Libro Cristiano ''Fuimos Hechos para Despegar ''.-Documento Borrador.
Libro Cristiano ''Fuimos Hechos para Despegar ''.-Documento Borrador.
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Prologo………………………………………………………………………………………………………………………….
Introducción……………………………………………………………………………………………………………………
Que el lector pueda comprender de manera eficaz el verdadero propósito de nuestra vida a través de un
pasaje lleno de experiencias y aprendizajes en un sistema y ambiente espiritual mucho mas que
terrenal, pues sin duda alguna es lo fundamental de nuestras vidas a final de cuentas, todo ello con la
finalidad de identificar las diferencias y convergencias entre el cristianismo y otras religiones, y que se
entienda lo escrito en la palabra de Dios con ‘’un espíritu de verdad’’, sin manipulación alguna por parte
del enemigo, y entender que sólo hay un mediador entre la humanidad y Dios, y ese es Jesucristo, por lo
que es por causa y motivo del gran mediador que podemos estar ante Dios, revestidos de la justicia de
Cristo mismo, ya que en la cruz Jesús intercambió nuestro pecado por su justicia (2 Corintios 5-21),
donde su mediación es la única forma de salvación eterna, siendo este el elemento mas importante en
nuestras vidas.
Presentar de forma ordenada, sistemática y consecuente el verdadero sentido del evangelio, sin
añadiduras humanas ni por palabrerías vanas, sino como instrumentos de justicia para Dios, con el
objetivo de lograr una articulación y vinculo efectivo entre el cristianismo y la existencia humana en una
sociedad pluralista y multicultural, lo cual puede resultar como un desafio a primera instancia, sin
embargo todo ello debemos hacerlo buscando servir totalmente a nuestro salvador mucho mas que a
los hombres, que veamos a Dios como nuestra fiel y permanente esperanza de poder y gracia, y que no
hay mayor regalo que el de ser escogido por el para nuestra autentica misión personal y sobre toda cosa
espiritual, que es esencialmente lo que Dios necesita y quiere de nosotros.
Expresar con explicaciones sólidas y estables los núcleos centrales del cristianismo, para discernir
críticamente las nociones cristianas y no cristianas sobre Dios, el mundo y el hombre, diferenciando
sobre todo la realidad entre la fe en Dios y el razonamiento humano, componentes que son discutidos
hasta la actualidad, puesto que algunos confunden y tratan de variar y generar un efecto incorrecto
desde la perspectiva humana y la perspectiva de la fe, por lo que debemos entender que la fe no es la
creencia directa de que Dios hará lo que quieras o lo que yo quiera, sino que es en esencia la creencia de
que Dios hará lo correcto. Dios nos amo mucho antes de que nosotros lo amemos, por lo tanto: ¿crees
realmente que no esta dispuesto a perdonarte por lo que hayas hecho o cometido en tu vida?, recuerda
siempre esto en tu vida: ‘’todos los valores materiales y humanos en este mundo nos pueden conducir a
una atadura eterna excepto Dios, el es la clave a través de Jesucristo y del Espiritu Santo para acceder a
la vida eterna, ese es el mejor regalo que Dios nos da, y aunque nosotros cambiamos, el nunca cambia ni
cambiara, el es y será el mismo hoy y siempre, nada ni nadie puede ni podrá garantizarte un amor tan
entregado y radical como el del Rey, y esa es la verdadera meta y regalo eterno que solo Dios nos puede
y te puede ofrecer’’, sabiendo de que quienes afirman que ‘’Dios no existen’’ están en todo lo correcto,
ya que ‘’Dios es la existencia de todo realmente’’, y que sin generar disturbios ni palabrerías vanas, esta
es la absoluta verdad de todo.
La gloria de Cristo está mucho más allá del alcance de nuestro vigente entendimiento humano; y esa
gloria sólo puede ser conocida por medio de la fe total en el, pues: ‘’solamente el entendimiento
espiritual que nos viene por medio de la fe, nos dará una idea verdadera de la gloria de Cristo y creará
en nosotros el deseo por disfrutarla plenamente tanto en la tierra como en el cielo, nuestro propósito
hacia Dios depende de vivir por y para el de forma constante y permanente, sea en temporadas de
bendición o de tormenta, de buenos o malos momentos, Dios siempre esta y estará allí para nosotros
confiando plenamente en el’’.
Comprender la fe radical en Dios como la clave fundamental que posibilita el verdadero ser humano en
nuestro mundo de hoy, nuestro mundo actual ya que: ‘’mientras tengas una relación constante y sincera
con Dios, puedes vivir tranquilo de que aunque te falte todo, tienes lo mas importante, esa es la relación
mas importante que debes construir y evolucionar hasta cuando Dios decida que es el tiempo indicado
de partir hacia su Reino’’.
Prologo
Cuando empecé a escribir este libro tuve miedo, un miedo enorme y atroz de no saber o de tener idea
alguna de cómo empezar a contar mi experiencia, pero sobre todo pánico a no saber o entender ni
mucho menos la manera efectiva de poder terminarla. Pero claramente recordé que este libro no se
trataría sobre mi ni quien soy, sino de quien me ha llevado hasta aquí sobre toda cosa y ese es Dios. Fue
en ese momento que empeze a escribir esta historia de principio a fin a través de la ayuda del Espiritu
Santo según Romanos 5-5: ‘’Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en
nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado’’, y es este mismo Espiritu que me ha guiado
hacia un entendimiento de forma directa para conocer y experimentar el amor y poder de Jesucristo con
una ‘’naturaleza espiritual’’, y no a traves de mi propia ‘’capacidad humana’’, como muchas veces
podemos o tratamos de realizarlo.
En estas páginas verás que nada es lo que parece y que todo puede cambiar de la noche a la mañana sin
casi darte cuenta. Esta historia es la historia de un niño nada ‘’valioso para el mundo’’, de un hombre
que no tenia un propósito definido en su vida, de un ser humano que sufria desde que se levantaba cada
mañana y veia la luz colándose por la persiana, de un alma sensible a la que le costaba avanzar porque
no tenia apoyo en ningún lado y todo se le complicaba hiciera lo que hiciera, se puede percibir entonces
que no es afortunado, no tiene grandes lujos, incluso no tiene muchos amigos, aparentemente no tiene
mucho por lo que luchar, pero no es así, ya que tiene algo que todos los seres humanos compartimos en
común, pero que muchas veces no somos capaces de ver u observar, ahora tiene al ‘’Dios omnipotente y
omnipresente’’ como su ‘’maestro y su padre’’, como ‘’aquel amigo que siempre esta allí para el en todo
tiempo y momento’’, de aquel ‘’alfarero que entre tantas herramientas a reconstruir, escogio la menos
valiosa y detestable para el mundo, pero perfecta y justa para el, con el objetivo de que el mismo sea
quien inspire y demuestre a las personas que ese y no otro es el camino que se debe seguir, sin tratarse
de una religión o invento humano, mas bien para demostrar que es ese mismo alfarero que esta
buscando aun salvar las almas y vidas de aquellos quienes se sienten sin sentido propio para vivirla, y
enseñarles que nuestra vida fue diseñada por el y debemos vivir con los roles, oportunidades y
elementos que Dios mismo nos otorga para glorificarlo a el, y que este solo es un pasaje temporal, ya
que nuestra vida fue creada por el Señor para vivirla eternamente en un lugar mejor, sabiendo que
nuestro premio y corona real esta en el cielo, y eso es incomparable con ninguna riqueza o corona aquí
en la tierra, además de que no escribe simplemente para exponer algo que podría llamar «su religión»,
sino para exponer el «simple» cristianismo, que es lo que es y era lo que era mucho antes de que el o tu
nacieras, nos plazca o no, para que veas a Jesus con una perspectiva diferente a todo lo que el hombre o
la religion piensa, para que sepas que en la intimidad y relación personal con el a través de Jesus y del
Espiritu del mismo Dios, el Espiritu Santo, puedes tener lo que necesitas, no en lo material, ni siquiera tu
exito personal, sino lo eterno y para algo mas allá de este planeta, ya que asi como existe una evolución
humana, hay una evolución que Dios mismo quiere de nosotros por el precio que su hijo ya pago en la
cruz, y ese es el resultado de que ahora estemos a una oración, a una aceptación de que fuimos hechos
para despegar al mundo de Dios, algo que no sabremos hasta que estemos allí si asi ciertamente lo
creemos, demostramos, y nos determinamos, Dios te esta buscando y el te ama aun asi como eres,
como aquella parabola del hijo prodigo, que nadie te detenga y que sea el quien te dirija hacia donde el
sabe específicamente debes estar y permanecer para siempre, su Reino, su casa, su mundo totalmente
diferente al nuestro, el es nuestro papa, confía y rindele tu vida a el, y el hara y te convertirá en un hijo
digno de su amor, gracia, poder, misericordia, gloria, pero sobre todo de su mundo, por eso fuimos
hechos para despegar, la muerte solo es un pasaje y tienes la opción de vivir para el luego de este
mundo y esta vida, confía en el Señor, el te esta esperando’’.
Esta es una de esas historias de amor con final feliz que tanto deseamos los humanos. Pero no te quiero
engañar, no es un relato donde te vendo o te ofrezco una vida sin problemas o adversidades, no es un
‘’evangelio barato’’, ya que de hecho es un relato de un camino lleno de días buenos, días regulares y
días peores, temporadas con bendición y otras pareciera que no tanto, pero es el mismo Dios quien nos
mantiene, quien nos sostiene, el no te soltara mientras tu no renuncies a estar sometido bajo su
presencia y voluntad perfecta totalmente, sin importar cuantas veces has fallado, el sigue siendo bueno,
porque si no fuera asi: ¿crees que estarías leyendo a este lunático por una coincidencia o casualidad?,
no claro que no y por supuesto que no, nuestro Dios es el Dios al que tu y yo tenemos la posibilidad de
agradecer cada dia, cada momento, cada segundo, cada minuto, cada etapa, en cada decisión de
nuestras vidas, el es nuestro mayor consejero, el es el Dios que la gente aun no reconoce, que aun no
experimenta, pero ese y no otro es el Dios de lo imposible, ese que cuando parece que tu vida esta por
agotarse y casi acabarse te da una nueva oportunidad, ese que muchos consideran que no existe y que
algunos otros tratan de cambiar y desvariar para llevarse su gloria, su fama, sus aplausos hacia ellos, y es
algo que siempre le he pedido al Señor que no me convierta, ni en una ‘’figura e idolo humano’’, donde
obviamente nunca me imagine haber llegado, alcanzado y vivido todo lo que el Señor me ha dado, me
ha librado, me ha hecho vencer, y saber que el puede hacer lo mismo en ti, pero el secreto esta en tener
la primera acción, primer agradecimiento, y primera actividad que realices cada dia de tu vida hacia el,
entregale tu corazón al completo, con una convicción directa del Espiritu Santo que es tu fiel respaldo, y
vive una vida para el, Dios te espera para que en medio de batallas y adversidades demuestres tu
confianza y fe permanente en el con la tranquilidad de que todo lo que nos obsequie temporalmente
aquí en esta tierra, no se compara ni si quiera a lo que el en su Reino quiere para ti, el es el Dios de
esperanza firme, el Dios que puede restaurar familias enteras, el Dios tan irreal que muchos conciben,
pero es quien nos amo primero y el te dice ‘’yo no te suelto, yo estoy contigo, yo soy tu Dios’’, esta es de
esas historias que ha sido diseñada de parte de un ‘’don nadie’’ de un ‘’simple escritor’’, de un ‘’tipo
inusual’’ al cual Dios dispuso escribir todo aquello que veras en esta obra, sin agregar emociones
propias, sin tanta ‘’cautividad mental’’ que muchos han dispuesto y han querido ejercer a personas
‘’rotas’’, este es el relato para: ‘’drogadictos, alcoholicos, divorciados, prostitutas, adulteros, fornicarios,
depresivos, clase alta, clase media, clase baja, etc’’, no para denigrar ni para hundirte mas aun de la
‘’burbuja y atmosfera de tormento donde te encuentras’’, sino para decirte que es el Señor de Señores y
Rey de Reyes, quien aun te invita a un cambio verdadero, a que descubras la esencia de lo imposible a
traves de el, a que ‘’viajes y transites tu vida sin cargas, liviano’’ y que lo único que necesitas es una
‘’vida comprometida, seria, pero sobre todo entregada hacia el’’, y te lo escribe un simple relator de una
vida común, un hombre que también ha tenido muchas de aquellas situaciones, algunas experimentadas
por si mismo, otras vistas por el mismo, pero que quiere decirte en definitiva que esta es la mejor
decisión que puedas tomar en tu vida, y solo te puedo decir que ‘’vivir para un Dios al cual no ves pero
que siempre esta ahí y estará para la eternidad es como aquel regalo valioso que debemos saber
administrar y cuidar todos los días de nuestras vidas viviendo solo para el, y cuando nos toque partir,
que nos recuerden por eso, por ser parte de los ‘’locos’’ por el mundo, pero que son, fueron y seran
aquellos motores de fuerza que Dios use para demostrar un evangelio sobrenatural tal como su creador,
y saber que eso no tiene comparación alguna con lo que tu y yo tengamos aquí’’, pues al final de cuentas
la muerte es ‘’un destino inevitable que todos debemos experimentar algún momento, pero después de
ello existe un lugar y un territorio que esta en nuestra decisión propia escoger para descubrir lo eterno’’,
por tanto viaja y transita en esta tierra sabiendo que Dios tiene un propósito contigo, y es hora de que lo
comienzes a experimentar en la tierra, porque solo Dios puede cambiar el mundo y tu mundo, y se
levante una nueva generación por su poder’’.
Introducción
El lector debe quedar advertido de que no ofrezco ayuda alguna a aquellos que dudan entre varias
«denominaciones de razonamiento humano» . No seré yo quien le diga si debe convertirse en un
anglicano, un católico, un metodista, ateísta, antiteista, o un presbiteriano por ejemplo. Ni siquiera me
immuta hablar de aquel tema. Esta omisión es intencionada (incluso se puede determinar, analizar y
concluir que en la lista que acabo de otorgar el orden es completamente al azar). No hay misterio ni
secreto alguno acerca de mi propia postura definida, simplemente soy un simple tipo secular y particular
de la Iglesia de Cristo, ni muy «alto» ni muy «bajo», ni ninguna otra cuestión en especial.
Sin embargo en este libro no intento de ningún modo ‘’motivar o seducir a nadie respecto de mi propia
posición’’, puesto que desde que me convertí al cristianismo he pensado y considerado hasta la
actualidad que el mejor, y tal vez el único y exclusivo servicio que puedo facilitar y brindar a mis
prójimos ‘’no creyentes, ateístas o cualquiera que sea su preferencia o criterio personal’’ es justamente
el de expresar, defender y justificar la creencia que ha sido común a casi todos los cristianos de todos los
tiempos, desde los hechos propios y la maravillosa sobrenaturalidad constante y permanente de Dios,
por lo que tenía más de una razón para pensar y reflexionar sobre esto. En primer lugar, tomando en
cuenta que los aspectos que separan a los cristianos unos de otros frecuentemente implican contenidos
de alta teología, sana doctrina, o incluso hasta aspectos o elementos de determinado desarrollo dentro
del marco de la denominada ‘’historia eclesiástica’’. Por lo que personalmente yo habría estado fuera de
mi potestad u atribución en ‘’ese contexto’’, debido a que lo mas importante es ‘’demostrar lo que Dios
puede realizar en nuestras vidas’’, mas que una ‘’simple denominacion en lo absoluto’’.
En segundo lugar, me parece que debemos aceptar que las discusiones sobre estas controvertidas
tematicas no provocan de ningún modo cautivar o motivar a un «extraño» a unirse a la congregación
cristiana. Aquella parte del terreno del cristianismo en la que pensé que podía servir mejor era también
la parte que me pareció más desatendida, y allí mediante la dirección del Espiritu Santo naturalmente
me dirigí.
Por todo lo demás, y por lo que sé y entiendo, estos fueron mis únicos motivos, y me sentiría muy
contento si la gente no creyente, ateísta o de cualquier tipo elabora conclusiones de mi ‘’silencio total o
parcial’’ con respecto a ciertos temas en disputa hasta la actualidad, los cuales insisto en recalcar que no
son ni mucho menos la importancia de lo que Dios realmente quiere de nosotros dentro de este mundo,
y fuera del mismo.
En todo caso, tal silencio no implica en ningún sentido que yo mismo me sienta dudoso o inseguro
acerca de lo que Dios me permite expresar, aunque en ciertas ocasiones me siento así, puesto que hay
cuestiones en particular entre los cristianos para las cuales me parece no tener la respuesta exacta ni la
verdad absoluta. Hay algunas que de hecho y tal vez jamas conozca la respuesta definitiva: si las
planteara, incluso en un mundo mejor, podría (por todo lo que sé) recibir la misma respuesta que tuvo
un simple interrogador: «¿y a ti qué te importa?: tú solo sígueme». Porque recalco nuevamente que no
estoy escribiendo para exponer algo que podría llamar «mi propio autor o dueño absoluto de una
creencia», sino para exponer el «mero» cristianismo, que es lo que es y era lo que era mucho antes de
que yo naciera, me plazca o no, hablo de ‘’mi’’, no de ‘’ti’’, y aunque lo desees aceptar o no de modo
respetuoso y sin sonar como un tipo ‘’controversial, maniático u ofensivo’’.
Cabe destacar que expreso todo esto fundamentalmente para que no exista ninguna duda sobre qué
clase de libro he intentado escribir y plasmar hacia quien lo lea, y en absoluto para ocultar o evadir la
responsabilidad o funcion dentro de mis propias creencias. Acerca de ellas, como he dicho antes, no hay
ningún secreto, o en pocas palabras desde un sentido de ‘’libertad de expresión’’, resulta sencillamente
eso, un simple criterio sin ofender o atacar a nadie ni nada en ningún momento, y aunque es libre de ser
interpretado y cuestionado de un modo u otro, la ‘’verdad en Dios’’ es absoluta y eso es algo innegable
aquí, ahora y para siempre, nuevamente sin causar una ‘’implicacion o cargo en contra de mi
conviccion’’.
Por cuanto puedo deducir de las críticas y las numerosas respuestas que se recibirá acerca del libro,
puedo decir que por imperfecto que sea al momento de analizarlo o leerlo en otros aspectos, consigue
al menos presentar un cristianismo común, central y simple, tal como deberia serlo, sin agregar mi
pensamiento u opinión propia en lo mas mínimo posible, aunque para algunos asi parezca. En ese
sentido es posible que sirva de alguna ayuda a su vez para silenciar la opinión de que, si omitimos o
quitamos los puntos controversiales, sólo nos quedará un factor común más alto. El factor común más
alto resulta ser algo positivo y reconfortante separado de todas las creencias no-cristianas por un
abismo con el cual las mas terribles divisiones dentro del cristianismo no poseen punto de comparación
en absoluto. Si no he ayudado explicitamente a la causa de la unión, tal vez haya dejado claro por qué se
debería creer en Dios a pesar de todos los criterios en contra existentes.
Por su parte, objeciones o replicas mucho más intensas y complejas pueden expresarse -y han sido
expresadas- en contra de mi aplicación y uso de la palabra cristiano como alguien que ‘’acepta las
doctrinas particulares al cristianismo’’. La gente por tanto pregunta o podría preguntarse, esto hacia mi
persona principalmente: «¿Quién es usted para dictaminar quién es o quién no es un cristiano?», «¿No
podrían muchos hombres que no creen en estas doctrinas ser mucho más cristianos, estar mucho más
cerca del espíritu de Cristo, que otros que sí las creen?», «¿acaso usted es el juez de la vida y la
muerte ?». Pues bien: esta objeción o replica en comun es de cierta manera muy acertada, muy
espiritual, muy sensible. Tiene todas las cualidades salvo la de ser útil, pues sencillamente no podemos,
sin arriesgarnos al desastre, utilizar el lenguaje como estos objetores u opositores en contra de esta
posición, los cuales quieren que lo utilicemos de ese modo. Intentaré aclarar esto por medio de la
historia, y mucho mas importante, la palabra de Dios en su mas sencilla expresión, sin aplicar
‘’espiritualismo religioso’’, entendiendo el mensaje que Dios mismo nos quiere enseñar ‘’entre lineas’’ a
traves de Jesucristo y del Espiritu Santo.
Es decir que si alguna vez permitimos o damos la oportunidad para que la gente empiece a espiritualizar
y refinar o, como ellos dirían, a «profundizar» el sentido de la palabra o termino ‘’cristiano’’, ésta
también se convertirá rápidamente en una ‘’palabra vana e inútil’’. En primer lugar, se debe entender
que los cristianos mismos jamás podrán aplicarla a nadie, puesto que no es a nosotros a quienes
corresponde decir quién, en el sentido más concreto, está o no está o se encuentra más cerca del
Espíritu de Cristo, nosotros no vemos ni observamos en un análisis singular el corazón de todos los
hombres o personas en general- (Mateo 7:1-2): ‘’No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el
juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido’’, aunque de la
manera mas cordial posible, también me gustaría dejar en claro en este punto que: ‘’el mandato de
Jesús de no juzgar a los demás podría ser el más ampliamente citado de sus dichos, aunque casi
invariablemente se cita descuidando totalmente su contexto. Aquí está la declaración de Jesús: "No
juzguéis, para que no seáis juzgados" (Mateo 7: 1). Muchas personas usan este versículo en un intento
por silenciar a sus críticos, interpretando que Jesús quería decir: "usted no tiene el derecho de decirme
que estoy equivocado”. Tomado en forma aislada, el mandato de Jesús, "no juzguéis" parece en efecto
excluir toda evaluación negativa. Sin embargo, hay mucho más respecto a este pasaje que esas dos
palabras. El mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que no podamos
mostrar discernimiento. No mucho después de que Jesús dijo: "No juzguéis", tambien afirmó: "No deis
lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos" (Mateo 7: 6). Poco después en el
mismo sermón, dice: "Guardaos de los falsos profetas… Por sus frutos los conoceréis"(versículos 15 y
16). ¿Cómo vamos a discernir quiénes son los "perros", los "cerdos" y los "falsos profetas" a menos que
tengamos la capacidad de hacer un juicio sobre las doctrinas y los hechos?. Jesús por tanto, nos está
dando permiso para distinguir el bien del mal. Además, se debe dejar muy en claro y de la forma mas
concreta posible que el mandamiento bíblico de que no juzguemos a los demás no significa que todas
las acciones sean igualmente morales o que la verdad sea relativa. La Biblia claramente enseña que la
verdad es objetiva, eterna e inseparable del carácter de Dios. Cualquier cosa que contradiga la verdad es
mentira, pero desde luego llamar a algo "mentira" es juzgar. Decir que el adulterio o el asesinato son
pecados es igualmente juzgar, pero también es estar de acuerdo con Dios, ya que incluso cuando Jesús
habló de no juzgar a los demás, no quería decir que no se pueda identificar el pecado como lo que es,
con base en la definición de pecado que da Dios’’.
Teniendo lo anterior en cuenta, no podemos juzgar, y, de hecho, se nos ha prohibido juzgar, cuestión
que muchos piensan que se lo realiza, cuando en realidad no es de ese modo -hablo de quienes aplican
el cristianismo desde la manera la cual Dios mismo nos designo, y no de su propio modo-, por lo que
sería una perversa arrogancia por nuestra parte decir si un hombre es, o no es, un cristiano en este
sentido especifico. Y evidentemente una palabra que no podemos aplicar nunca va a ser una palabra
muy útil. En cuanto a los no creyentes, no hay duda de que utilizarán alegremente el término en el
sentido equivocado o tergiversado. En sus bocas se convertirá simplemente en un término de alabanza.
Al llamar a alguien un cristiano querrán decir que lo consideran un buen hombre, pero esa manera de
utilizar la palabra no será un enriquecimiento del idioma, puesto que ya tenemos la palabra bueno.
Entretanto, la palabra cristiano habrá sido estropeada para lo que hubiera podido servir, y tergiversada
en la mayoría de contextos en particular.
Debemos por lo tanto adherirnos al significado obvio y original. El nombre de cristianos fue dado por
primera vez en Antioquía (Hechos 11-26): ‘’Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron
a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía’’, es decir todo ello
en referencia a los «discípulos», a aquellos que aceptaban las enseñanzas de los apóstoles. No cabe
duda de que estaba restringido a aquellos que se beneficiaban de esas enseñanzas tanto como debían.
No cabe duda de que se extendía o se prolongaba a aquellos que de algún modo espiritual e interior
estaban «mucho más cerca del espíritu de Cristo» que los menos satisfactorios de los discípulos. No se
trata de un hecho teológico, ni moral, mas bien se trata de utilizar las palabras de manera que todos
podamos comprender lo que se está diciendo. Cuando un hombre que acepta la doctrina cristiana vive
de un modo que no es digno de ésta, es mucho más claro decir que es un mal cristiano que decir que no
es un cristiano en esencia.
Espero en todo caso que ningún lector suponga que el «mero» cristianismo se presenta aquí como una
alternativa a los credos de las distintas confesiones, como si un hombre pudiese adoptarlo en
preferencia al congregacionalismo o a la ortodoxia griega o a cualquier otra confesión o creencia en
particular. Se parece más a un vestíbulo desde el cual se abren puertas a varias habitaciones. Si puedo
hacer que alguien entre en ese vestíbulo habré conseguido lo que intentaba. Pero es en las habitaciones,
no en el vestíbulo, donde hay chimeneas encendidas, y sillones, y comidas. El vestíbulo es un lugar
donde se espera, un lugar desde el cual pasar a las diferentes puertas, no un lugar para vivir en él. Para
eso la peor de las habitaciones (sea cual sea) es, en mi opinión, preferible. Es verdad que algunos
pueden descubrir que tienen que esperar en el vestíbulo un tiempo considerable, mientras que otros
están seguros, casi inmediatamente, de a qué puerta tienen que llamar. No sé por qué existe esta
diferencia, pero estoy seguro de que Dios no hace esperar a nadie a menos que vea que esperar es
bueno para él, todo desde su voluntad y no la nuestra.
En conclusión de esta parte del libro, en simples palabras trato de ‘’mostrar mi evidente creencia a Dios
y conviccion y fe hacia el, sin atacar u ofender la susceptibilidad de quienes no creen en todo ello, y
sobre las criticas son totalmente aceptables, ya que incluso Dios nos otorgo el libre albedrio para pensar
de uno u otro modo. Dejando todo ello en claro, estimo este libro pueda ser una herramienta de
fortaleza e inspiración de fe y fortaleza en momentos inesperados o negativos de cada lector, no por el
autor del libro, sino por Dios, que a través de Jesucristo y del Espiritu Santo me permite escribirlo de
esta manera, siendo un sencillo escritor y mensajero de lo que quiera transmitirle a cada uno de ustedes
en un momento determinado de sus vidas’’.
CAPITULO 1.
DIOS DE LO IMPOSIBLE.
Dios nos sorprende de maneras o formas inesperadas, inimaginables y sobrenaturales cuando nos
atrevemos y decidimos creer firmemente que él es la fuente y sustento de todo lo que necesitamos,
tanto en el orden espiritual como en el orden material, ha sido asi, es asi y seguirá siendo asi por los
siglos de los siglos.
Pese a ello, nosotros mismos en la mayoría de ocasiones de nuestra vida personal tenemos la tendencia
de obstinarnos e insistir en darle solución a nuestras necesidades, y en un gran número de veces no
encontramos la solución. Llega el momento en que nos cansamos de buscar resolver o solucionar los
problemas en el matrimonio, arreglar las relaciones con los hijos, salir de la crisis financiera, alcanzar
sanidad, obtener un titulo profesional, tener una mejor posición en el trabajo, perdonar a nuestros
enemigos, dejar a un lado los diversos rencores en nuestro corazón hacia alguien, etc, llegando hasta el
punto de ‘’odiar a Dios y dejar de creer en el simplemente por no obtener lo que nosotros creemos que
nos merecemos’’.
Sin embargo, no sé cómo, ni de que forma concreta lo puedo explicar, pero cuando dependemos de
Dios, en todo momento y sin dudar, Dios siempre buscara la manera efectiva de ayudarnos en nuestras
debilidades y conflictos, tal como lo es ‘’la fe absoluta y permanente en el’’ (Hebreos 11-1): ‘’Ahora bien,
la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve’’, (Hebreos 11-6): ‘’En realidad, sin
fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que
recompensa a quienes lo buscan’’.
En este caso particular, Pablo va un poco mas allá del concepto y realidad antes mencionada, donde
anima a los cristianos de Éfeso con estas palabras: ‘’Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le
pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder!”
(Efesios 3-20 TLA).
Por lo tanto, podemos comprender asi que Dios siempre hace valer su poder y gloria de la forma que
soberanamente él desea hacerlo. Pero nos toca a nosotros creer que solo el sabe cómo resolver las
situaciones de nuestra vida, cualquiera que esta sea, en menor o mayor medida, y cuando hacerlas, en
eso consiste entender la perfecta voluntad de Dios (1 Pedro 4-19): ‘’De modo que los que padecen
según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.’’, (1 Juan 2-17 ): ‘’Y el
mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre’’, y asi
entender que ‘’Dios siempre sabe lo que hace’’.
Es asi que en esta parte y pasaje del libro quisiera hablarte sobre los recursos y elementos ilimitados de
Dios para bendecir a sus hijos. De ese Dios tan maravilloso que hace lo imposible, posible, deseo ilustrar
esta verdad con un ejemplo bíblico tomado del antiguo testamento, en el cual podremos contemplar y
observar como Dios es capaz de hacer lo imposible, posible, porque ciertamente déjame decirte que
para el ‘’nada es imposible, y por eso estamos aquí, para agradarle y servirle a el, fuera de religiones,
discusiones vanas, y otros temas sin importancia, lo mas relevante es tener una vida devocional y
entregada al Rey, y ese es Dios’’.
