EL ACCESO A LA POESÍA COMO
UNA TECNOLOGÍA DE LA ATENCIÓN.
LA PALABRA POÉTICA EN LAS AULAS.
Laura Escudero Tobler
Plan nacional
de lecturas
Presidente
Dr. Alberto Fernández EL ACCESO A LA POESÍA
Vicepresidenta COMO UNA TECNOLOGÍA DE LA ATENCIÓN.
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
LA PALABRA POÉTICA EN LAS AULAS.
Jefe de Gabinete de Ministros
Dr. Juan Luis Manzur
Laura Escudero Tobler
Conferencia compartida en el
Ministro de Educación Encuentro Federal de Referentes de
Lic. Jaime Perczyk Planes de Lecturas, 24 de noviembre de 2022,
Unidad Gabinete de Asesores Palacio Sarmiento.
Prof. Daniel José Pico
Secretaria de Educación
Dra. Silvina Gvirtz
Subsecretario de Educación Social y Cultural “No tenía a nadie que me ayuda-
Lic. Alejandro Horacio Garay
ra, pero T. S. Eliot me ayudó.
Coordinadora del Plan Nacional de Lecturas
Natalia Porta López
Por eso cuando la gente dice que
la poesía es un lujo, o una opción,
o para las clases medias cultas, o
Equipo Plan Nacional Lecturas:
que no se debería leer en el colegio
Diseño y diagramación: Elizabeth Sánchez
Gestión de derechos: Verónica Varela porque es irrelevante, o cualquiera de esas
Corrección y asistencia editorial: María Aranguren extrañas tonterías que se dicen sobre la poesía y el lugar
q1ue ocupa en nuestras vidas, sospecho que a la gente que
las dice le ha ido bastante bien. Una vida dura necesita dura
necesita de un lenguale duro, y eso es la poesía. Eso es lo
que ofrece la literatura: un idioma suficientemente podero-
so para contar cómo son las cosas.
No es un lugar donde esconderse. Es un lugar donde en-
contrar.”
Por qué ser feliz cuando puedes ser normal
Jeanette Winterson
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La vida de las palabras o cómo cazar insectos
1. ¿Qué es una palabra?
Una palabra es un sonido en el aire que sale de un cuerpo
con ánimo de pescar una micromolécula de mundo y en el
momento en que la capturó, esa micromolécula de mundo
cambió y lo que la palabra nombra, es otra cosa.
La permanencia es una idea fuerte para el pensamiento
occidental. Nos encanta creer que las cosas quedan fijas en
el tiempo. Colgamos palabras de la soga con un broche a
cada lado para que no se vuelen. Es buen negocio, la real
academia española cobra peaje por usarlas.
Cuando era chica y vivía cerca del monte me gustaba deza que propicia la vida, que si la agarraba desde abajo, por
cazar mariposas. Quería aprender algo del sigilo y algo de la el cuerpo, la tendría por un segundo o menos, un instante y a
vida y su fragilidad. Amaba entrar en los yuyales, esperaba volar otra vez, libre de mí y de mi curiosidad.
el momento en que una mariposa se acercaba a una planta De mi ánimo predador.
para atenazar con patitas como estambres el corazón de una
flor que no era tan distinta de la mariposa, los pétalos tenían Amaba a las mariposas, las quería tocar para volverme
la misma vocación aérea que las alas solo que se movían a un poco así, liviana, un poco luz.
otra velocidad. Con distintas secuencias rítmicas. Los mo- Es el riesgo del amor, de la vida, de la curiosidad, del cuer-
vimientos de los pétalos eran imperceptibles. La mariposa, po y de su eros.Que todo el tiempo cambia. Lo que hacía
entonces, bajaba la frecuencia, abría y cerraba las alas más tenía consecuencias sobre lo que me rodeaba. Es algo que
lentamente cada vez, se acompasaba a la respiración de la nunca termino de aprender y es algo que me importa y sé
planta, se hacía parte de ella. También yo tenía que entrar en que las condiciones se actualizan todo el tiempo, que hay un
ese ritmo, en esa respiración, en esa relación con la sombra equilibrio provisorio que una vez que pesqué, cambió. Y así,
y con la luz para atraparla. Me entrené en el arte de esperar, la vida, a lo mejor consiste en refrenar el propio impulso de
entendí que si le tocaba las alas un polvo brillante quedaba destrucción sobre lo demás. Y así el lazo con lo demás abre
adherido a la punta de los dedos de mi mano y la mariposa paso a la vida y a la muerte como una posibilidad. Lo demás
perdía equilibrio, se volvía torpe, no podía volar. Supe que esa es parte de mí y yo soy parte de lo demás: no hace falta que
vida de insecto quedaba ligada a mi vida. Supe que la muerte te preguntes por quién doblan las campanas, doblan por vos,
era una posibilidad. Aprendí que hay una técnica de la delica- citaba hace poco un amigo a Hemingway.
