los tiempos lógicos que
explicarían la progresión de la psicosis. Para nombrarlo habla de despliegue (de la
estructura) donde la misma estructura se reconocería entre el estadio mayor de
expansión del delirio y el de la fantasía del comienzo (es decir, que en el elemento
más pequeño y en la figura más amplia está presente la misma estructura).
Lacan dice que la psicosis tiene un comienzo y un desarrollo, sin embargo, también
la considera anhistórica. No tiene una prehistoria (como sucede en la neurosis) sino
que se trata de un comienzo absoluto donde se ubica cierto encuentro del sujeto
con una determinada coyuntura dramática que provoca su posterior
desencadenamiento.
Retomando, los tiempos lógicos de la psicosis son: la psicosis no desencadenada
(compensación imaginaria del Edipo ausente y coyuntura dramática); la prepsicosis
y psicosis propiamente dicha; los modos de estabilización.
El caso de Daniel Schreber es un caso de psicosis, y como toda psicosis ésta tiene
una diacronía, una serie de etapas lógicas. Permite apreciar con claridad el
desfasaje (verificado en la clínica) entre el momento en que el sujeto queda en
posición de recurrir a un significante que le falta y el momento en que emerge algo
en lo real.
Diacronía: Tiempos lógicos de la Psicosis
En primer lugar, se puede mencionar la Psicosis compensada o no
desencadenada: la estructura psicótica al tener el significante del Nombre del padre
forcluido (no inscripto en el registro simbólico) se encuentra sostenida desde el
registro imaginario. La compensación ocurre mediante identificaciones imaginarias
con un semejante (a-a’), esta identificación en el plano imaginario sirven a modo de
muletas imaginarias, las usa para moverse sin la metáfora paterna (ya que no
atraviesa los tres tiempos del Edipo). En el sujeto está operando la compensación
imaginaria del edipo ausente. En esta compensación el sujeto no se identifica a un
rasgo del semejante sino completamente, construye un como sí, toma al semejante
como modelo y se modela en base a él, es un clon del otro, sigue sus pasos. Otras
maneras de que la estructura de la psicosis se mantenga estabilizada y no se
desencadene son: suplencias (cumplen función de compensación como una
relación amorosa, trabajo, educación, maternidad, etc) y mantenerse alejado del
agujero ocasionado por la forclusión del NP, es decir no atravesar situaciones en las
que se daría un encuentro con el agujero, en las que el significante no sea llamado
a responder.
En el caso de Schreber estas muletas imaginarias que compensan el significante
que falta se encuentran en la figura de su esposa y el doctor Fleschig, si estas
figuras están presentes en su vida su estructura se mantiene estable.
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También al no haber atravesado por situaciones en las cuales el significante NP es
llamado y no responde (no hay encuentro con el agujero) vivió una larga vida hasta
el momento de su desencadenamiento.
A pesar de haber sufrido una internación antes, debido a lo que se denominó una
hipocondría, esta primera enfermedad no desembocó en una psicosis
desencadenada por el hecho de que en este caso no se trastoca la construcción
imaginaria que sostiene y mantiene estable a Schreber. Mejoró completamente
luego de recibir tratamiento y ser internado en la clínica de Flechsig. Luego por 8
años se mantiene estable, aunque padeció la frustración de no haber podido tener
hijos
El segundo momento de la diacronía de la psicosis implica el encuentro del
sujeto con una determinada coyuntura dramática que desencadena la psicosis. El
desencadenamiento es un momento específico en la vida del Sujeto, con
coordenadas específicas. En “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible
de la psicosis”, en 1958, Lacan establece la coordenada como el encuentro con un
padre real, un Un-padre. Escribe “¿cómo puede el Nombre-del-Padre ser llamado al
único lugar en donde ha podido advenirle y donde nunca ha estado? Por ninguna
otra cosa que por un padre real, (...) por Un-padre.” “Es preciso que ese Un padre
venga a ese lugar adónde el sujeto no ha podido llamarlo antes. Basta para eso que
ese Un-padre se sitúe en posición tercera en alguna relación que tenga por base la
pareja imaginaria a–a´”.
Es el momento en el cual el significante NP es llamado y en lugar de una respuesta
se encuentra un agujero, es decir que el sujeto no tiene las herramientas, los
significantes necesarios para enfrentarse a la situación. El sujeto queda confrontado
con un agujero donde debería haber avenido algún significante. Esta situación hace
caer las identificaciones que sostenían al sujeto, las muletas imaginarias ya no
sirven. El imaginario construido por el sujeto se derrumba, ocurre el cataclismo
imaginario. Como consecuencia se ubica la prepsicosis en ese encuentro del
sujeto con el agujero forclusivo en la coyuntura dramática. Esto significa que cuando
el psicótico tiene la necesidad de responder con ese significante se entera de la
falta, ese defecto que existe desde siempre. La ausencia de este significante que
ordena, que polariza, que encauza el deseo tiene como consecuencia un intento de
respuesta del sujeto, trata de dar una significación a esa pregunta que fue
formulada.