Por lo consiguiente, podemos decir que resulta muy inseguro y arriesgado cuando dejamos de depender
y someternos a la voluntad perfecta de Dios y comenzamos a poner nuestra confianza en otras fuentes
de provisiones pasajeras y momentaneas, tales como: dinero, fama, reconocimiento o status personal
como social, trabajo, relaciones humanas, habilidades, talentos, entre otras cuestiones, usando y
aplicando nuestra propia voluntad permisiva y errónea en todo caso.
De hecho, se puede corroborar y comprobar lo antes dicho en el contexto donde el apóstol Pablo le dice
a los filipenses (Filipenses 4-19): “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en
gloria en Cristo Jesús.”, por lo que nuevamente podemos evidenciar aquí que ‘’teniendo a Dios, lo
tenemos todo, no por sentirlo, sino que mas importante por creerlo firmemente y sin dudar mediante la
fe’’, referencia que puede añadirse a (Mateo 6-33): ‘’Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas’’, por lo que al final en Dios siempre ‘’el resultado será
para la gloria de Dios y desde su voluntad suplir todas nuestras necesidades, tanto en la tierra como en
el cielo’’.
Siguiendo con el tema de esta historia, fue tal la desesperación del pueblo de Dios que pusieron en tela
de juicio si Dios estaba o no realmente con ellos (Éxodo 17-7): ‘’Y llamó el nombre de aquel lugar Masah
y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová
entre nosotros, o no?’’. Por lo cual, es muy peligroso cuando comenzamos a dudar si Dios está o no está
con nosotros, y si está a nuestro favor, puesto que: ‘’la fe radical y total en Dios es nuestra respuesta al
plan y voluntad perfecta del único que puede abrir y cerrar la puerta de las situaciones posibles, y
obviamente también de las imposibles, todo es cuestión de fe mas paciencia en el, el sabe lo que hace,
nada escapa de sus manos, y con el todo es absolutamente posible’’.
Ante aquella crisis y problema, Moisés clamó a Dios porque temía que lo apedrearan y porque además
no tenía una solución definida a aquel problema, es decir: ¿qué podía hacer él?, todo ello desde el
pasaje biblico (Éxodo 17-4): ‘’Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo?.
De aquí a un poco me apedrearán’’.
Por lo tanto, podemos analizar con ello y decir que: ‘’es cierto que a veces algunos problemas o
situaciones se pueden resolver arreglando nuestras prioridades, estableciendo una escala de valores,
ahorrando finanzas, estableciendo estrategias, teniendo un líder emocional, etc. Pero la mayoría de
nuestros problemas reales y que parecen imposibles para nosotros, sólo se pueden resolver por medio
de la oración y fe radical en Dios, y a eso apeló Moisés. Pero la pregunta es: ¿a qué apelas tú y yo?, ¿a
Dios o a los hombres?, porque déjame decirte ciertamente que: ’’Dios nunca ha perdido la confianza y
esperanza de que como aquel hijo prodigo tu vuelvas a casa, a la casa de tu papa verdadero, el te sigue
esperando y te dice: ‘’eres mi hijo, a pesar de todo, no es por los hombres, ni por su poder, es por mi
amor incondicional a ti, eres lo mas valioso para mi, y nadie jamás te amara como yo, te dice el Señor, y
es lo que siempre nos muestra y demuestra en cada momento de nuestras vidas, porque es
evidentemente cierto que no hay nadie como el’’.
Lo único que no deberíamos dejar hacer nunca, es orar. Nos pueden cerrar los templos, puede que nos
metan a la cárcel por ser cristiano, puede incluso llegar al punto en que hasta nos persigan y nos maten.
Pero lo único que no pueden prohibirnos es ORAR, ya que ese es nuestro principal recurso ante todo.
Dios no dejó en vergüenza a su siervo Moisés y le respondió. De esa misma manera, podemos tener la
plena convicción y determinación en recordar y saber que: ‘’Dios jamás deja en vergüenza a los que
confían en El. Dios le dijo a Moisés lo que tenía que hacer para darle solución al problema, que llevaría
con él a algunos ancianos del pueblo para que fueran testigos del poder de Dios y de que Dios sí estaba
con ellos.
Para mostrar su poder, tanto como su compasión, y hacer del favor un milagro de su misericordia, Dios
hizo brotar para ellos agua de una roca, les dio a beber agua de una peña, y es que resulta indispensable
comprender que los recursos de Dios son ilimitados, y siempre están fuera del alcance de nuestra lógica
humana.
De dónde menos pensamos el Señor nos da lo que más necesitamos, usa a quién tenga que usar para
bendecir a sus hijos, y si Dios hizo brotar agua de la peña, ese mismo Dios traerá solución a tu problema
y al mío de donde menos lo imaginamos. Entonces, ¡¿Por qué dudar del gran poder de Dios?!
Dios puede abrir fuentes para nuestra provisión de donde menos las esperamos. Él fue el que le
prometió a su pueblo Israel, “…Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad…” (Isaías
43:19), porque Dios es el que da “…aguas en el desierto y ríos en la soledad…” (Isaías 43-20).
Por lo tanto, el éxodo de Egipto a la tierra de Canaán estuvo regulado y graduado con milagros
poderosos, siendo asi que Dios le promete a su pueblo que el éxodo de las tierras del exilio babilónico,
sería superior a los que sus padres habían experimentado (Isaías 43:18, 19a).
‘’Quienes en este desierto de la vida siguen los caminos de Dios, pueden confiar seguros en la provisión
de Dios’’. Dios no desampara jamás a sus hijos, siempre esta ahi. El rey David decía: “…Joven fui, y he
envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan…” (Salmos 37-25).
Cristo es comparado con la peña de Horeb que está brotando agua de vida saludable para ti, puesto que
no hay nada en este mundo que pueda satisfacer las necesidades, ni contentar los deseos de un alma,
como solo lo puede hacer Jesucristo, y todo a traves del Espiritu Santo de Dios.
Él es la “fuente de agua viva” que se abrió a favor de todos los que le buscan. Jesucristo declaró: “…
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados…” (Mateo 5:6).
A su vez, de todas las riquezas temporales mencionadas anteriormente, me gustaría hacer mención a
una en particular, esto claramente sin dejar de lado el titulo y propósito de este capitulo, donde el ‘’Dios
de lo imposible’’ es el Señor de Señores, hablo aquí obviamente de Dios como tal, según la referencia
bilbica (Marcos 10-27): ‘’Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios,
no; porque todas las cosas son posibles para Dios’’. Teniendo esto en consideración, aquella riqueza
temporal de la cual muchos de nosotros nos hacemos dependiente automáticamente es nada mas ni
nada menos que del elemento conocido como ‘’dinero’’, analizado desde el aspecto y perspectiva de ‘’la
riqueza total de este bien’’.
Para ello es necesario analizar lo siguiente: ‘’Hay dos enseñanzas financieras extremas en los
campamentos cristianos de hoy en dia: el Evangelio de la Prosperidad y el Evangelio de la Pobreza,
donde personalmente considero que ambos están equivocados. Aquellos que creen que las riquezas son
un signo de la bendición de Dios promueven lo que comúnmente se conoce como el ‘’Evangelio de la
prosperidad’, lo cual enseña que puedes ‘’ordenarle a Dios que te prospere financieramente, que
cuando le des puedes esperar un aumento financiero más grande a cambio, y que tus gastos pueden ser
extravagantes y despreocupados’’, sin embargo, esta falsa teología está en contradicción con las muchas
advertencias bíblicas contra la avaricia, el egoísmo, la codicia, la idolatría y el amor al dinero, y
principalmente ‘’esta prosperidad le añade algo al Evangelio innecesario, lo cual es equivoco y sin
ninguna base para ser valido y efectivo en ningun aspecto, puesto que el Evangelio se trata de anunciar
las buenas nuevas y noticias de salvación que Jesucristo traía para la humanidad y que sigue estando
vigente hoy en dia, sin referirse a alguna metodologia religiosa o a alguna religión en particular, el cual
no puede ser añadido ni disminuido con nada ni con nadie, sino que es poder de Dios’’(Romanos 1-16):
‘’Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que
cree; al judío primeramente, y también al griego’’.
Lucas 16:14-15: “Los fariseos, que amaban el dinero, escucharon todo esto y se burlaban de Jesús. Él les
dijo: “Ustedes son los que se justifican a los ojos de los demás, pero Dios conoce sus corazones. Lo que
las personas valoran mucho es detestable a los ojos de Dios“.
1 Timoteo 6:10: “Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se
han desviado de la fe y se han causado muchísimos sin sabores“.
Debe estar alerto e identificar y rechazar las enseñanzas del ‘’Evangelio de la Prosperidad’’, así como el
otro extremo, el ‘’Evangelio de la Pobreza’’, otra falsa enseñanza que afirma que el dinero y las
posesiones son malos, que los ricos son codiciosos y pecadores, que ser pobre te hace más justo ante los
ojos de Dios, y que el gasto trae culpa y condena.
Proverbios 30:8 nos instruye a no buscar pobreza o riquezas. “Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me
des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día“.
La Biblia no condena la riqueza y nosotros tampoco deberíamos, la Biblia no defiende la pobreza como
el camino hacia la rectitud, ni deberíamos hacerlo nosotros.
Podemos saber que la presencia o ausencia de dinero no es la forma en que medimos la bendición de
Dios. “Los ricos y los pobres tienen esto en común: el SEÑOR es el Hacedor de todos ellos“, señala
Proverbios 22:2.
Por otro lado, en Hebreos 11, a menudo llamado el Salón de la Fama de la Fe, puedes leer acerca de
héroes y mártires, ricos y pobres, que formaron la estructura de nuestra historia cristiana. Sin embargo,
lo que los hizo diferentes ‘’no fueron sus cuentas bancarias, sino cómo usaron obedientemente sus
oportunidades para promover la obra de Dios en la tierra’’.
De hecho, de los que más sufrieron, la escritura dice en el versículo 38: “El mundo no era digno de
ellos“.
Claramente, el problema no es ser rico, sino la actitud del corazón hacia el dinero, eso es lo que
concierne al Señor en todo caso.
Sin embargo, lo que debería preocupar a los ricos es cuán bien luchan contra la tentación de la
arrogancia y qué tan bien están usando sus recursos para el bien. 1 Timoteo 6:17 dice: “A los ricos de
este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan
inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos“. Jesús mismo
habla de lo difícil que es para los ricos permanecer desenredados por las trampas de su riqueza,
diciendo: “Porque es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para una persona rica
entrar al reino de Dios.” Mateo 19:24.
Rico o pobre, todos tenemos la misma responsabilidad: mantener nuestras prioridades correctas;
encomendar nuestro trabajo al Señor; evitar desperdiciar nuestras vidas en cosas y recursos cualquiera
que este sea, los cuales no durarán en la eternidad; ser mayordomos buenos y fieles, y grabate siempre
esto: ‘’para los que son ateos o no creen en Dios, las bendiciones siempre serán temporales y los
problemas eternos, mientras que para los que creemos en Dios, los problemas serán temporales y las
bendiciones eternas’’.
Podemos concebir de este modo que: ‘’cuando en la fuerza humana no es posible, cuando en este
mundo algo es improbable que suceda u ocurra, Dios sí puede, el siempre puede. Cada problema, cada
crisis, cada necesidad, cada petición, se resuelve poniéndola solamente en manos del Señor. Hemos
escuchado decir que el tiempo de Dios es perfecto, y es en esa voluntad perfecta y no permisiva, es alli
precisamente cuando se pone de manifiesto la intervención de Dios cuando le hemos pedido ayuda,
incluso cuando parece que todo esta perdido, que ya no queda esperanza, el es nuestra firme y fiel
esperanza para siempre, entendiendo que es en su tiempo y no el nuestro’’.
También hemos oído que esas batallas espirituales se ganan cuando nos ponemos de rodillas ante Él
para que nos saque en victoria, ya que ‘’la oración es el mensaje entrecortado del niño que cree, el grito
de guerra del creyente que lucha y el aire que respiramos, es la clave secreta, es el aliento, la fortaleza y
el privilegio de todo cristiano siempre’’.
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas”, expresa 2 Corintios 10:4. Cada situación humana está conectada a un hecho espiritual y Dios
es poderoso para hacernos triunfadores.
“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Jeremías 32:27.
‘’Dios hasta ahora no ha perdido ni una sola batalla. Y Él tiene siempre y para siempre la última palabra’’.
No es ningún secreto. Cuando realmente en lo humano no hay más que esperar, cuando todo se ve
perdido; Dios tiene preparada una sorpresa y hace cosas imposibles que llamamos milagros. Es decir,
algo que se sale de lo normal, de acuerdo con la razón, la lógica o las leyes físicas y de esta tierra.
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia
para el oportuno socorro”-Hebreos 4:16:
Debemos recordar y tener presente la siguiente palabra: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi
poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades,
para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12:9
Por otro lado, es evidente que el ejercicio de la fe no es fácil porque es creer en lo que no vemos sin
dudar en ningún momento. Pero así no veamos nada: ‘’la fe nos asegura ser vencedores cuando oramos
de todo corazón y con toda certeza’’, teniendo en cuenta que: ‘’la esperanza es esa luz que no se ve,
pero se siente, si tienes fe en Dios. Es esa luz que nos indica que no estamos solos, que el está ahí a
nuestro lado y es el presagio de un nuevo amanecer y esperanza que se acerca a nuestra vida’’.
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún
mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que
el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. Juan 14:12-14.
Todo, absolutamente todo lo que se pida, debe ser a través del nombre de Jesús que es el único
intercesor válido, puesto que ‘’creer en Dios con absoluta convicción marca la diferencia entre lo natural
y lo sobrenatural’’.
“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está
postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el
centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado
sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste:
Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los
que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos
del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los
hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces
Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. su criado fue sanado en aquella misma hora”-
Mateo 8:5-13.
Podemos observar en este pasaje de las escrituras que el centurión creyó en Jesús y desde aquel
momento obró la sanidad en su criado. De la misma manera obra en toda dificultad, cualquiera que ella
sea. Siempre lo que hay que hacer es creer, sin el menor asomo de duda y eso sucederá. Todo será en su
tiempo, no en nuestras fuerzas, ni en nuestra desesperación. Por eso, ante la crisis y lo prácticamente
irremediable, sólo Dios es quien puede hacer lo que nosotros no podemos, por lo tanto ponga esa
dificultad que tiene delante de Dios y aférrese a su promesa permanentemente, ya que la fe le sacará
adelante y luego dé público testimonio de lo que Dios hizo en su vida, e incluso: ‘’cuando no ocurre lo
que nosotros pedimos y planeamos, el siempre tiene todo el control de lo que entendemos y lo que no
entendemos muchas veces, siempre confía en el’’.
‘’Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana. Mateo 11:30 (NKJV): Jesús dijo que su yugo es fácil y su
carga ligera, aunque la cuestión aquí es que: si eso es verdad, ¿por qué nosotros como creyentes aún
enfrentamos problemas en la vida?.
Esa es una pregunta que hasta el dia de hoy sigue siendo de gran debate entre creyentes y no creyentes.
A todo ello, debemos entender que al mirar más de cerca este versículo, podemos encontrarnos y
entender realmente que Jesús nunca dijo que al dedicar nuestra vida a seguirlo, estaríamos libres de
problemas. En realidad, cuando dijo que su yugo es fácil y su carga es ligera, el no dijo: “Nunca tendrás
que llevar un yugo”. En otras palabras, el nos enseñó que tendríamos problemas, pero cuando los
llevamos con el, será mas fácil y ligero.
La verdad de todo este asunto es que los planes de Dios para nosotros son buenos, según Jeremías
29:11 y en 2 Crónicas 20:17, Dios le dio a Israel una poderosa promesa, su mensaje era: “No tengan
miedo; no se desanimen. Salgan a enfrentarlos mañana y el Señor estará con ustedes”. Por lo
consiguiente, ¡esa misma promesa se aplica a usted hoy!. No importa lo que usted esté enfrentando, es
hora de creer en lo imposible. Dios es bueno, y cuando usted enfrenta desafíos con el, el hace posible lo
imposible en todo caso, porque ‘’no hay imposibles para nuestro Dios’’.
‘’Y David consultó al Señor, diciendo: ¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlos?. Y el le respondió:
Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda rescatarás a todos. 1 Samuel 30:8 (LBLA)’’.
Si usted está enfrentando una situación imposible, recuerde que Dios puede hacer lo que usted no
puede. En 1 Samuel 30, David enfrentó una situación que parecía imposible. Al regresar al campamento,
él y sus hombres descubrieron que un ejército enemigo había capturado a sus esposas e hijos.
Aunque David estaba increíblemente angustiado, escuchó cuando Dios le dijo que persiguiera al
enemigo. Cuando él y sus 600 hombres partieron, David se detuvo para compadecerse de un hombre
que se estaba muriendo de hambre y sed. No tenía ni la mas mínima o remota idea de que esta
asombrosa “coincidencia” sería la clave de la victoria. ¡El hombre abandonado, esclavo de uno de los
soldados del ejército enemigo, acordó llevar a David directamente al campamento del ejército enemigo!
Esta reunión “casual” que preparo Dios les ayudó a solucionar parte del problema, pero el pequeño
ejército de David todavía necesitaba ganar la batalla. Una vez más, Dios hizo posible lo imposible. David
y sus hombres no solo recuperaron a sus familias, sino que también ganaron mucho más, ¡llevándose
inmensas riquezas que sus enemigos habían saqueado en sus viajes!
No importa cuál sea su situación, usted puede sentirse muy tranquilo sabiendo que Dios hará posible lo
imposible. David fue amable con alguien que tenía necesidad; Dios lo guio a alguien que fue la clave de
su victoria. David luchó valientemente; Dios aseguró su victoria a pesar de las escasas posibilidades.
‘’Nuestro Dios es el Dios de lo imposible, pero Él también espera que ores y hagas tu parte, y que
mediante la fe, obediencia, esperanza y paciencia obtengas tu victoria’’.
¿Qué viene a tu mente cuando se menciona la palabra “imposible”? Quizás sea impotencia, incapacidad,
frustración, etc.
No hay nada que sea imposible, porque absoluta y ciertamente TODO es posible para Dios.
El (Jesús) les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. (Lucas 18:27): Porque
nada hay imposible para Dios.
No mire lo que usted como humano o persona puede hacer, piense que Dios puede hacer cualquier cosa
imposible ahora y siempre.
Lea usted la Biblia, y notara que Jesús hizo millones de cosas imposibles desde su nacimiento hasta el día
de hoy. El no está sujeto a sus propias leyes como por ejemplo: la ley de la gravedad, ley de Kepler, etc,
sino que por el contrario, Jesús ascendió al cielo, caminó sobre el agua, etc.
Hoy en respuesta a su oración (o de cualquier persona) el puede hacer lo mismo y más todavía.
‘’Usted solo necesita hacer lo que puede y mantenerse en la fe permanente y sin dudar en ningún
momento de su vida; Dios se encargará del resto’’.
CAPITULO 2.
UN ENCUENTRO SOBRENATURAL.
Me gustaría empezar antes que nada definiendo que es un encuentro, puesto que según el diccionario la
palabra ‘’encuentro’’ se define de la siguiente manera: acto de encontrarse dos o más personas o
coincidencia o reunión de dos o más personas o cosas en un mismo lugar, es decir cuando dos o más
personas están cara a cara.
Por lo tanto y tratando de ser un poco más objetivo, para nosotros como cristianos este encuentro debe
ser entre Dios y nosotros; donde tal encuentro marca un antes y un después en nuestras vidas, es decir
existe una transformación. Y aclaro que este encuentro ‘’necesita ser diario, no es algo esporádico ni
ocasional, sino que debe ser algo permanente de nuestra parte y oración hacia Dios’’.
1.Un encuentro con Dios no es un momento de éxtasis espiritual, es algo diario que debe realizarse con
predisposición directa del creyente o cristiano hacia Dios.
En ese sentido, la pregunta en este instante es: ¿tenemos un encuentro verdadero con Dios?. Si la
respuesta es una negativa, entonces, es necesario saber que debo y necesito tener este encuentro con
mi Dios.
.Proposición: El cristiano debe tomar algunas actitudes para tener un verdadero encuentro con Dios.
.Interrogante sermonaria: ¿Qué aptitudes debe tomar el cristiano para tener un verdadero encuentro
con Dios?
.Oración de transición: Las actitudes que el cristiano debe tomar para tener un encuentro verdadero con
Dios son las siguientes:
a) El creyente debe rendirse y perder, pero la interrogante seria ¿qué debe rendir?. Debe rendir su vida,
puesto que básicamente claro esta que esto tiene una profundidad espiritual; cuando perdemos algo
significa que hay carencia de eso y estamos privados de lo que poseíamos, sencillamente lo que Dios
quiere es que le entregues el control total y sin dudar solamente a el de toda circunstancia y situacion
en tu vida.
b) Desde un parámetro biblico, nos podemos encontrar con el caso de Jacob, el cual tenia mucha
posesión de si mismo; es decir, él no estaba totalmente rendido a Dios y por eso era necesario este
encuentro y la situación que estaba viviendo, él estaba lleno de mentiras, de trucos, de artimañas que
habían lastimado a muchas personas y precisamente por eso el estaba en esta situación, cuando Jacob
tiene ese encuentro con Dios en Peniel, tiene también una lucha con el ángel de Jehová (Jesucristo),
donde el perdió esa pelea en el sentido literal pero la ganó en el sentido espiritual. Un caso más es el de
Agar, ella tuvo su encuentro con Dios en el desierto y también perdió algo, perdió su orgullo, altivez y
soberbia. Ambos tuvieron cosas en común:
d) Tal vez no nos guste, pero si queremos ser marcados por un encuentro con Dios, necesitamos
rendirnos totalmente a Él, menguar nosotros y que crezca Cristo en nosotros sin duda ni oposicion
alguna.
a) Para todos siempre será un reto admitir nuestros defectos e imperfecciones como personas y seres
humanos; siempre será más fácil ‘’identificarlos y relacionarlos en los demás’’. Pero reconocer se trata
de ‘’examinarnos con cuidado para enterarnos de nuestra identidad o naturaleza; esto es muy
importante por que no es sano negar quienes somos o los problemas que tenemos que resolver
realmente en y dentro de nosotros mismos, sin culpar a nadie mas de ello’’.
b) Peniel marco la vida de Jacob; después de ese momento el no volvió a ser el mismo, de hecho hasta
su nombre cambio (Génesis 32:22)
Jacob significa: Ladrón, usurpador, suplantador, timador y engañador, en esa lucha el tuvo que admitir
ante Dios por primera vez, quien era él, su condición. Dios sabía quién era Jacob pero el que tenía darse
cuenta de la realidad era Jacob.
c) Reconocer nuestros errores o verdadera identidad, no es algo sencillo. como humanos existe una gran
batalla de 2 naturalezas dentro de nosotros, la naturaleza adámica y la naturaleza de Cristo. Si
consideramos a Peniel como un lugar de cambio y transformacion, entonces podemos comprender que
efectivamente Dios quiere llevarte a tal punto donde tu le digas, “Si señor yo soy esa persona necesitada
de ti y de una transformación verdadera, cámbiame por favor”.
d) Dios nos exhorta a tener un verdadero encuentro con el, pero será necesario en este proceso,
reconocer nuestra condición.
Aplicación-Contexto situacional.
Analisis.
Jacob en su vida tuvo 2 grandes encuentros con Dios; el primero de ellos fue en Bet-el donde por
primera vez tuvo un contacto directo con Dios; y el segundo fue en un lugar al que se le llamo Peniel, fue
en este lugar donde Jacob tuvo un verdadero encuentro con Dios.
Tomando esto y pasándolo a un lenguaje actual y aplicable en nuestras vidas, pudiéramos decir que Bet-
el fue la conversión de Jacob, cosa que todos los que estamos aquí hemos experimentado ya; pero
quizás Peniel aun no se ha vuelto una realidad y cambio total y radical en nuestras vidas.
Por ese motivo, para ti y para mi, Peniel será el lugar hasta donde nuestro “yo” y nuestro ‘’yoismo y
voluntad propia’’ llegara. Es sumamente importante aclarar que este encuentro con Dios no es ni mucho
menos una opción, sino que es algo primordial y esencial en la vida del cristiano.
Si realmente anhelas esta clase de encuentro con Dios, este encuentro verdadero debes entender que
ahí:
3.Confiar permanentemente en su presencia, sin apresurarse ni preocuparse por lo que habrá de venir,
sino poniendo todo en sus manos y tener plena certeza que en su presencia todo estará bien.
Por otro lado, cuando Jesus dice bienaventurado nos dice que somos tres veces bendecidos. Bendecidos
en el cuerpo, en el alma y en el espíritu, donde no se nos encima ni se nos obliga directamente en la
Biblia a que debemos ser incisivos con las personas para que se conviertan, ya que Jesus mismo no se
quedaba pegado insistiendo, recordando que ‘’el no es selectivo, el ama a todos, aunque todos no le
amemos a él’’. Sano a 10 y solo 1 fue agradecido. Jesus fue diferente, hablaba a la gente sin obligarla a
creer en Jesus (Lucas 17:11-19).
Aquí podemos notar que hay tres cosas que están en el orden de un encuentro sobrenatural.
3.La fe es mantenerse creyendo en medio de cualquier adversidad y sin dudar en ningún momento.
De ese mismo modo, podemos analizar y entender a través de este pasaje de la Biblia y obtener las
siguiente conclusiones y derivaciones de este argumento estrictamente biblico:
1.- Un impacto que trae cambio y empoderamiento permanente: Un corazón que entiende y queda
impactado por el amor y la gracia de Dios, reconociendo que necesita ser perdonado y rescatado por el.
Toda persona después de la salvación necesita ineludiblemente continuar siendo testigo del encuentro
frecuente con el Espíritu Santo, para ser transformado y servir plenamente mediante el propósito de
Dios en cada persona y creyente. En el encuentro con Dios hay siempre un impacto, y lo sobrenatural no
debe parar, pero eso dependerá de la forma en que Dios nos use en cada proceso y tiempo establecido
por el mismo. Al creyente se le enseña para que muestre el poder de Dios que hay en él, pero a una
persona no creyente se le muestra el poder de Dios, debido a que el quiere manifestarse a nosotros
como el todopoderoso, padre eterno, proveedor, hacedor de milagros, senador, protector, defensor,
libertador y suplidor de todo lo que necesito.
2.- El orden de Dios genera un profundo deseo de querer estar y buscar mucho mas la presencia de Dio,
de hecho quien ha tenido un encuentro sobrenatural mantiene un deseo insaciable por más de Dios y
comienza a ir detrás de él. No quiere vivir fuera de su presencia, no quiere volver al mundo, a la soledad,
a la maldad ni al pecado, quedando demostrado su deseo por Dios, el cual abre las puertas para que el
Espíritu Santo siga trabajando en el y a través de el. Él empoderamiento de Dios es continuo, donde
debemos tener presente que: ‘’para el mundo el máximo honor es saber muchísimo, para nosotros es
hablar poco y que Dios revele su gloria en las personas. La manifestación de Dios será del tamaño del fe
que tengamos por el, para que pasemos de lo natural a lo sobrenatural en su grandeza y poder’’.
3.- Un nivel de impacto determinado por el nivel de transformación del corazón: Es decir, en donde
exista un encuentro con el Espíritu Santo para producir cambios instantáneos o graduales, dependiendo
del nivel de impacto que el encuentro haya provocado en esa persona, aunque este encuentro
sobrenatural es obstaculizado e interpuesto por nuestras propias ambiciones o motivaciones personales
principalmente. Ahora bien, desde un enfoque y mirada retrospectiva, podemos notar que los discípulos
de Jesus, todos siguieron sus pasos menos uno. Judas y Faraón fueron tocados pero no cambiados, los
leprosos es otro ejemplo de ser tocado pero no cambiado. Isaías fue tocado y cambiado, su
transformación fue tal que se convirtió en la voz de Dios para su época y las generaciones por venir. Si
queremos avivamiento tenemos que despertarnos de nuestro sueño y empezar a accionar mediante la
transformación continua en lo sobrenatural del Espiritu Santo.
Decimos que cuando hay avivamiento es solo una ilusión óptica, sin poder ni manifestación alguna por
ejemplo, pero no es realmente así. Avivamiento en realidad es que haya un ‘’mover sobrenatural de
Dios’’, que los enfermos sean sanos, que la gente tenga necesidad continua y constante de su presencia.
Dios espera que no nos conformemos con un ‘’toque mágico o técnico, sino con un cambio profundo’’.
Es el tiempo en el cual las personas al ver la gloria de Dios sobre nuestras vidas, correrán a buscar al Dios
que tenemos desde una manifestación clara y evidente de la presencia de Dios.
Las áreas de nuestra vida que se resisten al cambio son aquellas donde no se quiere a Dios o aquellas
donde el Espíritu Santo no puede fluir ni vivificarnos. Se necesita fe, se necesita creer, esto consiste en
mantener viva nuestra seguridad en Dios día a día, ya que muchas veces decimos que confiamos en Dios
pero nuestro espíritu y nuestra alma se desploman ante la adversidad. Pero ‘’quienes confían en
realidad en Dios, mantienen una actitud de vencedor frente a la adversidad’’, y eso es lo que realmente
importa y es esencial para mantenernos en victoria a traves de nuestro Padre.
