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Requisitos de Validez Del Acto Juridico

Este documento describe los requisitos de validez de los actos jurídicos según el Código Civil peruano. Explica que un acto jurídico requiere una manifestación de voluntad, capacidad, objeto lícito y forma legal. Describe la manifestación expresa y tácita de la voluntad, y distingue entre capacidad de goce y de ejercicio. Finalmente, analiza los supuestos en que un acto jurídico puede ser nulo o anulable.

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Requisitos de Validez Del Acto Juridico

Este documento describe los requisitos de validez de los actos jurídicos según el Código Civil peruano. Explica que un acto jurídico requiere una manifestación de voluntad, capacidad, objeto lícito y forma legal. Describe la manifestación expresa y tácita de la voluntad, y distingue entre capacidad de goce y de ejercicio. Finalmente, analiza los supuestos en que un acto jurídico puede ser nulo o anulable.

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UNIVERSIDAD DE HUANUCO

E.A.P. DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS


FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

TRABAJO DE EXPOSICION
REQUISITOS DE VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO
DOCENTE
SOTO PEREZ, HERNI

ASIGNATURA
DERECHO CIVIL

ALUMNA
SABOYA VALDIVIA, CAMILA
INDICE
INTRODUCCIÓN 3
ACTO JURÍDICO 4
REQUISITOS DE VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO 4
ELEMENTOS ESENCIALES DE VALIDEZ DE LOS ACTOS JURÍDICOS 15
NULIDAD DE LOS ACTOS JURÍDICOS 16
CONCLUSIONES 18
BIBLIOGRAFÍA 18
DEDICATORIA

El presente trabajo investigado lo dedico principalmente a Dios, por


ser el inspirador y darme fuerza para continuar en este proceso de
obtener uno de los anhelos más deseados.
A mis padres, por su amor, trabajo y sacrificio en todos estos años,
gracias a ustedes he logrado llegar hasta aquí y convertirme en lo que
soy. Ha sido el orgullo y el privilegio de ser su hija, son los mejores
padres. A mis hermanas por estar siempre presentes
acompañándome y por el apoyo moral, que me brindaron a lo largo de
esta etapa de mi vida.
AGRADECIMIENTO

Agradezco a Dios por bendecirme la vida, por guiarme a lo largo de mi


existencia, ser el apoyo y fortaleza en aquellos momentos de dificultad
y de debilidad.
INTRODUCCIÓN

El presente trabajo del curso de derecho civil – acto jurídico, enmarca un


conocimiento amplio del derecho y todas las teorías jurídicas, en que nos va a
servir de base ayudándonos a guardar una estrecha relación con la actualidad. En
el derecho civil es indispensable e importante conocer el desarrollo de las
instituciones jurídicas en derecho romano a fin de entender los códigos civiles
vigentes; dentro de ellos tenemos en cuenta como tema importante el acto
jurídico; que es la manifestación de voluntad y está encaminada a conseguir una
consecuencia de derecho, que puede ser crear, modificar, regular o extinguir una
relación jurídica.
Es importante distinguir que, en la validez del acto jurídico, se requiere que cumpla
ciertos requisitos como: La manifestación de voluntad expresa y tacita, capacidad
de goce y de ejercicio. Asimismo, es necesario tener en cuenta el objeto del acto
jurídico.
Finalmente, el acto jurídico, es más humano, voluntario, lícito que tiene como fin
producir consecuencias jurídicas; y es base de la validez del acto jurídico.
ACTO JURÍDICO

Manifestación de la voluntad, que se hace con la intención de producir


consecuencias de derecho, las cuales son reconocidas por el ordenamiento
jurídico.

