Vestimenta Quotes

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Irene Maciá
“Pasamos a una nueva porfía de la Biblia para las mujeres: sus atuendos. Me he topado de todo, revisando a cada denominación cristiana. Las hay que obligan a las mujeres a maquillarse, a usar joyas y a ponerse faldas o vestidos por debajo de la rodilla para mostrarse decentes en su congregación. O al revés: las que consideran que el maquillaje y la joyería son indecentes de cara al público. La discusión alcanza el punto de que ciertas ramas cristianas tachan de pecado a la depilación o a bañarse con bikini en verano por ir llamando la atención con lascivia. Este caos es tan confuso, que a menudo no puedo evitar soltar unas cuantas carcajadas. [...].
No hay nada de malo en pintarse con maquillaje o en disponer de joyas. Tampoco en su carencia. Quien quiera depilarse el vello corporal por estética, adelante. Nuestra responsabilidad en cualquiera de las alternativas, es que no nos devore el narcisismo por el aspecto físico. Es innegable la necesidad de conservar una apariencia adecuada, sin ser excesivamente recargada o descuidada (la higiene es uno de sus factores, porque influye en la salud). Pero cuando echamos más peso sobre el cuerpo y menos en el alma, surgen las termitas que corroen la estructura de nuestra fe, como los ligeros prejuicios (Mateo 7:1-5, 23:27-28, Marcos 7:1-9). [...].
La apariencia externa es el fruto de lo que abunda en el corazón, no a la inversa. Si el corazón y la mente están bien educados por un cristianismo transparente, la nitidez de la apariencia se cosechará como muestra (Mateo 15:10-20). Una mujer cristiana poniéndose un bikini para ir a la playa, no es lo que provoca que los hombres enciendan su fogosidad al mirarla. Una mujer cristiana no es una satánica poseída solo por vestirse con chupas de cuero, como Olivia Newton-John en 'Grease' (y ella fue una de las mayores devotas católicas de Hollywood). Los pecados, como el machismo de quienes afirman los ejemplos anteriores, nacen de la perversión personal de un individuo. Habrán muchos más condenados por Dios entre los que pregonan la superficialidad de que colocarte una estampita como foto de perfil en las redes sociales, te exime de ser un pecador a escondidas en otras áreas. Si el rey David pudo contener su lujuria ante la enfermera bien parecida que lo cuidó en su vejez, los demás hombres también pueden asumir el control sobre sus deseos (1ª Samuel 16:7, Salmos 51:17, 2ª Timoteo 2:14-16).”
Irene Maciá, Y mujer la creó

Eduardo Sacheri
“Nunca falta algún odioso que me calcule cuarenta. Supongo que mi modo de vestir tampoco me ayuda, justo es reconocerlo. Pero no puedo evitarlo: los jeans y las zapatillas me producen un rechazo insuperable. No en otros, cuidado. En el resto de la gente los acepto como totalmente naturales. Pero en mí me suenan impostados, se me hacen parte de un incompleto disfraz de payaso triste. Las poquísimas veces que intenté vestirlos sufrí como loco: sentía que en cualquier momento alguien terminaría por echarse a reír, señalándome con el dedo, invitando a los demás a sumarse a su carcajada.”
Eduardo Sacheri, Te conozco, Mendizábal y otros cuentos

“Algunos días me veo todavía hoy eligiendo la ropa en función de lo que haré durante la jornada, de dónde estaré, de a qué horas y de cómo volveré a casa, de si me siento más o menos fuerte para soportar las miradas o los comentarios o las licencias que cualquier hombre pueda tomarse sobre mí y sobre mi cuerpo. Quizá me vea bien con mi minifalda azul pero no esté de ánimo para ir por la calle y esquivar lo que sea que venga, o para que en una reunión alguien considere que puede detenerse un minuto y medio a mirar mis piernas.”
Ana Requena Aguilar, Feminismo vibrante: Si no hay placer no es nuestra revolución