Nuestro Padre, que nos creó por amor tiene un propósito concreto para cada uno de nosotros: vivir esta
vida en plenitud, aquella vida de la que Jesús nos habla en el Evangelio de Juan: “Yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
Dios quiere que vivamos esta vida en plenitud, con la esperanza maravillosa de que lleguemos a vivir la
otra vida después de la muerte, la vida eterna, para la cual el vino a pagar el precio en la cruz del
calvario. ¡El plan de Dios para nosotros es extremadamente maravilloso, mucho mas de lo que
cualquiera pueda imaginar!
En los evangelios, vemos que Jesús tuvo muchas experiencias de diálogo con diferentes personas y la
vida de la gran mayoría de esas personas, que tuvieron un contacto directo y personal con Jesús, les
cambió por completo y en todo sentido.
La verdadera problemática radica en que muchos de nosotros en una gran gama e infinidad de
ocasiones damos nuestra vida por tener cosas materiales, porque pensamos que eso nos va a llenar el
vacío del corazón, y así hay muchas barcas vacías. En innumerables hogares los padres están vacíos, no
tienen vida espiritual, y por eso vemos las estadísticas de los divorcios, porque hay un vacío en el
corazón, ya que a veces creemos que, en el matrimonio: ‘’mi marido, mi esposa, va a llenar el vacío’’,
que en el trabajo ‘’mi posición, mi sueldo, va a llenar el vacio que tengo’’, y asi en cada caso, pero lo
cierto es que no es asi. Ciertamente todos necesitamos el amor mutuo de unos con otros, pero en
realidad el único que puede llenar verdaderamente el vacío del alma es Jesucristo, el salvador del
mundo, y de nuestras vidas.
‘’Las cosas materiales, los apetitos del mundo te darán un poco de satisfacción por un rato, pero nada
más. Por eso la persona que está dedicada solamente a llenar ese vacío con algo de placer por un
momento, siempre deseará volver a llenarlo, porque esa es la única felicidad que logra tener’’.
Muchas personas quieren encontrar algo que ‘’les haga felices, que les dé la felicidad’’. Hay muchas
voces en el mundo que dicen: “si tienes esto o haces esto vas a ser feliz’’, y como andamos tan
desesperados, como seres humanos que nacimos para amar y ser amados, buscando esa felicidad,
vamos de un lugar a otro y a otro, pero seguimos en la misma situación. Por lo consiguiente, en medio
de tantas voces, es importante detenerse para escuchar la voz del maestro, que nos dice: “no es para
ese lado, es para ese otro lado”, escucha la voz del maestro, porque el te indica el camino a la verdadera
dicha, y a través del Espiritu Santo, guiarte hacia toda la única y autentica verdad.
Cuando tenemos un encuentro con Dios, nuestra vida experimenta una transformación total. Los
hombres y mujeres descritos en la Biblia, que tuvieron un encuentro con Dios, vivieron un cambio
personal y espiritual sin precedentes, y emprendieron el camino hacia nuevos niveles de fe y presencia
de Dios.
Por otro lado, si vives una vida sin Dios, estarás inconforme y vacío, es decir, en constante búsqueda de
algo que pueda llenarte de manera plena, en su totalidad, y se empieza a experimentar y a frecuentar
con cosas, lugares o “amigos” que no son los correctos.
Pero cuando tenemos un encuentro cara a cara con Dios y entregamos nuestra vida a el, la
manifestación total de Dios llega a nuestras vidas a traer un arrepentimiento genuino, y una
transformación verdadera, de allí entenderemos la esencia del ‘’encuentro sobrenatural con Dios’’.
Jeremías 29:11: ‘’Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová,
pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis’’.
Dios tiene planes y propósitos para cada uno de nosotros en este mundo si le abrimos el corazón sincero
y le damos lugar para que pueda entrar y morar dentro de cada uno de nosotros.
Apocalipsis 3-20: ‘’He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a
él, y cenaré con él, y él conmigo’’.
Nuestro amado Padre celestial trabaja pacientemente en cada área de nuestra existencia, si se lo
permitimos. Hoy es el día, el momento y la oportunidad para que cada uno de nosotros experimente ese
encuentro personal y fuera de serie con Dios.
“El hombre al ser creación de Dios tiene este sello de pertenencia de su creador quien lo llama o atrae
hacia el como un imán al metal, siendo barros en manos del alfarero, por lo que el mismo es nuestra
única y verdadera guía hacia un solo propósito encaminado y dirigido por el hacia nosotros’’.
Todos los días necesitamos un encuentro nuevo, fresco, autentico y sincero con Dios, todos los días hace
cosas nuevas y sus misericordias son mayores cada mañana. Una vez que tenemos una constante
intimidad con Dios, se desarrolla en nosotros algo llamado “hambre espiritual” que quiere decir una
insaciable búsqueda y pasión por su presencia y su palabra.
Un encuentro cara a cara con Dios se logra en medio de la intimidad con el.
1. Un encuentro con el Señor comienza en la soledad, cuando buscamos intimidad con nuestro Padre, en
una atmosfera espiritual entre Dios, su presencia y cada uno de nosotros
a. Dios desea tratar con cada uno de nosotros de manera especial, y por tanto siempre nos sorprende
con situaciones y momentos inexplicables, pero si confiamos plenamente en el, a través de la fe radical,
obediencia, paciencia y perseverancia, tendremos la victoria a través de el.
b. El trato de Dios con cada uno de nosotros es distinto, y de ese modo debemos buscarlo diariamente y
a cada instante, para ser llenos de su presencia, gloria y poder.
a. No podemos desprendernos de la mano de Dios-(Hebreos 6:15): ‘’Y habiendo esperado con paciencia,
alcanzó la promesa’’.
b. Dios tiene una bendición verdadera y eficaz para cada uno de nosotros-(Genesis 32:26): ‘’Y dijo:
Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices’’.
II. Un encuentro cara a cara con Dios y en la intimidad personal con el, por medio de la oración, marca la
diferencia y el cambio total y esencial en nuestra vida.
1. Dios transforma nuestra vida, nuestro presente y nuestro mañana, el es el dueño de todo, por lo que
debemos liberarnos de nuestras preocupaciones y cargas, y dejarlas todas ellas en sus manos -(Mateo
11:28): ‘’Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar’’.
3. A partir de cada encuentro con Dios, queda un distintivo visible a todos, a través de Jesucristo y del
accionar del Espiritu Santo.
III. Un encuentro cara a cara con Dios, se mantiene con una actitud de búsqueda.
2. Dios bendicen a quienes buscan conocerle de todo corazon y con toda disposicion.
3. Un encuentro cara a cara con Dios, nos lleva a un nuevo nivel personal y espiritual.
4. Mediante un encuentro personal con Dios, Dios se reveló a Elías- (1 Reyes 19:8-13): ‘’ Se levantó,
pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta
Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de
Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?. El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de
los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a
espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. El le dijo: Sal fuera, y
ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que
rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el
viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová
no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro
con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces
aquí, Elías?’’.
Debemos perseverar en la búsqueda constante y diaria de Dios, donde no está bien caer en el desánimo
ni depresión o cansancio alguno, sino que es necesario avanzar, puesto que perseverar en Dios
desencadena y trae bendiciones para nuestra vida y nuestra familia. En la intimidad con Dios, el mismo
nos transforma (Juan 17:17): ‘’Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad’’. Por lo tanto es necesario
y esencial que dispongamos el corazón de modo completo para que Dios nos hable.
Si lo permitimos, Dios imprimirá y marcará cambios permanentes que serán evidentes totalmente para
otras personas. Una meta que emprendemos hoy es tener un encuentro personal con Dios, y que en
cada una de nuestras acciones se refleje el Cristo de poder que opera en nuestra existencia, de manera
sobrenatural y mediante su poder y voluntad perfecta.
Muchos son los encuentros que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, siempre vamos a estar
marcados e impactados por cada uno de ellos, porque determinan nuestro comportamiento,
pensamientos, actitudes, influencias y dejan huellas que nos acompañan siempre, bien sea de buenos o
malos momentos.
No todos los encuentros son gratos, existen muchos que dejan tristezas, rechazo, soledad, amargura, ira
y reacciones negativas a partir de dejarnos conllevar del ‘’emocionalismo’’ ante otros escenarios o
contextos situacionales, pero lo negativo de todo esto es que creemos que todos estos sentimientos
deben acompañarnos siempre, y afirmamos que las marcas que dejaron esas experiencias no se pueden
borrar nunca. Pero hay uno que es capaz de eliminar las huellas sin dejar rastro, capaz de perdonarnos
por nuestro pasado sin necesidad de volver para atrás, y ese es Dios, el único que puede sanar y
permitirnos seguir y perdonar todo y a pesar de todo.
En este sentido, el mejor y verdadero encuentro que debemos tener es ciertamente con Jesús. En la
Biblia observamos cómo les cambió la vida a miles de personas luego de haber tenido una experiencia
cercana con el hijo de Dios. Una de ellas fue la mujer adúltera, quien se encontró con un Jesús
perdonador y misericordioso. (Juan 8:4-7): “le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el
acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra
con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado
sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.
La mujer samaritana también tuvo un encuentro con Jesús, quien no la juzgo y la invitó a beber agua de
vida. Ella entendió que era Jesús el único que podía aceptarla y amarla, y tal como indica (Filipenses
1:21): “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.
Los encuentros que tenemos con algunas personas nos dejarán huellas positivas o negativas, muchos de
nosotros no sabemos si nos fallarán y afectarán nuestra vida, pero con el único que tenemos garantía de
que no nos va a fallar nunca y en ningún momento es con Jesús, cuando experimentamos su presencia y
un cara a cara con él, jamás seremos los mismos, porque pasaremos de un estado natural y terrenal a un
estado sobrenatural y con fe y confianza absoluta hacia el.
(Isaías 6:1-12): “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y
sus faldas llenaban el templo”.
Si nos damos cuenta y analizamos este pasaje biblico, no fue sino hasta que murió el rey Uzías que Isaías
pudo ver al Señor. Uzías fue uno de los reyes de Juda el cual llego a ser un hombre bueno que Dios uso
para bendición de su nación (2 Crónicas 26:3-4): “De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y
cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén. E hizo lo
recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre”.
Por su rectitud, Jehová lo bendijo y le permito tener grandes victorias (2 Crónicas 26:5-8): “Y persistió en
buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a
Jehová, él le prosperó. Y salió y peleó contra los filisteos, y rompió el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y
el muro de Asdod; y edificó ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos. Dios le dio ayuda contra los
filisteos, y contra los árabes que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas. Y dieron los amonitas
presentes a Uzías, y se divulgó su fama hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho altamente
poderoso”. También Dios le permitió realizar grandes obras a favor de su nación (2 Crónicas 26:9-10):
“Edificó también Uzías torres en Jerusalén, junto a la puerta del ángulo, y junto a la puerta del valle, y
junto a las esquinas; y las fortificó. Asimismo, edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas;
porque tuvo muchos ganados, así en la Sefela como en las vegas, y viñas y labranzas, así en los montes
como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura”. Además, tuvo un poderoso ejército (2
Crónicas 26:11-13): “Tuvo también Uzías un ejército de guerreros, los cuales salían a la guerra en
divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jeiel escriba, y de Maasías gobernador, y de
Hananías, uno de los jefes del rey. Todo el número de los jefes de familia, valientes y esforzados era dos
mil seiscientos. Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra, de trescientos siete mil quinientos
guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos”. Y tuvo muchas armas y grandes
inventos que usaba para la guerra (2 Crónicas 26:14-15): “Y Uzías preparó para todo el ejército escudos,
lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras. E hizo en Jerusalén máquinas inventadas
por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes
piedras. Y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso”.
Lamentablemente, cuando fue poderoso, su corazón se enalteció delante de su Dios para su ruina y tuvo
un triste final (2 Crónicas 26:16-21): “Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina;
porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el
altar del incienso. Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones
valientes. Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar
incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del
santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios. Entonces Uzías,
teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los
sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar
del incienso. Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su
frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque
Jehová lo había herido. Así el rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó leproso en una
casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real,
gobernando al pueblo de la tierra”.
No cabe la menor duda de que Uzías fue un hombre de mucha bendición para su pueblo, y muchas
personas debieron haberlo admirado y tenerle gran cariño por ser un gran siervo de Dios, pero
lamentablemente este se equivoco al final de sus días y por ello fue castigado, y algunos opinan que
Isaías era una persona que llego a admirar tanto a Uzías, que esa admiración le impedía ver la gloria de
Dios, por ello el Señor tuvo que aparecérsele para que su mirada estuviera únicamente en Él, por ello el
texto dice que fue hasta que Uzías murió que Isaías pudo ver al Señor con toda su gloria (Isaías 6:1).
Muchas veces los hombres no pueden ver la gloria de Dios porque su mirada esta puesta en otras cosas,
en otros puntos de interés, ya sea en ídolos humanos, personas que quizás admiran desmedidamente, o
en sus propias personas, idolatran sus cuerpos humanos o grandes habilidades físicas o intelectuales,
desde un sentido de vanagloria total, o están atrapados en sus pecados, pero no será hasta que pongan
su mirada en Dios que podrán ver su gloria, por eso necesitamos tener un verdadero encuentro con
Dios.
(Isaías 6:2-3): “Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros,
con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria’’.
Con esto en mente podemos entender que necesitamos tener un verdadero encuentro con Dios porque
solo así veremos su gloria. Después que Isaías quito su mirada de Uzías, pudo contemplar en toda su
majestad la gloria del Señor, y realmente fue impactante lo que vio: por encima de él había serafines;
cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el
uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de
su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de
humo.
Conocer a Dios es totalmente impactante, y cuando esto pasa la vida no vuelve a ser igual jamas, ya que
cuando Dios se revela a la vida de los hombres, estos no pueden resistir su gracia irresistible la cual
transforma totalmente sus vidas, de tal forma que estos llegan a conocer al único y verdadero Dios. Esta
visión debió haber dejado a Isaías totalmente perplejo y esto es lo que el hombre necesita, un
verdadero encuentro personal con el Señor que lo quebrante totalmente y le permita conocerle, porque
en esto consiste el verdadero evangelio, en establecer una verdadera relación personal con Dios, en
conocerlo, no a través de métodos académicos o creencias y debates religiosos de cualquier doctrina,
sino como resultado de que el se le ha revelado, y esta revelación de su persona impacta totalmente la
vida de la persona y la vida no vuelve a ser igual, y aquellos que experimentan esta experiencia jamás se
apartan de aquel que los ha llamados.
(Isaías 6:5): “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y
habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los
ejércitos”.
También necesitamos tener un encuentro personal con Dios, porque al contemplar su majestad y
santidad, nuestro corazón se quebranta ante la realidad del pecado. Al contemplar esta majestuosa y
clara visión, Isaías se quebranto al reconocer la maldad de sus obras y la santidad de Dios.
Cuando Dios llama al hombre, su llamamiento produce en el hombre una gloria propia de Dios y no de
ningún hombre siempre y cuando reconozca la vileza de sus pecados y la necesidad de ser limpio de
toda esta maldad para poder permanecer delante de su presencia, y esto conduce a la confesión de
nuestros pecados y experimentar un verdadero arrepentimiento, y asi vivir una experiencia sobrenatural
en su presencia.
(Isaías 6:6-7): “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado
del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es
quitada tu culpa, y limpio tu pecado”.
Después que Isaías tuvo esta increíble visión y reconoció su maldad, el Señor le limpio de su pecado.
Nosotros también necesitamos experimentar esta gloriosa experiencia, ya que cuando Dios habla al
corazón del hombre y viene para establecer esta relación personal, el hombre es quebrantado y llevado
a un verdadero arrepentimiento, y Dios le perdona toda su maldad a través de su Hijo Jesucristo.
(Isaías 6:6-7): “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?
Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”.
Finalmente, cuando el hombre experimenta un verdadero encuentro personal con Dios que lo lleva a un
verdadero arrepentimiento y lo transforma totalmente para convertirlo en un hijo legitimo de Dios, su
vida es dedicada por completo a su servicio y vivir el resto de sus días para Él. Después de todo esto Dios
le hizo el llamado a Isaías a ser su profeta y este acepto: Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién
enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. La única manera de
que no retrocedamos en este mundo al llamamiento que Dios nos ha hecho y dejemos totalmente al
pecado es teniendo un autentico encuentro personal con Dios.
CONCLUSIÓN.
El llamamiento de Isaías nos enseña de la importancia de tener un verdadero encuentro personal con
Dios. La visión que tuvo fue tan impactante que cambio el resto de su vida y así ocurre en la vida de
aquellos que realmente han conocido a Dios, la vida no vuelve a ser igual. Como vemos en estos
versículos, un verdadero encuentro con Dios produce los siguientes resultados:
1. Nos ayuda a poner nuestra mirada únicamente en Dios y hace morir todos nuestros “Uzías” aquellas
cosas que desvían nuestra atención de Él, (Isaías 6:1).
3. Nos hace reconocer nuestros pecados y nos conduce a experimentar un verdadero arrepentimiento,
(Isaías 6:5).
4. Nos permite experimentar el perdón de Dios y ser limpios de nuestros pecados (Isaías 6:6-7).
5. Crea en nosotros una convicción que nos ayuda a nunca retroceder y servirle para siempre (Isaías
6:8).
Tendremos éxito o fracasaremos de acuerdo a la relación que tengamos con el Espíritu Santo de Dios.
El Apóstol Pablo fue muy firme en decir que pongamos nuestra mente y fijemos nuestra vista en las
cosas de arriba y no en las de la tierra. (Colosenses 3:2): ‘’Poned la mira en las cosas de arriba, no en las
de la tierra’’.
Esto nos ayuda a anclar nuestra fe en un mundo que no podemos ver. La fe no es intelectual y no se
puede luchar por obtenerla, sino que la fe opera y trabaja desde lo que no se ve a lo visible, desde lo
natural a lo sobrenatural.
¿Para qué vino Jesús a la tierra?. Él vino a destruir las obras del diablo. Por lo tanto, Satanás no es digno
de tener ninguna influencia en su agenda, y lo mas importante es que Jesús ya lo venció y vencerá una y
otra vez.
Jesús vino a revelar al Padre. Como consecuencia, usted no ve a Jesús reaccionando contra el diablo, y
es por ello que a veces nos inventamos palabras espirituales para disfuncionar algo. Jesús nos invita a
hacer un intercambio, porque el ya lo hizo en la cruz, y ya pago todo lo necesario para que tu y yo
tengamos vida eterna y vida en abundancia, no desde la riqueza natural y terrenal, sino la espiritual,
porque ciertamente esa es la mejor riqueza de todas, la cal proviene de Dios y no de nosotros.
El todo de nosotros fue diseñado para encajar perfectamente en la presencia de Dios, donde todo fue
diseñado para reconocerlo de manera única a el, entendiendo asi que en cada momento, cada instante y
cada circunstancia su gloria está impregnada de propósito y significado.
Cuando usted pasa tiempo en la gloria de Dios y no la suya, usted queda calibrado y determinado para
detectar el mal y aislado de todo lo malo. Su corazón es capaz de aprender cosas que la mente no puede
entender, y es precisamente en su gloria es donde experimentamos la medida más grande de
transformación personal, y sobre todo espiritual.
Dios nos anhela celosamente y desea que tengamos un encuentro personal con él cada día de nuestras
vidas. Por lo consiguiente, muchas personas se estancan en el camino, porque no se dan cuenta de la
importancia de tener nuestro encuentro diario con Dios.
En un encuentro con Dios, nuestra vida experimenta transformación. Los hombres y mujeres descritos
en la Biblia, que tuvieron un encuentro con el Señor, vivieron un cambio personal y espiritual sin
precedentes, y emprendieron el camino hacia nuevos niveles, donde Dios mismo trabaja pacientemente
en cada área de nuestra existencia, si se lo permitimos, todo en su tiempo y voluntad, y no mediante
nuestras propias ansiedades ni preocupaciones.
“El hombre al ser creación de Dios tiene este sello de pertenencia de su Creador quien lo llama o atrae
hacia el como un imán al metal, como aquel alfarero que sabe únicamente como recomponer nuestras
almas y nuestras vidas”.
Dios promete recompensar nuestra búsqueda de Él. Algunas veces seremos bendecidos con un mayor
entendimiento espiritual, y otras con un gozo inexplicable. Pero lo mejor de todo es que buscar al Señor
de corazón siempre nos permitirá encontrarlo (Jeremías 29.13).
Hoy el Señor nos pide dejar algo. ¿Qué vamos a dejar, para poder seguir a Jesús? ¿Nuestro egoísmo?
¿Nuestras adicciones? ¿El orgullo? Dios quiere que dejemos aquello que nos impide seguir al Maestro.
Tú sabrás en tu corazón lo que tienes que dejar hoy para seguir a Jesús.
Nosotros miramos rostros; Jesús mira tu corazón. No pasas desapercibido por la mirada de Dios. Si hoy
estás decidido o decidida tener un cambio de vida y no le has respondido al Señor, te invito a que lo
hagas ahora; no dejes pasar esta oportunidad de abrirle tu corazón y tener ese encuentro personal con
el Señor de Señores y Rey de Reyes. Hazlo ahora, y recuerda siempre que: ‘’servir a Dios no significa no
tener problemas, adversidades ni malos momentos, sino que significa que sabemos que no vamos solos
al campo de batalla, sino que vamos con el Señor, quien nos ama mas de lo que muchas veces
imaginamos y suponemos, y donde ciertamente esta es sin duda alguna la mejor decisión que podemos
tomar en toda nuestra vida aquí, y asi ser llenos de su presencia, gloria y poder, como instrumentos de
justicia en sus manos, e impactar a generaciones a buscar lo mas preciado que podemos tener, y eso es
el amor de Dios, y lo único que permanece y permanecerá para siempre es su Reino y su mundo
incomparable con cualquier riqueza de la tierra, siendo esto lo mas importante de todo’’.
CAPITULO 3.
El nuevo pacto (o nuevo testamento), es la promesa que Dios le hace a la humanidad de perdonar el
pecado y restablecer la comunión con aquellos cuyos corazones se vuelven totalmente a él. Jesucristo es
el único y autentico mediador del nuevo pacto, y su muerte en la cruz es la base de la promesa (Lucas
22:20): ‘’De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo
pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama’’. Por esa razón, ninguna de las 4.200 religiones
estimadas y concebidas en todo el mundo puede decir que ‘’su religión es la autentica y verdadera
mediadora de salvación y vida eterna’’, sino solamente ‘’Jesucristo’’, y eso es algo indiscutible pese a
todos los criterios u opiniones que existan en contra, puesto que el cristianismo, sin ser esta ‘’una
religion’’, ha recibido de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la revelación de que en Dios hay tres
personas: Dios, Jesucristo y el Espiritu Santo de Dios, donde esta trilogía es la verdad de todo debate o
argumento existente, y donde el ‘’Espiritu Santo’’ es precisamente una área esencial en esta trilogía,
cuestión que el resto de religiones no sostiene y solo hablan por sus fundamentos, sin querer manifestar
el verdadero poder y propósito de Dios en nosotros (1 Corintios 2:11): ‘’Porque ¿quién de los hombres
sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las
cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios’’.
Siguiendo con esta explicación, el nuevo pacto fue predicho mientras que el antiguo pacto seguía
vigente; y fueron los profetas Moisés, Jeremías y Ezequiel quienes se refirieron al nuevo pacto.
El antiguo pacto que Dios había establecido con su pueblo requirió una estricta obediencia a la ley
mosaica. Ya que la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), la ley exigía que Israel ofreciera
sacrificios diarios para expiar y pagar el pecado. Pero Moisés, quien fue la persona que Dios escogió para
establecer el antiguo pacto, también anticipó el nuevo. En uno de sus últimos discursos a la nación de
Israel, Moisés anheló el momento en que Israel iba a recibir "un corazón para entender" (Deuteronomio
29:4): ‘’Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír’’.
Moisés predijo que Israel fracasaría en guardar el antiguo pacto (Deuteronomio 29:22-28), pero luego él
ve un tiempo de restauración (Deuteronomio 30:1-5). En ese momento, Moisés dice (Deuteronomio
30:6): "Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a
Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas". El nuevo pacto supone un
cambio total de corazón, para que el pueblo de Dios lo agrade de manera natural y mediante la voluntad
perfecta de Dios y no su voluntad.
El profeta Jeremías también predijo el nuevo pacto (Jeremías 31:31): "'He aquí que vienen días, dice
Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá’’.
(Jeremías 31:33): ‘’Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice
Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán
por pueblo"'.
Jesucristo vino para cumplir en concreto la ley (Mateo 5:17): ‘’No penséis que he venido para abrogar la
ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir’’, y como resultado o efecto de esta
acción poder establecer el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, puesto que el antiguo pacto se escribió
en piedra, pero el nuevo pacto es escrito en nuestros corazones.
Es posible entrar en el nuevo pacto sólo por la fe en Cristo, que derramó su sangre para quitar el pecado
del mundo (Juan 1:29): ‘’El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de
Dios, que quita el pecado del mundo’’. Lucas 22:20 relata cómo Jesús, en la última cena, tomó la copa y
dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama".
El nuevo pacto también se menciona en Ezequiel 36:26-27: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu
nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de
carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
preceptos, y los pongáis por obra".
Ezequiel en este sentido enumera varios aspectos del nuevo pacto aquí: primero un corazón nuevo y
ademas un espíritu nuevo, es decir el Espíritu Santo morando en nosotros, y una verdadera santidad,
donde la ley mosaica no podía proporcionar ninguna de estas cosas (Romanos 3:20): ‘’ya que por las
obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el
conocimiento del pecado’’.
El nuevo pacto originalmente fue dado a Israel, e incluye una promesa de ser fructíferos, de bendición y
de una vida pacífica y eficaz en la tierra prometida. De hecho, en Ezequiel 36:28-30 Dios mismo dice y
afirma: "Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a
vosotros por Dios. Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no
os daré hambre. Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca
más recibáis oprobio de hambre entre las naciones". Del mismo modo, Deuteronomio 30:1-5 contiene
promesas similares relacionadas con Israel bajo el nuevo pacto: ‘’ Sucederá que cuando hubieren venido
sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en
medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu
Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón
y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a
recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando tus
desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu
Dios, y de allá te tomará; y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será
tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres’’. Incluso después de la resurrección de
Cristo, los gentiles también entraron en el proceso de la bendición del nuevo pacto (Efesios 2:13-14):
‘’Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por
la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separación’’. En este sentido y por todo lo mencionado anteriormente, el cumplimiento
del nuevo pacto será visto y manifestado en dos lugares: en la tierra, durante el reino milenario; y en el
cielo, por toda la eternidad, para siempre y por los siglos de los siglos (Apocalipsis 5:13): ‘’Y a todo lo
creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en
ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el
poder, por los siglos de los siglos’’.
Siendo aun mas claro, explicito y hablando con absoluta determinación, convicción, y fuera de toda
religiosidad humana, podemos tener la plena certeza de que ya no estamos bajo la ley, sino bajo la
gracia (Romanos 6:14-23): ‘’Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley,
sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En
ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos
de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?. Pero
gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de
doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Hablo
como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros
miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros
miembros para servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la
justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de
ellas es muerte. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por
vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro’’.
Por lo consiguiente, el antiguo pacto ya ha cumplido su función, y ha sido sustituido por "un mejor
pacto" (Hebreos 7:22): " Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto’’. (Hebreos 8:6): ‘’Pero
ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre
mejores promesas".
Bajo el nuevo pacto, se nos otorga la posibilidad y sobre todo la oportunidad de recibir la salvación
como un regalo gratuito e invaluable (Efesios 2:8-9): ‘’Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y
esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe’’.
Nuestra responsabilidad total es ejercitar la fe en Cristo, ponerla en practica, ya que el fue el único que
cumplió la ley a favor nuestro y puso fin a los sacrificios de la ley a través de su muerte sacrificial, y todo
a través del Espíritu Santo dador de vida, que vive en todos los creyentes (Romanos 8:9-11): ‘’Mas
vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si
alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está
muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó
de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también
vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros’’, ademas de que participamos en la
herencia de Cristo y disfrutamos de una continua y permanente relación concreta con Dios (Hebreos
9:15): ‘’Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión
de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia
eterna’’.
Ahora bien, en este punto necesitamos definir el significado de ‘’mediador’’, y para ello debemos saber
que ‘’un mediador es una especie de intermediario que ayuda con la comunicación y la negociación o
acuerdo entre dos o más partes’’. De allí que en el nuevo testamento, tres pasajes diferentes se refieren
a Jesús como el mediador entre Dios y la humanidad, todo ello sin debate alguno, puesto que nunca ha
habido ni habrá otro mediador entre Dios y los hombres como Jesucristo.
Un vistazo a estos tres pasajes revela mucho respecto a la obra de Cristo a nuestro favor, y quien hasta
la actualidad existe esa oportunidad de entregar nuestra vida y corazones hacia el, y asi nos pueda
transformar y guiar al verdadero propósito de nuestras vidas por el cual hemos sido creados.
-Pasaje 1: 1 Timoteo 2:5: “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre”. Aquí el apóstol Pablo enseña y aclara específicamente que Jesús es el único y
exclusivo medio de acceso entre los seres humanos y Dios el Padre, todo esto confirmado y comprobado
en otros pasajes de la escritura, como Hechos 4:12 que añade: “Y en ningún otro hay salvación; porque
no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.