REQUISITOS DE VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO

El acto jurídico ha sido definido, por el Art. 140 del Código Civil, como la
manifestación de voluntad destinada a crear, modificar, regular o extinguir
relaciones jurídicas y requiere, para su validez, de agente capaz, objeto física y
jurídicamente posible, fin lícito y la observancia de la forma pre escrita bajo
sanción de nulidad.
Se infiere que sus requisitos de validez no solo por estar referidos en el Artículo
140 son el manifiesto de voluntad, la capacidad, el objeto, la finalidad y la forma.
LA MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD:
La voluntad constituye la esencia misma del acto jurídico solo por la manifestación
el sujeto la hace conocer. La conjunción de la voluntad y su manifestación es el
resultado de un proceso que va de subjetivo a lo objetivo de la voluntad interna o
real a la voluntad manifestad.
Es la exteriorización de a voluntad real o interna (que ha sido formado con
discernimiento, intensión y libertad) a través de las diferentes formas de expresión.
FORMAS DE LA MANIFESTACIÓN DE VOLUNTAD:
La doctrina es unánime en cuanto a cualquier medio de expresión de la voluntad
es eficaz, salvo que la ley prescriba una forma, donde la manifestación que es el
medio de objetivizar la voluntad requiere, tan solo, de un modo idóneo. Coviello,
señala que la voluntad, para tener efectos jurídicos, debe manifestarse
convenientemente en formas sensibles.
En el código de 1936, en su Artículo 1076, reconoció como medios de
manifestaciones de la voluntad: la expresa a la que llamó positivo, la tácita; la
ejecución de un hecho material que venía a ser un modo de expresión positiva,
según OLAECHEA presumida por la ley. El código de 1984, en su Artículo 141,
sólo reconoce la expresa y la tácita; y ha eliminado la voluntad presunta por la ley.
a). MANIFESTACIÓN EXPRESA:
Es expresa cuando cuándo los medios empleados por el sujeto tienen por finalidad
directa e inmediata dar a conocer la voluntad interna. Tales medios pueden ser
el lenguaje hablado o escrito y el mímico.
La manifestación expresa por medio del lenguaje escrito se da a través de lo que
escribe a puño y letra el propio interesado o de lo que escribe otro por cuenta o
encargo suyo y además cuándo se emplea una máquina de escribir
una imprenta u otros medios mecánicos o electrónicos, si el acto receptorio reciba
la voluntad que se manifiesta, si el acto es recepticio.
El código civil del Art. 141 establece que la manifestación de voluntad es expresa
"cuando se formula oralmente, por escrito, o por cualquier otro medio directo ".
b) MANIFESTACIÓN TÁCITA:
Es tácita cuando no está dirigida directamente a dar a conocer la voluntad interna;
ésta se deduce de ciertas actitudes o comportamientos. Las actitudes y los
comportamientos es lo que la doctrina reconoce como facta concludentia, hecho
concluyente, los cuales deben permitir una presunción de la voluntad de quién lo
realiza.
Partiendo de la idea de que la manifestación tácita superpone actitudes o
comportamientos que hagan inducible de quién lo realiza, nosotros consideramos
que la ejecución de un hecho material, constituye un modo de manifestación tacita
pues implica una facta concludentia. Por ello, y por la terminología empleada, así
como por la adopción de una noción acorde con la doctrina dominante, el Código
vigente del Art. 141 que la manifestación de voluntad es tácita "cuando la voluntad
se infiere indubitablemente de una actitud o de circunstancias de comportamiento
que revela su existencia”.
DISTINCIÓN ENTRE LA MANIFESTACIÓN EXPRESA Y TÁCÍTA:
Estima que la manifestación es expresa cuando los medios utilizados tienen por
finalidad directa e inmediata exteriorizar la voluntad y que es tácita , cuando
la conducta exterior de la persona tiene una finalidad distinta y solo indirectamente
sirve para basar la existencia de un querer dado, significa abstenerse de dar un
criterio seguro de distinción para la extrema dificultad de distinguir.
SUSTANTIVIDAD DE LA MANIFESTACIÓN DE VOLUNTAD:
Desde el momento que se desarrolla su poder vinculante. Para dilucidar es
necesario plantear desde la perspectiva de la manifestación de voluntad
encaminada a la formación de un acto jurídico sea bilateral o unilateral
En la doctrina clásica , engarzada con el derecho ROMANO, según PUIG PEÑA,
menciona que el declarante sólo quedaba vinculante hasta la concurrencia de la
voluntad de persona a la que iba dirigida la declaración .No se concebía otra
declaración de voluntad que la que tenía el carácter de RECEPTICIA .Pero este
criterio fue revisado por la doctrina moderna, particularmente la alemana,
llegándose a la concepción de la obligación generada por la voluntad unilateral.
ENNECERUS, señala que la declaración, antes de su consumación , o sea , antes
de haber llegado al destinatario , no tenía aun una existencia sustantiva , pues no
tenía más soporte que la voluntad del declarante, caducaba sin antes de
consumarse ,esto antes de ser recibida el declarante fallecía o perdía su
capacidad .Pero según el tratadista Alemán , con la doctrina contenida en el
código de su país carece de importancia que el declarante muera o se haga
incapaz después emitida la declaración pero que se haya desprendido de ella ;por
ejemplo; si se trata de una carta cuando ya la ha depositado en la oficina postal o
se ha entregado al mensajero. Tratándose de la declaración no recepticia la
emisión y la eficacia coincidirán casi siempre, aunque también cabe hacer una
diferencia temporal, así una promesa publica solo es eficaz a partir de su
publicación; se le considera emitida con el envió del anuncio, y por tanto se hace
eficaz en virtud de la publicación, aunque el prominente fallezca o pierde su
capacidad.
El artículo. 219 señala que el acto es nulo ( sin validez e inexistente ) cuando falta
la manifestación de voluntad de la gente; cuando se haya practicado por persona
absolutamente incapaz, salvo que se trate de contratos relacionados con las
necesidades ordinarias de su vida diaria; cuando su objeto sea físicamente
jurídicamente sea indeterminable ; cuando su fin es ilícito; cuando adolezca
de simulación absoluta; cuando no revista la forma pre-escrita bajo sanción de
nulidad ; cuando la ley lo declare nulo ; y en el caso de Art. V del título preliminar ,
salvo que la ley establezca sanción diversa . El Art. 221 indica que el acto es
anulable por incapacidad relativa por la gente de vicio resultante de error,
dolo, violencia o intimidación; por simulación cuando el acto real que lo contiene
perjudica el derecho de tercero; y cuando la ley lo declara anulable.
De la comparación entre la detención del acto jurídico y de las causales que lo
hacen nulo y anulable,
LA CAPACIDAD:
Es la aptitud que tiene el hombre para ser sujeto o por parte, por sí o por
representante legal, en las relaciones de Derecho; ya como titular de derecho o
facultades, ya cual obligado a una prestación o al cumplimiento de un deber.
Si bien la manifestación de voluntad es la esencia misma del acto jurídico, la sola
manifestación no es suficiente para darle eficacia y validez. Es necesario que la
manifestación emane de un sujeto capaz. La capacidad se constituye, por ello, en
un segundo requisito de validez.
La capacidad está referida tanto a la persona natural como a la persona jurídica y
abarca tanto la capacidad de goce como la de ejercicio. Pero antes de centrar el
tema es conveniente dejar establecidos algunos conceptos generales.