Para Schreber esta coordenada se encuentra en el momento en el que es
nombrado presidente del Superior Tribunal de Dresde, en Junio de 1893, cargo en el
que es responsable y el superior de hombres mucho mayores que él. Esto genera
un trastocamiento en el orden generacional producto de no contar con el significante
NP, siendo esta una de las tantas consecuencias de su forclusión, no puede asumir
el rol debido al significante que no opera.
Al comienzo del capítulo 3 del Sem 3 Lacan escribe: “Al término de ese período,
ocurre que sucede, de modo hasta cierto punto prematuro, al menos de una edad
que no permitía preverlo , a una función muy elevada: presidente de la Corte de
Apelaciones de Leipzig. Esta función, de carácter inminente, le confiere, se dice,una
autoridad que lo eleva a una responsabilidad, más plena y pesada que todas las que
pudo esperar”. “En otras palabras en el primer caso se destaca el hecho de que
Schreber no pudo satisfacer su ambición (presentar su candidatura al parlamento y
no ser seleccionado) en el segundo que la misma se vio colmada desde el exterior,
de un modo que se califica casi como inmerecido. Se otorga a ambos
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acontecimientos el mismo valor desencadenante. Se hace constante que el
presidente Schreber no tuvo hijos, por lo cual se asigna a la noción de paternidad un
papel primordial. Pero se afirma simultáneamente que el temor a la castración
renace en él, con una apetencia homosexual correlativa, porque accede finalmente
a una posición paterna. Esta sería la causa directa del desencadenamiento de la
crisis, que acarrea todas las distorsiones, las deformaciones patológicas, los
espejismos, que progresivamente evolucionarán en el delirio”.
Entre que es nombrado presidente, y cuando efectivamente asume el cargo, es el
momento en el que tiene un pensamiento mientras se encuentra en un estado entre
la vigilia y el sueño, “había tenido la representación de lo hermosísimo que es sin
duda ser una mujer sometida al acoplamiento”.
Es en este momento lógico que aparecen los fenómenos de franja, y la
perplejidad, el primero refiere a fenómenos al borde del discurso, son pura irrupción
de significante en lo real, no llegan a ser significantes, son aún más elementales,
como golpes, murmullos, ver sombras, entre muchos otros. Provocan una detención
en la significación. La perplejidad refiere a la experiencia en la que el sujeto queda
perplejo ante el desencadenamiento, queda confrontado con el agujero, con la
ausencia de significante. Es un momento de confusión, pánico, de estupor
catatónico.
Al principio de su enfermedad Schreber experimenta varios fenómenos de franja,
fenómenos que no llegan a ser de significante, sino algo más elemental. Lacan los
enumera en la pág. 536 del escrito “De una cuestión preliminar..”: el milagro del
alarido, Schreber describe como si le arrancaran un grito del pecho, que lo
sorprende, por otro lado la llamada de socorro, que se emite desde los nervios
divinos, tienen un tono quejumbroso debido a la lejanía con Dios, percibe luces
detrás de sus ojos que se le imponen, la aparición en la lejanía de lo real de
creaciones milagrosas creadas especialmente para él de parte de Dios.
Por otro lado, el tercer momento de la diacronía es la psicosis clínica, la psicosis
propiamente dicha, desencadenada, momento de la irrupción de los síntomas. La
característa de los síntomas psicóticos es que no corresponen al orden del retorno
de lo reprimido, del orden simbólico, sino al denominado retorno en lo real, lo real
invade al sujeto. Lacan en el capítulo 6 del Seminario 3 escribe “Es claro que lo que
aparece, aparece bajo el registro de la significación, y de una significación que no
viene de ninguna parte, que no remite a nada, pero que es una significación
esencial, que afecta al sujeto”. Es decir que algo ajeno lo invade, que no hace
cadena significante, no se relaciona con otros significantes, pero lo concierne, tiene
que ver con el Sujeto.
Lacan habla de “desencadenamiento” para diferenciarse de los psiquiatras clásicos
que pensaban a la psicosis como un proceso, un desarrollo continuo. Al proponer
este concepto, marca que, en realidad, hay una discontinuidad, una ruptura, un
corte en el desarrollo de la enfermedad. Ese corte es el desencadenamiento.
Para Lacan hay exclusión del gran Otro en la medida en que en el momento del
desencadenamiento el sujeto queda sumido en la perplejidad. Pero eso no impide
que el sujeto intente restablecer un orden, que en el Seminario 3 llama "orden
delirante" y cuyo comienzo lleva justamente la marca de una iniciativa que viene del
Otro. La restitución delirante cumple entonces una función compensatoria. Esta
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restitución de un orden tampoco opera por deducción, sino que al igual que el
fenómeno elemental es anideica, no responde a una sucesión de ideas, el delirio
tampoco es razonado, se impone al sujeto.
(Este tiempo lógico compone el intermedio entre quedarse sin respuestas, sin
significados a esa pregunta que el sujeto hace pero que no se puede responder por
estar forcluido el NP y al momento en que se estabiliza mediante la metáfora
delirante.)