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suyas, las toma prestadas, toma un poco de vida de esas
vidas, las deja trabajar con soltura y margen de maniobra en
su medio: el aire.
En el papel, en la pantalla, queda la marca leve de patitas
para acomodar, mover, cambiar, articular, probar combina-
ciones y equilibrio y que —en algún momento que nunca se
sabe— se revele la forma secreta de un texto escrito vaya
a saber cuándo. Escribimos algo que ya fue escrito en otra
parte, no es nuestro.
Nadie es dueño de las palabras, aunque a veces te hagan
creer que hay que pedir permiso para entrar. Las palabras
tampoco te piden permiso cuando te tocan. Cuando viene
una es seguro que vienen más y te pueden arrastrar hasta lu-
gares que no sabías que tenías. De modo que esas arquitec-
turas multiformes y de materias que imaginamos estables
son móviles, algo trasvasa siempre.
Nadie es dueño de los pensamientos, aunque a veces
por pereza resulte más fácil decirle a alguien qué pensar y
para qué en vez de hacerle un espacio para que pueda recibir
Las palabras no son nada si no conectan con otras pala- con sigilo la visita de una buena idea.
bras. Si algo no trasvasa de unas a otras, si no entran en el Las palabras y los pensamientos se atraen, germinan y
ritmo de la vida, de la respiración de un cuerpo que las atrapa engendran palabras y pensamientos: controlá tu plaga, decía
con delicadeza. Si las dejamos fijas se vuelven torpes, dejan otra amiga en un poema. Todo no se puede y la materia su-
de decir algo a alguien, incluso a una misma. Las palabras mamente evanescente de la que están hechas unas y otros
hacen una comunidad viva que relampaguea y se mueve, necesita espacio. El silencio les da ocasión de belleza y flo-
trae y lleva, hace y deshace figuras, formas, arquitecturas. recimiento. Necesitan conectar con su espíritu salvaje, que
Las palabras como los insectos requieren una tecnolo- es como decir que necesitan de lo indomable para soltar ese
gía de la delicadeza, conviene apresarlas y soltarlas antes perfume que te impregna hasta el tuétano y te deja colgada,
de quitarles ese polvo vital que les da el peso y la consisten- en estado de gracia, porque cada forma es única y distinta,
cia justa para moverse. Esa tecnología se llama escribir. Las porque no son nomenclaturas de un catálogo en serie, des-
palabras existen antes de que una persona escriba, no son articulado, inerte.
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Lo que te captura puede ser un evento imprevisto.
Hace unos meses tuve que ir a la librería de Eduvin en
Córdoba a buscar ejemplares de un libro mío. Es preciosa,
pero sin ese motivo no hubiera ido. Queda lejos de mi casa,
lejos del circuito de las otras librerías que me gustan. Cuan-
do llegué me atendió un librero muy joven, charlamos, miré,
levanté un libro. Me dijo que no lo había leído pero que otro
libro de esa autora le había encantado. No era novela, no era
poesía. Igual lo compré. Después supe que era algo de fi-
losofía de la ciencia pero incluso no estoy segura de poder
encerrarlo en ninguna categoría y justamente creo que eso
es lo que me encantó, el libro se llama Habitar como pájaro y
es de la autora belga Vinciane Despret. Lo leí, fue un hallazgo
feliz. Lo cuento porque hay algo de cómo alguien se encuen-
tra con un libro que es del orden de la contingencia. Atendés
una conversación, la recomendación a veces es un desvío
y hacés lugar a lo que no esperabas. El libro se cruza en tu
vida, brilla como insecto en el yuyal.
Lo que quiero decir es: la contingencia importa.
