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Estimulación Temprana

El documento aborda la importancia de la estimulación temprana en el desarrollo infantil, destacando que este proceso es crucial para el desarrollo psicomotor y cognitivo de los niños desde el nacimiento hasta los 6-7 años. Se enfatiza que la estimulación adecuada y oportuna puede prevenir retrasos en el desarrollo y maximizar el potencial de cada niño, considerando factores biológicos y ambientales. Además, se menciona que la intervención temprana y el seguimiento regular son esenciales para detectar y abordar cualquier alteración en el desarrollo infantil.
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Estimulación Temprana

El documento aborda la importancia de la estimulación temprana en el desarrollo infantil, destacando que este proceso es crucial para el desarrollo psicomotor y cognitivo de los niños desde el nacimiento hasta los 6-7 años. Se enfatiza que la estimulación adecuada y oportuna puede prevenir retrasos en el desarrollo y maximizar el potencial de cada niño, considerando factores biológicos y ambientales. Además, se menciona que la intervención temprana y el seguimiento regular son esenciales para detectar y abordar cualquier alteración en el desarrollo infantil.
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ESTIMULACIÓN TEMPRANA

En el artículo 6 de la Convención de los Derechos del Niño se declara,


que los estados partes garantizarán en la máxima medida posible la
supervivencia y el desarrollo del niño.1 En Cuba están aseguradas las
condiciones, desde que comienza a gestarse la vida, para priorizar los
derechos de los niños hasta que logran su plena madurez.

Ahora bien, el desarrollo infantil es un proceso dinámico, sumamente


complejo, que se sustenta en la evolución biológica, psicológica y
social, lo cual constituye el desarrollo psicomotor. En este proceso el
lactante es totalmente dependiente y su forma de expresión es el
llanto. Posteriormente se transforma de manera paulatina en un ser
autónomo, independiente, con participación, opinión y pensamiento
propio, de manera tal que interviene activamente en el entorno donde
vive.

Para poder estudiar, evaluar y comprender el proceso del desarrollo


psicomotor (DSM) se deben tener en cuenta 2 elementos
fundamentales: la herencia que aporta la potencialidad del niño y el
ambiente que influye en cuánto y cómo se expresará este potencial.
El Sistema de Salud cubano garantiza de manera sistemática y
planificada en todos los controles de salud la evaluación del DSM. La
importancia de conocer la progresión normal de este se debe a que
depende de múltiples factores, muchos de ellos pueden ser
modificados en beneficio del niño mediante una intervención
oportuna, siendo más efectiva cuanto más precoz sea esta. 2

La estimulación temprana o atención temprana fomenta


principalmente el desarrollo psicomotor del bebé, así como su
desarrollo cognitivo; esto se logra a través de actividades donde ellos
se divierten, las cuales facilitan sus aprendizajes futuros. Dicha
técnica se realiza desde el nacimiento del bebé hasta los 6-7 años,
puesto que es en este periodo donde se desarrolla la estructura del
pensamiento y la personalidad del niño.3)

Además, la estimulación temprana une la adaptabilidad del cerebro a


la capacidad de aprendizaje; mediante ella se consigue que los bebés
sanos maduren y sean capaces de adaptarse mucho mejor a su
entorno, así como a las diferentes situaciones. No se trata de una
terapia ni de un método de enseñanza formal; es una forma de
orientación del potencial y de las capacidades de los más pequeños.
Cuando se estimula a un bebé, se abren oportunidades y experiencias
que le harán explorar, adquirir destrezas y habilidades de una forma
más natural, además de entender lo que ocurre a su alrededor. 4
El desarrollo del cerebro involucra a su vez, al desarrollo de millones
de células llamadas neuronas y de las conexiones entre ellas. La
plasticidad cerebral, definida como la susceptibilidad de un organismo
a las influencias del medio ambiente es muy alta. Se han identificado
periodos sensibles del desarrollo cerebral durante los cuales el
organismo es especialmente susceptible a la estimulación de su
entorno.5