Durante este tiempo se observará cómo florecen los distintos delirios. No es el
contenido lo que indica que se está ante un psicótico sino la certeza que tiene de
que eso que le pasa le concierne.
Cabe subrayar que el delirio tiene dos funciones: poner en juego nuevas
significaciones para construir una nueva realidad, y localizar el goce que irrumpe en
el sujeto. Esto es posible mediante el trabajo subjetivo del paciente para ordenar el
delirio.
Al no inscribirse el Ste. NP no se instala la ley del significante, el sujeto no atraviesa
los tres tiempos del Edipo por lo que no cuenta con los significantes necesarios para
utilizarlos en el futuro. En el capítulo X del Seminario 5 Lacan escribe respecto de la
metáfora paterna “El papel que desempeña aquí la metáfora paterna es ciertamente
el que podíamos esperar de una metáfora- conduce a la institución de algo
perteneciente a la categoría del significante, está ahí en reserva y su significación se
desarrollará más tarde. El niño tiene todos los títulos para ser un hombre”.
De nuevo en el Cap. XXIII del Seminario 3 escribe “¿Cuál es el significante que está
en suspenso en su crisis inaugural? el significante Procreación en su forma más
problemática, aquella que el propio Freud evoca (...) la forma ser padre” “Según
todas las apariencias el presidente Schreber carece de ese significante fundamental
que se llama ser padre”
La segunda enfermedad de Schreber comienza luego de su nombramiento, describe
Freud que sufre de un insomnio martirizador, se internó de nuevo en la clínica de
Flechsig, expresó ideas hipocondríacas, se quejaba de padecer un reblandecimiento
del cerebro. Prontamente se mezclaron ideas de persecución, basadas en
espejismos sensoriales, luego espejismos visuales y auditivos, imaginaba que su
cuerpo era manipulado. Todos estos fenómenos hablan de la irrupción de goce
en el cuerpo, goce sin recortar que invade y se siente en el cuerpo, Schreber
siente como su cuerpo cambia sin que él quiera, no tiene el control, el Otro toma la
iniciativa. En este caso el lugar de Otro es ocupado por Dios. En un primer
momento arma un delirio de persecución en el que Flechsig era el perseguidor “De
esta manera se tramó un complot contra mí, que paró en esto: luego que se hubiese
reconocido o supuesto que mi enfermedad nerviosa era incurable, se me entregaría
a un hombre, y de suerte que le darían mi alma, y en cuanto a mi cuerpo mudado en
cuerpo de mujer, sería entregado así al hombre en cuestión para que cometiera
abuso sexual y luego simplemente lo dejarían yacer, lo abandonarían a la
corrupción” Escribe también en sus memorias Schreber: “Entonces desde el punto
de vista humano, que en esa época me gobernaba todavía preferentemente, era
harto natural que yo siempre viera mi genuino enemigo solo en el profesor Flechsig
o su alma”
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En un segundo momento del delirio persecutorio, la figura del perseguidor pasa a
ser Dios, todavía con el objetivo de convertir su cuerpo en el de una mujer para
luego abusar de él y dejarlo yacer. Schreber explica su padecer de esta manera:
sus nervios atrajeron a los de Dios, y Dios no puede soltarse de sus nervios, y esta
conexión nerviosa es la que le trajo el máximo padecer debido a que Dios puso en
marcha la pulsión de conservación suya.
Por último el último tiempo lógico es el de la estabilización, que refiere a la
estabilización del delirio, a una culminación del mismo. Ocurre una operación en la
cual el sujeto crea un mundo en el que puede habitar, hay una reconstrucción en el
plano imaginario, tiene una nueva relación con su delirio, tiene una nueva posición
respecto a él, hay un recorte y localización de goce.
Se habla de estabilización porque alude a lo que permite a un sujeto evitar un
desencadenamiento o restaurar un estado subjetivo después de que este haya
sucedido, cuando irrumpe un goce que no puede ser simbolizado y rebasa las
defensas del sujeto.
Por tanto, el momento de estabilización sería el modo que el sujeto encuentra de
localizar por algún medio el goce, nombrarlo y darle un sentido.
(El goce es el efecto en el cuerpo de la entrada del lenguaje y lleva implícito un más
allá del principio del placer, un empuje dañino que el sujeto puede volver contra sí o
contra los otros. Si en la neurosis el goce se ordena con el “sentido”, en la psicosis
aparece el sinsentido del goce, la sensación de que ocurre algo que al sujeto le
concierne y no sabe qué hacer con ello.)
(Desde la perspectiva lacaniana trabajamos con el concepto de estructura entendida
como las diferentes formas de defensa frente al goce)
Hay varios métodos de la estabilización de una psicosis, por ejemplo, cuando se
vuelve a unir el significante y el significado mediante una metáfora delirante. El
psicótico intenta reinstaurar una articulación significante a través de lo que Lacan
llamó “metáfora delirante” que viene a suplir la ausencia del significante nombre del
padre.