De este modo, nuevamente se evidencia y resulta cierto que Jesus es el único y verdadero mediador
entre Dios y los hombres o seres humanos. Por esta razón ‘’ninguna religión puede ofrecer una salvación
verdadera, ni mucho menos ser mediadora entre Dios y los creyentes, resulta inadmisible pensar esto,
cuando evidentemente solo en Jesus podemos estar seguro de que existe este único mediador, y a
través del Espiritu Santo del mismo Dios, puesto que existe espíritu de hombre, pero el verdadero
Espiritu es el Espiritu de Dios (Romanos 8:6): ‘’Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el
ocuparse del Espíritu es vida y paz’’, entendiendo asi que ‘’como hombres nos ocupamos de nuestra
carne a través de Dios quien es Espiritu y es verdad, y solo en el hay salvación absoluta’’.
-Pasaje 2: El segundo pasaje en el nuevo testamento que afirma a Cristo como nuestro mediador se
encuentra en Hebreos 9:15: “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo
muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la
promesa de la herencia eterna”. Aquí nuevamente queda claro que es Jesús quien se presenta como el
mediador de un nuevo pacto. El primer pacto (la ley mosaica) proporciona y otorga un medio para
condenar a las personas, a través de ella, podemos ver claramente que hemos pecado y necesitamos de
perdón y redención. Sin embargo, el nuevo pacto mediado o presentado a través de Jesús ofrece ese
perdón de los pecados y nos presenta como justos y rectos delante de Dios—algo que ninguna persona,
secta o religion jamás podría ganar por medio de las obras, siendo este un regalo de Dios por gracia
mediante la fe radical y con convicción absoluta en Jesucristo (Efesios 2:8-10): ‘’Porque por gracia sois
salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se
gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó
de antemano para que anduviésemos en ellas’’.
-Pasaje 3: En tercer lugar, encontramos nuevamente en el nuevo testamento otro pasaje biblico donde
se menciona a Cristo como nuestro mediador, todo ello según lo establecido en Hebreos 12:24. Allí,
simplemente podemos leer: “a Jesús el mediador del nuevo pacto...”. Por lo tanto y afirmando la
mención anterior de Jesús como mediador dada en Hebreos 9:15, vemos de nuevo a Jesús presentado
como el único y absoluto mediador del nuevo pacto de Dios que provee el perdón de los pecados y nos
pone a tener una relación mas cercana con Dios, mediante el mismo Jesus y a través del Espiritu Santo
de Dios y su poder actuando en nosotros, mediante su gloria y en medio de su presencia en una
atmosfera sobrenatural (Hechos 1:8): ‘’pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la
tierra’’.
Los lectores judíos de estos versos habrían entendido el significado de Jesús como su mediador
verdadero. En su propia tradición, los sacrificios fueron presentados por los pecados, donde cabe
destacar que estos sacrificios no eran un evento de una sola vez, sino que se produjeron a lo largo de la
vida de cada uno de ellos. Sin embargo, estas ofrendas provisionales tuvieron un contraste total con el
sacrificio único de Jesús en favor de los pecadores. A través de la fe en el, el pecado sería eternamente
perdonado, ofreciendo acceso a Dios y una relación armoniosa y directa con Dios, situación y efecto
único por el cual Dios nos perdona, y siendo exclusivo para construir una verdadera relación con Dios,
no mediante religiones ni palabrerías vanas, sino por medio de Jesucristo, el autor y consumador de la fe
(Hebreos 12:1-2): ‘’Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de
testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera
que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo
puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios’’
Del mismo modo, se ve reflejado toda esta temática tal como Pablo escribió y puso de manifiesto en 2
Corintios 5:21: ‘’Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos
hechos justicia de Dios en él’’. Por lo tanto, solo y a través de Jesús podemos ser hechos justos ante Dios
mediante la fe absoluta en el
Por todo lo demás, resulta mas que evidente el hecho de que desde el comienzo del cristianismo, nunca
ha habido tanta oposición directa hacia la naturaleza (divina y humana) y la gloria de Cristo como la que
existe actualmente, y que sin duda alguna seguirá existiendo un ‘’debate eterno’’, del cual dejo claro
nuevamente mi posición y postura de no pretender o querer formar parte ni mucho menos, puesto que
es el deber y responsabilidad de todos aquellos que aman al Señor Jesús dar testimonio (según su
capacidad) de su naturaleza única y de su gloria.
En este sentido, me gustaría fortificar y consolidar la fe de todos los creyentes verdaderos demostrando
que experimentar la gloria de Dios, y sentir su presencia es uno de los más altos privilegios posibles en
este mundo y en el posterior. Ahora en esta vida al contemplar la gloria de Cristo, somos transformados
en su semejanza (2 Corintios 3:18): ‘’Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el
Espíritu del Señor’’.
Por este motivo, estamos conscientes y seguros que en la vida postrera, seremos semejantes a el
porque le veremos tal como el es (1 Juan.3:2): ‘’Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha
manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él,
porque le veremos tal como él es’’. Este conocimiento de Cristo es en forma continua, la vida y la
recompensa para nuestras almas, puesto que aquel que ha visto a Cristo, ha visto al padre; la luz del
conocimiento de la gloria de Dios es vista solamente en la faz y reflejo de Jesucristo (1 Juan 4:9): ‘’ En
esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para
que vivamos por él’’ y (2 Cor.4:6): ‘’Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es
el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la
faz de Jesucristo’’.
Ahora bien, existen 2 formas o maneras para ver la gloria de Cristo: en este mundo por medio de la fe, y
en el cielo por la vista para toda la eternidad. Es de la segunda manera a la que Cristo se refiere en su
oración (Juan 17): ‘’Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado;
glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti’’. En este sentido, Cristo pide y sugiere asi
que sus discípulos estén con el (en el cielo) y que vean su gloria. Sin embargo, una visión de su gloria en
este mundo por medio de la fe también está implícita y dentro de lo posible, mediante las siguientes
razones por las cuales me gustaría resaltar y manifestar todo esto:
1. En la vida postrera, ningún hombre ni ser humano alguno verá la gloria de Cristo, a menos que la haya
visto por la fe en esta vida, por lo que resulta esencial y fundamental que seamos preparados para la
gloria por medio de la gracia, y que por medio de la fe seamos preparados para ver a Cristo con nuestra
vista. Algunas personas que no tienen la fe verdadera se imaginan que verán la gloria de Cristo en el
cielo, pero se están engañando a sí mismas. Los apóstoles vieron esta gloria, "gloria como del unigénito
del Padre, lleno de gracia y de verdad" (Juan 1:14). Esta no fue una gloria mundana o desarrollada con
simples ‘’leyes dogmaticas’’ y a traves del razonamiento humano como la que poseen los ‘’reyes’’ o el
‘’papa’’. Pese a que Cristo creó todas las cosas, Cristo no tuvo donde reclinar su cabeza, tampoco se
podía ver en este mundo la plena manifestación de la gloria de su naturaleza divina, entonces ¿de que
forma pudieron ver los apóstoles su gloria?, claramente la vieron por medio del entendimiento
espiritual de la fe. Al verlo como lleno de gracia y de verdad, y al ver lo que hizo y lo que habló, "le
recibieron y creyeron en su nombre" (Juan 1:12), aquellos que no poseían esta fe no vieron ninguna
gloria en Cristo, por lo que aquí se puede entender la función del ‘’entendimiento humano’’ y del
‘’entendimiento espiritual’’.
2. La gloria de Cristo está mucho más allá del alcance de nuestro vigente entendimiento humano. No
podemos mirar directamente al sol sin quedar ciegos, ni del mismo modo no podemos con nuestros ojos
naturales tener ninguna visión verdadera de Cristo en el cielo; esa gloria sólo puede ser conocida por
medio de la fe. Aquellos que hablan o escriben acerca de la inmortalidad del alma pero que no tienen
ningún conocimiento de la vida de fe, en realidad no saben de lo que están hablando, ya que hay
aquellos también que usan imágenes, crucifijos, ídolos, en un vano intento por adorar algo que ellos se
imaginan que es como la ‘’gloria de Dios’’, pero que en realidad no es asi. Esto es debido a que no tienen
ningún entendimiento espiritual de la verdadera gloria de Cristo, donde ‘’solamente el entendimiento
que nos viene por medio de la fe, nos dará una idea verdadera de la gloria de Cristo y creará en nosotros
el deseo por disfrutarla plenamente en el cielo’’.
‘’No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en
las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a
los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis
mandamientos” (Exodo 20:4-6).
Este mandamiento prohíbe la adoración del Dios verdadero en una manera falsa y prohíbe también la
fabricación de imágenes.
-Imágenes: En esta prohibición están incluidos los ídolos, imágenes y muñecos de oro, plata, yeso, etc.
que se encuentran en los templos católicos. Este mandamiento trata con la adoración de Dios a través
de las imágenes. El texto dice: “No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás”. Es importante señalar que
este mandamiento no prohíbe el arte, la pintura o la escultura, sino que prohíbe el uso de imágenes
religiosas en la adoración de Dios.
Algunas personas creen que se prohíbe que hagamos imágenes de cualquier cosa. Si esto fuera así,
entonces estaría prohibido sacar fotos, ver la televisión, el cine, los periódicos, revistas e incluso el uso
del dinero, pues aún los billetes traen imágenes. Tal interpretación de este mandamiento es absurda. El
mandamiento incluye cualquier semejanza de las cosas en el cielo, en la tierra y en las aguas debajo de
la tierra para adorar al Señor.
Entonces, no importa si es un crucifijo, un dibujo, una medalla, un escapulario, un cristo, una virgen o
algún supuesto santo. También cualquier otro objeto que “sirva” para dar protección contra los peligros,
accidentes, enfermedades o para hacer huir a los malos espíritus (brujerías y supersticiones tales como
los amuletos, los signos del horóscopo, etc.). Todas estas cosas son prohibidas por Dios en el segundo
mandamiento.
Igualmente prohíbe el uso de figuras y estatuas de Jesucristo como hombre, porque todas ellas se hacen
en la semejanza del hombre ideal, tal y como es concebido por los hombres. En este punto debemos
advertir acerca del peligro de que un mal uso del material didáctico en la escuela dominical se convierta
en una transgresión de este mandamiento.
Por lo tanto , la pregunta principal seria: ¿para qué sirven las imágenes?.
¿Qué dicen aquellos que hacen uso de las imágenes y estatuas en la adoración para defenderse y
justificar el uso de tales objetos? ¿Cuál es su propósito? Su respuesta a estas preguntas siempre es la
misma: dicen que las imágenes nos ayudan en la adoración de Dios, los grupos católicos dicen que tales
objetos nos ayudan a acordarnos de Dios y a estar conscientes de su presencia. En otras palabras dicen
que los ídolos son ‘’una manera para dar sustancia y realidad a nuestro concepto de Dios’’, dicen y
señalan que ‘’sin imágenes, sin cuadros y sin estatuas, la adoración resulta más difícil, ya que las
imágenes son una representación visible de Dios que nos ayudan a concentrarnos en el.
Los católicos (sin causar un debate ni señalar su religiosidad, sino solo para dar un ejemplo simbólico,
grafico y real) dicen que no adoran a la imagen o al ídolo sino al “espíritu” que representa. Esta es la
misma respuesta que dan todos los idólatras en todas partes del mundo, ya que dicen y manifiestan que
no tienen la intención de venerar a la imagen, sino que están adorando a su dios a través o mediante el
uso de la imagen. Debemos tomar en cuenta lo siguiente: siempre cuando los hombres han hecho
imágenes o ídolos visibles de sus dioses, más tarde han llegado a pensar que las imágenes mismas han
estado habitadas por dichos dioses. Siempre las imágenes llegan a ser el centro de la adoración en lugar
de aquello que supuestamente representan. En vez de ayudar a los adoradores, las imágenes los han
llegado a confundir. Todo esto resulta por fin en que los adoradores se postran ante sus ídolos y los
adoran.
Algunas veces se disculpa esta transgresión del segundo mandamiento argumentando que no se está
adorando al ídolo, sino sólo venerándolo. Sin embargo, las mismas personas que veneran no pueden
explicar cuál es la diferencia entre adorar y venerar, y la verdad es que por más que quisieran
demostrarlo, en realidad no existe ninguna diferencia entre ‘’adorar’’ y ‘’venerar’’.
¿Por qué Dios prohíbe las imágenes? ¿Por qué prohíbe Dios la fabricación de ídolos o la adoración por
medio de imágenes?. He aquí cuatro respuestas claras respecto a esta interrogante.
1.En primer lugar, Dios prohíbe cualquier intento de hacer una imagen o una representación visible de
el, porque no es posible hacer una imagen verdadera de el; nada es capaz de representarlo. La
naturaleza y el carácter de Dios no pueden ser representados por medio de ninguna imagen, en otras
palabras, Dios como Espíritu, no tiene ninguna semejanza a las cosas materiales de este mundo, ya que
Cristo dijo en Juan 4:24: “Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que
adoren”.
Aún más importante, Dios como un ser vivo, infinito y personal, prohíbe que hagamos una
representación visible de el, ya que cualquier intento de representar al “Dios infinito” por medio de
cosas “finitas” no sólo ‘’fracasa en el intento, sino que es un grave pecado’’, puesto que ofende
fuertemente a Dios, y aun mas, prácticamente le ubica al nivel de una criatura y aún más bajo. Las
imágenes deshonran a Dios porque empañan y desacreditan su verdadera gloria. “Pues habiendo
conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus
razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y
cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de
cuadrúpedos y de reptiles” (Romanos 1:21-23).
Una imagen verdadera de Dios no se ha de encontrar en todo el universo. Por lo tanto, no sólo hacer,
sino concebir imágenes de Dios es en sí mismo un acto impío y escéptico, donde se corrompe su
majestad y gloria y se le imagina ‘’como no es’’. Dios se ha manifestado por medio de sus atributos,
puesto que su gloria consiste de la suma o la totalidad de estos atributos: su santidad, su justicia, su
soberanía, su amor, su omnipotencia, su ira, etc. ‘’Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová
delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré
clemente’’ (Exodo 33:18-19).
Todos aquellos que fabrican ídolos junto con aquellos que los respetan y veneran, manifiestan
abiertamente que no conocen a Dios y que no saben nada de su gloria. Por ejemplo, cualquier persona
que entiende la realidad de la omnipresencia de Dios (que Dios está en todas partes), no puede hacer ni
mucho menos adorar a un ídolo, entonces ¿no sería ridículo al mismo tiempo postrarse ante un cuadro
del presidente de Ecuador o cualquier otro presidente o persona común y corriente cuando uno
estuviera en la presencia de esa misma persona?
La naturaleza espiritual de Dios y su omnipresencia dan por hecho que Dios no puede ser adorado ni
honrado a través de ningún ídolo ni imagen, y que no es necesario hacer una representación física de
alguien cuando éste ya está presente.
Además, no es posible representar ninguno de los atributos de Dios por medio de imágenes. Por
ejemplo, la existencia eterna de Dios no puede ser representado por ningún ídolo, la santidad de Dios no
puede representarse por ninguna imagen, la justicia de Dios no puede ser representada por ningún
dibujo. Por lo tanto, resulta imposible representar la soberanía de Dios por alguna semejanza, ya que
incluso su misericordia y su amor tampoco se pueden representar por medio de ‘’cosas u objetos
visibles’’, en la profecía de Isaías, Dios pregunta: “¿A qué pues haréis semejante a Dios, o qué imagen le
compondréis?” (Isaías 40:18).
Solo aquellos que tienen ideas falsas y conceptos erróneos de Dios pueden honrar las imágenes que
supuestamente le representan. Solamente aquellos que no saben nada de su verdadera naturaleza y
carácter son engañados y caen en este pecado, donde Dios toma sus imágenes como un intento de
‘’disminuir su verdadera gloria y blasfemar su persona gloriosa’’. De hecho, Dios mismo dice en Exodo
20:5 que: ‘’no te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que
visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me
aborrecen’’. Por lo consiguiente, resulta sorprendente que muchas personas se escandalizan con la
idolatría de las tribus antiguas del mundo, quienes adoraban piedras, troncos, volcanes, supuestos
extraterrestres, etc. sin darse cuenta que ellos ‘’están cayendo en el mismo error.’’
2.En segundo lugar, Dios prohíbe las imágenes porque enseñan mentiras, ya que cada imagen o
representación de Dios no es sólo una mentira acerca de el, sino que también enseña mentiras acerca
de el. Las imágenes no solo sugieren ideas falsas acerca de Dios, sino que imprimen en la mente humana
errores de todo tipo respecto a su carácter y su voluntad, esto se evidencia aun con mucha mas claridad
en Romanos 1:25: ‘’ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las
criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén’’. Habacuc 2:18 dice lo mismo:
“¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición, que enseña mentira,
para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?”. En ese sentido, cada ídolo o imagen
enseña mentiras porque representa a Dios en una manera falsa y así le blasfema, cualquier persona que
piense debe darse cuenta de que Dios como un ser vivo, eterno, infinito y personal, no puede ser
representado por un pedazo de madera o yeso, y asi las imágenes mienten porque ‘’pretenden
representar a Dios cuando en realidad no lo hacen’’.
Las imágenes mienten en primer lugar, porque limitan a Dios quitándole sus atributos, teniendo en
cuenta que ‘’limitar a Dios es lo mismo que negarlo’’. En segundo lugar, mienten porque distorsionan su
carácter, pues muy lejos de revelar el carácter verdadero de Dios, las imágenes le presentan en una
manera equivocada y deforme. En tercer lugar, las imágenes mienten porque ‘’obscurecen la verdad
acerca de Dios’’. Es decir, ocultan al Dios verdadero en lugar de revelarlo. En cuarto lugar, las imágenes
mienten porque le reducen a un nivel meramente humano; peor aún, “le encierran” en un pedazo de
yeso y dan la idea de que puede ser controlado y manejado por los hombres, y en quinto lugar, las
imágenes mienten acerca de Dios porque niegan su verdad y su gloria.
Cabe señalar aquí que el Nuevo Testamento enseña que Satanás está detrás de cada ídolo que los
hombres han hecho. En 1 Corintios 10:19-20 se expresa: ‘’¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que
sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo
sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios’’. Sea que los
hombres se percaten de ello o no, la Biblia dice que es el “padre de mentiras” quien inspira la
fabricación y la adoración de las imágenes mentirosas, y es el diablo quien quiere que los hombres crean
que Dios es semejante a una piedra o a un muñeco de madera, y asi todas las personas que respetan y
veneran las imágenes, honran y sirven al diablo y no a Dios. Su “sinceridad” y su ‘’ignorancia’’ no les
excluye de estar transgrediendo el mandamiento divino.
3.En tercer lugar, Dios prohíbe las imágenes porque destruyen la naturaleza verdadera de la adoración,
la naturaleza misma de la adoración excluye el uso de imágenes, pero ¿por qué?. Esto es porque Dios
quiere que se postren ante el y no ante una imagen. Dios quiere que le adoremos con todo nuestro
corazón; quiere ‘’la veneración que viene del alma y del espíritu, no un rito externo que no es más que el
movimiento de nuestros labios o nuestro cuerpo’’. Es muy evidente que millones de personas se han
acercado a un ídolo y se han inclinado ante él; sin embargo, estas mismas personas jamás se han
inclinado ante el Dios verdadero, ni tampoco se someterán a el.
Por otra parte, no es posible adorar a Dios a menos que lo hagamos en la manera que el mismo ha
señalado. No es posible adorar a Dios a menos que sea en espíritu y en verdad, y no de ningún otro
modo. Es por ello que la idolatría destruye la adoración verdadera, en Colosenses 2:20-23 el apóstol
Pablo nos advierte respecto de aquellos que practican un “culto voluntario” en conformidad a
mandamientos y doctrinas de hombres, ‘’pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos
del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni
gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se
destruyen con el uso?. Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario,
en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne’’. Por
lo tanto, la frase “culto voluntario” se refiere y hace clara alusión netamente a lo que es de invención
humana, o sea una forma de adoración que no ha sido autorizada por Dios, y donde todos aquellos que
ofrecen a Dios su particular “culto voluntario”, en realidad no están adorando a Dios del todo, por lo que
no hay duda de que el uso de imágenes en la adoración o cualquier práctica no autorizada por Dios es
reprobado totalmente y por los motivos expuestos anteriormente.
4.El cuarto motivo por el cual Dios prohíbe las imágenes es porque destruyen la naturaleza verdadera de
la fe. La verdadera fe cristiana está basada en la revelación que Dios nos ha dado de sí mismo en su
palabra escrita. Dios se ha manifestado no por medio de una imagen, sino por medio de un libro y por
medio de una persona, donde el libro es la Biblia y la persona es Jesucristo.
El cristianismo autentico y en su esencia propia consiste de una relación viva y personal con Dios (el Dios
verdadero de la Biblia). Entramos a esta relación personal con Dios por medio de la fe en Cristo, y es que
el lado positivo de este mandamiento es que creamos en Cristo, que creamos en Dios tal como se ha
manifestado en la persona y la obra de Cristo. De acuerdo a 2 Corintios 4:4-6: ‘’en los cuales el dios de
este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de
la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a
Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó
que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo’’, Dios ha manifestado su verdad y su gloria
en la persona y la obra de Cristo, Hebreos 1 nos dice que: ‘’Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas’’, por otro lado, en Juan 14:9: ‘’Jesús le
dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí,
ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?’’, y por todo ello: ‘’Cristo es la única
manifestación “visible” de Dios, pues Cristo es Dios hecho carne’’.
Ahora surge la pregunta ¿cómo podemos ver a Jesucristo?. La respuesta a dicha interrogante es que
podemos verle a través de la Biblia con los ojos de la fe, ya que Dios nos da entendimiento espiritual:
ojos para ver, oídos para oír y un corazón para creer, Romanos 10:17: ‘’Así que la fe es por el oír, y el oír,
por la palabra de Dios’’. La fe significa: ‘’creer, confiar y someternos a Cristo, tal como lo vemos en la
palabra de Dios’’. Y es allí donde podemos comprender que las imágenes desvían la atención de los
hombres fuera de la palabra de Dios y no les permiten ver la verdad acerca de la persona y obra de
Cristo. Detrás de cada imagen está la incredulidad, está un corazón incrédulo que no cree la palabra de
Dios, ni tampoco en Cristo, ya que la verdadera fe en Cristo es el don de Dios; no es el resultado o el
producto del uso de imágenes inventadas por los hombres.
3.Por lo tanto, si quisiéramos tener una fe más activa y un amor más grande por Cristo (lo cual daría
descanso y satisfacción a nuestras almas), deberíamos buscar el tener un deseo más grande por ver la
gloria de Cristo en esta vida, esto resultará en que las cosas de este mundo se vuelvan cada vez menos
atractivas, hasta que lleguen a ser cosas muertas e indeseables, por lo que no deberíamos esperar tener
una experiencia distinta en el cielo de lo que hemos estado buscado en este mundo; es decir, no
podemos esperar ver la gloria de Cristo en el cielo si no ha sido nuestro afán en la tierra. Si estuviésemos
más persuadidos de esto, pensaríamos más en las cosas celestiales de lo que normalmente lo hacemos.
Apocalipsis 21:23: “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de
Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. El Cordero, nuestro amado Señor Jesucristo es su lumbrera,
la gloria de Cristo que no necesita de sol ni de luna que brillen en ella.
CAPITULO 4
Por lo tanto, estas dos definiciones describen con precisión el poder del Espíritu Santo.
Debido a que el poder del Espíritu Santo es literalmente el poder de Dios, la capacidad de actuar e influir
es infinita, ilimitada y eterna. De este modo, el poder del Espíritu Santo es distinto respecto a cualquier
otro tipo de poder.
Por lo consiguiente, se debe entender que el poder del Espíritu se vio por primera vez actuando
efectivamente en el acto de la creación, ya que mediante su poder el mundo llegó a existir (Génesis 1:
1–2; Job 26:13). No solo fue efectivo el poder del Espíritu, sino que fue más efectivo que cualquier otra
cosa conocida antes o después, el poder en la creación fue único en que produjo todo de la nada. Este
potente e incomparable poder solo podría pertenecer a Dios, el autentico Creador de todo. El poder
creativo del Espíritu se ve en la creación de una nueva vida en los creyentes, que produce seres
espiritualmente vivos a partir de aquellos que alguna vez estaban muertos en pecado (Juan 3: 6; Efesios
2: 1–2; Tito 3: 5). Hasta el día de hoy, la salvación de las almas es una obra sobrenatural y extraordinaria
que solo es posible gracias al poder del Espíritu Santo cuando convierte a los hombres de la oscuridad a
la luz.
Dicho todo esto, el poder del Espíritu Santo permitió a los discípulos de Cristo poner al mundo
literalmente de cabeza con la poderosa y autentica predicación del evangelio. Sin embargo, no podrían
haber logrado esto en su propio poder, pues Jesús prometió que el Espíritu vendría, viviría dentro de
ellos y les daría poder de manera milagrosa. "Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes,
recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los
confines de la tierra." (Hechos 1:8). Por lo tanto, los discípulos que habían estado escondidos de los
romanos después de la crucifixión, se llenaron con el poder del Espíritu Santo, y asi el poder del Espíritu
Santo se manifestó a un gran número de personas ese día, lo que resultó en la conversión de
aproximadamente 3.000 (Hechos 2:41). El día de Pentecostés fue el comienzo del poder residente del
Espíritu que vive dentro de aquellos a quienes el salva (Juan 14:17; Hechos 2: 1–4).
Esteban, el mártir, es un ejemplo claro y perfecto del poder milagroso del Espíritu Santo, ya que Esteban
se llenó de fe y del poder del Espíritu (Hechos 6: 5, 8) e hizo muchas maravillas y señales ante la gente,
quienes no pudieron resistir el poder del Espíritu en él (Hechos 6:10), cuando fue acusado falsamente y
condenado a muerte, el mismo poder le permitió a Esteban morir con fe y glorificar a Dios hasta el final
(Hechos 7: 55–56).
El apóstol Pablo dio todo el crédito y la gloria al Espíritu, cuyo poder permitió que su mensaje penetrara
los corazones de los hombres pecadores y los condujera y llevara a la salvación. Sabía que no era su
apologética, hermenéutica, inteligencia emocional o capacidad persuasiva lo que llevó a la gente a
Cristo, sino a través del poder del Espíritu: "No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y
elocuentes, sino con demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no dependiera de la
sabiduría humana, sino del poder de Dios."(1 Corintios 2: 4–5).
El poder del Espíritu Santo para influir en las personas y cambiar el curso de los acontecimientos
también se ve en la iglesia primitiva a través de la dispensación de los dones espirituales, como hablar
en lenguas, profetizar, enseñar, sabiduría y más (1 Corintios 12: 7– 11). En pocas palabras, el Espíritu
Santo todavía obra en el mundo de hoy, cumpliendo la voluntad de Dios a través de los creyentes,
donde su poder nos guía, nos enseña y nos equipa para hacer su obra y difundir el evangelio, y que
también obra en personas no creyentes que no pueden resistir su poder para llevar a cabo los planes y
propósitos de Dios siempre según su voluntad y no la nuestra.
Mucha gente no entiende la identidad del Espíritu Santo, muy a menudo las personas piensan que el
Espíritu Santo es una fuerza impersonal. Algunas personas piensan y afirman que es un poder para
proteger y curar al que Dios le da acceso al creyente. Pero ¿qué dice la Biblia sobre el Espíritu Santo?.
Las Escrituras nos dicen que el Espíritu Santo no es solamente una fuerza o un poder impersonal, sino
una persona –específicamente la tercer persona de la trinidad, es decir el Espíritu Santo, el mismo es
Dios.
El Espíritu Santo aparece paradójicamente con Dios en muchos lugares y acontecimientos singulares en
la Biblia, en el Nuevo y Antiguo Testamento. En Hechos 5:3-4, Pedro le pregunta a Ananías por qué le
había mentido al Espíritu Santo, es claro que mentirle al Espíritu Santo es igual y representa
exactamente lo mismo que mentirle a Dios, pues comparte la característica de Dios, como la
omnisciencia y omnipresencia, todo ello evidenciado en Salmos 139:7-8: “¿A dónde podría alejarme de
tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en
el fondo del abismo, también estás allí”. En una nueva ocasión, se puede evidenciar este caso especifico
en 1 Corintios 2:10-11, en la cual el atributo y cualidad de Dios de omnisciencia también está presente
en el Espíritu Santo: “Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo
examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser
humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino
el Espíritu de Dios”.
El Espíritu Santo es una persona divina, y está íntimamente involucrado en nuestra salvación, junto al
Padre y al Hijo, tal como se establece en Romanos 8:11: “Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de
entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida
a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes”. El Espíritu Santo tiene
pensamientos y conocimiento (1 Corintios 2:10), y puede sentir tristeza y aflicción (Efesios 4:30).
Tambien, el Espíritu Santo puede hacer una intercesión para los creyentes (Romanos 8:26-27), y además
tiene una voluntad y hace decisiones (1 Corintios 12:7-11).
En síntesis, el Espíritu Santo es Dios. Es la tercer persona de la Trinidad, y solamente esta persona divina
puede ser para los creyentes un Consejero y Consolador, todo ello mediante estos argumentos bíblicos y
sobre todo según la promesa de Jesús (Juan 14:16; 26;15:26).
Siendo este un asunto muy debatido hasta la actualidad, pondré en consideración a modo personal el
caso particular de los testigos de Jehová, esto sin generar polémica o conflicto en contra de sus
principios, pues yo no me considero a mi mismo sabio o juez dictador de la vida y la muerte, o lo bueno
y lo malo, sin ser nada personal en contra de esta ni de cualquier otra denominación o religión por la
cual se sigue orando a cada uno de ellos, pero alguien debe recordarles a ellos mismos y a cualquier
persona en general que este tipo de denominación no creen que el Espíritu Santo sea la tercera persona
de la Deidad. En cambio, creen que el Espíritu Santo es una fuerza activa impersonal.