EL SUJETO DE DERECHO:
Sujeto de Derecho: Es todo ente (existente o inexistente) capaz de establecer
relaciones jurídicas: patrimoniales, extra patrimoniales, o mixtas.
En razón de que en relación al ser humano se ha estructurado y desarrollado la
idea del sujeto de derecho, la doctrina jurídica ha aplicado a ambos, al ser humano
y al sujeto de derecho, la sola denominación de persona. Atendiendo a la clásica
definición de Boecio persona es una "sustancia indivisible de naturaleza racional"
sólo el ser humano sería persona, por su unión consustancial de espíritu y cuerpo,
cuya vida indivisible comienza al separarse del vientre materno y se extingue
con la muerte, que segrega el espíritu de la materia.
Pero la aspiración de varios individuos o personas naturales, de ligarse a intereses
que les son comunes y alcanzar finalidades que pueden trascender a su propia
existencia, ha conducido, por vía de abstracción y de síntesis, a que esta
pluralidad de personas puedan ser consideradas como una unidad. Así. Según
sostiene Coviello se llega al concepto de persona jurídica, en contraposición al de
persona física, que es uno cíe los conceptos más discutidos en la Teoría General
del Derecho.
Fernández Sessarego, que ha buscado exhaustivamente una noción genérica
sobre la persona, llevando su definición al Derecho Civil la precisa como "sujeto
capaz de derechos y obligaciones", es decir, sujeto de las relaciones jurídicas.
Así, pues, en el Derecho, persona no es sólo el ser humano: lo es, además, ese
ente abstracto que se ha venido a llamar persona jurídica, moral, social o
colectiva, y a la que se considera como una realidad viviente y actuante en el
mundo jurídico. Resulta, entonces, que el universo jurídico está poblado por
infinidad de sujetos, humanos o no, que gozan de personalidad jurídica y que los
hace sujetos capaces de adquirir derechos y contraer obligaciones.