La metáfora delirante en su función de sustituir el efecto de significación fálica
sustituye los efectos del nombre del padre, estabilizando significante y significado.
Introduce una fijación y localización del goce.
El síntoma psicótico responde a la ausencia de metáfora, siendo esta un punto
de detención al deslizamiento del significado bajo el significante, el llamado punto de
capitón, sin el cual aparece la perplejidad del “¿qué quiere decir esto?” que
encontramos en la psicosis.
La hipótesis de Lacan en esta época es que la experiencia enigmática se da cuando
un significante irrumpe solo, aislado de la cadena, y se le impone al sujeto como un
goce sin sentido y a la vez acompañado de una certidumbre de que ese goce le
concierne íntimamente. Para eso, no basta con la causa en la estructura que es la
forclusión del NP. Tiene que añadirse una contingencia de la vida que produzca
justamente una llamada al NP.
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Otro ejemplo de estabilizaciones son las que suceden a nivel del registro
imaginario como las identificaciones imaginarias como muletas imaginarias
(características de la compensación imaginaria del edipo ausente) y a nivel del
registro Real como el pasaje al acto donde, por ejemplo, se recorta o localiza un
pedazo de goce a través de una intervención en lo real del cuerpo. Es un modo de
ponerle un límite al avance irrestricto de goce a partir de la intervención. Es una
operación que tiene un efecto tranquilizador en el sujeto que permite que comience
a hablar de otros aspectos de su vida que lo comenzaron a convocar, no solamente
de lo principal que lo aquejaba.
En el caso de Schreber él construye un mundo en el que su transformación en mujer
tiene una función para con el universo, con el cosmos. En noviembre de 1895, se
reconcilia con el lugar que ocupa en el delirio. Pasa de un delirio de persecución
cuya figura principal es el profesor Flechsig, para construir un delirio en el que el
debe transformarse en la mujer de Dios para dar a luz a una nueva raza de
hombres. Pero la transformación será muy lenta, se extenderá por muchos años,
hasta el fin de los tiempos.
Hay un recorte de goce en el cuerpo de Schreber, el cuerpo ya no padece el avance
tormentoso de goce, lee algo nuevo en las sensaciones de su cuerpo, en las
transformaciones que escribe en sus memorias.
(apunte de psicosis) Schreber presenta como base de su reconciliación el
descubrimiento de la posibilidad de una emasculación acorde con el cosmos, ser
emasculado y feminizado no para la satisfacción caprichosa de Flechsig sino con un
fin celestial: salvar la existencia de Dios y del universo y renovar la humanidad
mediante su fecundación divina. La estabilización consiste pues en un un cambio de
significación de la emasculación. Esta nueva significación (ser la mujer de Dios) es
el efecto de la metáfora, y se ubica por tanto sencillamente en un lugar equivalente
al de la significación fálica en la metáfora paterna.
Hay una operación en la cual se pasa de voluptuosidad del alma (significante en lo
real, no operacionable, que no dialectiza, no hace cadena) pasa a ser Beatificación
del Alma, hay un cambio de posición subjetiva, hay una reconciliación y asume una
responsabilidad para con el universo.
Resumen: De este modo podemos decir que, de la forclusión del Nombre-del-padre,
resulta un proceso que comienza con un cataclismo imaginario, caracterizado por la
inviabilidad de la relación con el otro imaginario. En segundo lugar , se pondrá en
marcha la disociación y la fragmentación de todo el aparato significante, además de
la movilización del significante y la descomposición del discurso interno. Finalmente,
posteriormente al encuentro con el significante inabordable, por falta de la metáfora
paterna, el sujeto intentará reconstruirlo, y esto mediante la metáfora delirante;
como se ve en el caso Schreber a través de todo el despliegue de sus delirios.
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Síntoma y Sinthome (suplencia). Caso Joyce
Lacan más tarde (Seminario 23, años 70) reconocerá otros procedimientos de
estabilización a partir del concepto de suplencia (El sinthome, James Joyce)
articulado con las distintas formas de anudamiento (borromeas y no borromeas)
entre los registros de lo real, lo simbólico y lo imaginario.
En el Seminario 23 trata la construcción de la teoría de los nudos, con los cuales
Lacan resitúa toda su enseñanza, no ya desde el falo ni desde el objeto a. Es la
última vuelta en relación a la psicosis que hace Lacan. Lacan quiere formalizar la
estructura en términos nodales. Le permite formular relaciones entre los registros
Real, Simbólico e Imaginario. Ya no prevalece lo simbólico sobre los otros registros.
Los nudos son una forma de graficar la relación que tiene el sujeto con los tres
registros, cómo el sujeto se relaciona con el cuerpo (Registro Imaginario), el
lenguaje (Registro Simbólico) y el goce (Registro Real).
Va dividir las estructuras subjetivas según sean borromeas o no borromeas.