Por consiguiente, el desarrollo infantil, su seguimiento de manera


regular y periódica, así como la detección precoz de signos de alarma
que señalen alteraciones en detrimento de su evolución normal,
tienen repercusión crucial para lograr el máximo potencial de las
capacidades y habilidades de cada ser humano y de la sociedad en su
conjunto. Significa entonces, que el pediatra y todo médico o
profesional de la salud encargado de atender niños, debe conocer
profundamente las características propias del neurodesarrollo en las
diferentes etapas de la vida del ser humano y en sus distintas
manifestaciones, no solo motoras gruesas, las cuales a menudo
suelen priorizarse en los controles de crecimiento y desarrollo, sino en
otras áreas, tales como motora fina, sensorial, lenguaje y
socioemocional.6

Según se ha visto, la estimulación temprana es el conjunto de


acciones que se ejecutan en los 3 primeros años de vida para que los
infantes no presenten ningún tipo de retraso en el desarrollo
psicomotor, pues el desarrollo cerebral en este periodo depende de la
calidad de dicha estimulación, que favorecerá la adquisición de
conocimientos.7

El desarrollo científico-técnico y el avance en las investigaciones


relacionadas con las ciencias psicológicas y las neurociencias
corroboran que en las edades tempranas las estructuras biológicas,
fisiológicas y psicológicas están en pleno proceso de formación y
maduración. Esto implica que es el periodo oportuno para que la
estimulación y la atención educativa integral ejerzan la acción más
determinante en el desarrollo, sobre la base de una concepción
teórico-metodológica e histórico-cultural acerca del importante papel
que desempeña la educación como fuerza impulsora y guía de este
desarrollo.8
La activación temprana es considerada un requisito básico para el
óptimo desarrollo del cerebro del bebé, puesto que potencia sus
funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico,
motor y social). El cerebro requiere información que le ayude a
desarrollarse. Su crecimiento depende de la cantidad, tipo y calidad
de estímulos que recibe; las capacidades no se adquieren solo con el
paso del tiempo. El bebé precisa recibir estos estímulos a diario,
desde el momento de su nacimiento. Si dichos estímulos se ofrecen
de una forma irregular o en cantidad insuficiente, el cerebro no
desarrollará adecuadamente sus capacidades al ritmo y con la calidad
que cabría esperar.

Por otro lado, una activación temprana, abundante, periódica y de


buena calidad garantiza un ritmo adecuado en el proceso de
adquisición de distintas funciones cerebrales. La activación temprana
de los niños es más eficaz porque su cerebro tiene mayor plasticidad;
esto hace que se establezcan conexiones entre las neuronas con más
facilidad, rapidez y eficacia. Las deficiencias o falta de activación en
el primer año de vida del bebé pueden tener consecuencias en el
desarrollo óptimo de sus habilidades motoras, cognitivas, lingüísticas
y sociales. En muchas ocasiones los padres, aunque saben y son
conscientes de lo importante que es una buena activación temprana,
suelen pasar por alto algunos aspectos fundamentales, tales como su
carácter general (deben abarcar todas las áreas del desarrollo y no
centrarse solo en una), la abundancia de estímulos o la regularidad en
el tiempo.9

Se plantea que según la Organización Mundial de Salud (OMS) y el


Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) 249 millones
de los niños menores de 5 años en países de bajos y medianos
ingresos económicos tienen un alto riesgo de sufrir menoscabo en su
desarrollo. Esto ocurre debido a la extrema pobreza y el retraso en el
crecimiento; además, 43 % de ellos podrían no alcanzar su potencial
cognitivo.10)

En tal sentido, ningún país puede correr el riesgo de perder casi la


mitad del potencial cerebral de sus ciudadanos más jóvenes y menos
aún los países de bajos y medianos ingresos económicos. De tal
manera, se muestra que el cerebro infantil se desarrolla con mayor
rapidez en los primeros 3 años de vida que constituyen un periodo
crítico de adaptabilidad y capacidad de respuesta a las
intervenciones. Carecer de nutrición, estimulación y protección
adecuadas en la primera infancia tiene efectos nocivos que pueden
repercutir a largo plazo en las familias y las comunidades. 10

Si bien, el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en Cuba


garantiza la prevención, desde la etapa preconcepcional, para que el
embarazo transcurra sin riesgos para la madre y su hijo, y el equipo
básico de salud, como eslabón primario del Sistema de Salud, tiene
como función fundamental la atención médica integral a la familia,
son frecuentes durante el embarazo los factores biológicos (anemia,
hipertensión arterial (HTA), infecciones vaginales y urinarias, así como
sangrados) y sociales (madres adolescentes, solteras, consumidoras
de alcohol y familias disfuncionales) que ocasionan lesiones
perinatales en el niño (hipoxia, sufrimiento fetal, asfixia, dificultad
respiratoria y convulsiones), lo cual trae como consecuencia
alteraciones en el DSM.