PERSONALIDAD Y CAPACIDAD:
La noción de la personalidad jurídica es indesligable de la de sujeto de derecho y
lo es también, de la de capacidad. El sujeto de derecho persona natural o jurídica
tiene personalidad y por ende, capacidad.
La doctrina es profusa en cuanto a la idea de la personalidad, pero existe
consenso en cuanto a conceptuarla en relación a la capacidad. Como se sabe, se
distinguen dos grados de capacidad: la llamada capacidad de goce o jurídica y la
capacidad de ejercicio o de hecho; la primera, es la aptitud para ser titular de
derechos y, la segunda, es la posibilidad de ejercer, por sí mismo, tales derechos.
Es a la primera a la que se vincula el concepto de personalidad.
Entendiendo, entonces, la personalidad como la aptitud para ser titular de
derechos y de obligaciones, y en esto radica la sinonimia conceptual con la
capacidad de goce, nosotros estamos con la posición doctrinal que, vinculando
ambos conceptos, los distingue. La personalidad es la aptitud para ser sujeto de
derecho: la capacidad de goce es la medida de la personalidad pues, como
veremos más adelante, existen incapacidades relativas de goce.
El tema de la personalidad corresponde al Derecho Civil, tanto en lo que se refiere
a la persona natural como a la jurídica.
En lo que atañe a la persona natural, es el hecho del nacimiento el que determina
su personalidad. Así lo consagró el Código del 36 en Art. 1, agregando que al que
estaba por nacer se le reputaba nacido para todo lo que le favoreciera, a condición
de que naciera vivo. De este modo no sólo el sujeto separado del vientre materno
tiene personalidad y, por ende, capacidad de goce, sino también el que, habiendo
sido concebido, está por nacer. Y según el Art. 6, la muerte da fin a la
personalidad.
La Constitución Política vigente desde el 28 de julio de 1980, ha consagrado,
como Derecho Fundamental de la Persona, el derecho de la vida, recogiendo la
presunción de considerar nacido al que está por nacer para todo lo que le favorece
en el inc. 1 del Art. 2, y sin condicionar al hecho de que el nasciturus nazca vivo;
como lo requería el Código del 36.
El nuevo Código Civil ha reiterado el mismo principio, pero lo hace en términos
más precisos y explícitos, como son los del Art. I: "La persona humana es sujeto
de derecho desde su nacimiento. La vida humana comienza con la concepción. El
concebido es sujeto de derecho para todo cuanto le favorece. La atribución de
derechos patrimoniales está condicionada a que nazca vivo". Y, como lo advierte
Fernández Sessarego, su ponente, la redacción pretende superar las dificultades
teóricas que planteaba el uso de la palabra "personalidad" que utilizaba el Código
del 36 al sustituirla por la expresión "persona humana", que es más cabal, ya que
pone de manifiesto la equivalencia entre el vocablo "persona", como uno de los
términos de-la relación jurídica, y el concepto "sujeto del derecho''. Pero, como
puede apreciarse, si bien se señala la concepción como comienzo de la vida
humana, se plantearía un desbordamiento del texto constitucional, que recortó la
condición del nacer vivo que estableció el Código del 36. En nuestra opinión no
hay desbordamiento y, en todo caso, se ha aclarado el texto constitucional en
cuanto a que la condición de nacer vivo es tan sólo para la atribución de derechos
patrimoniales.
El Art. 61, en buena concordancia, señala que la muerte pone fin a la persona.
Tratándose de las personas jurídicas, al igual que en Código del 36, habría que
distinguir según sean de derecho público o de derecho privado. En las primeras,
su existencia jurídica emerge de la ley que las crea; en las segundas, de su
inscripción en el Registro respectivo. Es la doctrina que consagraron los Arts. 39,
40 y 41 del Código del 36 respecto de las personas jurídicas de derecho público y,
el Art. 42, respecto de las de derecho privado. El nuevo Código recoge la misma
doctrina en los Arts. 76 y 77, con la salvedad relativa a las personas jurídicas de
derecho privado en cuanto a que pueda haber disposición distinta de la ley. El fin
de la existencia y la extinción de la personalidad pueden producirse, según la
naturaleza de la respectiva persona jurídica, por las causas y con las formalidades
previstas en las disposiciones legales y estatutarias que las norman.
Es del caso hacer presente que el nuevo Código introduce una
importante innovación sobre la "asociación, fundación y comités no inscritos",
en torno a los cuales advierte Fernández Sessarego que esta regulación no
significa la creación de personas colectivas distintas a la asociación, fundación o
comités, sino simplemente resguarda fundamentalmente el interés de terceros y,
además reconocerlas una "determinada subjetividad jurídica autónoma".
CAPACIDAD DE GOCE Y CAPACIDAD DE EJERCICIO:
Según se ha dejado ya expresado, la capacidad se distingue en capacidad de
goce y capacidad de ejercicio. La primera denota la aptitud para ser titular de
derechos y obligaciones; la segunda, posibilidad de celebrar actos jurídicos por sí.
Capacidad de goce, jurídica o de derecho: Es aptitud o idoneidad para ser sujeto
de derechos subjetivos en general. No se conciben seres humanos que no estén
dotados de ella, pues es atributo inseparable de la persona humana. El ser
humano, por el hecho de serlo, tiene la capacidad jurídica; gozan de ella, el que
está por nacer y el nacido, aun cuando éste se encuentre en la minoría de edad,
sea un insano mental o esté sometido a interdicción. Pero ella misma no es un
derecho subjetivo; es el antecedente de los derechos subjetivos. Es una cualidad
jurídica que es inherente a la persona humana y, por ello, es un atributo general.
Sin embargo, no obstante ser un atributo inherente a la persona humana, en
relación a determinados derechos subjetivos, puede la persona estar privada de
ella. No es como señala Messineo que el ordenamiento jurídico pueda privar de la
capacidad jurídica o de goce de manera general al sujeto: sino que ello puede
ocurrir en relación a un determinado derecho y se dan, así, casos de incapacidad
de goce. Ocurre, por ejemplo, que por razones de edad el sujeto pueda estar