- Nudos borromeos (cadenas): neurosis. Significa que están enlazados pero no
interpenetrados. La neurosis agrega un cuarto nudo para que estos tres
registros no estén sueltos. Este cuarto nudo es el sinthome. El sinthome
puede ser el Complejo de Edipo, el significante Nombre del Padre, realidad
psíquica. El nudo se lee en los puntos de cruce. Es una superposición de
unos con otros.
- Nudos no borromeos: psicosis. Interpenetración de los registros
Por otro lado, habla de un lapsus del anudamiento que se refiere al error de
anudamiento. Cuando un registro se desconecta, los dos que quedan no se
significan bien, uno queda desanudado. No hay nada que lo trabe, se desprende.
Algo va a venir a reparar el lapsus, a compensar el error del anudamiento, eso es el
sinthome, consiste en un eslabón nuevo que se agrega para remediar, para corregir
el fallo del nudo, para reparar sinthomáticamente el error. No es lo mismo que el
síntoma.
Diferenciacion entre sintoma y sinthome
El síntoma es aquello que es un problema para el sujeto. Son las palabras
impuestas al sujeto quien lo vive de manera pasiva. Comporta cierto desenganche
del Otro. Mientras que el sinthome permite reparar la cadena si en ella se ha
cometido lo que Lacan llama un error. Es una solución, viene a reparar,
reencadenar, reanudar, compensar aquello que se rompió. No es real ni simbólico ni
imaginario, es la cuarta consistencia que permite que los tres registros se enlacen o
anuden, de modo borromeo o no borromeo, aunque allí, debido a los errores, ya
ninguno esté unido al otro. Es lo que le permite al nudo de tres mantenerse en una
posición tal que parezca constituir un nudo de tres.
(El término sinthome es exclusivamente para el caso en el que la reparación se
produce en el lugar mismo en que se produjo el lapsus del nudo.)
Utiliza el caso de Joyce como modelo de psicosis no desencadenada. Lacan
construye un paradigma para pensar casos de psicosis estructural, pero no
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desencadenadas. Joyce sería un caso de psicosis ordinaria. En sus libros, Joyce
inserta momentos propios biográficos en la vida de los personajes de las novelas. A
medida que escribe se va alejando del sentido y va introduciendo neologismos. Sus
últimos libros son totalmente inentendibles. Va haciendo una transformación del
lenguaje, una descomposición al modo que Lacan ha visto en varios de sus
pacientes. Lacan reconoce modos de escritura similares a la escritura de sus
pacientes psicóticos, por lo que le llama la atención - por ejemplo, serie de rupturas
de las palabras.
La hipótesis de Lacan es que Joyce tenía una psicosis que, a diferencia de
Schreber, no estaba desencadenada (no tenía presencia de fenómenos
elementales). Es una hipótesis difícil de probar; porque no era su paciente, y era
una psicosis que no estaba desencadenada. Lacan habla del “problema” de Joyce
para dar cuenta de su estructura psicótica en la que se lee la forclusión del
Nombre-del-padre: “Joyce tiene un síntoma que parte de que su padre era carente”,
“un síntoma que se ubica al nivel de la palabra, que cada vez se le impone más”.
Joyce encuentra como solución (sinthome) a su problema, al arte (ser el
artista) y la relación con el lenguaje, el cual lo afecta pero no lo deja pasivo, lo
transforma en escritura. Escritura por fuera del sentido, palabras, frases y letras
sueltas. Es el saber hacer con eso que se le impone.
En síntesis, para Joyce el síntoma se ubica al nivel de la escritura en la que la
palabra cada vez se le impone más, producto del lapsus del anudamiento. Mientras
que el sinthome como reparación de tal error, lo que el escritor hace con eso, en su
arte, construyéndose un ego.
NORA (mujer-guante): lo sostiene, le va como guante, lo complementa y lo ajusta.
Logra construirle a Joyce un cuerpo completo, al modo de una complementariedad
absoluta de los dos. (Celos con la hija, cuando ella enferma gravemente de
esquizofrenia Joyce dice que la entiende) Joyce construye una suplencia de la
relación sexual que a él le sirve.
EGO: Lacan lo denomina como la reparación sinthomática en Joyce, que
consigue retener lo imaginario, e impedir que este se desprenda aunque no
vuelve borromeo el anudamiento. El ego como corrector de la relación faltante, lo
que en Joyce no anuda de manera borromea lo imaginario con lo que encadena lo
real y simbólico. Funciona como sinthome, anuda. Implica un lazo al otro, busca ser
descifrado, ser leído.
En ciertos elementos discretos (su mujer-guante, la fantasia de redentor, los
S1-epifanías, el relato de la paliza), según Lacan, se puede ubicar la psicosis en
Joyce y destaca la respuesta de Joyce frente a ellos. Son momentos cercanos al
desencadenamiento, pero algo en la relación con Nora lo ayuda. La sexualidad
femenina es resuelta por el pasaje por las perversiones con Nora. Las palabras
impuestas son resueltas por el tratamiento que hace de las epifanías en su
escritura. La ausencia del significante del Nombre del Padre es compensada por la
construcción de este “artista de su época”, que lo estudien por años, se hace un
nombre. Tapona esa forclusión con el hacerse un nombre para sí mismo. Estos son
modos discretos de “arreglarse”.
