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“No es a mí a quien quiero que reverencien por este don angelical, si es lo que insinuáis. Todo lo que yo hago es por y para el Todopoderoso, y si con mi servicio logro que el abatido pueblo recupere la fe en Él, por ello doy gracias".”
― La doncella de Orléans
― La doncella de Orléans
“Dentro de las mentalidades más retorcidas que yo he conocido moviéndose en el legalismo o puritanismo religioso, llegué a encontrarme con las afirmaciones de alguien muy tradicionalista [...] que aseguraba que el renacentista David, la archiconocida obra maestra de Miguel Ángel Bounarroti que se alza gigantesco y completamente desnudo en la Galería de la Academia de Florencia, imita el clasicismo grecorromano que antaño se consintió desde la propia Iglesia Católica porque en aquellas fechas, la masonería ya comenzaba a infiltrarse entre los recovecos eclesiásticos para contaminar la moral cristiana. Dicho de otra manera: el comentario de esta persona insinuaba que cualquier clase de desnudez humana que no fuese sacada textualmente de la Biblia, por muy elegante que fuese, era una suciedad inspirada por la corrupción del Diablo [...].
Tampoco era infrecuente chocarse con esa rigidez mental en torno al arte dentro del universo protestante: en Escocia, país que visité muy poco antes de redactar estas líneas, el tremendo peso de la moral puritana fue ostentado por la consolidación de la Iglesia Presbiteriana como religión mayoritaria de esta nación. En contraposición al catolicismo del Renacimiento, el cual no dejó de efectuar una magnífica labor de recuperación y promoción del arte clásico a través de un método bastante sincrético, el presbiterianismo escocés encabezó la censura de los desnudos artísticos por calificarlos como una perversión de la pureza espiritual. En un caso muy popular de Edimburgo, ubicado en lo que ahora se conoce como el sector de su Ciudad Nueva, durante muchos años se ocultó de la vista pública una famosa fuente con esculturas de diosas y ninfas griegas sin ropa o enseñando los pechos, la cual en nuestros días se sitúa justo enfrente de un templo presbiteriano. En su época, se consideraba que esta obra era pornográfica y corruptora de las almas que se cruzaban con semejante pieza nada más salir del culto dominical, mandando al traste la instrucción cristiana que se había proclamado minutos antes.”
― Arte y ética al desnudo: La desnudez artística desde la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II
Tampoco era infrecuente chocarse con esa rigidez mental en torno al arte dentro del universo protestante: en Escocia, país que visité muy poco antes de redactar estas líneas, el tremendo peso de la moral puritana fue ostentado por la consolidación de la Iglesia Presbiteriana como religión mayoritaria de esta nación. En contraposición al catolicismo del Renacimiento, el cual no dejó de efectuar una magnífica labor de recuperación y promoción del arte clásico a través de un método bastante sincrético, el presbiterianismo escocés encabezó la censura de los desnudos artísticos por calificarlos como una perversión de la pureza espiritual. En un caso muy popular de Edimburgo, ubicado en lo que ahora se conoce como el sector de su Ciudad Nueva, durante muchos años se ocultó de la vista pública una famosa fuente con esculturas de diosas y ninfas griegas sin ropa o enseñando los pechos, la cual en nuestros días se sitúa justo enfrente de un templo presbiteriano. En su época, se consideraba que esta obra era pornográfica y corruptora de las almas que se cruzaban con semejante pieza nada más salir del culto dominical, mandando al traste la instrucción cristiana que se había proclamado minutos antes.”
― Arte y ética al desnudo: La desnudez artística desde la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II
“Pasamos a una nueva porfía de la Biblia para las mujeres: sus atuendos. Me he topado de todo, revisando a cada denominación cristiana. Las hay que obligan a las mujeres a maquillarse, a usar joyas y a ponerse faldas o vestidos por debajo de la rodilla para mostrarse decentes en su congregación. O al revés: las que consideran que el maquillaje y la joyería son indecentes de cara al público. La discusión alcanza el punto de que ciertas ramas cristianas tachan de pecado a la depilación o a bañarse con bikini en verano por ir llamando la atención con lascivia. Este caos es tan confuso, que a menudo no puedo evitar soltar unas cuantas carcajadas. [...].
No hay nada de malo en pintarse con maquillaje o en disponer de joyas. Tampoco en su carencia. Quien quiera depilarse el vello corporal por estética, adelante. Nuestra responsabilidad en cualquiera de las alternativas, es que no nos devore el narcisismo por el aspecto físico. Es innegable la necesidad de conservar una apariencia adecuada, sin ser excesivamente recargada o descuidada (la higiene es uno de sus factores, porque influye en la salud). Pero cuando echamos más peso sobre el cuerpo y menos en el alma, surgen las termitas que corroen la estructura de nuestra fe, como los ligeros prejuicios (Mateo 7:1-5, 23:27-28, Marcos 7:1-9). [...].
La apariencia externa es el fruto de lo que abunda en el corazón, no a la inversa. Si el corazón y la mente están bien educados por un cristianismo transparente, la nitidez de la apariencia se cosechará como muestra (Mateo 15:10-20). Una mujer cristiana poniéndose un bikini para ir a la playa, no es lo que provoca que los hombres enciendan su fogosidad al mirarla. Una mujer cristiana no es una satánica poseída solo por vestirse con chupas de cuero, como Olivia Newton-John en 'Grease' (y ella fue una de las mayores devotas católicas de Hollywood). Los pecados, como el machismo de quienes afirman los ejemplos anteriores, nacen de la perversión personal de un individuo. Habrán muchos más condenados por Dios entre los que pregonan la superficialidad de que colocarte una estampita como foto de perfil en las redes sociales, te exime de ser un pecador a escondidas en otras áreas. Si el rey David pudo contener su lujuria ante la enfermera bien parecida que lo cuidó en su vejez, los demás hombres también pueden asumir el control sobre sus deseos (1ª Samuel 16:7, Salmos 51:17, 2ª Timoteo 2:14-16).”
