SAURÓPSIDOS
Bienvenidos a taxonomía en 5 minutos, hoy presentamos Saurópsidos, que no hay que confundir con
SAURÓPODOS, dinosaurios de 17.000 kg del Cretácico. Más concretamente nos centraremos en las
serpientes (Serpentes) u ofidios (Ophidia), que son un suborden de saurópsidos (reptiles) diápsidos
pertenecientes al orden Squamata, del superorden Lepidosauria, caracterizado por la ausencia de patas
y el cuerpo muy alargado. Se originaron en el período Cretácico. Algunas realizan mordeduras
venenosas, como las cobras y las víboras, para matar a sus presas y posteriormente ingerirlas. Otras
serpientes, como las boas y pitones, matan a sus presas por constricción. Se reconocen más de 450
géneros y de 3460 especies. Se cree que las serpientes derivan de algún tipo de lagarto, pero los detalles
concretos de su origen no están claros.
RELACIÓN:
En primer lugar, trataremos la relación, puesto que estas presentan un mecanismo de defensa mediante
veneno algunas de ellas. Aunque la mayoría de las especies de serpientes no son venenosas y
generalmente matan a sus presas por constricción en lugar de utilizar veneno, se pueden encontrar
serpientes venenosas en todos los continentes, excepto la Antártida. Las serpientes con frecuencia
muerden a su presa como un método de caza, pero también pueden morder como defensa contra los
depredadores. Dado que el aspecto físico de las serpientes venenosas puede variar, no existe forma
práctica de identificar a una especie y evaluar si se debe buscar atención médica profesional. El
resultado de las mordeduras de serpiente depende de diferentes factores; entre ellos, la especie de
serpiente, la zona corporal afectada, la cantidad inyectada de veneno y el estado de salud previo de la
víctima. Suelen presentarse sentimientos de pánico y de terror después de una mordedura de serpiente,
y pueden producir un conjunto característico de síntomas mediados por el sistema nervioso autónomo,
como latidos acelerados del corazón y náuseas.
Dejando de lado las mordeduras, nos vamos a centrar en los sentidos de las serpientes. La visión
detallada es limitada, pero no impide la detección de movimiento. Esto es debido a que se asocia esta
idea a sus orígenes subterráneos o subacuáticos. Algunos ofidios, además, tienen una precepción
amplificada. Algunas serpientes poseen fosetas loreales (también llamada cavidad termorreceptora, es
la fosa de cada lado de la cabeza de las serpientes venenosas), y son capaces de detectar el calor. No
obstante, eso no indica que tengan visión infrarroja, ya que la información va a áreas del cerebro
distintas a las de la visión. Simplemente saben si cada cosa está más caliente o menos.
Las serpientes no tienen oídos externos, pero tienen estructuras completas del oído interno, con
cócleas, y son capaces de escuchar al sentir las vibraciones, junto con sus mandíbulas, ya que se deslizan
por el suelo. Los lados izquierdo y derecho de las mandíbulas de serpientes pueden moverse
independientemente uno del otro. Como resultado, las serpientes pueden sentir las vibraciones, ya sea
del lado izquierdo o el derecho, lo que ayuda a determinar dónde se originan los sonidos.
Una serpiente huele a través de su nariz; la lengua pasa las partículas de aire al órgano de Jacobson en la
boca para su examen. Otra característica de su lengua es que termina en dos ramificaciones, por lo que
se denomina bífida (la lengua bífida se usa para captar partículas químicas y percibirlas con el órgano de
Jacobson, que está en la parte delantera del paladar).
NUTRICIÓN:
Todas las serpientes son carnívoras, alimentándose de una gran variedad de presas que incluyen aves,
anfibios, mamíferos, peces o invertebrados e incluso reptiles, entre ellos otras serpientes en ciertas
especies. Generalmente, las serpientes de pequeño a moderado tamaño cazan presas indefensas, las
cuales pueden ser rápidamente devoradas vivas. Sin embargo, si la presa opone resistencia, pueden
recurrir a técnicas como son el uso del veneno o la constricción para abatir la presa antes de comérsela.
Las serpientes no pueden masticar el alimento, y en su lugar se las tragan enteras. Los dientes de una
serpiente, que son afilados como agujas y dirigidos hacia el interior de la boca, sirven para retener la
presa a que se le salga de su boca. A la hora de tragar, el maxilar y la mandíbula, que están sujetos al
cráneo por ligamentos, logran separarse para acomodarse al tamaño de la presa. Así, una serpiente es
capaz de tragarse una presa que sea tres veces más grande que su propia cabeza y su diámetro. Otra
razón de su capacidad para tragar es la carencia de huesos como el esternón para que la comida pueda
pasar sin problemas por el esófago y por todo el cuerpo del reptil. Después de la ingestión, una
serpiente debe aletargar para cumplir el proceso de la digestión. Esto se debe a que el proceso digestivo
requiere de mucha energía que la serpiente debe usar para digerir con eficiencia la comida, la cual
puede durar días o meses, según el tamaño de la presa. En ese estado, algunos órganos como el corazón
y el estómago entran en mayor actividad para que toda la comida sea casi totalmente digerida. Las
partes indigeribles pueden ser excretadas o regurgitadas.
REPRODUCCIÓN:
La mayoría de las serpientes se reproducen poniendo huevos, pero algunas especies han desarrollado
un método diferente. El cuerpo de la madre retiene los huevos hasta que las crías están totalmente
formadas para vivir de una manera independiente. En algunos casos el grupo entero alumbra crías
totalmente formadas, mientras que otros grupos pueden estar formados tanto por miembros que
alumbran crías formadas, como por miembros que ponen huevos. Por ejemplo, dentro de la familia
Boidae todas las boas paren animales ya formados, mientras que las pitones ponen huevos.
Esperamos que después de esta explicación sepáis diferenciar correctamente un saurópsido de un
saurópodo, a parte de porque estos segundos ya no se ven mucho por aquí. (imagen saurópodo con
correa de perro).