La efectividad de los programas de estimulación temprana se basa en


la interacción estrecha entre el equipo multidisciplinario en el que se
encuentra incluida la familia y la comunidad. La ciencia se ha
encargado de mostrar ampliamente los beneficios de la estimulación
para el desarrollo de capacidades y habilidades, así como también ha
demostrado el impacto negativo o los efectos indeseables de la falta
de estimulación para el desarrollo integral del niño.

ESTIMULACIÓN TEMPRANA (2021)


Estimulación temprana
Janet Aguilar Guzmán/Facultad de Medicina, UNAM
enero 6, 2021
La estimulación temprana es la atención que se le da al niño en las
primeras etapas de su vida, con el fin de potenciar y desarrollar al
máximo sus habilidades físicas, intelectuales y psicosociales,
mediante programas sistemáticos y secuenciales que abarcan todas
las áreas del desarrollo humano.

La estimulación temprana está dirigida a niños con déficit en su


desarrollo, niños con factores de riesgo pre, peri y postnatales y niños
sanos que deseen mejorar las habilidades motrices, del lenguaje,
cognitivas y adaptativas.
Las actividades de estimulación tienen su base en el conocimiento de
las pautas de desarrollo que siguen los niños, por lo que deben ser
aplicadas de acuerdo con la edad y nivel de desarrollo, ya que no se
pretende forzar al niño a lograr metas para las que aún no está
preparado.
Las áreas de desarrollo que abarca la estimulación temprana son:
1. – Motor grueso, que son movimientos generales del cuerpo,
piernas y brazos.
2. – Motor fino, que son los movimientos precisos y especializados
de manos y dedos.
3. – Lenguaje, que es la capacidad de comunicarse y hablar.
4. – Socioafectivo, que es la capacidad de relacionarse con los
demás y expresar sentimientos y emociones.

Ejercicios:
De 0 a 3 meses
 Recuéstalo boca arriba. Extiende sus brazos con delicadeza
hacia abajo, arriba y a los lados, luego crúzalos sobre su pecho.
 Acostado boca arriba, estira y flexiona sus piernas suavemente.
 Para ayudarle a abrir su mano, frota con una brocha o toalla la
base de la mano hacia afuera extendiendo su dedo pulgar.
 Cárgalo junto a tu pecho y cántale.
 Procura acariciarle, arrullarle y sonreírle lo más posible. Llámalo
por su nombre en cada una de las actividades que realicen.
Exprésale tu cariño mediante besos y masaje suaves.

De 4 a 6 meses
 Acuéstalo boca arriba y ayúdalo a que se siente, sujetándolo
suavemente de las manos.
 Siéntalo con la ayuda de varios cojines para evitar que se vaya
de lado.
 Cuando este sentado, con o sin apoyo, balancéale hacia los
lados, tomándolo de los hombros para tener mejor equilibrio,
igualmente hacia adelante y hacia atrás.
 Coloca en su mano una sonaja u otro objeto que haga ruido,
ayúdale a sacudirlo.
 Cerca de su mano mueve un juguete y anímalo a tomarlo.
 Cada que balbucee o grite, imítale o plática con el/ella,
responder a sus llamados los motiva a comunicarse. Es
importante hablarle y sonreírle continuamente.
 Siempre premia el esfuerzo de tu bebé con una sonrisa, una
caricia o una palabra de cariño.