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En la psicosis hablamos de palabras impuestas, como forma mínima del S1 (solo),
un fenómeno elemental. El psicótico hace la experiencia de percibir que el
lenguaje es un parásito, de que nosotros somos hablados por el Otro, de que
el lenguaje nos viene del Otro.
El psicótico tiene la experiencia de percibir el parásito del lenguaje en las
palabras impuestas. Lo que hace Joyce con el S1 es anticiparse a la presencia del
significante en lo real, descomponiendo las palabras y evitando así que llegue el
significante en lo real. Tiene lo que él llama “epifanías”, inserta estas frases rotas
que oye en su escrito. No aparece el significante en lo real como una “voz
impuesta”, sino que Joyce le hace a eso un tratamiento en el lenguaje, lo vincula
en su escritura, lo descompone, esa palabra que escuchó es descompuesta y la
responde antes de que se instale. Escucha la palabra, tiene un efecto de epifanía
(“intuición delirante” casi), pero no se queda con eso, no avanza a la alucinación y al
delirio, sino que la trata, queda rota e insertado en su escritura. No llega a
imponerse como un significante en lo real. La desarma, la inserta en su escritura.
Joyce le saca así el peso.
Síntomas Actuales como Efecto o Suplencia
Para continuar dialogando con los conceptos que se vieron durante la cursada, la
palabra solución de la estructura se podría relacionar con las presentaciones de los
síntomas actuales que se trataron durante el cuarto conjunto temático. La cátedra
propuso ubicar la formación de síntomas de esta época. Es la época de la
Declinación del Nombre-del-padre. Su máxima expresión es el discurso capitalista.
Según Nieves Soria en “Síntomas del discurso capitalista" la declinación del NP
conlleva una ausencia de función orientadora en el campo de las identificaciones.
Previo al discurso que Lacan denomina discurso capitalista (que lo presenta en
1972 en una conferencia en Milán) hay un paso previo, que plantea en el seminario
17: el discurso universitario. Lacan llama al discurso universitario una mutación
capitalista del discurso del amo (es un antecedente del discurso capitalista). El
discurso del amo es un discurso en el cual hay un amo, un S1 (que vela su
castración), que ocupa lugar de significante rector, orientador que se relaciona con
un S2, un saber que le corresponde al esclavo.
En el discurso universitario el amo se apropia del saber del esclavo, en este
discurso el saber científico (positivismo extremo) el que agencia el discurso del amo
imperante. El saber de la ciencia toma la subjetividad. Hay una tiranía del saber.
Los sujetos quedan en posición de objetos productores, como una cosa para
producir. Los sujetos están divididos en el sentido de sintomatizados. Este
discurso comienza a alejar al Sujeto del campo simbólico, es un discurso que
pretende que el sujeto pierda la conexión con el inconsciente.
El discurso capitalista, o pseudo discurso capitalista, es una nueva vuelta que le da
a los discursos que la sociedad está inmersa, y es el discurso en el que la sociedad
está inmersa actualmente. Hay un imperio de la ciencia y del mercado, y el objeto
de la ciencia está al servicio del mercado. Se caracteriza por la declinación en el
nombre del padre, lo que quiere decir que no hay operatoria paterna. La
declinación del nombre del padre se muestra en el matema del discurso capitalista
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por la caída del S1 por debajo de la barra izquierda. Esta caída abre un tiempo de
reordenamiento discursivo.
El sujeto hace un uso de la falta en ser, del síntoma, como motor del movimiento
incessante del mercado que en su articulación con la tecno-ciencia ofrecerá
siempre un nuevo objeto, que dará la ilusión de suturar la carencia de ser
estructural.
El sujeto manipula sus S1 que vienen de un Otro, sus marcas recurriendo al saber
de la ciencia para obtener un goce por la vía de la tecno-ciencia, que dan una
ilusión de poderío yoico, de autoconfiguración.
La pérdida del punto de fijación y orientación del discurso del amo clásico
produce síntomas tanto en el campo de las identificaciones, como en el lazo
social y el de la realidad. Al volverse el sujeto mismo agente del discurso, pierde la
fuerza de la emisión dominante que encontrábammos en el discurso del amo. Si
bien las marcas son recibidas del Otro, no funcionan como nombres que determinen
al sujeto (DECLINACIÓN NOMBRE DEL PADRE). Prevalece un Sujeto
desorientado, con identificaciones lábiles, erráticas, que deslizan sin anclaje
real. Los síntomas correspondientes son la errancia y la deslocalización, que suelen
manifestarse del lado de la angustia permanente, crisis de angustia.
El Sujeto recurre entonces a distintos gadgets con los cuales obturar su vacío
existencial, que dan a lugar a distintos tipos de adicciones, característicos de los
síntomas contemporáneos. Los efectos de esta declinación se ven en la clínica
porque la subjetividad se asienta en el discurso de la época. Se trata de las
toxicomanías, las anorexias, las bulimias, los cortes en el cuerpo, las depresiones.