privado de la capacidad para contraer matrimonio o para adoptar: o, que por razón
de la nacionalidad no pueda adquirir derechos de propiedad sobre
determinados bienes. Ante los casos de incapacidad de goce, ni aún mediante la
representación se puede acceder a la titularidad de los derechos para los cuales
existe la incapacidad de goce o se exige una capacidad especial.
Tratándose de las personas naturales, la noción de la capacidad A. de goce está
contenida en el Art. 1 del Código, por las considerado- los que ya hemos dejado
expresadas (Supra No. 43). Las incapacidades de goce deben estar
expresamente establecidas en la norma legal.
Tratándose de las personas jurídicas que, como ya se ha indicado, tienen también
personalidad (Supra No. 43), su capacidad de goce se da con el inicio de su
existencia, ya sea que se trate de personas de derecho público o de derecho
privado, y está en función de su finalidad que, a las primeras se las asigna la ley,
y, a las segundas, su acto constitutivo. Pero ambas, además, están sometidas, en
cuanto su capacidad de goce, a la gran limitación que les impone el ser (entes
abstractos, como contraposición a las personas naturales, pues sólo pueden
adquirir y tener los derechos y contraer las obligaciones que no sean inherentes a
la condición de la persona humana, conforme al principio contenido en el Art. 43
del Código del 36 y que el nuevo Código no reitera, sin que ello pueda significar la
abrogación de este principio.
La capacidad de ejercicio, de hecho, o de obrar, en la expresión de Messineo. Es
la aptitud para adquirir y para ejercitar con la propia voluntad, o sea por sí solo,
derechos subjetivos, o de asumir, con la propia voluntad, o sea por sí solo,
obligaciones jurídicas, es decir, de celebrar actos jurídicos. Así, la capacidad de
ejercicio se diferencia de la capacidad de goce en cuanto considera a la persona
no en su cualidad jurídica para ser titular de derechos subjetivos, sino en cuanto
esté apta para ejercitar por sí sus derechos subjetivos. La capacidad de goce es
el presupuesto, el sustrato, de la de ejercicio.
Entendida, entonces, la capacidad de ejercicio como la facultad de celebrar. Por
sí. y también por otro, los actos jurídicos, su presupuesto necesario es el
discernimiento. Pero si bien el discernimiento es su cualidad constitutiva, como
señala A guiar, él solo no basta para adquirirla plenamente. Es necesario,
además, alcanzar la mayoría de edad, pues el Derecho presume que con ella el
sujeto -•alean/a su desarrollo psíquico y la madure/ intelectual.
En nuestro Derecho, a partir de la mixtificación del Art. 8 del [Código del 36.
Mediante el Decreto Ley No. 21994. de 15 de noviembre de 1977. La mayoría de
edad se alcanza a los 18 años y no ya a los 21. Así lo ha consagrado el Art. 65 de
la Constitución Política y lo reitera el Art. 42 del nuevo Código Civil.
Las personas naturales tienen, pues, la capacidad de ejercicio a partir de los 18
años de edad, pues antes de cumplirlos están en estado de incapacidad y ésta
será absoluta para los menores de 16 Años y relativa para los menores de 18
años pero mayores de 16, salvo que contraigan matrimonio u obtengan título que
los autorice oficialmente a ejercer una profesión u oficio. Así resulta de los Arts.
[42, 43, inc. 1, 44. inc. 1 y 46 del Código Civil.
Pero, no obstante, la mayoría de edad, existen otras causas de incapacidad de
ejercicio. Así, son causales de incapacidad absoluta la privación del discernimiento
por enfermedad mental y la imposibilidad de expresar la voluntad de manera
indubitable por causa de, | sordomudez, ciego sordez y ciego mudez, conforme al
Art. 43, incs. 2 y 3 del Código Civil, el cual no ha mantenido la ausencia como;
causal, como la contemplaba el Código del 36 en el inc. 4 de su Art. 9, sino que le
da un tratamiento especial. Son causales de incapacidad relativa, el retardo y
deterioro mental, la prodigalidad, la mala gestión, la ebriedad habitual, la
toxicomanía y la punición con; interdicción civil, conforme al Art. 44 del Código
vigente.
La capacidad de ejercicio no se da en las personas jurídicas, por ser entes
abstractos. Esta es opinión dominante en la doctrina.
Coviello sostiene que concedida al ente abstracto la capacidad de derecho (de
goce), se queda dentro de estos límites, porque la capacidad de obrar (de
ejercicio) presupone un organismo físico, Para esta capacidad concluye son
necesarios individuos que ordenen su lugar y en su nombre. Si la capacidad legal
(de ejercicio o de obrar) es, por definición según sostienen Ospina y Ospina la
aptitud para celebrar por sí mismo actos jurídicos, es evidente que dicha
capacidad sólo puede predicarse respecto de las personas humanas, porque
consistiendo sustancialmente el acto jurídico en una manifestación de voluntad,
únicamente tal clase de personas tiene aptitud para hacer por sí mismas dicha
manifestación.
Tratándose de las personas jurídicas, pues, su voluntad se expresa mediante sus
órganos y mediante la representación. Los órganos y representantes se
constituyen, si se trata de personas de derecho público, en la ley que les ha dado
creación, o en sus estatutos;» y, si se trata de personas de derecho privado, en la
forma establecida: en el acto constitutivo, o en sus estatutos. Si la representación
de la persona jurídica se confiere, a su vez, a otra persona jurídica, sabida es la
necesidad de la designación de una persona física para el efecto de la
representación.
LA CAPACIDAD REQUERIDA PARA LA GENERACIÓN DEL ACTO JURÍDICO:
La manifestación de voluntad para generar el acto jurídico debe emanar de sujeto
capaz. Betti destaca que la capacidad que se requiere como presupuesto de
validez es la capacidad de obrar (de ejercicio), pero señala que
son presupuestos de validez también la existencia de la persona y su aptitud
genérica para ser sujeto de relaciones jurídicas, o sea, su capacidad de derecho
(de goce). Sin embargo, destaca la de obrar, puesto que la de derecho, por
principio, es reconocida por todos.
León Barandiarán, comentando el Art. 1075 del Código del 36, expresa que el
requisito de la capacidad está referido tanto a la capacidad de derecho como a la
