La Manera de Creer en Dios
Santiago 2:19 T crees que Dios es uno; bien haces: tambin los demonios creen, y tiemblan Este pasaje de la Biblia hace un planteo irnico a aquellas personas que suponen creer en Dios pero que no tienen una verdadera fe fundamentada para salvarse. Este texto de las escrituras, nos a lleva a pensar no solamente en quien creo, sino en la manera que creo . Los demonios junto al diablo eran en un principio nobles seres espirituales pero que una vez pecaron rebelndose contra Dios su creador. Dicha rebelin les ocasion su propia ruina y expulsin del cielo. Estos seres cados desde ya, creen en la existencia de Dios; no pueden dudar de nada, porque lo han visto, y su desdichada condicin les recuerda de continuo la existencia de Aquel contra quien se rebelaron. Como vemos, un demonio cree en Dios pero podemos afirmar que tiene una creencia que los salva? Desde luego que no. As, muchas personas creen en Dios, pero creen solo en un hecho de mera existencia y al igual que los demonios dicha creencia no los salva. Por eso la cuestin crucial de la salvacin del alma, no est solamente en la creencia que Dios existe, sino ms bien de la manera que creemos en l. Y cul es la manera en que debo creer? De qu forma debera creer en Dios? Jesucristo tiene la respuesta: Juan 1:18 A Dios nadie le vi jams: el unignito Hijo, que est en el seno del Padre, l le declar. Solo conocemos a Dios a travs de su Hijo Jesucristo, por tanto tengo necesariamente que acercarme a l. Tito 3:4.. se manifest la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
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Solo conocemos el amor de Dios hacia nosotros, cuando entendemos el precio Jesucristo pag en la cruz por nuestros pecados, por tanto tengo que ver lo que l hizo por m. La creencia en Dios consiste en creer en su obra de salvacin efectuada por nosotros. Por eso aquel que de verdad quiera salvarse, deber salir de su comodidad de pensamiento de un simple: Dios existe a un buscar y entender lo que Dios hizo por l. Deber cambiar un mero asentimiento intelectual por una sincera bsqueda de corazn del Dios salvador. Una vez Jesucristo al acercarse a unos hombres endemoniados, los demonios que posean a estas personas, le gritaron: Mateo 8:29 Y he aqu clamaron, diciendo: Qu tenemos contigo, Jess, Hijo de Dios? has venido ac molestarnos antes de tiempo? La sola presencia de Cristo era molesta para los demonios. Cuando a las personas se les cuestiona muchas veces su forma de creencia tambin se enojan. Quiz a alguno esta reflexin de la Palabra les cause cierta incomodidad, porque les lleva a replantear su vida si realmente poseen una verdadera creencia de fe en Dios y en su obra salvadora. Pero antes de finalizar, quiero que notes algo muy particular en la declaracin de estos demonios, que dijeron: has venido ac a molestarnos antes de tiempo?Molestar antes de tiempo? Es que habr un tiempo en que de verdad sern molestados? Qu significa? Ellos saben perfectamente, que el juicio de Dios se acerca a este mundo y que tanto ellos como los que no creyeron en el Dios salvador les espera un triste fin de tormento y amargura por siempre jams. Por eso hoy ests a tiempo de replantearte: De qu manera creo en Dios? Que puedas creer que Dios, no solamente que existe, sino que tambin pueda ser tu salvador. 1Juan 5:20 Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.
LA OBRA DE DIOS EN NOSOTROS
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jess para buenas obras, las cuales Dios prepar para que anduviramos en ellas. (Efesios 2:10).
En nuestra intencin de trabajar para el Seor, hacemos muchos planes, nos preocupamos por realizar esta u otra actividad, sentimos el peso de nuestra responsabilidad en su obra y trabajamos sin cesar. Vamos de aqu para all, lloramos por nuestros fracasos, y terminamos sintiendo impotencia por no poder cumplir con todo. Cuando queremos obrar para Dios con nuestras fuerzas nos debilitamos, pero cuando permitimos que l obre a travs nuestro nos fortalecemos. Si bien, podemos ser muy bien intencionados, muchas veces nuestros buenos planes no son los planes de Aquel que TODO LO PLANIFIC. No tenemos que preparar obras para la causa de Dios, si no ms bien andar en las obras que el prepar para nosotros. Entonces: qu debo hacer? -Presentmonos delante de Dios para acatar su voluntad. Notemos tres puntos en el pasaje de Efesios, que son la pauta para obrar como Dios quiere: 1) SOMOS HECHURA SUYA. Esto es reconocer, que Dios es el arquitecto y nosotros meros albailes constructores. Dios se encarga de los planos de su obra edilicia, y nosotros de pegar sus ladrillos. Cuantos hombres necios creen que pueden corregir a Dios aportando sus propios planos Y as de fallidas y torcidas salen sus construcciones! 2) CREADOS EN CRISTO JESS PARA BUENAS OBRAS. Fuera de Cristo y solo en Cristo, estoy en condiciones de realizar una buena obra. Dios en su Palabra no nos llama a ser un ejemplo de filantropa y solidaridad como actores humanos que buscan alabanza de los hombres, sino a seguir a Cristo y a imitarlo l, en todo.
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Cuantas personas buenas en este mundo hicieron lo que consideran buenas obras? pero que sin Cristo son obras muertas realizadas en la carne. Tendra que resonar de continuo en nuestros odos las palabras de Cristo: SIN M NADA PODIS HACER! (Juan 15:5). 3) OBRAS: Las cuales Dios prepar para que anduvisemos en ellas. Dios nos escogi desde antes de la fundacin del mundo para salvarnos (Efesios 1:14) y en su presciencia, su lpiz divino tambin traz los planos de nuestro camino a seguir. Dios obra en nosotros primeramente, para luego obrar por nosotros. Detente a pensar: Que obras estoy realizando hoy? Son estas obras producto de la voluntad de Dios o de mi iniciativa humana. En la Biblia encontramos los todos los planos para construir, solamente miremos atentamente si lo estamos siguiendo fielmente. El albail para empezar su jornada, prepara su pala, su cuchara y dems herramientas, junta la arena, el cemento, ladrillos y dems materiales. Se presenta delante del arquitecto y espera las instrucciones. Presentmonos delante de Dios con toda nuestro espritu, cuerpo y alma incondicionalmente y digamos: - Seor cuales son tus planes?
Heme aqu, same conforme a tu voluntad.