― Y mujer la creó
No hay nada de malo en pintarse con maquillaje o en disponer de joyas. Tampoco en su carencia. Quien quiera depilarse el vello corporal por estética, adelante. Nuestra responsabilidad en cualquiera de las alternativas, es que no nos devore el narcisismo por el aspecto físico. Es innegable la necesidad de conservar una apariencia adecuada, sin ser excesivamente recargada o descuidada (la higiene es uno de sus factores, porque influye en la salud). Pero cuando echamos más peso sobre el cuerpo y menos en el alma, surgen las termitas que corroen la estructura de nuestra fe, como los ligeros prejuicios (Mateo 7:1-5, 23:27-28, Marcos 7:1-9). [...].
La apariencia externa es el fruto de lo que abunda en el corazón, no a la inversa. Si el corazón y la mente están bien educados por un cristianismo transparente, la nitidez de la apariencia se cosechará como muestra (Mateo 15:10-20). Una mujer cristiana poniéndose un bikini para ir a la playa, no es lo que provoca que los hombres enciendan su fogosidad al mirarla. Una mujer cristiana no es una satánica poseída solo por vestirse con chupas de cuero, como Olivia Newton-John en 'Grease' (y ella fue una de las mayores devotas católicas de Hollywood). Los pecados, como el machismo de quienes afirman los ejemplos anteriores, nacen de la perversión personal de un individuo. Habrán muchos más condenados por Dios entre los que pregonan la superficialidad de que colocarte una estampita como foto de perfil en las redes sociales, te exime de ser un pecador a escondidas en otras áreas. Si el rey David pudo contener su lujuria ante la enfermera bien parecida que lo cuidó en su vejez, los demás hombres también pueden asumir el control sobre sus deseos (1ª Samuel 16:7, Salmos 51:17, 2ª Timoteo 2:14-16).”
― Y mujer la creó
“La fuente inagotable de amor solo puede surgir de un Ser tan puro, perfecto e infalible como Dios, y no puedes aportar algo así a los demás si no se lo pides y se lo confías a Él; o como diría el padre de Caleb en Prueba de Fuego, nunca podrás querer a alguien y pretender darle algo que no dispones. Muchos lo han intentado y a la larga han fracasado, como estuvo a punto de hacer Caleb pretendiendo seguir únicamente los dictámenes de su corazón.”
― Pasos de gigante
― Pasos de gigante
“Muchas canciones románticas narran la historia de alguien que se ha arrepentido demasiado tarde de sus errores y que han perdido a la persona amada por no saber aprovechar las oportunidades que tuvieron para salvar su unión. Eso no es porque el vínculo se quebrante por sí mismo, sino porque uno de los involucrados o los dos no lo mantienen al no saber cuál es el auténtico sentido del amor.”
― Pasos de gigante
― Pasos de gigante
“¿Queréis el remate sentenciador para quienes se empeñarían en traducir como 'en silencio' al versículo 11 de 1ª Timoteo 2? Su término griego original es 'en isychía' ('pacíficamente', 'tranquilamente', 'sosegadamente'), el cual es muy distinto de 'en siopilé', si es que de verdad se apela a quedarse calladas. Triple salto mortal en el versículo 12: su frase completa en griego es 'didáskein dé gynaikí ouk epitrépo, oudé afthenteín andrós, all’ eínai en isychía'. O correctamente traducido: 'No permito que las mujeres enseñen, ni los hombres, si no es tranquilamente'. ¡Menuda preciosidad es tener a mano una Biblia Septuaginta en condiciones!”
― Y mujer la creó
― Y mujer la creó
“Ni se imagina el lector la cantidad de años que me pasé, durante mis estudios universitarios entre grado y máster, erradicando de mi mente el muy falso mito del 'príncipe azul'. Todavía continúa de sobra extendido en buena parte de la población, aunque desprenda una toxicidad que tanto perjuicio ocasiona en la mente de una chica. Es imposible hacer cambiar para bien a un 'malote' gracias al amor proporcionado por una mujer. Ante la ausencia de unos límites predefinidos que la hagan respetar, lo único que ella obtendrá a cambio serán abusos más constantes y voluminosos por parte del hombre. Y por desgracia, te das cuenta de que el romántico mito del 'príncipe azul' tiene aún más posibilidades de pervivir si el educador de un centro penitenciario se atreve a decirle a un preso, 'de boquilla', que sus ilícitos instintos sexuales desaparecerán solo con la mágica aparición de una esposa. Y con esa magia, me refiero a lo de simplemente ponerle a una mujer por delante, sin un hondo trabajo efectuado anteriormente sobre el sujeto; como tanto he enfatizado en mi idea de la utilización misógina de las mujeres, a las que se les echa encima el enorme peso de reformar a un sacerdote pederasta 'por amor'.”
― La dimensión del celibato
― La dimensión del celibato
“La vida se resume en el número veinticuatro
Y no calcula los segundos en que se detiene el reloj”
― La ciudad dormida
Y no calcula los segundos en que se detiene el reloj”
― La ciudad dormida