Atender de los libros el contexto. Cómo llegan, dónde,
Y es un imprevisto. cuándo. Como ese día en la librería, sin saber nada del li-
Habitar como pájaro es sobre la poética de la atención y brero, de su vida y, sin embargo, muchas cosas hablaron.
no podría nombrarse mejor la manera en que a veces llega La manera en que estaba sentado, el tono de voz jovial, la
un libro a un lector. La poética de la atención recibe con cor- mirada, la postura del cuerpo, el entusiasmo genuino sobre
tesía las más ínfimas singularidades. El mundo está lleno de su descubrimiento de una autora.
excepciones y esa disponibilidad a agudizar la percepción Leer es también reconocer la manera en que otros seres
para salir de los lugares comunes, tomar el riesgo de no sa- son portadores de atenciones.
ber por qué algo te habla, te concierne, es un plano muy ol-
vidado cuando se habla de lectura. Un plano que podríamos De eso trata el libro de Despret. Entrar en una relación
llamar intuición o poética de la atención. con la lengua que incluye lo que hay además de la lengua.
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Bernie Krause, compositor y especialista en bioacústica, delicadeza que nos invita a ser oportuno en las maneras de
registró en la década de los 60, paisajes sonoros para enten- invitar a concertar intercambios sonoros. A lo mejor la litera-
der cómo los animales componen juntos y cómo componen tura sea un mismo largo canto que recibe nuevos timbres y
con lo que los rodea, el viento, el agua, los otros organis- sonidos y hay espacio para que alguien entre y salga atento
mos, los movimientos de la vegetación; cómo esos animales a la forma de esa comunidad musical.
crean silencios que van a construir el acorde, cómo reparten
Yo creo que la literatura es una conversación, que nadie
frecuencias; cómo se conciertan.
necesita permiso para entrar, aunque es recomendable aten-
Como el poema de Franco Rivero: der la manera en que se potencia el sonido propio después
de ser afectado por los otros sonidos que componen la co-
Pulso
lectividad de lectura y escritura. Pescá el registro oportuno
la armonía es escuchar que un grillo para enlazarte a la urdimbre, afiná o desafiná en tus térmi-
no se superpone a un sapo nos a cuenta y riego.
ni a una rana Cuando leés entrás en una relación con el tiempo que es
muy diferente del tiempo lineal. Es un tiempo que profundiza
y uno entiende la atención. Se detiene a voluntad del lector. Encontrás tu
sin dificultad ritmo y también te acompasás a la música que te propone el
libro, a su velocidad.
sapo
Como la mariposa en la planta.
rana
El momento en el que apareció el lenguaje que hablamos
grillo
los humanos se inventó el pasado y el pasado engendró el
futuro. El futuro está hecho de ilusión. Ilusión de control. De
Bernie Krause registró cada frecuencia sonora en espec- anticipación y previsión. Es una ilusión que nos alivia, cree-
togramas: los insectos ocupan bandas específicas, mientras mos que entendemos como sigue la cosa.
que pájaros, mamíferos, anfibios y reptiles, adoptan otras,
atentos a no yuxtaponerse ni taparse mutuamente. Dice, ¿Entendemos?
Despret, los miembros de la comunidad acústica vocalizan
en afinidad. Cada territorio se define por la musicalidad so- Laura Escudero
Ministerio de Educación de la Nación
cial. Buenos Aires, diciembre 2022
A lo mejor componemos con palabras algo que necesita
articular escucha con lo otro, a lo mejor si escribir es poner
la lengua en silencio, eso sea parte de una tecnología de la
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Laura Escudero Tobler
Córdoba, Argentina. Escritora. Se especializó en el
campo de la literatura para niños a partir de su trabajo en
CEDILIJ, Centro de Investigación y Difusión de Literatura
Infantil y Juvenil. Master en Promoción de la Lectura de la
Universidad de Castilla La Mancha (CEPLI), es formadora
de formadores en su provincia. Con su obra literaria ganó
dos veces el premio Barco de Vapor en Argentina y el Pre-
mio Hispanoamericano de poesía para niños en México.
Para seguir leyendo a Laura Escudero Tobler reco-
mendamos, entre otras, algunas de sus obras:
Ema y el silencio (Poesía para niños)
El camino de la luna (Cuento de amor para niños)
Encuentro con Flo (Novela para adolescentes)
Los parientes impostores (Novela para adolescentes)
La noche de las cosas (Novela para adultos)
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