Ellos afirman repetidamente que el Espíritu Santo nunca se menciona en la Biblia como una persona
distinta. Esto nos lleva a hacer una pregunta: ¿qué atributos o cualidades distinguirían a una persona de
una fuerza impersonal?. O, para hacer la pregunta de otra manera: ¿tiene el Espíritu Santo los atributos
de ser una persona?
Hay tres características principales de la personalidad: voluntad, mente y emociones. Esto es indiscutible
y de carácter objetivo, por lo cual debería ser obvio que una fuerza, como por ejemplo la gravedad o el
electromagnetismo, no puede poseer estas propiedades y funciones en comun. Pese a todo ello, el
Nuevo Testamento demuestra que el Espíritu Santo tiene una voluntad, una mente y emociones,
veamos entonces un ejemplo de cada uno de estos atributos para corroborar dicha afirmacion:
1.El Espíritu Santo tiene una voluntad: Pablo nos dice en 1 Corintios 12:11 que el Espíritu Santo
distribuye y asigna dones espirituales como el mismo quiere. Pablo escribe: “Pero todas estas cosas las
hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”. Está claro por este
contexto especifico que es el Espíritu Santo quien toma la decisión sobre qué don recibe cada cristiano
respectivo, dado que por fundamentos dogmáticos, con simple ‘’razonamiento humano’’ y sin aplicar
nada de ‘’religiosidad peligrosa y contagiosa’’, una fuerza impersonal no tiene la capacidad de tomar
decisiones, ya que este es un atributo de las personas y no de fuerzas impersonales.
2.El Espíritu Santo tiene una mente: Esta cualidad la podemos ver expresada en Romanos 8 donde Pablo
describe cómo el Espíritu Santo intercede (u ora) por los creyentes. Él dice: “Y de igual manera el Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe
cuál es la intención (o mente, pensamiento) del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios
intercede por los santos’’ (Romanos 8: 26-27). En el versículo 27, se nos dice que Dios el Padre conoce la
mente del Espíritu, otra clave fundamental y esencial para entender que una fuerza impersonal no tiene
una mente y, por lo tanto no podría interceder por los creyentes. Este pasaje solo tiene sentido ‘’si el
Espíritu Santo es una persona’’, lo cual se comprueba en este sentido.
3.El Espíritu Santo tiene emociones: Probablemente el pasaje más concluyente sobre este punto sea
Efesios 4:30. Pablo declara: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el
día de la redención.” ¿Cómo se puede afligir a una fuerza impersonal?. Por lo tanto, podemos entender
que a ciencia cierta el dolor es una emoción que experimenta una persona, no una fuerza. Sin embargo,
Pablo nos dice explícitamente en este pasaje que el Espíritu Santo se entristece cuando cometemos
pecados.
Después de pasar por estos tres pasajes claros debemos hacernos una pregunta. Si el Espíritu Santo
tiene una voluntad que decide (1 Corintios 12:11), una mente que piensa (Romanos 8:27) y tiene
emociones (Efesios 4:30), ¿cómo puede alguien reclamar racionalmente que el Espíritu Santo es una
fuerza impersonal?.
La Biblia nos menciona de varios papeles y funciones del Espíritu Santo en las vidas de gente hoy en día.
En primer lugar, el Espíritu Santo es el que convence a toda la gente de sus pecados, lo cual se especifica
en Juan 16:8: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al
juicio”.
Para creyentes en Cristo, el Espíritu Santo labora en otras maneras, una de esas maneras es servir como
un ayudante o confortador. En Juan 14:16-17 Jesús dice claramente: “Y yo le pediré al Padre, y él les
dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede
aceptar porque no lo ve ni lo conoce.” La palabra griega traducida como “ayudante” o “consolador” se
refiere a uno que es llamado junto a otro, dando la idea de un guía o animador en tiempos difíciles. Esto
sucede cuando el Espíritu de Dios mora el creyente desde el punto de la salvación (Romanos 8:9; 1
Corintios 6:19-20).
Otro papel y funcion del Espíritu Santo es guiar al creyente hacia toda la verdad, todo ello establecido en
Juan 16:13: “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad”. En este caso, en
lugar de depender de nuestro entendimiento humano, tenemos un guía sobrenatural en la forma del
Espíritu Santo de Dios morador. Además, el Espíritu Santo ayuda y fortalece a los creyentes a glorificar al
Señor, evidenciado en Juan 16:14: “Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a
ustedes.”. En otras palabras, tenemos el deseo de adorar al Señor porque el Espíritu de Dios vive dentro
de nosotros como creyentes e hijos de Dios.
Para los creyentes, el Espíritu Santo también da dones especiales. 1 Corinitos 12, Romanos 12:3-8, y 1
Pedro 4:10-11 revelan los nombres de muchos dones que el Espíritu de Dios da a creyentes. Cada
creyente tiene al menos uno (1 Corintios 12:7), y cada persona es específicamente dotada para los actos
de servicio que Dios ha preparado por ello (Efesios 2:10), y ademas teniendo en cuenta que los dones
son dados para dejar que la iglesia funcione en unión para satisfacer las necesidades que tengan, hacer
discípulos y glorificar a Dios, pues toda la gloria y el poder le pertenecen a Dios mismo, y no a ninguno
de nosotros.
El Espíritu de Dios también deja que creyentes produzcan el fruto del Espíritu, tomando en cuenta lo
expuesto en Gálatas 5:22-23: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia,
amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas”. Por ese
motivo principal, sin el Espíritu de Dios, la gente no es capaz de producir vidas llenas de fruto que
reflejan los deseos de Dios.
En pocas palabras, el Espíritu Santo nos mora como creyentes. Además de todos los papeles que tiene
en nuestras vidas, nos sella como pertenecientes a Dios (ver Efesios 1:13-14). El Espíritu Santo es la
persona de Dios quien vive con nosotros durante nuestro tiempo sobre la tierra y nos enseña a conocer
a Dios y seguirlo verdaderamente.
La primera vez que aparece el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento fue en el rol de crear: “La tierra
era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de
las aguas” (Génesis 1:2). También fue incluida la creación de los humanos: “El Espíritu de Dios me ha
creado; me infunde vida el hálito del Todopoderoso” (Job 33:4).
El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento fue involucrado únicamente en las vidas de hombres y
mujeres, por lo que “competía” con hombres malos (Génesis 6:3).
Nehemías 9:20 revela el rol de enseñar del Espíritu: “Con tu buen Espíritu les diste entendimiento. No
les quitaste tu maná de la boca; les diste agua para calmar su sed”(ver también versículo 30). El espíritu
Santo también enseña en Job 32:8 y en Salmos 143:10.
El Antiguo Testamento también revela y muestra que el Espíritu Santo fue una manifestación de la
presencia de Dios. Cuando David confesó su pecado, le suplicó a Dios: “No me alejes de tu presencia ni
me quites tu santo Espíritu.” (Salmos 51:11). Otros pasajes también notan su rol (Salmos 139:7; Hageo
2:4-5).
El Espíritu Santo también fortaleció a gente en el Antiguo Testamento para poder lograr un programa
divino. Las obras de Sansón fueron hechas cuando “el Espíritu del Señor vino con poder sobre él” (Jueces
14:6; ver también 15:4). Hay muchos más ejemplos, incluyendo el trabajo del Espíritu dentro de José
(Génesis 31:8), Moisés y los 70 ancianos de Israel (Números 11:17), Gedeón (Jueces 6:34), David (1
Crónicas 28:12) y muchos más. Cuando el trabajo fue completado, el Espíritu Santo abandonaba la
persona, y esto se compara con el rol del Espíritu Santo hoy en día en el que mora en el creyente y
permanece con ello “para siempre” (Juan 14:16).
El último rol del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento es su relación al mesías. Isaías 42:1 manifiesta:
“Éste es mi siervo, a quien sostengo, mi escogido, en quien me deleito; sobre él he puesto mi Espíritu, y
llevará justicia a las naciones”. Mucho antes de la llegada de Jesucristo, los profetas hablaban del Mesías
como uno que tendría el Espíritu sobre Él. Cuando Jesús fue bautizado en el Rio Jordán, y el Espíritu
Santo bajó sobre él en forma de paloma”, claramente revelando que Jesús era el Mesías (Lucas 3:22).
El Espíritu Santo puede actuar en diferentes roles o papeles en diferentes tiempos, pero, como la tercera
persona de la Trinidad, su naturaleza es siempre la misma. El mismo Espíritu involucrado en la creación
del universo vive con aquellos que siguen a Cristo hoy en día. Cristianos gozan los beneficios de cada día
de una relación personal con Dios por medio de la presencia del Espíritu Santo. El espíritu quien
fortaleció a Sansón y causo que David bailara ahora nos fortalece a nosotros y nos llena de alegría. “No
será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu —dice el Señor Todopoderoso—” (Zacarías
4:6).
6.¿Cuándo recibimos el Espíritu Santo?
En este caso, el Espíritu Santo es la parte de la Trinidad que vive dentro de los creyentes, sin embargo
cuando y cómo entra a nuestros corazones es discutido por varias razones. La primera razón es la
confusión sobre los términos “morado del Espíritu Santo,” “lleno del Espíritu Santo,” y “bautizado por el
Espíritu Santo.” La segunda razón es por la tendencia y la inclinación de algunos en ver como fue
recibido el Espíritu Santo en la iglesia antigua, como debería de ser hoy en día.
Las Escrituras claramente indican que los creyentes son morados por el Espíritu Santo, es decir, el
Espíritu Santo se muda dentro de sus corazones, en el momento de la conversión. “Todos fuimos
bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o gentiles, esclavos o
libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1Corintios 12:13). Todos los creyentes
tienen el mismo Espíritu, el Espíritu Santo. Efesios 1:13 es más específico sobre el momento exacto en el
que recibimos el Espíritu Santo: “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el
evangelio que les trajo la salvación y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo
prometido.” Romanos 8:9 explica simplemente que: “Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de
Cristo.”.
Las Escrituras declaran claramente que todos los creyentes tienen el Espíritu Santo, ¿por qué existe la
controversia?. Hay una diferencia entre el Espíritu Santo morándonos y el Espíritu Santo llenándonos,
desde entender y comprender que el llenar con el Espíritu Santo fue usado por Dios desde el Antiguo
Testamento. En Deuteronomio 34:9, Josué fue llenado por el Espíritu Santo para hacerse cargo de las
responsabilidades de Moisés. En 1 Samuel 19:18-24, El Rey Saúl y sus servos fueron llenados del Espíritu
y profecía. Y en Lucas 1:15, el ángel le explica a Zacarías que su hijo, Juan el Bautista, será llenado del
Espíritu. Después de la muerte y resurrección de Jesús, el Espíritu Santo continuó a llenar gente,
incluyendo a Pedro (Hechos 4:8), Pablo (Hechos 13:9), y los otros discípulos (Hechos 13:52), pero esto es
diferente de la morada del Espíritu vivido por todos los creyentes, pues algunos también confunden el
bautismo del Espíritu Santo, ya que se cree que es lo mismo que la morada del Espíritu, aunque otros
creen que es mas parecido al llenar con del Espíritu.
Por ese motivo fundamental, el libro de Hechos es un vistazo fascinante al cambio de la época del
Judaísmo hacia la época de la Iglesia. Jesús era un Judío, los discípulos eran Judíos, pero la Iglesia es
claramente cristiana. Los discípulos no se convirtieron en cristianos hasta Juan 20:22 cuando Jesús
respiró el Espíritu Santo dentro de ellos, y en ese sentido en Hechos 2:4, fueron llenados del Espíritu
Santo. Pero en Hechos 8:14-17, Dios no le dio a los samaritanos el Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan
lo pudieran ver, no sabemos por qué, aunque quizás fue para que estos judíos piadosos pudieran ser
testigos la llegada del Espíritu sobre un grupo de gente que tanto odiaban. Hechos 10:45 parece
confirmar esto como “los defensores de la circuncisión’’, los cuales se quedaron asombrados de que el
don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los gentiles.
Hoy en día y siempre, recibimos el Espíritu Santo en el momento que aceptamos a Jesús como nuestro
Señor y Salvador. En Juan 3:5, Jesús dice: “Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no
puede entrar en el reino de Dios.” Cuando aceptamos a Cristo, Dios inmediatamente nos sella con su
Espíritu Santo (2 Corintios 1:22).
7.¿Qué es el bautismo del Espíritu Santo y cuando lo recibe uno?
En pocas palabras, recibimos al Espíritu Santo cuando recibimos a Cristo como Señor y Salvador. Pablo
dice en Romanos: “Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu,
si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo”
(Romanos 8:9).
En otra epístola y carta, el Apóstol Pablo dice: “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la
verdad, el evangelio que les trajo la salvación y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el
Espíritu Santo prometido. Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo
adquirido por Dios, para alabanza de su gloria” (Efesios 1:13-14). Por lo tanto, no hay un intervalo e
interludio entre creer en Cristo y recibir el Espíritu Santo.
Aun así, se debe hablar del hecho de que algunos han tratado de enseñar lo que se llama “la doctrina de
la subsecuencia” o “segundo trabajo de la gracia”, teoria o concepcion que postula que cristianos
reciben una parte del Espíritu Santo al momento de la salvación y luego lo que llaman el “bautismo del
Espíritu Santo” más tarde. A pesar de ello, claramente basta con examinar las escrituras con precaución
y asi convencernos y entender que esta posición está equivocada.
En primer lugar, la frase “bautismo del Espíritu Santo” no aparece en ninguna parte en las Escrituras.
Además, no existe ningún lugar en las Escrituras en el que es el Espíritu Santo quien está bautizando. De
hecho, la biblia notoriamente representa a Cristo como el que bautiza: “Yo los bautizo a ustedes con
agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera
merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego” (Mateo 3:11).
En segundo lugar, mientras aquellos que apoyan la enseñanza de la subsecuencia señalan algunos
episodios en Hechos como sus pruebas que un segundo bautismo ocurre en la vida de todos los
creyentes, al analizar las escrituras y el antecedente histórico del libro vemos que no tienen razón ni
fundamento alguno según su creencia o teoria particular.
En Hechos 2, un bautismo subsecuente con el Espíritu Santo está claramente presentado; aun así, esto
fue parte de la promesa previa de Jesús a sus discípulos en Hechos 1:5: “Juan bautizó con agua, pero
dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” Esto ocurrió en Pentecostés y fue
predominantemente un evento y acontecimiento judío que presentó la época de la Iglesia.
En Hechos 8, los samaritanos, una raza extremamente despreciada por los Judíos, fueron añadidos y
sumados a la Iglesia. Mientras un bautismo subsecuente con el Espíritu Santo está en el texto, las
razones son evidentes, puesto que era importante que los judíos vieran y experimentaran el hecho de
que los samaritanos fueron incluidos a la Iglesia, y era importante que los samaritanos supieran que los
Apóstoles Judíos eran los canales de la verdad divina y que tenían autoridad apostólica.
En Hechos 10, los Gentiles–Cornelio y aquellos que estaban con él–, fueron agregados a la Iglesia. Pero,
noten que un bautismo subsecuente no ocurre; en lugar de eso, creer y el bautismo con el Espíritu
ocurren a la misma vez.
Es igual en Hechos 19 con un grupo de los que solamente habían oído la predicación del
arrepentimiento de Juan el Bautista, aquí del mismo modo creer en Cristo y el bautismo con el Espíritu
ocurren a la misma vez.
Es importante recordar qué tipo de libro es Hechos, y es que este libro es un narrativo histórico en el
que Lucas está anotando un tiempo importante de la transición espiritual histórica. Entonces, una
distinción se debe hacer entre lo que es descriptivo en Hechos y lo que es prescriptivo. Como dijo un
Teólogo: “No debemos cometer el grave error de enseñar las experiencias de los apóstoles, sino
debemos experimentar las enseñanzas de los apóstoles”.
Ser bautizado con el Espíritu Santo significa que Cristo mete al nuevo creyente en la unificación de su
cuerpo y lo conecta con todos los demás que también creen en Cristo. El bautismo con el espíritu unifica
a todos los creyentes. Sobre esto, Pablo mismo dice y manifiesta: “Todos fuimos bautizados por un solo
Espíritu para constituir un solo cuerpo—ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos
dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:13).
Mientras las Escrituras nunca ordenan que los cristianos sean bautizados con, por medio o de el Espíritu
Santo, sí les ordena de ser llenados con el Espíritu: “No se embriaguen con vino, que lleva al desenfreno.
Al contrario, sean llenos del Espíritu” (Efesios 5:18). Pero en cuanto al regalo inicial del Espíritu Santo,
eso sucede y ocurre en un momento, y solo uno, en el momento de la salvación: “Hay un solo cuerpo y
un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un
solo bautismo” (Efesios 4:4-5).
En la época de la biblia, un sello era y sigue siendo una garantía total. Efesios 1:13-14 comparte sobre el
Espíritu Santo: “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les
trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Éste
garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para
alabanza de su gloria”. Según este pasaje, el sello del Espíritu Santo sucede en el momento de la
salvación, y es una promesa o garantía del futuro del cristiano, herencia eterna con Jesucristo.
En primer lugar, el Espíritu Santo en la vida del creyente ayuda a garantizar que el o ella es un hijo de
Dios. Romanos 8:16 establece: “El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de
Dios.”.
En segundo lugar, el sello del Espíritu Santo sirve como una marca y señal de que en verdad y con
absoluta firmeza pertenecemos a Cristo. Romanos 8:9-10 enseña: “Sin embargo, ustedes no viven según
la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno
no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a
causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia”. 1 Corintios 6:19-20
también dice: “¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al
que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un
precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios”.
En tercer lugar, el sello del Espíritu Santo ayuda a proteger contra una gran variedad de ataques o
manipulaciones. Romanos 8:13 expresa: “Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por
medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.”. En un sentido muy verdadero y
explicito, el Espíritu de Dios nos protege y nos garantiza la eternidad con Dios.
Ahora la pregunta es: ¿en qué punto ocurre el acto de ser sellado del Espíritu Santo?. Esto sucede
cuando uno cree en el evangelio (Efesios 1:13; Juan 7:37-39). En aquel instante, el sello de Dios ofrece la
promesa de vida eterna (Juan 3:16) porque la salvación está basada sobre la gracia de Dios mediante la
fe en Jesucristo (Efesios 2:8-9).
En resumen, el sello del Espíritu Santo ofrece un vistazo maravilloso del papel y funcion de Dios en la
salvación. Cuando recibimos la salvación en Cristo, nos da y otorga una garantía, cambiamos nuestra
posesión por la suya, y somos protegidos contra las fuerzas de la maldad. Este sello debería dar un
apoyo y fortaleza total al creyente contra sus batallas espirituales en su vida (Efesios 6:12) y anticipación
para la vida que sigue.
Solo para aclarar las cosas: la blasfemia contra el Espíritu Santo no es tomar el nombre del Señor en
vano, ni enojarse con Dios y decirle que uno mismo quisiera que las cosas, situaciones, deseos,
pretenciones y todo lo que queremos fueran diferentes, ni tampoco es adorar a Satanás o tener un
pensamiento impuro.
Marcos 3:20-30 y Mateo 12:22-32 nos dicen de la blasfemia contra el Espíritu Santo, Jesús había
expulsado un demonio fuera de un hombre mudo y ciego. Los fariseos, no entendían que el Mesías
estaba en su presencia, declararon que el poder que Jesús usó para expulsar el demonio vino de
Satanás, a lo cual Jesús explicó que cualquier pecado o blasfemia contra el puede ser perdonado, pero la
blasfemia contra el Espíritu Santo no se puede perdonar. Los fariseos habían asignado el trabajo del
Espíritu Santo a Satanás, pues decían que Jesús estaba poseído por demonios, no por el Espíritu.
Rechazaron las profecías del Antiguo Testamento a propósito y asignaron el trabajo del Espíritu
directamente a Satanás.
A pesar de todo eso, este aspecto de blasfemia contra el Espíritu Santo no puede suceder hoy en día, ya
que para empezar Jesús está en el cielo, entonces no podemos verlo hacer milagros, prodigios y sucesos
sobrenaturales con su gloria, presencia y poder, y decir que fueron hechos por el poder de Satanás. Lo
que sí podemos hacer es continuamente rechazar el Espíritu Santo cuando lo sentimos en nuestros
corazones diciéndonos la verdad sobre Jesucristo. Jesús es Dios (Juan 10:30), murió, fue sepultado y
resucitó por nuestros pecados (1Corintios 15:3-4), y Jesús es el único camino para que podamos ser
reconciliados con Dios (Juan 14:6), por lo que rechazar esto es blasfemia contra el Espíritu Santo hoy en
día y Dios no puede perdonar a alguien que comete este pecado. Si morimos, después de
continuamente blasfemar lo que nos dice el Espíritu Santo al rechazar estas verdades, no podremos ser
perdonados. Este es el pecado imperdonable –el único pecado que nos mantiene alejado de poder
recibir el perdón de Dios y de ir al cielo.
10. ¿El Espíritu Santo alguna vez deja a un creyente?
Finalmente y como parte final de este capitulo, Jesús enseñó que el Espíritu Santo viviría dentro de sus
seguidores para siempre: "Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe
siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero
ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes." (Juan 14: 16- 17), por lo que toda
persona que pertenece a Dios tiene el Espíritu Santo dentro de ellos (Romanos 8: 9).
Una de las enseñanzas más contundentes sobre este tema se encuentra en Efesios 1: 13-14, donde
Pablo enseña: "En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo
la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Este
garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para
alabanza de su gloria". En este sentido, el creyente es marcado, sellado y recibe una herencia a través
del Espíritu Santo que mora en él, esto se extiende desde la salvación hasta la eternidad futura cuando
somos redimidos y estemos con el Señor.
Antes del ministerio de Cristo en la tierra, el Espíritu Santo funcionaba de manera diferente, ya que en
lugar de vivir dentro o morar en cada creyente, el capacitó a ciertas personas en ciertos momentos para
servir a Dios. Por ejemplo, en Éxodo 31: 2-5, el Espíritu autorizó a Bezalel para construir y supervisar la
construcción del tabernáculo como lugar de adoración al señor. El Espíritu Santo estaba con el rey Saúl,
pero luego lo dejó (1 Samuel 16:14), el Espíritu luego estaría con David, quien le pidió a Dios que no le
quitara ese don (Salmo 51:11).
En Hechos 2, el Espíritu Santo vino sobre cada creyente. Después de ese tiempo, el Espíritu vino de
maneras especiales sobre los nuevos cristianos a medida que el evangelio se expandió más allá de los
judíos a aquellos en Samaria y a los gentiles, y desde este punto en adelante, el Espíritu Santo ha
seguido morando en cada creyente, por lo que el Espíritu no debe ser apagado (1 Tesalonicenses 5:19)
ni afligido (Efesios 4:30).
En cambio, los creyentes deben caminar en el Espíritu (Gálatas 5:16) y crecer en el fruto del Espíritu
(Gálatas 5: 22-23). Cada creyente recibe uno o más dones espirituales que se utilizarán en beneficio de
otros (Romanos 12: 4-8; 1 Corintios 12).
Cuando pecamos, Dios no dice que nos quitará el Espíritu Santo. En cambio, el enseña: "Si confesamos
nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad." (1 Juan 1:
9). Se nos promete perdón cuando confesamos nuestros pecados genuinamente y de todo corazon,
donde el Espíritu de Dios permanece con nosotros como creyentes en todo momento para ayudarnos a
confesar el pecado, resistir la tentación y vivir de una manera que agrada al Señor.
CAPITULO 5
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo que obedezcáis en sus
concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,
sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y a vuestros miembros a Dios
como instrumentos de justicia” (Romanos 6:12-13).
Ya no somos más esclavos del pecado, sino por precio de sangre hemos sido comprados por Dios para
ser ahora siervos de la justicia. Pero ¿qué significa ser siervos de la justicia?
Sin duda alguna, uno de los grandes retos y desafíos que los cristianos enfrentamos día a día es ser
testimonios vivos de Jesucristo y su salvación, de Dios y su justicia. El ser cristiano no se logra a través de
un decreto por parte del gobierno, o a través de un acta o documento donde se certifique o dictamine
que uno es cristiano, tampoco se logra al considerarse o nombrarse miembro de una iglesia local, o de
alguna asociación. El ser cristiano se logra única y exclusivamente por la fe en Jesus, a través de una fe
sincera, una fe genuina, inquebrantable y sin vacilaciones, una fe que comprende día a día que
estábamos condenados a muerte eterna por nuestros pecados pero que Jesus ha pagado el precio por
cada uno de ellos indiscutiblemente.
Personalmente, cuando comencé a escribir específicamente este capitulo, en mis oraciones personales
preguntaba a Dios ¿cómo o de que forma podemos ser instrumentos de tu justicia?. Y actualmente
puedo confiar y afirmar en que Dios me permite entender mejor este proceso. Por todo lo mencionado,
pienso que el mundo a nuestro alrededor no se acercará a Dios o buscará de el solo y simplemente por
lo que prediquemos, de hecho la predicación más fuerte a las personas que no creen en Dios es aquella
que se vive a diario, a través de hechos y no únicamente por palabras. Es decir, nosotros podemos
conocer la biblia mejor que nadie, sin embargo si nuestra vida no habla ni expresa la salvación y la
justicia de Dios a través de cómo vivimos, de cómo pensamos, de cómo actuamos, difícilmente alguien
creerá y tendra certeza sobre lo que predicamos.
Con todo lo expuesto, se debe dejar en claro que aquí no se trata de ser legalistas, ni nada por el estilo,
pues de hecho Jesucristo continuamente llamaba hipócritas a los sacerdotes del templo porque estaban
tan cegados por su legalismo y tradicionalismo que nunca pudieron reconocer a Jesus como Dios vivo.
Imagínese cuán grande tragedia y falta de reconocimiento: tener tan cerca (literalmente) al Dios del
universo, al Dios omnipotente, al Dios de lo imposible, al Dios autentico y no percibir ni siquiera por un
momento o lapso de tiempo quién es el.
Por lo tanto, el ser instrumento de justicia no es algo que se logra en méritos de hombres, status social,
títulos académicos, reconocimientos profesionales, ente otros logros meramente humanos, sino que es
algo que viene como consecuencia de ser salvos, siendo un milagro inexplicable. En otras palabras,
cuando uno recibe salvación, literalmente nuestra vida cambia: nuestros deseos son otros, nuestra
confianza es cierta, nuestra paz es inexplicable, nuestro espíritu vive. Y nada de eso se puede ocultar o
acaso ¿una ciudad asentada sobre un monte puede esconderse?
Querido amigo y amiga, sé que muchas enseñanzas nos llaman a vivir una vida justa, pero es necesario
tener en mente que la salvación trae como efecto y consecuencia de dicha accion esa forma de vida, es
una necesidad en nuestro interior que nada ni nadie puede detener. Pese a todo ello, si creemos que a
través de vivir “justamente” y por nuestra naturaleza humana lograremos ser salvos, o ser más
“buenos”, ’’buenas personas’’, o ser más amados por Dios, lamento decir y expresar que eso es
puramente religión, son legalismos y doctrinas de hombres.
Hay algo que ni el mundo ni Satanás pueden detener y esto es la vida que Jesus nos ha dado. La vida que
hemos recibido no la pueden callar, no la pueden detener ni eliminar de ningún modo. Somos
instrumentos que declaran su justicia a través de dejar que el Espíritu de Dios nos guie y obre
libremente en nosotros y a través de nosotros, por lo tanto no resistamos su gracia, no resistamos su
Espíritu.
Por lo consiguiente, en el sistema mundial hay crisis pero no somos del mundo sino que somos de Cristo
y en el lo tenemos todo. Somos la Iglesia y como Dios dijo al profeta Jeremias en el capítulo 29:7
“Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque
el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad”.
Así que no nos movemos por vista sino por fe, no nos dejamos llevar por la corriente del mundo, sino
que trabajamos con la palabra de Dios, declarando su voluntad de arrepentimiento, reconciliación
trayendo paz y justicia en las familias y naciones.
El título mayor que tenemos en esta tierra no tiene que ver ni si quiera con algún reconocimiento o
status personal, cantidad de likes y seguidores en redes sociales, carros lujosos de año, mansiones,
vanas posesiones personales, etc, sino que el mayor titulo y mayor privilegio es poder ser llamados
“Hijos de Dios e hijos de la resurrección” como dice Lucas 20:36: ‘’Porque no pueden ya más morir, pues
son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección’, y porque tenemos una
nueva naturaleza de justicia, de luz, de verdad, de paciencia, de misericordia, de paz. Somos
instrumentos de justicia en cada lugar y territorio donde Dios nos posiciona y se manifiesta en nosotros
por la obediencia que opera a través de su amor perfecto e irremplazable.
No tratamos de impartir un evangelio cultural donde nos separan las barreras culturales o formas; es un
evangelio de reino sustentado en la justicia de Cristo, la mente natural no lo puede entender, pero la
espiritual si puede. Dios sabía que el hombre no actuaría con justicia desde un principio, y por eso nos
envió a Cristo como el puente para reconciliar todos con Dios y por ende los unos con los otros.
Dios trae la consolación sobre los rechazados y denigrados y levanta el alma de los que sufren. Dios trae
sanidad y salvación a esta generación y unidad reconociendo que somos una nación y un pueblo en el y
para el.
1) Dios se ocupa de cada uno de nosotros: ‘’Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a
quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y
ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he
aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para
que recobre la vista’’ (Hechos 9:10-12).
.Clave 1: Un verdadero discípulo de Dios se caracteriza porque obedece las instrucciones de parte suya,
y no actuar por su propia voluntad, cumpliendo con la voluntad perfecta de Dios y no nuestra voluntad
permisiva: ‘’Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del
mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, 2 para no vivir el
tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la
voluntad de Dios’’ (1 Pedro 4:1-2).
