Base Bíblica: 1 Tesalonicenses 3:12
Tema: Creciendo en amor
Propósito: Conocer algunos principios que Pablo enseñó que demuestran cómo creció en amor
para con los hermanos de Tesalónica
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también
lo hacemos nosotros para con vosotros”
1 Tesalonicenses 3:12
Introducción:
¿Te podrías imaginar vivir cerca de un volcán activo? ¿Valdría la pena o tendría algún beneficio el
exponer tu familia y patrimonio por vivir en una zona volcánicamente activa? Tal vez la respuesta
sería un no, pero algunas personas piensan lo contrario. Por ejemplo las personas que viven en
Hawái, cerca del volcán Kilauea, han encontrado ver el lado positivo de vivir cerca del peligro de la
lava volcánica.
En primer lugar, existe un beneficio en la actividad agrícola, pues el suelo volcánico es uno de los
más ricos en minerales, ideales para la agricultura. La ceniza volcánica tiene una gran cantidad de
nutrientes para el suelo.
Otro aspecto, es que se puede aprovechar la energía geotérmica, a través de la utilización de
sistemas de energía renovable y sustentable que benefician a una gran población a menor costo.
También se puede encontrar excelentes materiales que son necesarios para la construcción, o
generar herramientas de trabajo. Por último, como en el caso de ésta isla, promueve el turismo y la
actividad comercial.
Pareciera que de algo terrible y catastrófico, no se pudiera obtener ningún beneficio. Pero eso es
una mentira, pues de algo que a nuestro juicio parece difícil de entender o sobrellevar, puede tener
muchos beneficios.
Hoy en día podemos atravesar circunstancias difíciles de llevar, experiencias que pueden producir
dolor y sufrimiento desde aspectos personales, como familiares, espirituales y también situaciones
que afecten una congregación. Pero todas estas situaciones son un campo fértil de posibilidades
para obtener beneficios, y uno de ellos es el de crecer y ser mejores.
Como ejemplo tenemos el testimonio de Pablo descrito en su primera carta a los Tesalonicenses,
pues quiere mostrarse como un modelo de lo que significa crecer y abundar en amor, lo cual espera
que los hermanos de ésta congregación también lo valoren y lo practiquen. Pablo quería que los
hermanos aprendieran que Dios nos puede dar las oportunidades para crecer (g. pleonazo “hacer
algo para crecer”) y con su poder y riquezas nos hace abundar (g. perisseo “abundar en calidad”) en
el Espíritu Santo.
Veamos cuales son las condiciones dadas por Dios que surgieron efecto en el Apóstol Pablo para
crecer y abundar en amor
I.- Las pruebas son la oportunidad para crecer y abundar en amor
“1 Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;
2 pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en
nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.”
1 Tesalonicenses 2:1-2
El Apóstol Pablo quiere recordarles a los hermanos en Tesalónica la difícil situación que atravesó en
Filipos antes de llegar a ellos para anunciarles el evangelio. En el libro de los Hechos capítulo 16 nos
narra los acontecimientos del segundo viaje misionero del Apóstol.
En primer lugar Pablo es dirigido por el Espíritu Santo a través de una visión que era necesario que
pasara por Macedonia y anunciara el evangelio (vv.9-10). Al llegar a Filipos, primera ciudad de la
provincia de Macedonia (v.12), comenzó con éxito su ministerio alcanzando a una mujer llamada
Lidia y a toda su familia para el Señor (vv. 14-15).
Después el poder de Dios se manifestaría de forma sobrenatural, pues había una mujer poseída por
un espíritu de adivinación (v.16), la cual daba grandes ganancias económicas a su amo, quería servir
como distractor en la obra, pero al reprender Pablo al espíritu inmundo, aquella mujer fue libre
(v.18), pero esto desencadenó la furia de sus amos al perder su fuente económica.
Esto trajo como reacción que Pablo, junto a Silas, fueran llevados ante las autoridades (v.19), siendo
acusados como “alborotadores”(v.20), “rebeldes por enseñar cosas contrarias a la costumbre”(v.21),
exhibidos en público ante una gran multitud, al rasgarles sus vestiduras mandaron a que los azotaran
con varas (v.22).
Dice la escritura “Después de haberles azotado mucho, los echaron a la cárcel… los metió en el
calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo” (Vv. 23-24). Pero ésta condición no iba
a detener el plan de Dios ni tampoco acabar con sus ánimos, porque ahí estando ellos en la
cárcel, oraban y alababan al Señor (v.25) y Dios los libertó con gran poder de aquella prisión.
Además de eso, el carcelero junto a toda su familia aceptaron a Cristo (v.34).
