Dom
9 Mar
Homilía de I Domingo de Cuaresma
Año litúrgico 2024 - 2025 - (Ciclo C)
“No tentarás al Señor, tu Dios”
Introducción
Nos encontramos al inicio de uno de los tiempos litúrgicos que conocemos como tiempo fuerte o tiempo de conversión: ‘la Cuaresma’. En él la Iglesia nos invita
a discernir mejor la intención fundamental de nuestro corazón. ¿Qué hay en nuestro interior cuando hacemos las cosas que hacemos? Las prácticas
cuaresmales de ayuno, abstinencia, oración y limosna nos introducen en un camino de vida espiritual. Sabemos que este tiempo hace alusión a realidades que
afectan al pueblo de Israel y a la vida Jesús. Por eso, las tentaciones del desierto siguen teniendo actualidad. Tienen que ver con los cristianos conscientes de
sus responsabilidades en el pueblo de Dios y con los que ceden ante las distintas formas de seducciones contemporáneas.
Fr. Néstor Morales Gutiérrez O.P.
Casa Natalicia San Vicente Ferrer (Valencia)
Lecturas
Primera lectura
Lectura del libro del Deuteronomio 26, 4–10
Moisés habló al pueblo, diciendo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias de todos los frutos y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tomarás la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: “Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí como emigrante, con pocas
personas, pero allí se convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud.
Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos, miró nuestra indefensión, nuestra angustia y nuestra opresión. El
Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, una
tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado”. Los pondrás ante el Señor, tu Dios, y te
postrarás en presencia del Señor, tu Dios».
Salmo
Salmo 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15 R/. Quédate conmigo, Señor, en la tribulación.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti». R/. No se
acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. R/. Te llevarán en sus
palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones. R/. «Se puso junto a mí: lo libraré; lo
protegeré porque conoce mi nombre; me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré». R/.
Segunda lectura
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 10, 8-13
Hermanos: ¿Qué dice la Escritura? «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón». Se refiere a la palabra de la fe que anunciamos.
Porque, si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se
cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación. Pues dice la Escritura: «Nadie que crea en él quedará confundido». En
efecto, no hay distinción entre judío y griego, porque uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el
nombre del Señor será salvo».
Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4, 1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el
diablo. En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en
pan». Jesús le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre”». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos de!
mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será
tuyo». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del
templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te
sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra”». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Pautas para la homilía
El Espíritu lo llevó por el desierto
En nuestra lógica de las tentaciones creemos que allí donde sabemos que está la tentación o el mal pensamos que no debe estar el Espíritu. Por eso, nos
resulta muy extraña la decisión de que Jesús fuera guiado por el Espíritu hacia al desierto dado que allí es tentado.
Es lógico pensar que el Espíritu debería defender a Jesús de las tentaciones, salvarlo del poder del mal, de la desolación… En cambio, no. El evangelista Lucas
transforma nuestro modo de pensar el cómo deberían ser las cosas. ¿Por qué lo hace así? Porque la experiencia del desierto es la experiencia de encontrarnos
a nosotros mismos en nuestra más cruda verdad. Una persona cuando está en crisis, cuando se encuentra en desolación signi■ca que está tocando el propio
límite, su propia debilidad, la propia fragilidad. Por tanto, está haciendo un profundo baño de realismo de sí mismo. Tristemente esta experiencia no nos gusta,
nos es agradable sentirnos débiles y frágiles porque no nos gusta mirarnos con tal sinceridad. Quizás este es el motivo por el que no nos gusta ni el desierto ni
la desolación.
Precisamente es aquí donde interviene el tentador. El tentador no es aquel que te tienta en el desierto o en la desolación, sino el que te dice: “sígueme a mí
porque si no me sigues vas a terminar en el desierto”. Sin embargo, la vida espiritual nos conduce en la prueba, nos conduce a mirarnos a nosotros mismos en
nuestra total desnudez del alma, pero como esto no nos gusta dejamos que el tentador nos seduzca, el cual no quiere de ninguna manera que tengamos
nuestras crisis, no le agrada que vayamos al desierto y con tal de que no vayamos es capaz de ofrecernos cualquier cosa.
Si entendemos las tentaciones desde este punto de vista, nos damos cuenta de que los trastornos alimentarios, los afectivos, la dependencia y las relaciones
tóxicas, son todos modos de estar en el mundo que no afrontamos para evitar la crisis. Con tal de no afrontar el problema nos llenamos de cualquier cosa y esta
es la victoria del tentador. Jesús al entrar en el desierto obliga el mal a que se revele y así, lo confronta cara a cara. En cambio, el modo en que el tentador opera
llevándonos a la destrucción, no es haciéndolo de manera explícita, sino disfrazado, oculto y ofreciéndonos continuamente una vía de escape. El mal nos hace
vivir en modo alienante, no nos permite estar dentro de la realidad, lo que signi■ca que no vivimos en profundidad nuestro compromiso matrimonial, nuestra
amistad con los otros, nuestra vocación, nuestro compromiso con el trabajo… más bien es como vivir en otra dimensión escapando de la confrontación, de la
realidad y de la verdad. Por miedo de afrontar esta crisis somos capaces a veces de vender nuestra alma.