.Clave 2: Dios le da instrucciones precisas de donde hallaría a Saulo de Tarso (porque Dios nos conoce a
todos, sabe dónde vivimos y que hacemos”), e incluso antes de realizar cualquier accion en nuestras
vidas, Dios ya lo conoce: ‘’Antes que te formase en el vientre, te conocí; y antes que nacieses, te
santifiqué; te di por profeta a las naciones’’(Jeremías 1:5). También el Señor le dice a Ananías que Pablo
lo ha visto en visión y le impone manos, por lo que resulta algo fantástico, extraordinario y sublime ver
como Dios se ocupa de cada uno de nosotros, y como organiza las circunstancias y situaciones
personales para llevarnos a su propósito perfecto e irreprochable .
2) Todos formamos parte de un plan celestial: ‘’Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos
acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de
los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve, porque
instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los
hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre’’ (Hechos 9:13-16).
.Clave 1: El nombre Ananías significa: “Dios es misericordioso” y “protegido por Dios”. En ese tiempo de
persecución y siendo Saulo de tarso uno de los perseguidores, Dios había protegido a Ananías. Pero
ahora el Señor lo comisiona para ir al perseguidor (a Saulo, un hombre que humanamente no merecía el
perdón), y esto era una muestra de la misericordia de Dios para Ananías y para Saulo.
.Clave 2: Ananías tenía razón en lo que decía (Saulo era un perseguidor de cristianos, ha hecho muchos
males a los santos en Jerusalén, y anda capturando y arrestando a todos los que invocan tu nombre).
Pero el Señor le revela su plan con Saulo de Tarso, y le dice: “instrumento escogido me es éste”.
Con lo anteriormente expuesto, podemos comprender que tal vez hemos cometido muchos errores,
fallos y acciones de las cuales nos arrepentimos, y todo ello inclusive antes de conocerlo más, pero Dios
tiene el poder para transformarnos en poderosos instrumentos para la gloria de su nombre (Dios
transformó a Jacob, el engañador, en el príncipe de Israel; transformó a Pedro, el inconstante, en el
apóstol del avivamiento en Jerusalén, y transformó al colérico y soberbio Juan, en el apóstol del amor).
a) La llenura del Espíritu Santo es fundamental para ser y para hacer: ‘’Fue entonces Ananías y entró en
la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el
camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo’’
(Hechos 9:17).
Nota 1: Es el Espíritu Santo el que nos santifica, redarguye, convence, corrige, él quiere que nosotros
manifestemos su fruto en nuestro estilo de vida diario, donde la unción del Espíritu viene sobre nosotros
para que sirvamos a Dios: ‘’Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio’’
(Juan 16:8). Por lo tanto, debemos mantener ese orden: primero el ser, y luego el hacer; primero la
esencia, luego el quehacer, y el segundo paso o etapa debe ser el resultado del primero, es decir que
Jesucristo nos ayuda para llegar a ser instrumentos de Dios.
Nota 2: En el caso de Saulo, vemos que primero se encontró con Jesucristo y luego experimenta la
llenura del Espíritu (él ya era salvo, porque Ananías le dice: “hermano, Saulo”). Ese orden no puede
cambiar: primero Jesús, la adoración y comunión íntima con él, y luego el servicio a Dios.
El Señor también lo dijo: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10). En ese sentido: adoración primero, servicio después; pues
todo pertenece a Dios y no a nosotros, independientemente del don, talento, ministerio o servicio al
cual Dios nos otorgue dicha responsabilidad, porque solo a Dios se sirve y adora, cada servidor es
simplemente un instrumento al cual Dios le proporciona una capacidad y regalo propio, sin ser dueño de
todo ello.
b) La obra del Espíritu Santo va acompañada de evidencias en carácter explicito y preciso, teniendo en
cuenta los siguientes puntos a considerar:
1º) Apertura de la visión: ‘’Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la
vista; y levantándose, fue bautizado’’ (Hechos 9:18).
2º) Compromiso con Dios: ‘’Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban
en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo’’ (Hechos 9:22).
Cabe destacar en este punto especifico, que en la Biblia vemos que Jesús se bautizó, la iglesia de los
primeros siglos lo hizo, y hoy día a lo largo del mundo hay bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo, sin embargo la pregunta principal aquí es: ¿por qué es necesario hacerlo?, y la
respuesta a ello es: por obediencia (es un mandamiento), porque es una señal del aquel que es discípulo
de Jesús, porque es una ministración de la vida nueva en Cristo, porque estamos siguiendo el ejemplo de
Jesús: ‘’Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén’’ (Mateo 28:18-20).
3º) Testimonio de Jesucristo: ‘’En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el
Hijo de Dios’’ (Hechos 9:20).
Recordemos que Jesús dijo “instrumento escogido me es éste”, por lo que aquí la palabra
‘’instrumento’’ se traduce del término griego “skeuos”, que además se traduce como: ‘’vasija’’. En ese
sentido, somos instrumentos de Dios, vasijas donde él quiere depositar más y más de él.
Otro punto a considerar es que a veces la vasija está quebrada, tiene fisuras, está vacía, o tal vez sucia y
antigua, pero ¿por qué sucede esto?: por maltrato, por caídas, por una grieta y se perdió el aceite, o
porque hemos perdido la esperanza, pero nuestro alfarero, Dios mismo en este caso tiene el poder para
renovar y restaurar lo que ha sido dañado. Por ello, deposita en las manos de el toda tu vida, pues él es
restaurador por excelencia y te usará como poderoso instrumento en sus manos, y asi transformar tu
vida en algo totalmente extraordinario.
Dicho esto, el ser humano tiene dos caminos para seguir y perseguir: el camino de la vida eterna o el
camino del infierno. Cada uno de estos caminos tiene un señor que los gobierna: Dios gobierna en el
camino de la vida eterna, y Satanás gobierna en el camino del infierno. Del mismo modo, cada uno de
estos señores tiene sus siervos, los siervos de Dios son aquellos que van por el camino de la vida eterna
y por otro lado, los siervos de Satanás son los que van por el camino del infierno. Pero una cosa muy
importante es que el hombre es libre para decidir a quién quiere servir. Si se somete a las ordenes de
Dios, es porque elige hacerlo, y se convierte en siervo o instrumento de Dios, pero, también, puede
elegir libremente, someterse a las ordenes de Satanás y entonces se convierte en siervo e instrumento
del diablo, una decisión entre lo terrenal y espiritual, entre lo temporal y lo eterno, entre lo pasajero e
interminable.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus
concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,
sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios
como instrumentos de justicia” (Romanos 6:12-13).
En ese sentido, cuando el hombre elige hacer lo malo, está prestando su cuerpo como instrumento de
iniquidad, puesto que la maldad es el reino del enemigo, y con esta actitud el hombre se está
convirtiendo en instrumento útil para que la maldad se ponga en practica sobre la tierra. Si el hombre
no hiciera lo malo, no habría quién lo hiciera y entonces el diablo no tendría instrumentos por medio de
los cuales se pusiera en práctica lo malo, por el otro lado si el hombre elige hacer lo bueno, entonces
está prestando y disponiendo su cuerpo como instrumento de justicia, y es por ello que siendo la justicia
el reino de Dios, el hombre se está convirtiendo en instrumento de Dios para que el bien se ejecute y se
manifieste entre los hombres.
“Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad
vuestros miembros para servir a la justicia” (Romanos 6:19).
Presentar los miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, es utilizar los miembros del cuerpo
para practicar la inmundicia y la iniquidad. En otras palabras, es usar el cuerpo para hacer lo malo, pues
lo malo no se puede hacer si no es por medio del cuerpo, aún los malos pensamientos son generados
por una parte del cuerpo que es el cerebro, así también la lengua, las manos, los pies, los ojos, etc, son
parte del cuerpo que pueden presentarse y ser utilizados como instrumentos de Satanás: “Seis cosas
aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos
derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos
para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”
(Proverbios 6:16-19). Aquí están los miembros del cuerpo siendo presentados como instrumentos de
iniquidad, pero una cosa muy importante que se debe notar es que Dios no está nada complacido con
ello. Dios aborrece todas estas cosas y no puede estar de acuerdo con el hombre que las practica, ya
que si bien Dios es paciente y espera hasta el último momento para que el hombre que actúa de esta
manera se arrepienta, eso no quiere decir ni mucho menos que Dios no pagará a cada uno conforme a
su mal comportamiento.
“Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia,
homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios,
injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin
afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que
practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los
que las practican” (Romanos 1:29-32). Todas estas cosas son puestas en práctica por el hombre
mediante los miembros de su cuerpo, donde solo por poner un ejemplo explicito el ojo puede ser usado
como instrumento de iniquidad, o la lengua tiene un lugar muy especial entre los miembros del cuerpo
que pueden ser excelentes instrumentos al servicio de Dios. Pero lamentablemente la mayor parte del
tiempo es utilizada, por la mayoría de las personas como instrumento del enemigo y contrincante, es
decir que podríamos cuestionarnos las siguientes interrogantes: ¿qué palabras salen de nuestros
labios?, ¿acaso son mentiras, blasfemias o murmuraciones? ¿a dónde nos llevan nuestros pies?, ¿nos
llevan a practicar la justicia y la santidad que Dios requiere de nosotros? ¿o nos llevan a la cantina, o a
cometer fornicación, o a cualquier otra parte para poner en practica las obras de Satanás?. Así como
estas cosas, encontramos otro gran número de pecados que se llaman frutos de la carne o deseos de la
carne como por ejemplos: las iras, los celos, los adulterios, entre otros frutos o acciones que son todos
los que integran lo que se llama maldad y pecado, y cuando el hombre, el ser humano se pone a
practicar todas estas cosas se está prestando a sí mismo como instrumento de Satanás.
Es necesario notar y señalar que el apóstol Pablo declara que no solo las hacen, sino que se complacen
con los que las practican, esto es natural porque si una persona practica lo malo, no puede sino
alegrarse con todos los que practican lo mismo, ya que no tiene autoridad para reprender o corregir
puesto que él anda en lo mismo. Por el lado del bien encontramos a los que practican la justicia, la
misericordia, el amor, la fe, etc: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el
Espíritu” (Gálatas 5:22-25).
De este modo, tampoco nos corresponde a nosotros juzgar a nadie por ningún motivo, sino ser ejemplo
y expresar la misericordia y amor de Dios para cambiar y emmendar la vida de aquellos que necesitan a
Dios ahora mas que nunca, pues vivir por el espíritu es presentar a Dios los miembros del cuerpo en
sacrificio vivo, santo y agradable a Dios: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No
os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).
Sin lugar a duda, la primera pieza importante y fundamental que el hombre debe poner al servicio de
Dios, como instrumento de justicia es su mente y su corazón: “¿No entendéis que todo lo que entra en
la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto
contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios,
las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:17-19).
En segundo lugar, se encuentra el corazón en representación del pensamiento, de los más profundos
sentimientos y emociones, de lo más intimo de la persona, es el taller donde se elaboran las ideas,
donde se generan los sentimientos que dan forma a la personalidad de los seres humanos. Tal como
una persona piensa es como la persona actúa: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo” (Proverbios 23:7).
Otra parte importante que debemos tener presente constantemente es que no se puede ser
instrumento de Dios y al mismo tiempo instrumento del diablo: ‘’esto no es un juego de dos bandos’’.
Cada persona tiene que definirse como instrumento de Dios, porque de otra manera es instrumento del
Diablo: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al
uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). En este caso
especifico, las riquezas representan a todos los deseos de la carne, no solo al dinero en sí, sino a todas
las cosas temporales que capturan la atención, que consumen el tiempo y la vida de las persona, por lo
que el ser humano no puede dedicarse a satisfacer los deseos de la carne y al mismo tiempo pretender
ser reconocido como instrumento de Dios, pues estar comprometido como instrumento de Dios significa
necesariamente sacrificar y renunciar a los deseos de la carne y la amistad con el mundo: “¡Oh almas
adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?. Cualquiera, pues, que
quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Por lo tanto, es imposible
conciliar la amistad con el mundo y la amistad con Dios, debido a que el mundo es enemigo natural de
Dios, y en ese contexto, las personas tienen que entender que para poder llegar a ser verdaderos amigos
e instrumentos al servicio de Dios, tienen que sacrificar al mundo y sus deseos que son también
denominados deseos de la carne.
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las
cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni
tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:5-8).
Cuando los deseos de la carne dominan y controlan a las personas, las llevan en cautividad al servicio del
enemigo y no pueden ocuparse como deberian en las cosas del espíritu. Dicho esto, Jesucristo teniendo
conocimiento pleno de estas circunstancias demanda que todo el que quiera venir en pos de él se
niegue primero a sí mismo: “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23).
Jesús sabe que mientras las personas sigan buscando las cosas de la tierra, la satisfacción de los deseos
de la carne o “necesidades” como le llaman algunos, seguirán pensando y viviendo en lo temporal, pero
al que busca primeramente el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas le vienen por añadidura,
pues ni siquiera los reconocimientos, status personal o logros obtenidos aquí en la tierra justifican a la
persona para dejar de hacer la voluntad de Dios, por lo que esta claro que Dios reclama la exclusividad
de sus instrumentos y no está dispuesto a compartirlos con el adversario, en una lucha entre la carne y
el Espiritu.
En ese sentido, las características del camino de Dios, y de los instrumentos de Dios son: la pureza y la
santidad. Por el otro lado las características del camino del infierno es la impureza y la impiedad, donde
la practica del pecado es considerado como una enfermedad que lleva a la muerte, cuya medicina está
en la obediencia total y permanente de Cristo, ya que incluso ‘’obedecer a medias a Dios es
simplemente desobediencia’’, e incluso el mismo Jesus expuso lo siguiente: “Al oír esto Jesús, les dijo:
Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (Mateo 9:12).
Por lo tanto, Cristo es el médico que trae el conocimiento de la verdad de Dios como medicina para la
salud de todos los enfermos de pecado, y asi la medicina es el evangelio cuya obediencia trae salud:
“Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no
atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad” (Tito 1:13-
14), por lo que el cristiano es instrumento de la verdad para llevar la medicina a todo el que está
aquejado por la enfermedad del pecado.
“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de
los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hechos 9:15). En este caso, Pablo fue un instrumento
escogido para llevar el evangelio de Cristo ante los gentiles, pero así como Pablo, cualquiera que practica
y predica el evangelio es un instrumento de Dios. Pese a ello, un instrumento que se usa para la salud
tiene que estar limpio o perjudicará en lugar de ayudar a la salud del enfermo, y en este contexto
espiritual se aplica aquella condición: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad
las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8). Dios requiere y
precisa absoluta pureza en sus instrumentos: “Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de
oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos
viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor,
y dispuesto para toda buena obra” (2 Timoteo 2:20-21).
En las clínicas y hospitales se utilizan toda clase de instrumentos para la salud de las personas, que van
desde simples agujas hasta complicados instrumentos de quirófano, pero una cosa común a todos ellos,
es la pureza, la limpieza, la esterilidad, dado que si esos instrumentos no son puros, limpios o estériles,
en lugar de beneficiar al enfermo lo perjudican transmitiéndole otras enfermedades adicionales a las
que ya le aquejan. Del mismo modo, el instrumento de Dios debe ser un instrumento santificado,
dedicado y comprometido a las cosas de Dios y no a satisfacer los apetitos de la carne: “Pero nosotros
debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os
haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la
verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor
Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:13-14).
En resumen, para que el hombre sea instrumento de Dios es necesario que practique la pureza, la
santidad, la obediencia para que así pueda llevar a los que le rodean a practicar estas mismas cosas, ya
que cualquiera que sigue los deseos de la carne está contaminado y no puede ser instrumento útil a
Dios: “¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos,
¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua
salada y dulce” (Santiago 3:11-12), por lo que un instrumento de Dios necesariamente debe hacer notar
su dedicación a Dios, ya que no puede decirse o denominarse ‘’instrumento de Dios’’ y hacer las cosas
de la carne, no puede decirse instrumento de Dios y mostrar los frutos de la carne, sino tratar de que se
demuestre con mayor evidencia ‘’los frutos del Espiritu’’.
Los instrumentos de Dios son los que practican las obras de Dios. Un instrumento que está manchado
con las obras de la carne, no es instrumento de Dios. Vemos entonces queridos lectores, querido amigo
y amiga que aquel que vive en la voluntad de Dios, anteponiendo la gloria de Dios, obedece a Dios, por
lo que también esto trae a la vida, seguridad, certeza, paz, plenitud de bendición y gozo.
Vivir con esta actitud, es señal de un cristiano, pero también, traerá a nuestra vida gozo y descanso,
aunque pasemos por pruebas, porque veremos de cerca a Dios, y asi podemos vivir en paz, y poder ser
instrumento útil en las manos del Señor, y que Dios nos use para su Gloria.
CAPITULO 6
FE EN ACCION
Sin duda alguna, una de las interrogantes más grandes del ser humano es: ¿cuál es el propósito de mi
vida y como lo puedo llevar a cabo frente a diversos problemas y adversidades?
‘’¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de
David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia,
alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada,
sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros”
(Hebreos 11:32-34).
De aquí podemos determinar dos factores o elementos comunes y relacionados en todos ellos: uno de
ellos es la fe en Dios, y el otro que todos ellos pusieron su fe en acción.
Todos los héroes de la fe del capítulo 11 de Hebreos nos enseñan que para lograr el propósito de Dios
en su vida, ellos tuvieron que poner su fe en acción, de Abraham dice que por fe salió de su casa y de su
parentela sin saber a donde iba, de Noé dice que por la fe construyó un arca, de Sara dice que por la fe
dio a luz aun siendo estéril, por la fe dice que el pueblo cruzó el mar Rojo en seco, que por la fe
rodearon las murallas de Jericó y estas cayeron y así muchos más ejemplos.
Ahora, si algo tenemos que hacer para lograr el propósito de Dios en nuestra vida es poner nuestra fe en
acción.
Para poner nuestra fe en acción tenemos que creer y entender cuatro cosas:
Lo primero que tenemos que hacer para poner nuestra fe en acción es creer que Dios estará con
nosotros en todo tiempo.
“Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe
por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Mas
quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham
nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus
obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?” (Santiago 2:18-22).
Abraham ofreció a Isaac su único hijo en el altar y Santiago usa este ejemplo para dejarnos bien claro
que nuestra fe debe llevar acción, pero lo que movió a Abraham a hacer semejante obra de fe, fue la
certeza de que Dios estaba con él, que Dios se lo había pedido.
-Conquistando la tierra prometida.
El propósito más visible que Dios le dio a su pueblo, a Israel que les daría la tierra de Canaán, la tierra
prometida, y ejemplifica muy bien lo que es poner la fe en acción, 10 espías no tuvieron fe y Josué y
Caleb si la tuvieron y Dios le dijo a Josué.
“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te
dejaré, ni te desampararé” (Josué 1:5-9).
Dios le había dicho a Moisés: “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éxodo 33:14).
Por lo tanto, se debe usar nuestra fe y creer que Dios está con cada uno de nosotros como lo estuvo con
Moisés, Josué, Abraham y todos los héroes de la fe. Debes creer que Dios está tan cerca de ti como lo
estuvo de ellos, que Dios dirige tus pasos, que aun en tus errores y fallos mas grandes en tu vida el está
ahí contigo, que te puedes levantar mejor si crees que él está cerca de ti, que está guiando tus pasos, y
que solo a través de el, nuestra vida puede tener un verdadero proposito.
Lo segundo que debemos hacer es creer que Dios nos quiere usar a cada uno de nosotros para un
propósito grande en el.
“Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40
proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de
nosotros” (Hebreos 11:39-40).
Por lo consiguiente, los héroes de la fe del libro de Hebreos se ganaron un galardón especial, de quedar
sus nombres inscritos en la Biblia, pero sus vidas y la tuya son igual de preciadas para Dios, pues el
anhela tanto que tu y yo llevemos a cabo nuestros propósitos como lo hicieron todos ellos.
De hecho Dios dejó su palabra escrita para que nos inspiráramos en ellos. Dios quiere que tú y yo
lleguemos a la meta juntos con todos esos hombres y mujeres llenos de fe. Dios no hace acepción de
personas.
“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia’’ (Hechos 10:34-35).
Lo tercero que debemos hacer para poner nuestra fe en acción, es saber que deberemos esforzarnos y
tener el valor de intentarlo una y otra vez, si es necesario.
“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te
dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la
tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos” (Josué 1:5-6).
Para lograr lo que Dios te ha mandado a hacer debes esforzarte y ser valiente, ya que la fe es la mejor
herencia que puedes dar a tus hijos como padres, y lo mejor que cada persona puede poseer en su vida.
Esa fe que cambia tu estilo de vida, que te hace vivir expectante, renunciando a existir sin propósito,
puesto que ‘’no tener expectativas es como estar muerto’’, por lo que vivir por fe es disfrutar del
presente y del futuro que forjamos llenos de optimismo y esperanza viva.
Hebreos también explica que quienes realmente tienen fe, piensan y hablan de lo que esperan y de lo
que recibirán producto de su esfuerzo y confianza en Dios, y no pierden el tiempo pensando en el
pasado, sino que avanzan hacia el futuro mediante el propósito y voluntad de Dios, ya que la fe echa
fuera todo temor, y por eso Moisés es recordado como el hombre que no tuvo miedo de la ira de
Faraón.
“Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Hebreos
11:27).
Por lo tanto, debemos entender que: ‘’el miedo es una pasión, un sentimiento natural de algunos
momentos difíciles de nuestra vida, pero se avanza aun con el miedo, si se tiene la fe que somos
sostenidos de la mano de Dios’’.
Y por último, para poder poner nuestra fe acción, es necesario que sepamos cual es el propósito de Dios
en nuestra vida, saber qué quiere Dios que hagamos con nuestra vida es fundamental para poder poner
nuestra fe en acción, pero en la dirección correcta.
“Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las
reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así,
claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en
aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien,
anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su
Dios, y les preparó una ciudad’’ (Hebreos 11:13-16).
Su propósito era uno, encontrarse con Dios a través del Mesías anunciado, por eso dice que no
recibieron lo prometido, pero su propósito era habitar su patria celestial.
Todos ellos tuvieron diferentes actividades, hicieron diferentes obras, Noé construyó un arca, Abraham
fue a pisar el territorio que les pertenecería al pueblo Judío, José fue administrador de faraón, Rahab
escondió a los espías, Sansón derrotó Filisteos, David se hizo rey, Salomón construyó el templo, etc.
Todos ellos hicieron diferentes acciones de fe, pero todos con un solo propósito, llegar a la patria
celestial y que todo el pueblo de Dios llegara junto con ellos.
No nos la compliquemos, ese es nuestro propósito en la tierra, ganar la patria celestial y hacer que la
mayor cantidad de gente también llegue, a través de vivir nuestra vida como un medio para llegar a ella
y no como un fin, es decir, hay personas que no encuentran cual es su propósito en la tierra y se
desesperan de que se les va el tiempo, pero lo que no saben es que eso que están esperando definir no
es su propósito, sino el medio, las acciones que van a hacer en la tierra para alcanzar la vida eterna.
‘’Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del
Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís" (Colosenses 3:23-24).
Entonces si tú sabes que tu vida es un medio, decide poner tu fe en acción y haz lo que te ordena el
corazón, sabiendo que Dios estará contigo, que Dios usará tu vida para su gran propósito, que debes
esforzarte por eso que has soñado, que debes de dejar atrás todos tus miedos y que esos sueños serán
el medio que Dios usará para llevarte a ti a tu verdadero propósito por parte de el y a muchos a tu
alrededor a reunirse con Cristo al final de los tiempos y al final de nuestras vidas.
Actualmente se habla mucho acerca de la fe, lamentablemente muchas de las conclusiones que más se
escuchan y se leen son fundamentadas en razonamientos no basados ni estipulados en las Sagradas
Escrituras, sino en percepciones particulares o en la extraña mezcla de ideas y/o filosofías de la nueva
era, metafísica u otras corrientes de pensamiento y lineamiento sincrético o conciliador.
El capítulo 11 del libro de los Hebreos nos presenta una descripción y ejemplos vivos acerca de lo que es
la fe. Este particular pasaje fue escrito en el contexto de persecución de la Iglesia, por lo que esto llevó a
algunos creyentes a ser tentados a abandonar la fe y a regresar a sus antiguas tradiciones del judaísmo.
En este contexto y sentido de persecución, el Espíritu Santo inspira al autor de este magno documento a
exhortarles a que siguieran hacia adelante en la fe, dado que los creyentes no podían volver atrás
puesto que:
1. Jesucristo es la revelación definitiva de Dios: ‘’Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas
maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo,
a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo’’ (Hebreos 1:1-2)
2. Jesucristo es la imagen misma de Dios y quien sustenta todas las cosas con su palabra: ‘’el cual, siendo
el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la
palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se
sentó a la diestra de la Majestad en las alturas’’ (Hebreos 1:3).
3. Jesucristo es superior a los ángeles, a Moisés, a Josué, es nuestro reposo, el es nuestro sumo
sacerdote y es mediador de un mejor pacto: ‘’Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es
mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido
sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo’’ (Hebreos 8:6-7).
En este contexto, las razones expuestas por el autor de la epístola a los Hebreos para no abandonar el
cristianismo son muy poderosas. Sin embargo, el autor no concluye allí, sino que les exhorta, con
ejemplos vivos, a seguir hacia adelante en la fe, todo ello a través de ejemplos de personas que vivieron
en diferentes épocas, diferentes lugares y diferentes circunstancias pero que tenían un denominador
común: la fe en el Dios verdadero y autentico que se había revelado a sus vidas, donde esa fe era el
estímulo para seguir hacia adelante en su peregrinar terrenal ya que estas personas tenían su mirada
puesta en las promesas de Dios y en la ciudad celestial que el mismo les había preparado.
Así que siguiendo los ejemplos que nos da el capítulo 11 de Hebreos, quisiera compartir las enseñanzas
a modo general acerca de la fe.
1.La fe es la confianza y obediencia a la palabra de Dios a pesar de las circunstancias y las consecuencias.
Podemos entender en este caso que la fe no está separada de la palabra de Dios, ya que en cada uno de
los ejemplos expuestos en Hebreos podemos apreciar que Dios se reveló y habló a sus vidas, donde cada
uno de ellos fueron llevados al propósito y plan por parte de Dios.
Actualmente, el mensaje de la fe es uno en donde se pretende hacer a Dios socio de nuestros planes y
de nuestras ambiciones particulares, olvidando muchas veces que Dios es revelado en las escrituras
como Soberano, Señor y Rey sobre nuestras vidas, por lo tanto el es quien dirige nuestros caminos hacia
su buen propósito, y asi entender que la fe es creer, confiar y obedecer el mandato de Dios puesto que
el es Rey y tiene cuidado de todos y cada uno de nosotros.
Moisés le creyó a Dios y Egipto fue testigo del poder del verdadero y autentico Dios en la liberación del
pueblo de la cautividad, dado que el creyente comprometido con Dios es un instrumento y herramienta
de el para que su nombre sea glorificado a través de su vida y ministerio, donde esos milagros
portentosos y extraordinarios se evidencian en vidas transformadas por el poder de Dios mediante la
predicación de su palabra y la obra de regeneración de su santo espíritu, quedando nuevamente en
evidencia que ‘’el mundo tiembla ante siervos apasionados con Dios que le creen con todo su corazón,
para demostrar que solo en el tenemos vida eterna, y que sin el nada fuimos, somos ni seremos’’.
3. La fe evidencia y demuestra el compromiso de servicio de excelencia que tiene el creyente con Dios.
Para entender esta enseñanza del tema de la fe, podemos considerar desde el propio contexto biblio el
caso de Abel quien ofreció más excelente sacrificio que Caín y todo eso de acuerdo a Hebreos fue por la
fe, comprendiendo de ese modo que la fe es una fuerte convicción en el corazón del creyente, no es
solamente fe para pedir cosas, sino también para dar lo mejor de nosotros para Dios, es decir que la fe
se traduce en un servicio de excelencia para el, y asi la persona de fe no da espacio a la mediocridad en
su vida, la persona de fe ha entendido y puede comprender que su mayor satisfacción en la vida es dar
gloria a aquel que por su gracia le salvó.
El creyente que ha puesto su confianza en la palabra de Dios, que da testimonio al mundo del poder de
el y que ofrece un servicio de excelencia para su gloria pone de manifiesto donde tiene puesta su
mirada, ya que la mirada del creyente no está puesta en los tesoros terrenales, sino en el cielo
esperando con anhelo hacia la ciudad celestial cuyo arquitecto y constructor es Dios, lo cual se sostiene
de la misma manera que Moisés, como viendo al Invisible en medio de las pruebas o como Abraham,
que salió de su casa y de su parentela hacia el lugar que Dios tenía preparado para él.
La fe es más que una acción por medio de las emociones, la razón y el conocimiento intelectual. La fe es
una acción por y en virtud de la palabra de Dios, debido a que toda la enseñanza y la doctrina bíblica
debe ser correcta en los niveles de fe requeridos por Dios, ya que la salvación es individual, en fe y para
fe, en otras palabras en la medida que la persona cree la palabra de Dios y la pone por obra viene el
crecimiento de su fe, y la fe por y en virtud de las escrituras es necesaria hasta alcanzar un proceso final
de propósitos en Dios: “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es
esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con
paciencia lo aguardamos” (Romanos 8:24).