Después de que los liberaron los magistrados, pues habían procedido injustamente contra ellos,
dejaron filipos y se dirigieron a Tesalónica, donde también tuvieron oposición para permanecer ahí,
pues judíos celosos alborotaron al pueblo (Hechos 17:5) consiguiendo a hombres malos para
presionarlos a abandonar la ciudad.
Todos estos problemas Pablo los quería señalar, para darles entender que aun ni esa gran oposición
sirvió para no querer ir a visitarles, cumplir el propósito de Dios de hablarles el evangelio y la gente
en Tesalónica creyera en la verdad.
Pablo quería enseñarles que en los problemas podemos encontrar algo de valor y son un medio de
preparación para crecer y abundar por parte de Dios en amor. Así, que debemos entender este
principio:
“Ningún problema es en vano (deja un vacío “Kenos”), todo tiene un propósito”
Así que no importa la dificultad que puedas atravesar, como una enfermedad, una crisis familiar,
una separación, una crisis económica, toda prueba produce un resultado por el poder de Dios.
Por ejemplo, ¿De qué manera una crisis económica nos ayuda a tener un resultado de crecimiento
y abundancia de amor en el hogar?
Hay familias que pueden tener una alacena o refrigerador lleno de alimentos, no les falta nada, pero
sentirse vacíos y sin paz pues están siempre ocupados, afanados en el trabajo y en poseer, que
descuidan los momentos y las personas que realmente valen la pena. En cambio cuando el dinero
no alcanza para un buen alimento o para sus necesidades, Dios quiere que esa familia empiece a
valorar aquello que tiene, aunque sea poco, le enseña a ser agradecido con lo poco y a disfrutar a
su familia. Cuando eso sucede, te darás cuenta que Dios te ayudó a través de esa crisis a amar y
valorar más a tu familia que a los bienes materiales, y a reconocer que todo proviene de Dios y no
por nuestras capacidades.
Bíblicamente, a través de las pruebas podemos ver que Dios quiere darnos como resultado:
Que seamos aprobados como dignos de confianza por Él. “sino que según fuimos aprobados por
Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios,
que prueba nuestros corazones.” (1 Tesalonicenses 2:4)
Que tengamos esperanza en Él: “y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;” (Romanos 5:4)
Que seamos personas desarrolladas en paciencia: “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce
paciencia.” (Santiago 1:3)
Que nuestra fe se fortalezca: “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro,
el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea
manifestado Jesucristo,” (1 Pedro 1:7)
Que seamos recompensados por Dios: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque
cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”
(Santiago 1:12)
Con ello el Apóstol Pablo alentaba a los hermanos en Tesalónica a mirar de forma diferente las
pruebas y dificultades que ellos estaban atravesando, que no se desanimaran, sino que supieran
que era la oportunidad que Dios les daba para hacer algo para tener más por su poder.
Analicemos otra forma en que Dios nos ayuda por medio de las pruebas para poder abundar en
amor
II.-Desarrollarnos en una actitud correcta
“3 Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño,
5 Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es
testigo;
6 ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga
como apóstoles de Cristo.
7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. “
1 Tesalonicenses 2:3; 5-7
Ahora Pablo quiere defender cómo fue su proceder mientras estuvo con los hermanos en
Tesalónica. Quiere mostrar como una actitud correcta, guiada por Dios, nos puede ayudar a crecer
y abundar en amor.
En primer lugar quiere señalar que sus intenciones eran correctas “Nuestra exhortación no se
origina en el error ni en malas intenciones…” (v.3 NVI).
En el corazón de las personas están las buenas y malas intenciones. Una intensión es una idea o
pensamiento sobre algo, y pueden ser buenos o malos. Los malos pensamientos o intenciones son
obras de la vieja naturaleza “Pero ahora tienen que dejar también todo esto: no se enojen, no
busquen hacer el mal a otros, no ofendan a Dios ni insulten a sus semejantes, ni se mientan unos
a otros, porque ustedes ya han dejado la vida de pecado” (Colosenses 3:8-9 TLA)
Para combatir estas malas intenciones, que solo provocarían que el amor se sequé y no
aprovechemos las oportunidades de Dios para crecer, debemos de actuar siendo dirigidos por la
Palabra de Dios para conocer si tenemos una actitud correcta que ayude a vencer.
La Biblia nos dice “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de
dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los
pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12). Si hacemos uso de la Palabra en
momentos de prueba podemos ser convencidos por el Espíritu Santo si nos estamos equivocando o
vamos por el camino correcto.
En tiempos en donde es necesario crecer y abundar en amor, debemos tener intenciones correctas,
siguiendo este consejo “Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo
que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una
virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado.” (Filipenses 4:8 TLA). Si guiamos nuestros
pensamientos en lo que agrada al Señor, Dios nos da el poder para hacerlo.