Sintomatologías que no hablan porque no pasan por el significante. Son distintos a
las presentaciones de síntomas clásicos con la inscripción (neurosis) o forclusión
(psicosis) del NP.
Las características de estos síntomas actuales son: no implican la lógica significante
por lo tanto no arman cadena S1-S2; rechazan el saber y el inconsciente; no
implican la división subjetiva producto del paso por el significante; rechazan al Otro;
pueden tener distintas funciones psíquicas; son trans-estructurales, por tanto, su
aparición no da cuenta de determinada estructura (como si lo hacen los fenómenos
elementales).
La apuesta para el quehacer psicoanalítico en este tiempo es evaluar al servicio de
qué se realizó el acto, es decir, si estas presentaciones son síntoma, es decir, efecto
del padecimiento o son suplencia/solución paradójica de algo que es del orden de la
causa.
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Consecuencias clínicas de la forclusión del NP
Es posible dar cuenta de una estructura psicótica según las consecuencias
clínicas de la forclusión del significante nombre del padre. Estas son:
- Trastornos del lenguaje
- Certeza
- Ausencia de significación fálica
- Deseo empobrecido
- Irrupción del Goce sin límite
Trastornos de lenguaje: La psicosis supone un trastorno del lenguaje porque
aparecen significantes desencadenados, elementos desconectados. Es el efecto
de la cadena rota, son los significantes en lo Real. Detienen la significación ya que
no hacen cadena, no se asocian con otros significantes, se le imponen al Sujeto, no
los siente propios sino ajenos. Representan una plomada en el discurso. Dentro de
los trastornos de lenguaje se encuentran los neologismos, la intuición y la fórmula o
el estribillo.
Neologismos
Se refiere a aquellos significantes que retornan en lo real cuya significación vuelve a
la misma significación, es una significación que no remite más que a sí misma,
permanece irreductible. El enfermo subraya que la palabra en sí misma pesa. Hay
dos polos del neologismo: la intuición es un fenómeno pleno que tiene para el
sujeto un caracter inundante, lo colma. Le revela una perspectiva nueva. Es una
palabra clave. Un ejemplo clínico sería el de “Almicidio”, es un significante que
remite a si mismo, nunca se explica que significa almicidio, Schreber nunca lo
especifica ni lo detalla pero tiene tanto peso, significa tanto que no se puede poner
en palabras.
Y además de la intuición está el estribillo o la fórmula, que es el opuesto de la
intuición,refiere entonces a cuando un significante que retorna en lo real no remite a
nada ni siquiera a si mismo, es una fórmula que se repite con insistencia.
Alucinaciones verbales—> dado que esta forcluido el Nombre del Padre, ocurren
el retorno de significantes en lo real desprovistos de mediación, de significacion y
aparecen como “voces” externas. Es decir, aparecen como un S1 aislados y sin
conexión que les permita una significación. Estas “voces externas” son significantes
que emergen del agujero en el campo simbólico, el agujero forclusivo. El sujeto dice
que se le imponen frases, algo escucha, algo emerge y aparece esta alucinación
verbal que se caracteriza por su imposición. Es algo que se le impone al sujeto.
En el caso de Schreber podemos ejemplificar estas alucinaciones verbales cuando
Schreber “escucha” que es insultado o halagado por Dios. Ocurre cuando el
persecutor en el delirio de Schreber pasa de ser Flechsig a ser Dios
Certeza—> el sujeto tiene la certeza de que eso que se le impone significa algo
decisivo para él. Tanto las alucinaciones como las interpretaciones delirantes le
conciernen al sujeto. Es algo inquebrantable. Hay una certeza. Experiencia
subjetiva de certeza. Es una creencia delirante. Por ejemplo, Schreber tenía la
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certeza de que Flechsig iba a cometer un almicidio sobre él o que era la Mujer de
Dios.
Ausencia de significación fálica—> Al haberse forcluido el significante del nombre
del padre, la metáfora paterna no opera, no se sustituye el deseo de la madre por el
nombre del padre y no se da como resultado la significación fálica.
La significación fálica implica que una significación remita a otra, hace lazo, es
compartida, funciona como “Carretera principal”, respecto de los efectos de
significación y respecto del encuentro sexual; es retroactiva y da una respuesta a la
falta.
Deseo empobrecido —>¿Cuando hay deseo? cuando estamos castrados. La
castración inaugura una falta. El psicótico no tiene inscripta la Falta porque al no
operar la metáfora paterna entonces no puede estar castrado y el deseo no se
desplaza.
El deseo implica una dialéctica, porque Lacan va a decir que entre el S1 y el S2 se
encuentra el sujeto barrado, el sujeto deseante del ICC, es decir que el deseo
circula entre los significantes, entre el S1 y el S2, en lo que sería la psicosis hay S1
sueltos, no forman cadena por lo tanto el deseo es pauperro, empobrecido.