Fe es descansar y tomarse de lo prometido que provoca la esperanza y traerlo a la realidad por la acción
de la palabra de Dios, ya que toda la palabra de Dios tiene el poder que administra el Espíritu Santo a
favor de los que creen, teniendo en cuenta que la relación íntima y personal con Dios hace que una
persona tenga un testimonio de vida frente a otros, ya que Dios se agrada de los que viven en fe y de los
que son dependientes de su poder sobrenatural.
“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no
dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho. Por tanto, os
digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:23-24).
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?—Todo aquel que viene a mí, y oye mis
palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante: Semejante es al hombre que edifica una casa, el
cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con
ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña. Mas el que oyó y
no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió
con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa” (Lucas 6:46-49).
1- LA FE ESTÁ O NO ESTÁ
Los principios de la fe son los mismos para cada cristiano en las distintas áreas por las que tenga que
cruzar por la vida. La fe obra igual en lo espiritual como en lo físico del cuerpo, así como en las finanzas y
también en las pruebas, ya que la biblia dice que la fe es probada y eso incluye todas las áreas de la vida,
aunque eso si recordando que siempre se debe poner mucho mas énfasis en lo espiritual que en lo
terrenal, puesto que aunque ambas son importantes, la primera es para la eternidad, y es en esa área
donde se debe evidenciar aun mas nuestra fe: ‘’para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más
preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y
honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).
La fe es parte del inicio y lo será hasta llegar al final de la vida cristiana, la fe sale a relucir en la prueba y
es purificada para que pueda ser la causa de los frutos de la esperanza, y la fe no se recibe solo por
esperarlo, ni tampoco viene solo porque se le pida a Dios en oración, ya que tiene su inicio en escuchar
las escrituras y tiene su desarrollo y vigor en la acción de las palabras de Dios: “Luego, la fe es por el oír;
y el oír por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17).
La fe es el producto de la recepción auditiva de la voz de Dios, dicho de otra manera, se aprende a oír la
voz de Dios como el fruto de la palabra de Dios que se ha recibido, puesto que la fe no tiene limitaciones
ni favorece algunas áreas de necesidad más que otras, y la fe está latente y activa en la medida en que la
palabra de Dios habite en el corazón: ‘’La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,
enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones
al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales’’ (Colosenses 3:16).
La fe establece que Dios nunca falla, que Jesús nunca falla y que El Espíritu Santo nunca falla, ya que la fe
es de Dios y para Dios, porque sin el la fe no tiene vida ni la capacidad de traer vida ni siquiera a las
cosas materiales que pidamos, y mucho menos a nuestra vida y ambito espiritual, ya que si algo que
pidamos o esperamos no llegara a funcionar, la falla y error estaría en nosotros y no en Dios: ‘’Pero pida
con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el
viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor’’
(Santiago 1:6-7).
La fe honra la inmutabilidad e inalterabilidad de Dios, porque Dios nunca cambia, ya que de hecho la
biblia dice: “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia
heredan las promesas” (Hebreos 6:12).
En este sentido, las promesas de Dios están en las escrituras y todas ellas son inmutables en Dios,
puesto que ‘’ninguna de las oraciones en fe hacen cambiar ni alterar a Dios de sus propósitos’’. Sin
embargo, si oramos de acuerdo a las promesas de Dios, sus verdaderos propósitos saldrán a la luz,
siendo asi que la fe cambia las cosas; según las promesas de Dios y sus propósitos, donde Dios usa el
poder de la palabra que se escucha y se cree para traer a cumplimiento sus promesas, y las promesas
divinas son una herencia para aquel que las espera y solo por medio de la fe perseverante el creyente las
poseerá.
3- LA FE Y LA CONFESIÓN.
La fe siempre toma acción en la confesión como algo real del momento, ya que la oración dirigida hacia
Dios permite poner en práctica la fe en la confesión, ya que la fe sin confesión o la confesión sin fe no
funcionan, ni aún para alcanzar el perdón y la ayuda de Dios: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros,
y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).
La oración no es completa si no tiene el elemento de la fe, puesto que la única manera en que la oración
del justo obra con efectividad es cuando está cargada o mezclada con fe: “Porque también a nosotros se
nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir
acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2).
En resumen, la fe nunca cede o retrocede mirando las circunstancias o situaciones, la fe avanza hacia la
victoria por lo que Dios ha determinado, aún y a pesar de las circunstancias.
4- LA FE ES LA PALABRA EN ACCIÓN.
Dios ha determinado que sus palabras son fieles y verdaderas: ‘’Y el que estaba sentado en el trono dijo:
He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y
verdaderas’’ (Apocalipsis 21:5), donde lo que hace falta es que el cristiano le dé un “sí” de fe a las
palabras de Dios. Ademas de ello, la biblia también dice: “porque todas las promesas de Dios son en él
Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Corintios 1:20).
Por lo tanto, “creer” es una palabra en acción. De igual manera, “creer” es poner la palabra en acción,
dicho de otra forma: «actuar creyendo trae los resultados que se materializan«. Jesús mismo dijo: “Por
tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:24).
Jesús autorizó y canalizó la fe por medio de las palabras que se hablen en oración, donde Jesús mismo
autorizó también la oración como una acción para “pedir”. Jesús lo dijo: “Creed y recibiréis”, y no
exceptuó nada que no fuera posible verlo realizado.
La fe va más allá del tiempo, de la vista y de la imaginación, para traerlo a la realidad, y asi la palabra de
Dios tiene el poder en sí misma de actuar cuando se ha creído en ella.
5- LA FE ES LA ACCIÓN EN LA PALABRA.
Hacer y actuar conforme a la palabra es obrar en fe, puesto que es muy distinto oír y creer que creer y
hacer, y asi la palabra en acción te produce fe y la fe te produce acción en la palabra: “Pero sed
hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno
es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo
su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era” (Santiago 1:22-
24).
Este ejemplo bíblico es semejante al estudiante que solo aprende lo teórico; pero no practica lo teórico
que ha aprendido. En este caso, el creyente en fe actuará en fe, después de todo, el énfasis del apóstol
es “la fe sin obras es muerta”: ‘’¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?’’
(Santiago 2:20).
Dicho todo esto, la incredulidad está al lado contrario de la fe a la palabra de Dios, lo cual es negativo, y
es mucho más adverso que alguno que dice creer la palabra no ponga en acción la palabra de Dios por
medio de su fe.
CONCLUSIONES.
“Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:40).
En pocas palabras, querido lector, querido amigo o amiga, no esperes que algo suceda para que
empieces a actuar. Al contrario, actúa en fe antes que las cosas sucedan; y lo que crees, vendrá á la luz:
“Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban
llevarle adentro y ponerle delante de él” (Lucas 5:18).
La fe se hace visible por las acciones, ya que Dios espera vernos accionar en fe y poner en práctica la
palabra de Dios. Ademas, la fe trabaja en la acción de la palabra: primero, en el pensamiento; y después,
en la práctica eficaz de la oración, recordando que la palabra es la verdad, por lo que la sanidad no es
una “promesa”, sino un hecho real de la redención de Jesús.
En conclusión, cuando lo que crees lo confiesas como lo que es ‘’una realidad’’; entonces, alcanzarás lo
que creíste. Porque Jesús llevó a la acción la palabra de Dios e hizo cumplir con sus hechos las promesas
de Dios, ya que hoy en dia tenemos garantizados todos los beneficios que nos corresponden por la
acción de fe y obediencia de Jesucristo al Padre, y asi la verdadera fe conforme a la biblia simplemente
dice lo que eres, así como la biblia dice lo que eres en todos los niveles de tu vida.
CAPITULO 7
En la actualidad, todos tenemos nuestros testimonios personales de como Dios nos ha cambiado, ya que
también podemos hablar de como Dios ha convertido a adolescentes, jóvenes, niños, padres y familias
de diferentes situaciones difíciles de vida a una vida abundante y extraordinaria, donde hay miles
historias de como Dios ha tomado algo ordinario y lo ha transformado en algo útil y extraordinario que
brilla y señala hacia el creador de todas las cosas, el hacedor de maravillas.
De ese modo, en la biblia vemos que Dios tenia el poder de convertir a las siguientes personas que
sirven como ejemplos de la forma en que Dios puede convertirnos de lo ordinario a lo extraordinario:
1.Jose era esclavo pero Dios lo hizo el rey de Egípto: ‘’Era José de edad de treinta años cuando fue
presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra
de Egipto’’ (Génesis 41:46).
2.David era pastor pero Dios lo hizo rey: ‘’Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl,
habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a
Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey’’ (1 Samuel 16:1).
El Salmos 40:1-2 reflejan la verdad y es lo que nosotros podemos decir de nuestras propias vidas: ‘’
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la
desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos’’.
Cada vez que vemos a un joven con problemas o su familia, los debemos ver como personas que Dios va
a transformar.
A veces me cuesta trabajo ver mas alla de los problemas, y pensar en lo que Dios puede hacer con
nosotros a pesar de esos problemas que se ven muy difíciles, pero sabemos que Dios es el gran artista
que nos transforma y nos usa para transformar las vidas de otros.
‘’Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén,
cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.
En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del
agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero
descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que
tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio
acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el
enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy,
otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre
fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día’’ (Juan 5.1-9).
De este pasaje biblico, podemos analizar y considerar los siguientes puntos y relacionados con el tema
de este capitulo en particular:
1. El ser humano es uno de hábitos, ya que con increíble facilidad nos habituamos a que las cosas se
hagan o sucedan de cierta manera. Esto en sí mismo no es negativo, debido a que necesitamos cierta
consistencia en nuestras vidas para poder funcionar, y de hecho, mientras más uniforme es una rutina
es mas accesible adaptarnos a ella.
2. El problema surge cuando las rutinas comienzan a determinar nuestras expectativas, cuando somos
tragados por lo habitual y perdemos de vista todo lo demás.
3. Aunque resulte increíble eso puede sucedernos con las cosas de Dios, dado que podemos llegar a
habituarnos tanto a lo extraordinario, a lo milagroso, a lo fantástico, que podemos perder de vista al
Dios de lo fantástico, de lo milagroso, de lo extraordinario, es decir mas a las situaciones imposibles que
se resuelven a nuestro favor que en el Dios quien la realiza.
4. Este pasaje nos habla de un hombre que se encontró en esa misma situación y de cómo Cristo mismo
vino para salvarlo de lo extraordinario.
1. Jerusalén era un lugar extraordinario, verla de lejos era un espectáculo increíble, sin embargo
cualquier judío que venía desde fuera se veía forzado a contemplar desde la distancia el templo, donde
millones de imágenes llenaban el corazón. Aquella era la ciudad amada, era la ciudad de Abraham,
David, del Mesías, de los profetas, la ciudad del gran rey: Jehová.
2. En los momentos precisos en que Jesús llegaba a dicho lugar se celebraba una fiesta, las fiestas judías
estaban ligadas a los grandes eventos de su historia, ya que se celebraban no solo su historia sino las
grandes y poderosas acciones de Dios a favor del pueblo, y estaban diseñadas para recordarle a Israel el
poder y la grandeza de Dios.
3. Debido a esto era muy difícil no crear grandes expectativas, pues los milagros, por decirlo de alguna
manera, estaban a la vuelta de la esquina, y de ese modo la expectativa se elevaba aun mas frente a la
esperanza del mesías que habría de venir.
1. En medio de este escenario y en este contexto encontramos a un hombre ordinario que esperaba algo
extraordinario, era un hombre enfermo, el relato nos regala un detalle: hacia treinta ocho años que
estaba enfermo, tomando en consideración que una lectura del pasaje sugiere que había estado allí los
mismos treinta y ocho años, pensemos en ello por un momento: treinta y ocho años esperando un
milagro, treinta ocho años viendo pasar el tiempo, y asi veranos e inviernos habían llegado y se habían
ido y él continuaba allí esperando.
2. Entonces podemos preguntarnos: ¿qué pensaba este hombre?, ¿qué atravesaba por su mente cada
mañana? ¿qué imágenes llenaban su mente en las noches frías del invierno y bajo el ardiente sol del
verano oriental?.
3. Creo personalmente y sin temor a equivocarme, que este hombre cada mañana miraba al estanque y
se decía: “Quizás hoy. Si tal vez hoy es mi día. Hoy será el día, lo sé”. Solo para ver como caía la tarde y
él seguía allí, por lo que imagino como su expectativa iba decayendo y menguando según pasaron los
años, y asi lo fuera de serie, lo extraordinario no llegaba, el milagro esperado le evadía una y otra vez, la
alegría de lo maravilloso se le escapa de las manos y no podía hacer ninguna otra cosa sino seguir
esperando a que alguien le ayudara a tal vez algún día a alcanzar lo extraordinario.
4. Sin embargo, Dios decidió salvar a este hombre ordinario de lo extraordinario. Pero no como él lo
esperaba, no de la manera que él quería, sino de una forma tan única, tan sencilla que difícilmente
puede llamarse extraordinario, solo como Dios mismo puede hacerlo.
1. La Escritura nos dice que era día de reposo ese día, donde un hombre hubiera esperado un milagro
cualquier otro día pero no ese, debido a que para los judíos de Palestina, el sábado era el día de
descanso, y era muy poco lo que se podía hacer en ese día, por lo que un judío no hubiera esperado un
milagro en ese día, cualquier otro día era posible pero no ese y no precisamente porque Dios no pudiera
hacerlo sino que, como costumbre general nos habituamos tanto a algo que terminamos creando reglas
inflexibles que no nos permiten ver más allá de nosotros mismos, y eso pasaba con los judíos, por lo que
el sábado eran tan sagrado que lo hicieron más grande que Dios, e incluso hasta a Dios mismo le
prohibieron hacer milagros.
2. En este contexto y situación especifica, se encuentra Jesús con este hombre, donde hay una expresión
del pasaje que llama mucho la atención: ‘’y supo que llevaba mucho tiempo asi’’ (versículo 5). Entonces,
¿como se entero Jesús de la situación de este hombre?: no lo sabemos, pero si el presto atención a un
hombre enfermo, olvidado de la sociedad, olvidado por sus familiares, olvidado por el gobierno, por los
líderes religiosos, entonces sabemos que el tambien prestara atención a nuestros clamores y
necesidades propias.
3. La escena es cautivadora, ya que Jesús entabla y comienza un diálogo con el hombre, donde su
pregunta parece inhumana, cruel, sarcástica, pero en realidad no lo es, lo que Jesús busca es salvar
aquel hombre de lo extraordinario, y hacerle ver y entender que los medios y elementos de Dios no
están limitados a un estanque, ni a un ángel, ni a la grandeza de una ciudad, sino que los medios y
elementos de Dios son infinitos y es a el y solo en el que debemos esperar y poner nuestra mirada fija y
sin cesar.
4. El hombre hace un resumen de su vida frente al estanque, por lo que en ese momento Jesús vio el
verdadero problema: había dejado de buscar a Dios, ya que se había habituado a esperar lo
extraordinario y había dejado de buscar al Dios de lo extraordinario, pero también Jesús vio otra cosa,
un factor fundamental: persistencia, de hecho algunos dicen que no había fe en aquel hombre, y me
pregunto: ¿que fue sino la fe lo que lo mantuvo esperando por treinta y ocho años?, ¿por qué
sencillamente no se fue de allí, teniendo presente que cada día le robaba un rayo más de esperanza?.
Damas y caballeros, queridos lectores, si no era la fe lo que lo mantenía allí, entonces este hombre no es
un mero mendigo sino un héroe.
5. El relato cierra con un final extraordinario, a la orden de Jesús el hombre se levanta: ‘’Levántate, toma
tu lecho y anda’’, Jesús no movió un dedo para levantar al hombre, no le extendió la mano como en
otros casos, ni le toco con sus dedos, solo emitió una orden seca y directa. Pero en esa orden iba todo el
poder de Dios en tres verbos, acción, eso es lo que Dios espera de nosotros, «acción», es decir mas que
palabras, acción, mas que promesas, acción, mas que bellas alabanzas, acción, más que buenas
intenciones, acción.
Muchos cristianos se desaniman y abaten cuando su vida espiritual y testimonio sufre a causa del
pecado o el fracaso, ya que tendemos a pensar que somos un don nadie sin valor – y, abandonados a
nosotros mismos, ¡eso sería verdad!.
Pero los ‘’don nadie’’ sin valor son el tipo de personas que Dios usa, porque eso es todo lo que tiene con
qué trabajar: ‘’sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del
mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y
lo que no es, para deshacer lo que es’’ (1 Corintios 1:27-28).
Satanás puede incluso tratar de convencernos de que nuestras limitaciones nos hacen inútiles para Dios
y su Iglesia, pero la elección de los apóstoles de Cristo atestigua el hecho de que Dios puede usar a los
indignos.
Dios elige a los humildes, a los modestos, a los mansos y a los débiles para que nunca haya ninguna duda
sobre la fuente de poder cuando sus vidas cambian el mundo, es decir que ‘’no es el hombre, es la
verdad y el poder de Dios en el hombre’’.
No es su inteligencia o su personalidad, sino que el poder está en la palabra -la verdad que predicamos-
no en nosotros, y fuera de una persona -un extraordinario ser humano que era el hijo encarnado de
Dios, el Señor Jesucristo, por lo que la historia de la obra de Dios en la tierra es la historia de su uso de
los indignos y cómo los moldea para su uso de la misma manera cuidadosa que un alfarero moldea la
arcilla.
Por supuesto que los apóstoles tienen un lugar exaltado en la historia de la redención, ya que ellos son,
sin duda dignos de ser considerados como héroes de la fe, y que incluso el libro de Apocalipsis describe
cómo sus nombres adornan las doce puertas de la ciudad celestial, la Nueva Jerusalén, el mismo cielo
ofrece un tributo eterno a ellos, pero eso no disminuye la verdad de que eran tan normales como usted
y yo, tenemos que recordarlos no como sus imágenes de vitral, sino por la forma sensata que la biblia
nos los presenta, y tenemos que llegar a conocerlos como personas reales, tenemos que pensar en ellos
como hombres de verdad; y no como una especie de figuras excelsas del panteón de ritualismo
religioso.
Sin embargo no subestimemos la importancia de su posición, puesto que tras la selección, los doce
apóstoles en efecto se convirtieron en los verdaderos líderes espirituales de Israel, y asi la élite religiosa
de Israel apóstata fue simbólicamente desplazada a un lado cuando Jesús los escogió, a ellos fue
confiado en principio el evangelio cristiano, y también se convirtieron en el fundamento de la iglesia,
con Jesús mismo como la piedra angular: ‘’edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo’’ (Efesios 2:20), y esas verdades se acentúan, no
se reducen, por el hecho de que estos hombres eran tan corrientes.
Una vez más, eso es perfectamente coherente con la manera en la que el Señor siempre trabaja:
"¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha
enloquecido Dios la sabiduría de este mundo?. ‘’Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la
predicación" (1 Corintios 1:20-21).
Esa es la principal razón y motivo por la que no hay filósofos, escritores brillantes, discutidores famosos,
maestros distinguidos ni hombres que se hayan distinguido como grandes oradores entre los doce que
Cristo eligió, ya que se convirtieron en grandes líderes espirituales y grandes predicadores bajo el poder
del Espíritu Santo, pero no fue a causa de habilidades y capacidad de oratoria innatas, capacidades de
liderazgo o calificaciones académicas que estos hombres tenían, sino que su influencia se debe a una
cosa y sólo una: el poder del mensaje que predicaban.
A nivel humano, se pensaba que el evangelio era un mensaje absurdo y los apóstoles eran considerados
como simples predicadores, dado que su enseñanza estaba por debajo de la elite, ellos eran simples
pescadores; y pertenecían a la clase trabajadora, es decir a los peones o populacho, esa era la
evaluación de sus contemporáneos, y esto es cierto en el mundo de hoy en día: "Pues mirad, hermanos,
vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió
Dios, para avergonzar a lo fuerte" (1 Corintios 1:26-27).
Los instrumentos favoritos de Dios son ‘’don nadie’’, para que nadie se gloríe delante de Dios, en otras
palabras Dios escoge a quien el elige para que el pueda recibir la gloria, el elige instrumentos débiles
para que nadie se atribuya el poder de los instrumentos humanos en lugar de Dios quien es el que
maneja esos instrumentos, y dicha estrategia es inaceptable para aquellos cuya búsqueda en la vida se
dirige hacia la meta de la gloria humana, dejando de lado la verdadera y autentica búsqueda del
propósito de Dios en cada uno de nosotros.
Dios hace cosas extraordinarias en las que muchas veces solo nos falta creer, tener y mantener una fe
inquebrantable y sin dudar en ningún momento para tener experiencias con él y pasar de lo ordinario a
lo extraordinario.
Es ordinario estar hoy donde estamos, es ordinaria nuestra vida cotidiana, el levantarnos y hacer lo que
nos corresponde del día a día.
Ordinario visitar la iglesia varios días a la semana e ir a los servicios, pero es extraordinario lo que sucede
en nuestras iglesias cuando el poder del Espíritu Santo cae, es extraordinario lo que Dios ha hecho y
sigue haciendo en nuestras vidas.
Con todo ello debemos recordar que con nosotros va un Dios que cambia de lo ordinario a lo
extraordinario, los que estamos en él ya lo hemos experimentado y sabemos que con nosotros va un
Dios sobrenatural.
En otro ejemplo desde un relato y pasaje netamente biblio, la misma biblia relata la historia de Jairo y su
hija enferma: “y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella
para que sea salva, y vivirá” (Marcos 5:23). En este caso, esa niña no podía buscar al maestro, sus
condiciones no la dejaban, estaba muy enferma pero vemos en la historia que su padre se esforzó, ya
que el padre buscó del maestro porque sabía que podría hacer algo extraordinario con la situación de su
hija, podemos percibir entonces en el pasaje bíblico que Jairo, el padre de la niña está desesperado.
Debemos entender que aun en nuestra desesperación Dios tiene en control de todo, y que Jesús nunca
llega tarde.
Muchas veces viene la incredulidad a nuestras vidas, incluso podemos hasta perder la esperanza, pero
aunque esos dardos del enemigo lleguen a tu mente y toquen la puerta de tu corazón debes confiar que
pasarás de lo ordinario a lo extraordinario.
Aunque muchas veces te digan como a Jairo: “Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de
la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?” (Marcos 5:35).
Aunque te digan que no hay esperanza, que tu situación no tiene solución, que no debes pedir más a
Dios por ese problema, así como Jesús le dijo a Jairo hoy te dice también a ti: “No temas, cree
solamente”. Cuando Jesús llega a la casa de la joven, ella ya no estaba agonizando, estaba muerta; e
incluso muchas veces puede haber personas dentro de la iglesia que están muertos espiritualmente.
Pero el Señor puede derramar de su santo poder para resucitar la vida espiritual de quien lo necesite,
porque el Dios que tenemos pasa de lo ordinario a lo extraordinario, y solo él hace cosas sobrenaturales.
Otro pasaje que encontramos en la Biblia es sobre el hijo de la viuda de Naín, en ese pasaje vemos como
había un joven muerto pero ya no en la casa como la hija de Jairo, ya a este lo iban a sepultar. Sin
embargo y pese a todo pronostico, lo extraordinario sucede cuando Jesús se acerca y solamente toca el
féretro y el joven se incorpora donde Jesús se lo entrega a su madre vivo.
La Biblia nos habla también de Lázaro, otro caso de resurrección en la aldea de Betania, donde vemos
como el cuerpo no estaba en la casa como la hija de Jairo, ni tampoco lo iban a enterrar como el hijo de
la viuda; sino que en este caso el cadáver ya tenía cuatro días de muerto.
Pero para Dios no hay nada imposible, él es capaz de restaurar una vida donde se encuentre, ya sea en
la casa, en el camino o bajo la tierra, y precisamente Lázaro puede representar la vida de muchos que ya
no tienen ninguna fuerza, aquellos que ya nadie cree que pueden levantarse y restaurarse.
El problema de Marta es que ella tenía fe para el pasado y no para el presente: “Y Marta dijo a Jesús:
Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21).
Por lo tanto, nuestro presente es hoy y hoy podemos seguir viendo la gloria de Dios cayendo y
resucitando vidas espiritualmente muertas, por lo que a Dios nada le queda grande porque él es el más
grande, él es extraordinario y sus obras son sobrenaturales, y si queremos y nos disponemos pasaremos
de lo ordinario a lo extraordinario porque quien hace la obra es él.
Dios es experto en formar gente extraordinaria, ya que la diferencia entre algo ordinario y algo
extraordinario es ese “extra” eso ‘’fuera de serie y de lo comun’’ que suma un beneficio, por lo que los
hijos de Dios siempre estamos en proceso de formación, porque el continúa trabajando en cada uno de
nosotros, en nuestra mente, cuerpo y espiritu, ya que cada situación adversa que enfrentamos es un
aprendizaje es el tiempo que nuestro padre aprovecha para formar y edificarnos como personas
extraordinarias.
Un aspecto importante respecto a la formación de gente extraordinaria es que Dios utiliza tareas
ordinarias y sencillas para lograrlo.
David por ejemplo, fue pastor de las ovejas de su padre en el proceso de ser formado como rey, y seguro
él quería ir con sus hermanos para aprender sobre la guerra y estrategia pero su tarea fue cuidar del
rebaño de su familia, por lo que cualquiera se puede llegar a preguntar: ¿qué complicación tenía ese
trabajo?: realmente ninguna pero en ese tiempo el se fortaleció, tuvo íntima comunicación con Dios y se
preparó al luchar contra leones y osos.
Tal vez su pensamiento fue: “si soy fiel en lo poco, sobre mucho me pondrán’’, por lo que David afinó su
puntería para encontrar el punto vulnerable del enemigo que enfrentaba y ese entrenamiento le sirvió
para vencer al gigante que amenazaba día y noche al ejército de Israel.
Ahora bien, la gente no sabe lo que has tenido que enfrentar, no sabe lo que has tenido que arriesgar,
los enemigos que has tenido que vencer, por eso no escuches a las personas que tienen una percepción
equivocada porque muchas veces desconocen cada episodio de tu vida porque de todas esas
dificultades Dios te ha sacado y te respaldará en el futuro si pones tu confianza totalmente en el.
Dios forma grandes hombres y mujeres a través de tareas sencillas, el mismo forma destrezas, valentía,
carácter y confianza. Dios te ha estado formando, ha estado poniendo pensamientos en tu mente y
motivación en tu corazón, tiene sistemas para construir personas extraordinarias con procesos
extraordinarios que parecen sencillos.
En el caso de David parecía ser un pastor sencillo, pero Dios lo veía como el futuro rey de su pueblo.
Vencer a Goliat solo fue un paso en el proceso, porque su asignación y propósito era mayor, por lo cual
‘’cuando estés claro en tu identidad, estarás seguro de quién te acompaña, de quién te respalda,
entonces no habrá gigante que se levante en tu contra’’.
Cuanto te dejas formar, cuando permites que el Señor edifique tu vida, llegas a hacer lo que nadie más
puede. Dios te escogió como parte de las generaciones del cambio, quien marcará el antes y el después
en tu familia, quien romperá las cadenas de enfermedad, muerte, pobreza, divorcio y toda maldición.
Por eso te escogió, y en este caso: ¿Quién estaba con David en el campo? Solo Dios, nadie más.
A veces esperamos que nos acompañen otros, pero hay momentos cuando estarás solo tú, Dios y tu
problema. Por lo consiguiente si tu alma dirige tus pasos retrocederás porque en el alma sentimos las
ganas de huir, de no enfrentar, de visualizar más grande al gigante que la victoria que Dios nos da; si no
sujetas tu alma bajo la voluntad del Señor, te sentirás derrotado porque te dejarás influenciar por tus
sentidos, pero si te dejas formar por el tu espíritu fortalecido te llevará a la victoria, y le dirás al Señor:
“Padre, para esto me formaste, para este momento me enseñaste a luchar’’, por eso no temas, Dios te
está construyendo y formando.
Es normal sentir temor, pensar: “ya no aguanto, no puedo mas con todos los problemas que tengo que
enfrentar en mi vida”, esa es nuestra naturaleza pero cuando vas al lugar secreto, donde te espera quien
conformó cada célula de tu cuerpo, quien te conoce desde el vientre de tu madre, quien convierte un
pastor de ovejas en el vencedor del gigante, te fortaleces y recargas, donde tu valentía definirá hasta
dónde Dios te llevará, el es quien tiene un plan de bien para ti, es a quien debes escuchar, no al gigante,
no a la enfermedad, a la pobreza o al divorcio que te gritan: “no lo lograrás”.
José es otro hombre extraordinario de quien podemos aprender sobre los procesos de formación para
llegar a cumplir nuestro propósito, ya que su proceso incluyó que los hermanos lo vendieran, además de
calumnia, esclavitud y cárcel. Dios lo estaba formando para ser el hombre más influyente de la nación
más poderosa de la tierra, pero tomó años lograrlo, entendiendo asi que el Señor nunca se ha olvidado
de ti y tiene bien claro hasta dónde te quiere llevar.
Job también enfrentó gran tribulación, imagina que sus “amigos” o como sería ahora “sus hermanos de
grupo”, lo condenaban al decirle que todas sus tragedias era consecuencia de su pecado y que debía
arrepentirse.
Por lo tanto, debemos comprender y entender que la percepción de la gente no debe ser válida en tu
corazón, porque solo Dios sabe dónde te está posicionando, debido a que en la medida que le permitas
trabajar en ti el podrá perfeccionarte y provocar que su plan se cumpla, por lo que estás destinado para
la grandeza para ser cabeza y no cola, recordando que lo que vives es circunstancial y nuestra vida aquí
en la tierra es temporal.