De 7 a 9 meses
 Pon a tu bebe en cuatro puntos, puedes ayudarle a separar el
abdomen del piso con una almohada o una toalla, llama su
atención para que se desplace en esa posición.
 Proporciónale juguetes de diferentes tamaños para que los
manipule libremente. Anima a tu bebé a que tome juguetes
pequeños con los dedos índice y pulgar.
 Estimula sus primeras palabras y festéjalas.
 Pídele que haga cosas sencillas como darte la sonaja o la taza.
Cuando te las dé, agradécele.

De 10 meses a 1 año
 Cuando tu bebé empiece a pararse, sujétale de la cadera y
separa sus pies para que esté bien apoyado.
 Ayúdale a dar sus primeros pasos, sujétalo de las dos manos,
luego con una sola y pídele que camine.
 Enséñale a meter y sacar objetos en una cubeta o un bote de
boca ancha.
 Déjalo jugar con plastilina o masa de harina.
 Cuando lo vistas o bañes, enséñale los nombres de las partes
del cuerpo.
 Practica con tu bebé palabras como “ten” y “dame” para que
comprenda instrucciones sencillas.
 Llévale a jugar con otros niños y niñas, de preferencia de su
edad.
 Créale buenos hábitos como lavarse las manos o guardar sus
juguetes en su lugar.

De 1 año a 1 año y medio


 Siéntale en el piso y ofrécele un juguete para que se levante y
lo tome
 Jueguen a agacharse y levantarse.
 Introduce objetos pequeños en un bote y sácalos, que él o ella
haga los mismo.
 Pídele a tu hijo que traiga, señale o busque diferentes objetos.
 Pídele que nombre, toque o señale objetos que le rodean,
regresa a aquellos que ya sabia y olvido.
 Permite que coma solo, aunque tire algo de los alimentos. Ten
paciencia.

De 1 año y medio a 2 años


 Juega con tu hijo a perseguirlo para que corra.
 Jueguen a saltar desde alturas pequeñas. Si es posible,
enséñale a subir escaleras.
 Inventa juegos para que salte, camine, corra o se pare de
repente.
 Dale una hoja de papel y colores para que raye libremente.
También frascos de plástico para que aprenda a tapar y
destapar.
 Aprovecha cualquier momento para platicar, utiliza frases
completas e inclúyelo en las conversaciones de la familia, como
si ya hablara. Explícale lo que haces y lo que ven cuando salen
juntos.
 Permite que te ayude a vestirse. Anímale a convivir con otras
personas, niños y adultos. Permite que te ayude en algunas
tareas del hogar.

De 2 a 3 años
 Anímale a pararse de puntas. Ayúdale a ponerse de pie estando
agachado, sin usar las manos. Mueve sus brazos en distintas
direcciones mientras baila.
 Dibujen libremente sobre un papel, puedes enseñarle a hacer
líneas o círculos. Practiquen abrir puertas con manijas.
 Léele cotidianamente historias infantiles cortas. Hazle
preguntas sobre lo leído y trata de que repita parte de la
historia.
 Fomenta hábitos de limpieza. Enséñale tareas sencillas. Ayúdale
a comprender lo que es suyo y lo que no le pertenece.

De 3 a 4 años
 Anímale a saltar con un solo pie. Pongan música para bailar, con
canciones que permitan coordinar movimientos de su cuerpo
con lo que dice la letra.
 Enséñale a armar rompecabezas de 3 o 4 piezas. Anímalo a
dibujar y crear historias sobre sus dibujos.
 Explícale para qué sirven los diferentes objetos. Pídele que te
platique lo que hizo un día antes. Responde siempre sus
preguntas y aclara sus dudas de manera sencilla.

De 4 a 5 años
 Enséñale a hacer maromas. Dibuja una raya en el suelo y pídele
que camine sobre ella. Que camine sobre las puntas de los pies
y sobre los talones.
 Proporciónale palitos y cubos, anímale a construir cosas. Que te
platique sobre lo que hace; hazle preguntas que le ayuden a
tomar decisiones y a reflexionar.
 Incorpora los números a los juegos. Ayúdale a diferenciar entre
izquierda y derecha.
 Anímale a jugar con otros niños y que ellos inventen sus propios
juegos. Si hay conflictos, habla con ellos y haz preguntas que
les ayuden a resolverlos. Platícale la importancia de las reglas.

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