Irrupción del Goce —> La falta del Nombre del Padre en lo simbólico trae como
consecuencia lo pulsional en exceso, es decir, la irrupción de un goce sin limites.
El sujeto psicótico esta tomado por lo pulsional. No hay barrera ni interdicción a este
goce. ¿Por qué? Porque está forcluido el Nombre del Padre y, por lo tanto, no se
llevo adelante la metáfora paterna y los tres tiempos del Edipo.
¿Cómo intenta darle una solución a esto el psicótico? Mediante el delirio. El delirio,
ya es un intento de ponerle un límite al goce, por eso la metáfora delirante tiene un
efecto tranquilizador. En el trabajo del delirio es el propio sujeto quien buscará hacer
algo con eso que retorna de lo Real y que lo abruma.
El Sujeto, en la psicosis es objeto de goce, dado que no operó la metáfora paterna,
entonces, va experimentar estados de excitación en el cuerpo que pueden tornarse
insoportables, perturbadores, desgarradores. Esto nos habla de un goce que no
está regulado en la psicosis.
Si en el sujeto psicótico no está la función reguladora del padre del Edipo, no hay un
límite, una regulación al goce. Al no operar la lógica de la castración, como
consecuencia aparece la irrupción de un goce ilimitado. Lo que se constata es que
hay un padre pero no es el simbólico, es Un-Padre-real. Es el padre de la
exigencia del goce quien en vez de frenar, encausar y prohibir, exige sin
límites.
En Schreber es la “voluptuosidad” y la emasculación emasculación y el sujeto lo vive
de una manera tortuosa, sufriente, como un exceso de excitación que lo invade, lo
perturba, lo lleva a la desesperación, lo empuja a esa transformación en mujer.
La solución de Schreber a este goce sin límites la alcanza en la metáfora delirante
donde pasa de ser la puta de Flechsig Flechsig a ser La mujer de Dios. Le pone un
limite al goce respondiendo con una certeza sobre su ser “soy la mujer de Dios” e
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instaura una ley de orden cósmico que para él vale como una ley que suple a la
castración y a la legalidad fálica fálico.
(Para que no se produzca una disolución imaginaria en la relación entre el Yo y el
otro semejante, se necesita lo simbólico. El Nombre del Padre es el que permite
relación, función y distancia evitando así el estallido imaginario.)
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Crítica de Lacan a la definición de Paranoia de Kraepelin
Lacan crítica la definición canónica de Paranoia de Kraepelin. En la Paranoia hay
delirios.
La definición de Kraepelin dice que la paranoia presenta un:
“desarrollo insidioso, bajo la dependencia de causas internas y según una evolución
continua, de un sistema delirante duradero e imposible de sacudir, y que se instaura
con una conservación completa de la claridad y del orden en el pensamiento, el
querer y la acción”.
Respecto del “desarrollo insidioso”, Lacan dice que no se trata de un desarrollo
tan insidioso como parece porque los delirios avanzan por brotes o irrupciones y
eso es fundamental para ubicar lo que le pasa al sujeto. Son irrupciones donde algo
le está pasando al sujeto, hay brotes, irrupciones que marcan por ejemplo en
Schreber un antes y un después en lo que es el sujeto y su mundo, el sujeto y su
cuerpo. Un ejemplo es la fantasía de duermevela.
Cuando dice “causas internas”, Lacan también lo discute porque afirma que es
posible desencadenarse ante ciertas situaciones o contingencias como por ejemplo
ante la asunción de un cargo como le sucede a Schreber. La importancia de ubicar
ese suceso, también conocido como coyuntura dramática, recae en no volver a
enfrentar al sujeto a una situación con la cual no puede responder por encontrarse
allí un agujero.
Por otro lado, menciona que posee una “Evolución continua imposible de
quebrantar”, y eso parece indiscutible. Sin embargo, Lacan dice que en cierto
sentido es así, pero eso no quiere decir que el delirio no tenga sus
transformaciones. El delirio tiene fases que no tienen el mismo valor y no
implican la misma posición del sujeto frente a él. Esto quiere decir que hay delirios
que pueden poner en una posición persecutoria al sujeto y lo desestabilizan y hay
otros delirios que lo estabilizan. No es igual la posición de Schreber al comienzo del
delirio cuando está en una posición persecutoria con Flechsig que la de su delirio al
final cuando acepta esta voluntad divina y es La mujer de Dios y transformarse en
mujer y salvar el mundo.
Otro elemento que parecía indiscutible en la definición de Kraepelin es
“conservación completa de la claridad, el orden, la volición y la acción”. Si bien
el psicótico conserva la claridad y orden, lo hace en función del delirio que
manifieste. Lo mismo en cuanto a la conservación de la voluntad y acción. Por
supuesto que hay esta conservación pero va en dirección al delirio que presenta
el sujeto. Schreber dirigía sus acciones en función de su delirio de emasculación y
transformarse en mujer. Es en ese sentido particular y singular de Schreber que está
conservada la voluntad y la acción.