Muchas personas fracasan en medio de las pruebas a causa de sus ideas y pensamientos. Unos
fracasan por dejarse dominar por pensamientos de ira o amargura; en cambio otros, no pueden ser
victoriosos en los problemas a causa de pensamientos de tristeza o ansiedad. Dios quiere ayudarnos
con su palabra para que nuestras acciones se desarrollen bajo intenciones correctas.
Otro aspecto en desarrollar una conducta correcta para poder crecer, es que no importa las
circunstancias que enfrentemos, siempre debemos hablar con la verdad. Pablo señala que en sus
palabras nunca hubo engaño.
La mentira ha sido una de las armas más poderosas de Satanás. De hecho es reconocido como el
“Padre de mentira” (Juan 8:44). La mentira hace tanto daño, pues nos aleja de Dios, nos hace
desobedecerlo y por ello nos hace merecedores del sufrimiento “Sabroso es al hombre el pan de
mentira; Pero después su boca será llena de cascajo.” (Proverbios 20:17).
¿De qué forma podemos observar que la mentira obstaculiza el crecimiento del amor? Un ejemplo
puede ser el de un padre de familia que le diagnosticaron una enfermedad, y para no angustiar a la
familia, decide quedarse callado. Su familia se da cuenta que hay cambios significativos en él:
semblante decaído, cambios de humor, molestias corporales. Cuando alguien se acerca para
preguntarle si está bien, él solo puede decir: -Claro que sí, no tengo nada, no se preocupen. Aunque
su intención es buena, no quiere angustiar a su familia, tal mentira hará que sus seres queridos no
puedan ayudarle. Esta persona necesita la ayuda de sus seres queridos que en oración, compañía y
recursos pudieran ayudarle a salir adelante.
Las mentiras nos hunden, provocan fricciones, no edifican, solo provoca que existan
distanciamientos, por eso la Biblia nos enseña “25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 29 Ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar
gracia a los oyentes” (Efesios 4:25;29). Busquemos en toda situación, en todas las áreas de nuestra
vida, como lo espiritual, lo familiar, lo económico, o lo sentimental, actuar y hablar con la verdad,
así edificaras relaciones estables y sentirás satisfacción por hacer siempre lo correcto.
Otra actitud que debemos evitar para poder crecer y abundar en amor, es evitar actitudes de orgullo
y egoísmo. Pablo está decidido a defender su ministerio, pues sabe que nadie le puede reprochar
nada, nunca ha buscado su propio interés, siempre ha buscado el bien de los demás.
Cuando el escribe “ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque
podíamos seros carga como apóstoles de Cristo” (1 Tesalonicenses 2:6). Quiere dejar muy claro que en
ningún momento quería sacar ventaja de su posición de Apóstol, antes bien su actitud de humildad
y amor se hace presente en todas sus acciones, queriendo ser agradable en primer lugar a Dios.
Si pudiéramos considerar o calificar el nivel de amor que Pablo sentía por los hermanos de
Tesalónica, tendríamos que observar lo que esa actitud de amor lo lleva a hacer “Tanto los amamos
y queremos que no sólo les habríamos anunciado la buena noticia de Dios sino que, de haber sido
necesario, hasta habríamos dado nuestra vida por ustedes” (1 Tesalonicenses 2:8 TLA).
Esta capacidad de amor en Pablo y sus consiervos es reflejo del amor de Cristo. La Biblia nos dice
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros.” (Romanos 5:8), es decir, el amor es sacrificio. A pesar de no ser merecedores del perdón de
Dios por ser pecadores, su amor pasó por alto nuestras transgresiones y nos perdonó al dar a su Hijo
para sufrir nuestro castigo.
Otro versículo para entender mejor el amor verdadero, es lo que escribe el Apóstol Juan en su
primera carta: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también
nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.” (1 Juan 3:16). Aquí podemos observar
que el amor es la capacidad de darnos por completo por otros, pues sólo buscamos el bien del otro.
También Juan señala que el amor consiste en disposición, en dar el primer paso “En esto consiste el
amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su
Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).
Así que la actitud de Pablo de entrega, disposición y sacrificio es un reflejo de amor de Dios. Si
ponemos en práctica estos tres principios sobre el amor, podremos crecer en ello y erradicar
actitudes de egoísmo y orgullo que destrozan.
Para terminar, podemos reflexionar en esta gran verdad: No podemos dejar que los problemas nos
amarguen y derroten, es la oportunidad de observar de acuerdo a la Palabra de Dios que acciones
realmente son reflejo de amor y no solo palabras. Los hechos son más importantes que las palabras.
Por eso examinemos si estamos desarrollando una actitud correcta de acuerdo al principio universal
del amor:
“4 El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree
más que nadie. No es orgulloso.
5 No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo
que otros le han hecho.
6 No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
7 El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
1 Corintios 13:4-7 TLA