En muchas ocasiones el enemigo está dentro y se llama temor, comodidad, miedo, pero puedes
vencerlo, si te está yendo mal ten claro que solo es una etapa y que todo será para bien, pero no te
menosprecies y no declares derrota sobre tu vida.
Muchos hubiéramos desacreditado a Job desde el comienzo, pero Dios lo construyó como un hombre
único y extraordinario, por lo que hay un capítulo en blanco esperando para relatar tu historia, para que
se escriba cómo lograste alcanzar un futuro glorioso a partir de terribles circunstancias.
Tu presente puede ser duro, pero Dios se encargará de protegerte y cuidarte porque le costaste la vida
de su Hijo, además de que hay sangre de por medio, la de Jesús quien se sacrificó por verte salvo y
bendecido en todo.
No pretendas batallar sin antes ir delante de Dios quien te dará las estrategias, no luches en tus fuerzas,
porque te cansarás y te desanimarás, ya que todo enemigo tiene un punto vulnerable pero Dios te
enseñará cuál es para que lo derrotes.
Muchos están esperando que te dejes construir y formar, tus próximas generaciones te recordarán
como una persona íntegra, fuerte, que supo luchar y que confió en el Señor. ¡Así es como Dios forma a
personas extraordinarias!
Si estás pasando un momento duro, si sientes que ya no aguantas la presión y la angustia, si hay
personas que te lastimaron, si aceptas lo que otros dicen de ti, ahora es el momento de dejar todo eso y
levantarte como alguien a quien Dios escogió.
Todavía no ha concluido tu historia, esta leve y momentánea tribulación producirá un excelente y eterno
peso de su gloria. Él te fortalecerá en tu debilidad, estará contigo todos los días de tu vida, y hará que
todo funcione para bendición porque lo amas y te ama.
Piensa en aquello que deseas que Dios haga, dónde quieres que intervenga y lo que esperas que el
provoque, que tu alma no se turbe, porque Dios es tu salvación, tu fuerza, tu confianza, tu refugio,
siempre.
¡Se ha dicho que uno de los retos en la vida es que es de todos los días! y de hecho así es. La vida no es
siempre emocionante, excitante, llena de emociones fuertes y profundos sentimientos, la mayoría del
tiempo es muy ordinaria, nos levantamos, nos preparamos, vamos a trabajar, hacemos nuestro trabajo,
regresamos a casa, nos acostamos y al día siguiente hacemos lo mismo de nuevo, pasamos por las
rutinas del diario vivir, nada pareciera especial ¡Es solo mi vida – vida diaria!.
Una de las cosas que ocurre a menudo en el fluir de la vida diaria es la perdida de expectativas y la
anticipación de momentos especiales, donde caminamos en la rutina de lo ordinario y fallamos en ver lo
extraordinario de nuestra vida ordinaria.
Debido a esto perdemos muchos momentos especiales y oportunidades únicas que Dios nos da, ya que
solo con Dios podemos pasar de lo ordinario a lo extraordinario en nuestras vidas.
Hay muchas historias en la biblia en la que Dios se aparece de manera única y especial en la vida de
personas ordinarias haciendo cosas muy ordinarias, un ejemplo se encuentra en Hechos 8, y esta es una
historia de un hombre llamado Felipe.
Felipe era un servidor durante la iglesia primitiva al que le encantaba compartir su fe con otros, un día,
Felipe estaba caminando en el camino que llevaba de Jerusalén a Gaza, pero mientras él estaba
caminando Dios le habló.
Iba pasando Felipe cuando él vio una carroza que iba por el mismo camino, dicha carroza estaba
transportando a un oficial de Etiopia muy importante, por lo que el Espíritu Santo le habló a Felipe y le
dijo que caminara al lado de la carroza, y Felipe obedeció, cuando Felipe se acercó a la carroza él
escucho a un hombre leyendo del rollo de Isaías el profeta, de ese modo Felipe vio una oportunidad, por
lo que era un momento extraordinario en un día ordinario.
Felipe le preguntó al oficial si él comprendía lo que estaba leyendo, el hombre dijo que él necesitaba
ayuda y Felipe se ofreció para ayudarlo, brindó en la carroza con él y comenzó a decirle al hombre
acerca de Jesús: “Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el
evangelio de Jesús” (Hechos 8:35).
Por lo consiguiente, este fue un gran momento en la vida de Felipe, un momento que resultó en él
compartiendo su fe en Jesús con alguien mas, ocurrió porque Felipe vio por lo extraordinario, momentos
especiales en medio de un día ordinario y una actividad ordinaria, y lo que comenzó como una caminata
ordinaria se convirtió en una oportunidad extraordinaria para que Felipe fuera usado por Dios.
Si, es cierto que la vida ocurre día a día y es muy ordinaria, pero recuerda siempre que: ‘’Dios es
extraordinario, habrán momentos y oportunidades especiales para ti en medio de una vida y actividades
ordinarias’’.
Jesucristo ha hecho más por cambiar la historia, el curso de la civilización y la condición humana que
ningún otro dirigente, grupo, gobierno o imperio antes o después de el, dado que manifestó el amor de
Dios a miles de millones y allanó el camino para que todos los que creyeran en el recibieran la vida
eterna.
Sin embargo hay que tener muy en claro que si bien muchos grandes maestros hablaron sobre el amor
de Dios, dejaron en claro que Dios es amor y la verdad es su hijo Jesucristo.
Jesús es el único que murió por los pecados del mundo y resucitó de entre los muertos, por lo que es un
fuera de serie y es el único Salvador, y el mismo dijo: ‘’Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie
viene al Padre, sino por mí’’ (Juan 14:6).
Dios se ha dado a conocer, no hay evidencia que una persona que se tome en serio a Dios, Dios no lo
tome en serio a él o ella, pues todos aquellos aun los más elevados eruditos, que a través de sus
investigaciones se han querido encontrar con Jesús, no solo lo han conseguido, sino que además se han
convencido que Jesucristo es el hombre más grande de la historia, un hombre fuera de serie y no han
dudado en reconocerlo como su señor y salvador, por lo que en resumidas cuentas el Dios que tenemos
es fuera de lo común, extraordinario.
James Orr: «Generalmente, el amor es ese principio que lleva a un ser moral a desear a otro y a
deleitarse en él, y alcanza su forma más elevada en esa comunión personal en la que cada una de las
partes vive en la vida del otro y encuentra su gozo en impartirse al otro, y en recibir de vuelta el afecto
del otro».
El amor de Dios alcanza su objetivo cuando nos lleva a conocerlo y a gozarnos en él en una relación
basada en un amor recíproco cimentado y basado en la obediencia y en la adoración sincera y
agradecida.
En definitiva, tal amor requiere una sola respuesta de nuestra parte: agradecimiento eterno y amor.
Recuerde usted, querido amigo o amiga, estimado lector que afuera se necesita gente que brille con la
luz de Cristo, gente que se le note que con su forma de actuar demuestre que tiene un Dios fuera de lo
común, un Dios simple y sencillamente extraordinario.
CAPITULO 8
“El que espera, desespera” dice un refrán popular, por lo que esperar algo no es satisfactorio para nadie
y en ocasiones las salas de espera en oficinas y consultorios incluso se convierten en salas de tortura
para muchos que somos impacientes y percibimos el tiempo de espera como un tiempo perdido, donde
esta creencia común puede percibir a la esperanza como algo negativo y algo no muy deseado.
Sin embargo, la esperanza, desde el punto de vista bíblico es una virtud esencial y tiene una connotación
positiva, de hecho la esperanza de los creyentes siempre está basada en Dios y sus promesas.
Dios no solamente es una fuente de nuestra esperanza sino que el es el Dios de esperanza: “Y el Dios de
esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del
Espíritu Santo’’ (Romanos 15:13).
Dicho de ese modo, la esperanza de los cristianos está personificada en Jesús: “Pablo, apóstol de
Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza” (1 Timoteo
1:1), por lo que en este caso se evidencia que el carácter de Dios quien siempre es bueno, fidedigno y
verdadero nos motiva a confiar y esperar en el y en sus promesas.
Con frecuencia también la escatología, es decir la doctrina de las cosas futuras es percibida por muchos
como algo controversial y por lo tanto como algo que es mejor hacer a un lado, algunos cristianos dicen
con esta actitud que “lo que será, será” y es mejor dejar que Dios haga lo que tenga que hacer cuando lo
crea necesario, desgraciadamente esta manera de pensar es totalmente equivocada al propósito bíblico
de las promesas futuras de Dios, ya que para empezar la esperanza es una virtud esencial de la vida
cristiana porque hace que nuestra vista y confianza esten fundamentadas en un Dios bueno que cumple
sus promesas y que un día redimirá completamente nuestra vida y circunstancias.
Además, la esperanza no es solamente la expectativa de algo que Dios cumplirá en el futuro sino que
tiene repercusiones presentes, puesto que la perspectiva de nuestra vida y nuestro comportamiento
cambian cuando nuestra esperanza en Dios y en sus promesas forman parte de nuestra vida como
seguidores de Jesucristo.
De hecho, nuestra esperanza como cristianos debería originar por lo menos cinco respuestas presentes
en nuestras vidas:
1. Debemos mantener nuestra fe firme y sin vacilaciones: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión
de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23).
2. Debemos vivir vidas puras como hijos de Dios: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que
seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados,
ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando
él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3 Y todo aquel que tiene
esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 3:1-3).
3. Debemos renunciar a la impiedad y vivir de una manera sobria, justa y piadosa: “Porque la gracia de
Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la
impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la
esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien
se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio,
celoso de buenas obras’’ (Tito 2:11-14).
4. Debemos actuar con inteligencia y vivir de una manera santa: “Bendito el Dios y Padre de nuestro
Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la
resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 Pedro 1:3).
Por lo consiguiente, para los cristianos la esperanza no produce desesperanza o es infructuosa sino que
nos motiva y guía para vivir confiados en Dios y en sus promesas, ya que la narrativa bíblica termina con
la promesa del regreso de Jesús quien es nuestra esperanza y nos asegura: “El que da testimonio de
estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).
‘’Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios’’
(Salmos 146:5).
A) MAS CONTAMINADO.
B) MAS SOBREPOBLADO.
C) MAS INSEGURO.
D) MAS DEFORESTADO.
E) MAS ENFERMO.
F) MAS VIOLENTO.
G) MAS VULNERABLE.
DEFINITIVAMENTE QUE NUESTRA ESPERANZA NO PUEDE SER QUE ESTE MUNDO DE UN GIRO DE 180
GRADOS Y TODO SE SOLUCIONE, AL CONTRARIO, POR LO TANTO NUESTRA ESPERANZA NO PUEDE
ESTAR EN ESTE MUNDO, NUESTRA ESPERANZA NO PUEDE ESTAR EN LO TERRENAL, Y ESO SIGNIFICA QUE
LA UNICA FORMA QUE VIVIR CON ESPERANZA EN EL MUNDO DE HOY ES PONIENDO NUESTRA
ESPERANZA EN DIOS, POR LO QUE TENEMOS QUE DECIDIR SI PONER A DIOS COMO NUESTRA
ESPERANZA O NO: ‘’Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré’’ (Salmos
91:2).
VEAMOS EN LA PALABRA DE DIOS QUE SIGNIFICA PONER NUESTRA ESPERANZA EN DIOS Y COMO
PODEMOS TENER UN CORAZON LLENO DE ESPERANZA A PESAR DE LAS COSAS QUE EN EL MUNDO
VIVIMOS CADA DIA:
1. SIGNIFICA ESTAR SEGUROS QUE PASE LO QUE PASE EN ESTE MUNDO NUNCA NOS PODRAN QUITAR
LO QUE DIOS NOS HA DADO: ‘’Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa
creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro’’ (Romanos 8:38-39).
·LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR, SIEMPRE PERMANECEN: ‘’Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el
amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor’’ (1 Corintios 13:13).
2. SIGNIFICA RECONOCER QUE NUESTRA ESPERANZA ESTA EN EL CREER POR MEDIO DEL PODER DEL
ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS: ‘’Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para
que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo’’ (Romanos 15:13).
3. SIGNIFICA QUE NUESTRA ESPERANZA NO PUEDE ESTAR PUESTA EN LO MATERIAL PUES LO MATERIAL
ES INCIERTO: ’’A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las
riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que
las disfrutemos’’ (1 Timoteo 6:17).
·EN ESTE MUNDO LAS COSAS MATERIALES SON INCIERTAS, ES DECIR ENGAÑOSAS, INSEGURAS, COMO
LO VEMOS CONTINUAMENTE EN LOS ACONTECIMIENTOS DEL MUNDO, PERO SOLO EN DIOS PODEMOS
TENER LA SEGURIDAD QUE EL NO CAMBIA, NI CAMBIARA NUNCA.
·TODO EN ESTE MUNDO CAMBIA, ES FLUCTUANTE, PERO NUESTRA ESPERANZA TIENE QUE
MANTENERSE FIRME PUES QUIEN NOS HA DADO LAS PROMESAS ES FIEL Y NOS CUMPLIRÁ LO QUE NOS
HA PROMETIDO: ‘’Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el
que prometió’’ (Hebreos 10:23).
4. NUESTRA ESPERANZA ES QUE TARDE O TEMPRANO CRISTO VENDRÁ POR NOSOTROS: ‘’enseñándonos
que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran
Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:12-13).
‘’Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos,
o que muramos, del Señor somos’’ (Romanos 14:8).
‘’Mi esperanza está en Dios porque Dios es mi esperanza’’, muchos habrán escuchado estas palabras,
muchos habrán dicho estas palabras, pero la pregunta es: ¿qué significa realmente?
La esperanza es lo que nos hace sobrevivir en momentos drásticos, la esperanza nos ayuda a soportar
los momentos malos de nuestras vidas sin que nos echemos abajo, muchos han dicho también que la
esperanza es lo último que podemos perder porque la esperanza nos hace ir siempre hacia delante en
nuestras vidas y sin esperanza nosotros nos rendimos y todo sin esperanza carece de sentido.
La palabra esperanza aparece varias veces en la biblia, pero en la biblia esta no es fruto de un
pensamiento positivo, tampoco es algo que las personas tienen en su interior, sino que en este contexto
la esperanza es algo que se desenvuelve en nuestra relación con Dios, de ese modo el apóstol Pablo
destaca que la esperanza es una de las tres virtudes principales de los cristianos, junto con la fe y el
amor: ‘’Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor’’
(Romanos 14:8).
Cuando enfrentamos luchas o desafíos nosotros los cristianos contamos con estas 3 virtudes especiales
como una protección segura en que todo va a ir bien, que tendrá un final positivo a pesar de lo adverso
que parezca y encontramos la paz que necesitamos en medio de esas situaciones, para que esa lucha o
este problema no logre desanimarnos, sino mantenernos firmes a pesar de todo lo que nos ocurra.
La palabra esperanza existe en la mayoría de los idiomas, lo que nos hace entender que ninguna cultura,
sea cual sea, consigue sobrevivir sin esperanza.
‘’Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, Cuya esperanza está en Jehová su Dios’’
(Salmos 146:5).
El segundo punto es que la esperanza hace que las personas confíen en que van a tener un futuro más
allá de lo que están viviendo ahora en el presente, les hace confiar en el futuro en que les espera algo
bueno, algo que los mantiene animados a seguir confiando en el Señor, por lo que vivimos intensamente
nuestro presente, pero sabemos y somos conscientes de que nuestra vida no se limita en lo que
tenemos aquí y ahora, tenemos fe y esperanza en que tenemos algo más allá de la muerte, una promesa
de un lugar superior a todo aquello que hemos llegado a conocer acompañados de la presencia de Dios.
Pablo habló un poco sobre eso también, mencionando la esperanza en la resurrección por lo que
entendemos de nuestra segunda vida tras la muerte terrenal, nuestra vida eterna con Jesús, con Dios en
un lugar donde ya no habrá hambre, ni dolor, ni pecado, donde viviremos libre y habitaremos bajo y
junto la presencia del Altísimo.
‘’teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los
muertos, así de justos como de injustos. Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa
ante Dios y ante los hombres’’ (Hechos 24: 15-16).
Esa esperanza tras la muerte es lo que nos hace diferentes a los demás, a los que tienen esperanza pero
no creen en Dios, los que son «positivos» pero viven una vida sin Dios en un mundo en el cual es
dominado por la tragedia y el pesimismo, donde su historia está repleta de guerra, muerte y sangre,
donde los telediarios solo nos informan sobre la crisis, la corrupción, la muerte, la destrucción del
ecosistema y la violencia que domina el mundo y que vive dentro de los seres humanos,
transformándolos en seres salvajes y sedientos de venganza, denominándolos así como la peor especie
del planeta en el cual solo destruye y busca la destrucción de todo y de todos.
En un mundo sin Dios no hay espacio para la esperanza, sino para el terror y el miedo pues en medio de
tantas cosas malas: ¿cómo puede uno tener esperanza si no tiene a Dios en sus vidas?
Sin embargo, para nosotros los cristianos sí existe esperanza, aunque estemos en medio de las tinieblas
aún tendremos esperanzas porque Dios está con nosotros y no estamos nunca solos.
La venida de Cristo es un mensaje de esperanza para nuestro futuro, todo ello aunque existan diversas
pruebas y problemas en nuestra vida. Cuando Jesús resucitó y se presentó ante más de 500 personas,
Pedro dijo que Jesús era nuestra esperanza, pues gracias a el tendríamos la vida eterna que nos espera
en el reino de los cielos junto a Jesucristo y nuestro creador.
‘’Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer
para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia
incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros’’ (1 Pedro 1:3-4).
Esta es nuestra herencia, una herencia llena de esperanza, la mejor herencia que podemos tener, pues
Dios nos ha preparado un futuro con todo de lo mejor el cual nuestra mente no es capaz de imaginarlo y
todo es así porque Dios nos quiere, porque el nos ama y porque Jesús se sacrificó por nosotros para que
nosotros nos liberásemos del dolor y viviéramos en un lugar de paz, donde reinará la alegría y abundará
el amor, pues viviremos ante y junto la presencia de Dios, por lo que solo estamos transitando y de
manera temporal en esta tierra con la firme esperanza de encontrarnos el dia decisivo y momento
indicado allá con el en la eternidad.
‘’Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no
existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta
como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo
de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos
como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí,
yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me
dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré
gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su
Dios, y él será mi hijo’’ (Apocalipsis 21: 1-7).
La biblia dice que Dios nos quiere dar un futuro y una esperanza: ‘’Porque yo sé los pensamientos que
tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis’’
(Jeremías 29:11).
De hecho, una razón por la que Dios nos ha dado la biblia es para que mediante el consuelo de las
Escrituras tengamos esperanza: ‘’ Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se
escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza’’
(Romanos 15:4).
Como veremos, los consejos de la biblia nos ayudan a tener una actitud positiva en el día a día, y sus
promesas nos dan una esperanza maravillosa para el futuro, todo ello a pesar de los malos días,
momentos y adversidades, seguir confiando en Dios pase lo que pase.
¿Qué esperanza nos da la biblia a todos?
La biblia promete un futuro mejor para la humanidad y la tierra, y ese futuro no está lejos. Muy pronto,
Dios intervendrá en las cosas que están sucediendo y acabará con la injusticia y el sufrimiento, el logrará
esto a través de un gobierno conocido como el Reino de Dios: ‘’El séptimo ángel tocó la trompeta, y
hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y
de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos’’ (Apocalipsis 11:15).
La biblia nos dice claramente cuál es el propósito de Dios para la humanidad. Por lo tanto, veamos
algunos problemas que el Reino de Dios eliminará:
1.No habrá más hambre: “La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro” (Salmos 67:6).
2.No habrá más enfermedades: ‘’No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será
perdonada la iniquidad” (Isaías 33:24).
3.No habrá más muerte: ‘’Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá
más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron’’ (Apocalipsis 21:4).
En la biblia, Dios promete: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente. Y vivirá tranquilo, sin temor
del mal” (Proverbios 1:33).
Una mujer de Australia llamada Margaret perdió casi todo lo que tenía cuando un ciclón destruyó su
casa, pero, en lugar de desesperarse, aprendió una lección muy valiosa: que las cosas materiales son
temporales, después del desastre ella se concentró más que nunca en las cosas que realmente valen la
pena: su familia y amigos, su relación con Dios y la esperanza que da la biblia: ‘’Acercaos a Dios, y él se
acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros
corazones’’ (Santiago 4:8), por lo tanto siempre confiemos y recordemos que con el todo es posible, y
que el es nuestro Dios, nuestra fiel esperanza.
CAPITULO 9
A nivel personal, considero que sobre las cosas que la gente no entiende cuando una persona se
convierte al cristianismo es debido a que deja de hacer cosas que antes hacía, y luego dicen o generan
algún tipo de reacción tales como por ejemplo: ‘’ya no es el mismo, ahora ya no toma, no baila, no dice
malas palabras, ni bromea conmigo..’’, en fin, la lista es mucho más larga y variada pero todo esto tiene
una muy buena explicación, pues si leemos la Palabra de Dios encontraremos muchas respuestas a esas
dudas y preguntas que rondan en nuestras mentes muchas veces.
Debemos entonces empezar diciendo lo siguiente: ‘’cuando una persona, familiar, amigo, amiga o
cualquiera que se convierte al cristianismo es porque ha recibido a Cristo como su salvador y se ha
arrepentido genuina y sinceramente de todos sus pecados: “De modo que si alguno está en Cristo,
nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17).
Esto es lo primero que hay que entender, ya que quien se convierte al cristianismo es una criatura
nueva, por tanto es imposible mirar atrás, recordar y hacer las cosas del pasado, todo ello aunque
cometamos muchos errores, pues la palabra de Dios es clara en este sentido: ‘’he aquí todas las cosas
son hechas nuevas’’, por eso dicha persona no puede actuar, ni ser el mismo de antes, o al menos tratar
de no hacerlo ni actuar de ese modo, pues eso sería totalmente ilógico ¿no es así?.
El otro aspecto es que hay que abandonar muchas cosas, no porque “la religión” lo dice, no, esa no es la
respuesta, sino porque ‘’no le agradan a Dios’’, ¿o acaso tú haces las cosas que no le agradan a tu padre,
madre, familiares, amigos, etc?.
“Haced morir, pues lo terrenal en vosotros: la fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos
deseos y avaricia que es idolatría, cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de
desobediencia” (Colosenses 3:5-6).
Este versículo es otra explicación más a esa duda, cuando se es cristiano hay que leer la palabra de Dios,
pues ella es como un manual de vida para quien la lee, es como comprar un teléfono donde de uno u
otro modo hay que leer el manual para ver cómo funciona.
Recuerda que Jesús dice que el es el camino, la verdad y la vida y precisamente este manua, la palabra
de Dios te enseña cómo vivir una vida plena, en paz, en obediencia y te enseña cuál es el propósito y el
plan que Dios como creador, tiene para ti. Entonces, cuando se es una nueva criatura en Cristo hay que
dejar morir al viejo hombre, para que el nuevo salga a la luz y asi hacer retroceder a las tinieblas.
Todas las cosas que menciona el libro de Colosenses son algunas de las cuales hay que abandonar o
hacerlas morir, pues ellas hacen parte del viejo hombre y lo que Dios quiere en su plan y voluntad
perfecta para ti no es eso, lo que el quiere es hacer cosas nuevas en ti y que, a través de tu testimonio,
muchas personas le conozcan y vean que eres un milagro andante, pues ya no dices vulgaridades, eres
mejor hijo, mejor padre, mejor hija, mejor madre, en fin todo un modelo a seguir, sin ser perfecto o
perfecta claramente, sino buscando mejorar todo a través de Dios, eso y mucho más quiere Dios para ti,
el quiere ponerte de ejemplo delante de las naciones para que vean que sí se puede y así como lo hizo
contigo, también lo puede hacer con alguien más.
Por lo tanto, la vida del cristiano no es fácil, ya que uno se enfrenta a pruebas, a tentaciones, a
circunstancias adversas que ponen a prueba nuestra fe y nuestro caminar con Dios, no obstante todas
esas cosas Dios las permite para forjar en nosotros un nuevo carácter, no te dejes amedrentar por el
enemigo, él quiere destruir la obra que Dios ha empezó contigo, y recuerda que cada prueba por la que
atraviesas trae consigo un objetivo y esa es la meta que debes mirar, a la que debes enfocarte y
preguntarte para qué Dios me está poniendo esta prueba y no renegar ni reclamar a Dios, pues en Dios
hay propósitos y los propósitos responden a un para qué y no a un por qué.
Debemos pues morir al viejo hombre y todas sus cosas viciadas, es decir que hay que caminar en
obediencia: “cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Colosenses 3:6).
Para aquellos que obedientemente siguen al Señor hay un gran premio y ese es la vida eterna, y también
con ello vendrán las bendiciones, esas que sin lugar a dudas te perseguirán, sin confundir las
‘’bendiciones’’ con nuestra ‘’prosperidad’’ o ‘’nuestra voluntad’’ evidentemente.
El Apóstol Pedro afirmó que era mejor agradar a Dios antes que a los hombres, y recuerda también de
que no hay ninguna razón para creer que tienes esperanza sino solo en Dios: “no améis al mundo, ni las
cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15)
Recuerda el día en que viniste a Cristo, lo hiciste porque sabías que este mundo no tenía nada que
ofrecer, supiste que tu pecado te estaba destruyendo y le conociste como un glorioso salvador, le
apreciaste como el tesoro de gran precio porque el Espíritu Santo abrió tus ojos a la realidad del
evangelio y lo deseaste y te arrepentiste de tu maldad y le seguiste.
En tu antiguo estilo de vida no hay nada que atesorar, ese viejo hombre era irreparable, no necesita ser
reformado, necesita morir, si eres una nueva criatura, vive como una nueva criatura en justicia y
santidad de la verdad que es Jesucristo y el amor que es Dios.
Mira lo que Dios ha hecho al sacarte del foso y alégrate en tu salvador, arrepiéntete de vivir en tibieza,
mira la determinación de Cristo que fue a la cruz por amor a ti, para salvarte: “Porque el amor de Cristo
nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió,
para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios
5:14–15)
Esto es lo que Dice Dios, es lo que Cristo enseña a los que ha salvado.
Y si lo estas procurando, animo sigue corriendo y perseverando hasta que veas al Señor en gloria y le
escuches decir: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el
gozo de tu señor” (Mateo 25:23).
En el corazón del nuevo hombre está la ley del Espíritu de vida, esta ley es la que ha destruido el pecado
y a la muerte de nuestras vidas, y nos hace una nueva criatura en Cristo, ya no inclinadas al pecado sino
a la justicia de Dios en la medida que andemos en el Espíritu, y asi los frutos del Espíritu puedan ser
notorios y evidentes en nosotros.
La palabra de Dios unida al Espíritu Santo alinea nuestros pensamientos a la voluntad de Dios, por lo
cual cambia tu forma de pensar y cambiará tu forma de vivir, ya que si estamos en Cristo no debemos
permitir que el mundo en que vivimos afecte nuestra mente y nuestros actos, y sobre todo nuestro
propósito de parte de Dios en cada uno de nosotros.
El enemigo de nuestra alma siempre buscará tentarnos en todas nuestras debilidades, pero está en
nosotros revestirnos de Dios y crear fortalezas en nuestra mente con la palabra de Dios para resistir al
enemigo y las tentaciones, sometiendo todos nuestros pensamientos a la obediencia de Cristo: ‘’Pues
aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez
que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a
Cristo’’ (2 Corintios 10:3-5).
Dios nos ha dado libre albedrío, nos ha dado derecho y responsabilidad para poder escoger andar en la
carne y en los caminos del mundo o andar en el Espíritu bajo la guía y la voluntad de Dios, es decir que
cada uno de nosotros elige a quién servir, y esos serán los frutos y el efecto que se reflejara en nuestras
vidas.
Muchas veces el hombre dice “la carne es débil” y sucumbe a los deseos de Satanás cayendo ante
cualquier tentación dándole libertad a la carne, pero si es un hijo o una hija de Dios, llena del Espíritu
Santo, piensa y actúa conforme a la palabra de Dios, piensa y actúa conforme a la palabra que está en su
corazón y se aparta de todo pecado, por lo que aunque se falle o cometa errores pecados, tiene claro
que el propósito principal de su vida es el de agradar y obedecer a Dios en todo momento.
Allí actúa: la voluntad perfecta de Dios, el conocimiento de la palabra de Dios, el Espíritu Santo, el temor
y obediencia a Dios.
Con estas armas, todo hijo e hija de Dios debe poder vencer cada día al pecado y a las tentaciones
permitiendo que el Espíritu Santo santifique su vida creando una nueva vida en la que las vestiduras con
las que fue revestida serán blancas y resplandecientes hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo: ‘’para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí
mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y
sin mancha (Efesios 5:26-27).
En otras palabras, no más amargura, enfado, miedo, debilidad habitual, sino que viva el cambio operado
como nueva criatura que hoy somos en Jesucristo.
Esta es la vestidura cuando Cristo viene a nosotros, nos viste con vestiduras de lujo y de gran precio, es
decir la del nuevo hombre, solamente por servir y obedecer al Señor.
De esta forma ha quedado renovado todo, no hay diferencia, todo es igualdad de todos los creyentes en
Cristo Jesús.
¡Qué belleza de vestido! Traje precioso como elegidos de Dios. No importa quién sea usted, querido
amigo o amiga, usted es un elegido de Dios y escogido por el en el momento que acepta a Cristo y se
arrepiente de sus pecados de forma genuina.
Solo nos resta reconocerlo y decir: ‘’señor Jesús, no merezco nada de esto, solamente por tu gracia y tu
entrañable misericordia, en resumen, todo lo dicho puede ser expresado y entendido como la vida
antigua y la vida nueva en Dios.
CAPITULO 10