Jesús lleno del Espíritu Santo
Quien vive en cambio la vida espiritual -esto signi■ca que Jesús estaba lleno del Espíritu Santo y estaba guiado por él- se da cuenta de que, en vez de estar
dándole vueltas a los problemas, en vez de estar girando alrededor de la crisis conviene afrontarlos a pecho descubierto, es decir: de frente. De la sencillez y
simplicidad con la que sabes nombrar tu crisis y tu problema se ve cuánto Espíritu tienes dentro. En cambio, es interesante que a veces nuestra concepción de
estar lleno del Espíritu supone que no nos equivocamos, no hacemos nada mal, no somos débiles, no tenemos crisis y estamos estupendamente… esto es un
error, porque el punto de partida de la vida espiritual es meternos en la crisis para que podamos afrontar todo aquello que tantas veces hemos aplazado. El giro
potente del evangelista Lucas es precisamente el hacernos cambiar nuestras convicciones erróneas. Por tanto, si vienes a rezar para no entrar en crisis, no has
entendido para qué sirve la oración, porque sucede justamente lo contrario, es la verdadera oración la que te introducirá en crisis y en desolación. Nos han
enseñado que la oración nos ayuda a sentirnos bien, que la oración es un psicofármaco. Una oración que solo busca este tipo de bene■cio no es la oración de
Jesús. La oración de Jesús es la oración que nos lleva al desierto, a la verdad de nosotros mismos.
¿Qué disposición tengo de hacer un camino espiritual al inicio de la Cuaresma?
¿Cuáles son las seducciones en las que sé que puedo ser vulnerable? ¿Cómo rezo, para qué rezo?
Fr. Néstor Morales Gutiérrez O.P.
Casa Natalicia San Vicente Ferrer (Valencia)
Evangelio para niños
I Domingo de Cuaresma - 9 de marzo de 2025
Tentaciones de Jesús
Lucas 4, 1-13
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Evangelio
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el
diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: - Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
Jesús le contestó: - Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre" Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le
dijo: - Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le
contestó: - Está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: - Si eres Hijo
de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no
tropiece con las piedras" Jesús le contestó: - Está mandado: "No tentarás al Señor tu Dios". Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra
ocasión.
Explicación
Jesús no quiere saber nada de comportamientos espectaculares, ni de tener que imponerse por medio de la fuerza y de la violencia, ni mucho menos de tener
posesión de territorios y propiedades. Jesús elige otro camino bien distinto del que le ofrece este personaje, tan disfrazado, que representa la voz interior que
nos sugiere hacer el mal, en vez de hacer el bien. Y como no puede convencerle, dice el evangelio, que por esta vez el diablo se alejó de Jesús. Debemos tener
cuidado con creer que las cosas se arreglan por medio de formas violentas, o que podemos ser más, porque tengamos más cosas. Incluso debemos renunciar a
conseguir con facilidad, lo que cuesta mucho esfuerzo alcanzar.
Evangelio dialogado
Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.
Niño1: ¡Hola, amigas y amigos! Os invitamos hoy a escuchar una historia muy curiosa sobre Jesús.
Niño2: Claro, ya sabéis por qué decimos que es una historia diferente, porque desde el miércoles de ceniza estamos ya en la Cuaresma.
Niño1: Sí, sí. Recordad que Cuaresma significa cuarenta días, los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto.
Niño2: Sí, Jesús estaba solo en el desierto, pero recibió una visita bastante desagradable.
Niño1: Yo he oído decir que esa “visita” la recibimos todos de vez en cuando. Jesús nos enseñó cómo debemos enfrentarnos a ella. ¡Vamos a verlo!
Narrador: En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y durante cuarenta días, el Espíritu le fue llevando por el desierto, mientras era
tentado por el diablo. Todo el tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Diablo: Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. ¡Para qué pasar hambre!
Jesús: “No sólo de pan vive el hombre”
Narrador: Después, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo:
Diablo: Te daré el poder y la gloria de todo esto, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.
Jesús: Está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo le darás culto”
Narrador: Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
Diablo: Si eres Hijo de Dios tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para
que tu pie no tropiece con las piedras”
Jesús: Está mandado: “No tentarás al Señor tu Dios”
Narrador: Terminadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Textos: Fr. Emilio Díez y Fr. Javier Espinosa
Dibujos: Fr. Félix Hernández