capacidad de obrar, aun cuando la primera es un prius frente a la segunda.
Como se sabe, el Art. 1075 del Código Civil derogado señaló, como primer
requisito para la validez del acto jurídico, al agente capaz. El nuevo Código utiliza
la misma expresión al prescribir que la manifestación de voluntad debe emanar de
agente capaz. No cabe duda, pues, que la capacidad que se exige al agente es la
de goce y la de ejercicio.
La capacidad de goce es insustituible como requisito de validez; la falta de
capacidad de ejercicio puede ser suplida con la representación. De ésta también
nos ocuparemos en capítulo especial.
EL OBJETO:
Si bien la voluntad que es la esencia del acto jurídico debe ser manifestada por un
agente capaz, para que exista el acto jurídico se requiere además de un objeto.
Por ello, se constituye también en un requisito de validez. Tanto el Código del 36
como el vigente se refieren al objeto como requisito de validez. De ahí, que
orientemos el estudio del objeto a la noción con que ha sido incorporado a
nuestra codificación civil.
Ante la falta de precisión de la noción del objeto en el Código del 36, nosotros le
hemos dado siempre una doble acepción: el objeto como elemento material o
prestación generada por el acto jurídico y, el objeto como finalidad del mismo. Por
eso es conveniente precisar el significado del, objeto en la noción incorporada al
Código del 36 y precisar también el significado de la noción del objeto en el nuevo
Código Civil.
EL OBJETO DEL ACTO JURIDICO EN EL CÓDIGO CIVIL DE 1936:
El Código de 1936, en su Art. 1075, señaló al objeto como uno de los requisitos de
validez. con indicación de que debía tratarse de objeto lícito, y el Art. 1123, en su
inc. 2), consideró como causal de nulidad absoluta del acto jurídico, el que su
objeto fuera ilícito o imposible. Olaechea, en la Exposición de Motivos sólo se
limitó a mencionar los requisitos de validez a que se refería el Art. 1075. Aunque
advirtió que no se consideraba la causa como elemento vital a elaboración del
acto jurídico, señalando que en los actos gratuitos la causa se confunde con el
consentimiento, y en los onerosos, se asimila al objeto.
León Barandiarán, comentando el Art. 1075 y, en referencia al objeto, dice que ha
de ser entendido en ancha significación. No es el objeto como una cosa
simplemente material (aunque en ciertos casos en ella cabalmente consiste
específicamente el objetó; por ejemplo la cosa dada en comodato en este
último contrato). Es el objeto del acto en general como la causa material propia del
acto. Por eso continúa el maestro no podemos adherirnos a la indicación de Stolfi,
de que el objeto es un elemento esencial sólo de los negocios patrimoniales, sean
intervivos o mortis causa-,-más rio de los personales, porque cita al autor italiano
solamente los primeros hacen surgir una relación entre la persona y la cosa,
mientras que los segundos hacen nacer relaciones únicamente entre las personas.
¿Cuál sería, entonces, se pregunta el objeto del matrimonio? Los deberes de
fidelidad, cohabitación y asistencia no conciernen a los bienes y sólo a las
personas. Pero con ese criterio, negocios jurídicos que no se refieren a bienes
quedarían sin factor alguno que los constituyeran. No puede hablarse de un
negocio jurídico sin un algo, un aliquid, un contenido patrimonial o no, que le
corresponda. ¿El reconocimiento de hijo no tiene un objeto? ¡Claro que sí!
Determinar una relación paterno filial. ¿Y el negocio asociacional?
¡Indudablemente! Crear un ente social. ¿Y la emancipación? Su objeto es atribuir
un nuevo status a una persona.
De lo que dejó expuesto Olaechea y del comentario de León Barandiarán es poco
lo que se puede precisar. Por ello, por el entroncamiento del Código del 36 con el
Código de Vélez Sarsfield, determinado por la noción del acto jurídico, es
conveniente, en esta búsqueda del significado del objeto del acto, remitirse a los
comentaristas del Código Civil Argentino.
El Art. 953 del Código Argentino dice que "El objeto de los actos jurídicos deben
ser cosas que estén en el comercio, o que por un motivo especial no se hubiese
prohibido que sean objeto de algún acto jurídico, o hechos que no sean
imposibles, ilícitos, contrarios a las buenas costumbres o prohibidos por las leyes,
o que se opongan a la libertad de las acciones o de la conciencia, o que
perjudiquen los derechos de un tercero. Los actos jurídicos que no sean
conformes a esta disposición, son nulos como si no tuviesen objeto". Boffi Boggero
señala, comentando la norma, que el objeto de los actos jurídicos son los hechos y
las cosas; que los primeros involucran actividades humanas que se toman como
objeto de los actos jurídicos y no como fuente de las relaciones de derecho; y que
la palabra "cosa", se emplea en el sentido de bienes, ya que numerosos actos
jurídicos tienen por objeto objetos incorporales no cosas, desde el punto de vista
técnico de valor económico, como los derechos intelectuales, crediticios. Para
Arauz Castex y Llambías el objeto es la materia sobre la cual se ejerce o a la cual
tiende la voluntad del sujeto y consiste en una cosa o en un hecho. Explican estos
autores argentinos, que la determinación del objeto del acto jurídico es asunto
entregado a la libertad de los particulares, que puede, según sus deseos y fines,
concretar el contenido del acto jurídico, con un bien o un hecho aptos para
satisfacer el fin propuesto(ó).
Así, pues, teniendo como referencia el significado de objeto como requisito de
validez del acto jurídico establecido por el Código Argentino, el Codificador del 36,
consecuente con su propósito de no introducir definiciones, incorporó el objeto al
Art. 1075. Por su génesis, en consecuencia, el significado que le corresponde al
objeto está referido al elemento material, al dato objetivo, del acto jurídico.
Pero si bien ese puede ser el significado por su origen, pese a la posición
anticausalista declarada por Olaechca y a que el Código del 36 no señaló la causa
como requisito de validez del acto, nosotros entendimos también el objeto como
finalidad del acto jurídico.

REQUISITOS QUE DEBEN REUNIR EL OBJETO:


Todo objeto del acto jurídico, debe contar con los siguientes requisitos:
Posibilidad Física del Objeto: El Objeto debe estar dentro de las posibilidades
físicas e intelectuales del ser humano, es decir no se puede pactar sobre objetos
que son imposibles.
Licitud del Objeto: El objeto es lícito cuando no contraviene el ordenamiento
jurídico, y no va contra la costumbre, ni la moral.
Posibilidad Jurídica del objeto: radica en la naturaleza de las Instituciones
Jurídicas, en la calificación jurídica objetiva de ciertos bienes o conducta de las
restricciones legales de ciertos derechos o en otras consideraciones.
Determinación o determinabilidad del objeto: Es cuando este individualizado,
identificado de tal modo que no se pueda confundir con otro objeto.
NOCIÓN DEL OBJETO EN EL CÓDIGO VIGENTE:
Teniendo en consideración, como lo hemos advertido, el entroncamiento del
Código del 36 con la Obra de Vélez Sarsfield. Debe tenerse también en
consideración la evolución de la doctrina francesa en cuanto al objeto del acto
jurídico. En efecto, la doctrina francesa moderna ha reaccionado frente a la idea
del objeto atribuida por la doctrina clásica en relación con el Art. 1 1 26 del Code
Civil, según el cual "Todo contrato tiene por objeto una cosa que una parte se
obliga a dar, o que una parte se obliga a hacer o a no hacer". Josserand, al
respecto, dice que sería confundido el objeto del contrato con el objeto de la
obligación procedente de ese contrato: que el objeto del contrato es
invariablemente el nacimiento de una o varias obligaciones y que no es de ese
objeto de lo que se trata en los Arts. 1126 y siguientes, que se refieren a los
objetos de las obligaciones: que. sin embargo, hay que reconocer que el objeto de
la obligación influye gravemente sobre la valide/ del contrato: el acto no puede ser
válido si no da nacimiento a una o varias obligaciones sobre objetos que
respondan a condiciones tales como tratarse de objeto determinado, posible y
lícito. Los Mazeaud consideran que el objeto de un acto jurídico es aquello que
tiende a realizar. Explican, en relación al Art. 1126, que los redactores del Código
Civil no supieron distinguir el objeto del contrate) y el objeto de la obligación y
aclaran que, en su opinión, el objeto del contrato es la operación jurídica que las
partes pretenden realizar, y que esa operación se distingue de las prestaciones _
prometidas, que son el objeto de las obligaciones. Así, pues, el objeto del contrato
es la creación de obligaciones,) mientras que el objeto de la obligación es la
prestación en que ella I consiste, esto es, la cosa, hecho o abstención prometidos.
Por ejemplo, en la compra-venta de un inmueble el objeto del contrato está
constituido por las obligaciones que surgen para las partes; la transferencia
del dominio a cargo del vendedor y el pago del precio a cargo del comprador: el
objeto de las obligaciones será el inmueble que se transfiere, respecto del
vendedor y, respecto del comprador, la suma de dinero que debe pagar como
precio.
Ahora bien, aclarado el significado del objeto en referencia al contrato, que, por lo
demás, es el que acoge el Art. 1402 del nuevo Código. Es obvio que este
significado de objeto no puede ser de aplicación a la generalidad de los actos
jurídicos, especialmente a los actos extra patrimoniales. Por ello, creemos que
debe tomarse en consideración la acepción del objeto inspirada por el Art. 953 del
Código Argentino, pero dándole una mayor latitud. El objeto del acto jurídico está
constituido, pues, en nuestra (minian, compartiendo la de Albaladejo, por los
bienes, utilidades u intereses sobre que recae la manifestación de voluntad. A esta
conclusión contribuye el que el Art. 140 del Código haya considerado la finalidad
como un requisito más para la validez del acto jurídico. León Barandiarán(1 2 diré
que la indicación de los requisitos de validez, en el Proyecto hoy el nuevo Código
es mejor que la que aparece en el Art. |0" del Código del 36. Ya que se menciona
el "objeto, física y jurídicamente posible", y. en lugar de "objeto lícito", se
menciona, con más propiedad, la finalidad lícita. La finalidad como requisito de
valide/ aclara, por lo demás.

ELEMENTOS ESENCIALES DE VALIDEZ DE LOS ACTOS JURÍDICOS

LA VOLUNTAD: Para un acto jurídico unilateral vasta con la voluntad de una sola
persona, pero para uno bilateral se necesita la voluntad de las partes que
intervienen en el acto.
EL OBJETO: Desde el punto de vista del acreedor es una facultad o conjunto de
facultades, desde el punto de vista del deudor es un deber o conjunto de deberes.
LA SOLEMNIDAD: Parte de la forma que debe revestir la declaración de voluntad.
LA LICITUD: Los actos necesitan ser lícitos en todas sus manifestaciones para
que el derecho los ampare y les otorgue consecuencias jurídicas.

NULIDAD DE LOS ACTOS JURÍDICOS

La nulidad es, en Derecho, una situación genérica de invalidez del acto jurídico,
que provoca que una norma, acto jurídico, acto administrativo o acto judicial deje
de desplegar sus efectos jurídicos, retrotrayéndose al momento de su celebración.
Para que una norma o acto sean nulos se requiere de una declaración de nulidad,
expresa o tácita y que el vicio que lo afecta sea coexistente a la celebración del
mismo.
Tiene por fundamento, proteger intereses que resultan vulnerados por no
cumplirse las prescripciones legales al celebrarse un acto jurídico o dictarse una
norma. acto administrativo o judicial.
Antes de que se produjera la declaración de nulidad, la norma o acto eran
eficaces. Por ello, la declaración de nulidad puede ser ex nunc (nulidad
irretroactiva, se conservan los efectos producidos antes de la declaración de
nulidad) o ex tunc (nulidad retroactiva, se revierten los efectos producidos con
anterioridad a la declaración de nulidad).
CARACTERÍSTICAS: Para un acto jurídico unilateral vasta con la voluntad de una
sola persona, pero para uno bilateral se necesita la voluntad de las partes que
intervienen en el acto.
Es legal, aunque es declarado judicialmente; no es creado por los jueces, sino que
es creado por una la ley.
Sólo es aplicable a actos jurídicos, sólo ellos son susceptibles de nulidad.
El defecto tiene que ser originario, intrínseco y esencial.
CASOS DE NULIDAD: La nulidad de un acto puede producirse por muchos
motivos, entre los cuales podemos mencionar:
 Ausencia de consentimiento real en un acto jurídico que lo requiera.
 Incumplimiento de requisitos formales en un acto jurídico que lo requiera.
 Ausencia de causa que da origen al acto jurídico. Simulación del acto sin
verdadero ánimo de realizarlo (ius jocandi).
 Ausencia de la capacidad de las personas que realizan el acto: menores de
edad o incapaces.
 Objeto ilícito, es decir, está prohibido por ley.
Hay que tener en cuenta que la nulidad es la sanción más grave que se puede
imponer a un acto jurídico. Por lo tanto, los órganos jurisdiccionales son muy
estrictos a la hora de interpretar estas causas.
CLASIFICACIÓN: La nulidad se puede clasificar doctrinariamente:
Hay que tener en cuenta que la nulidad es la sanción más grave que se puede
imponer a un acto jurídico. Por lo tanto, los órganos jurisdiccionales son muy
estrictos a la hora de interpretar estas causas.
 Nulidad expresa o nulidad virtual.
 Nulidad manifiesta o no manifiesta, que coincide con la nulidad y
anulabilidad respectivamente.
 Nulidad absoluta y nulidad relativa.
 Nulidad total y nulidad parcial.
Actos nulos y actos anulables: Cuando el defecto está determinado a priori por la
ley, y el vicio es rígido en la mayoría de los casos, se trata de actos nulos y de
nulidad manifiesta. En los actos nulos el vicio se encuentra patente en el acto y no
es susceptible de confirmación.
Cuando el acto es afectado por un vicio no manifiesto y flexible en la mayoría de
los casos, se está ante un acto anulable y de nulidad no manifiesta. En los actos
anulables es requisito realizar una investigación previa a la sanción de nulidad y
es susceptible de confirmación.
Nulidad absoluta y nulidad relativa: Cuando un acto es nulo, afectando una norma
de orden público y vulnerando a toda la sociedad, no tiene ningún efecto jurídico, y
cualquier juez, puede por lo general, declarar la nulidad de oficio. Se le conoce
como nulidad absoluta o insaneable.
Cuando un acto es de nulidad relativa, existen unos interesados que pueden pedir
la anulación del mismo. Mientras tanto, el acto es válido. También se le conoce
como nulidad saneable.
Nulidad total y nulidad parcial: La nulidad total afecta a todo el acto, y es amplia en
materia contractual, ya que la nulidad de una de las cláusulas conduce
generalmente a la nulidad de las demás.
La nulidad parcial afecta a parte del acto, es requisito indispensable que el
negocio sea divisible, que separadas las cláusulas nulas el negocio no pierda su
esencia, que conserve su naturaleza y economía. Es amplia en materia
testamentaria y restringida en materia contractual.

CONCLUSIONES

 Todo acto jurídico debe contar ineludiblemente con la validez de


las normas jurídicas, tal como ha sido desarrollado por la corriente analítica
de la teoría general del Derecho.
 Todo El Acto Jurídico, es una manifestación de voluntad que se hace con la
intención de producir consecuencias de derecho que son reconocidas por
ordenamiento jurídico.
 Todo acto jurídico posee una declaración de voluntad encaminada a
producir consecuencias de derecho.
 La clasificación de actos jurídicos es acuerdo al número de partes cuya
voluntad es necesaria para que el acto jurídico exista o nazca a la vida del
derecho.
 El concepto de validez como pertenencia está ligado al de normas que
confieren poderes y son la base de los actos jurídicos.
 Se concluye que todo Acto Jurídico exige la aplicación de normas que
atribuyen el poder, normas que regulan la actualización del poder, normas
que exigen coherencia con normas superiores y normas de incompetencia.
 Validez e invalidez del Acto Jurídico no dependen del cumplimiento o
incumplimiento de normas de conducta.
 El acto jurídico no es la consecuencia o efecto jurídico de ninguna norma,
sino un juicio que se expresa en un metalenguaje que tiene como objeto las
normas.

BIBLIOGRAFÍA

 TEORIA GENERAL DEL ACTO JURIDICO, Autor Fernando Vidal Ramírez.


 GUIA METODOLOGICA DEL ABOGADO, Autor Ivan Nogrega Ramos
 ACTO JURIDICO, JOSE LEON BARANDIARAN, Tercera Edición; P. Pág.
35 – 49
 WIKIPEDIA, Internet.
 CODIGO CIVIL PERUANO

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